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ECONOMIA Y VARIOS-RECOPILACIÓN

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LUIS PORTILLO PONE MAS LADRILLOS EN LA BANCA

LUIS PORTILLO PONE MAS LADRILLOS EN LA BANCA
Este empresario sevillano ha saltado al estrellato tras hacerse con Inmocaral y desvelarse sus participaciones en los dos primeros bancos españoles. No obstante, Portillo sigue siendo un gran desconocido dueño de una auténtica maraña empresarial. ¿Dónde y cómo ha surgido? ¿Qué pretende al invertir en BBVA y Santander?
Por Javier Rubio y Mª Luisa Atarés (Sevilla/ Madrid)

Ultimamente, empresarios inmobiliarios y de la construcción han dado que hablar por sus intereses en el sector financiero. Hace ahora un año, el murciano Luis del Rivero, presidente de la constructora Sacyr Vallehermoso, estaba en boca de muchos por su intento (frustrado) de convertirse en el primer accionista del BBVA. Hoy es el empresario sevillano Luis Manuel Portillo, impulsor y dueño de una auténtica maraña de sociedades inmobiliarias y de inversión -además de accionista cualificado de BBVA y Santander- el que ha saltado a la palestra.

Su nombre empezó a sonar ligado a su entrada en Metrovacesa -Portillo controla un 5,6% de esa compañía y ocupa un puesto en su consejo-, pero su salto a la fama llegó a finales de este verano con su OPA sobre el 100% de la cotizada Inmocaral. El éxito de la operación, que lo hace socio de Koplowitz y Del Pino, ha dinamitado su confirmada discreción y su gusto por mantenerse en la sombra. El anonimato de Luis Manuel Portillo corre peligro.

Se siguen sus movimientos y, más aún, sus inversiones. «Ahora está vendiendo parte de sus acciones del Santander y aumentando su paquete del BBVA», comentan en el sector. Porque este empresario sevillano no acaba de aterrizar en el capital de los dos grandes bancos. De hecho, lleva años con esas inversiones, comprando un poco del uno o del otro, según vayan los mercados.

No es fácil conocer los objetivos empresariales y financieros de Luis Portillo. Así, se sabe, porque lo ha dicho, que lo que pretende en Inmocaral es «mejorar su posición en el sector y su estructura corporativa» para convertirla en uno de los primeros grupos inmobiliarios cotizados. Lo que haya detrás de sus movimientos en BBVA y Santander es un misterio quizá tan sencillo de resolver como lo es buscar la mayor rentabilidad de una cartera de inversiones.En cuanto a su posición en Metrovacesa, parece que Portillo podría desvincularse en breve de la mayor inmobiliaria española una vez investido vicepresidente y consejero delegado de Inmocaral.«Nosotros no vemos incompatibilidad», ha dicho el presidente de Metrovacesa, Joaquín Rivero. Pero Portillo debe ver alguna ya que abordará este tema en el Consejo de Administración de Metrovacesa del 13 de diciembre próximo.

Lo único que ha arruinado en su fulgurante trayectoria este empresario sevillano, el nuevo rey Midas de la construcción en España, es la imagen del señorito andaluz hasta hacerla trizas. De hecho, el dueño de Inmocaral tras llegar a buen puerto la OPA lanzada desde Expo-An, huye del foco mediático hasta el punto de que ni su propia empresa dispone de una biografía oficial de su presidente.

Luis Manuel Portillo Muñoz cultiva afanosamente el misterio en torno a su persona acabando así con la proyección pública y el relumbrón social que ha acompañado a toda una generación de empresarios andaluces, gustosos de fotografiarse en El Rocío, enganchando en la Feria de Sevilla o al frente de las más variadas iniciativas sociales.

Quienes lo conocen de cerca no dudan en afirmar que su salto al estrellato tras la toma de control de Inmocaral y la revelación de sus cuantiosas participaciones accionariales en los dos primeros bancos del país no le debe de agradar lo más mínimo. Tal es su obsesión por preservar su figura y sus empresas de las miradas indiscretas hasta el punto de que hubiera pasado por un perfecto desconocido hasta hace menos de 15 días. Ni siquiera las exigencias de transparencia de la Comisión Nacional del Mercado de Valores, con la entrada primero en Metrovacesa, le han hecho variar su actitud de recelo absoluto. De hecho, su participación antes del verano en una jornada sobre construcción en un lujoso hotel de la capital andaluza se tiene como su primera aparición pública a pesar de que él mismo le atribuye a Expo-An -su empresa de cabecera hasta el aterrizaje en Inmocaral- una larga trayectoria de 30 años en el sector.

Sus orígenes, como los de su empresa, se pierden en la misma nebulosa de partida: una modesta compañía familiar de construcción que su padre, maestro albañil, había levantado en su pueblo natal de Dos Hermanas, la principal ciudad dormitorio de Sevilla. Fue, sin embargo, ya bajo su dirección cuando comenzó el despegue datado a primeros de los años 80 del pasado siglo que le ha llevado hasta encumbrarlo a las alturas.

Al principio, de forma muy modesta construyendo pequeñas promociones de varias casas unifamiliares en Dos Hermanas, convertida durante todo este tiempo en la principal fuente de la que se ha nutrido el grupo.

Pese a la fortuna que se le puede calcular sólo en acciones, Portillo sigue viviendo en la misma casa familiar de La Motilla, una barriada nazarena, convenientemente remozada aunque sin descollar en exceso del resto de chalés de la zona. Justamente otra de las claves de su personalidad que puede explicar su éxito en los negocios: una austeridad «hasta el extremo de llamar la atención» que sólo se permite romper con el mismo modelo de Austin Martin que James Bond conducía en la película Muere otro día.

Fuentes del sector inmobiliario le reconocen una gran capacidad para negociar al máximo las condiciones de una promoción inmobiliaria, optimizando márgenes comerciales hasta el doble de lo que es usual en el mundo de la promoción. Esa ha sido una de las claves de su imparable ascenso económico y, en paralelo, de la reserva cuando no abierta aversión que le profesan muchos competidores y no pocas de las constructoras con las que ha trabajado.

En el camino, por supuesto, se han quedado varios socios con los que rompió para volar en solitario, acaso el rasgo más definitorio de su perfil biográfico.

Luis Portillo está prácticamente solo en el puente de mando de sus empresas. No tiene un segundo de a bordo aunque se ha rodeado de gente «muy buena y muy oscura» a decir de alguien que lo conoce, que advierte en su carácter grandes dosis de ambición.

En Inmocaral, nada más aterrizar, ha nombrado consejera a su mujer, María Jesús Valero Pérez, en representación de Desarrollo Empresarial Quetro, una sociedad limitada unipersonal. La misma figura societaria de Inversiones Empresariales Tersina en cuyo nombre se sienta él mismo como vicepresidente del consejo de administración.

No es casualidad. Los apellidos de ambos están sincopados en Portival (Portillo-Valero), otra de las cabeceras del grupo.En otras, en cambio, no hay rastro visible, como Rocaria. Expo-An, con la que ha venido actuando en los últimos años, es sólo la más activa públicamente en la maraña de instrumentales que constituyen un entramado empresarial muy bien pensado que culmina, por el momento, con la aportación de 565,7 millones de euros en activos a la cartera de Inmocaral.

«No es un especulador, ni mucho menos. Sigue las reglas del mercado y lleva un control fiscal muy estricto, todo legal y a la vista», comentan desde la competencia con un punto de envidia. Entonces, ¿dónde está la clave de su éxito? Todas las fuentes consultadas apuntan en la misma dirección: a finales de los 80 confluyeron los intereses bien reconocibles del Ayuntamiento de Dos Hermanas, con su alcalde socialista, Francisco Toscano, al frente, y de la caja de ahorros El Monte, presidida entonces por el socialista Isidoro Beneroso y con Juan Pedro Alvarez como director general.

El municipio, hoy el más saneado de entre la quincena con más de 100.000 habitantes de Andalucía, vio en el desarrollo urbanístico una oportunidad única para superar el estancamiento de la producción de aceituna de mesa que había sido la base de su economía agroindustrial.Por su parte, la caja de ahorros precisaba abordar nuevos negocios ante la evidente caída de los márgenes.

En medio de ese cruce de caminos estaba Luis Portillo, constructor asentado en la plaza y bien conectado con unos y con otros a través de socios comunes que le llevaron hasta donde estaba el dinero. Fue el hombre idóneo que estaba en el momento oportuno en el sitio justo y ahí comenzó su imparable ascenso y también los rumores y las maledicencias.

En los meses previos a la Exposición Universal de 1992, Portillo ha confesado alguna vez de sí mismo que era un hombre que no podía enfermar: prácticamente todas las grandes constructoras nacionales que habían obtenido los concursos acudían a su empresa para subcontratarla. El entonces delegado del Gobierno en Andalucía, Alfonso Garrido Avila, llegaba a bromear con él puesto que en su mano estaba cumplir con los plazos. Se cumplieron, claro está, y Portillo subió otro peldaño más en la consideración de empresario solvente y de garantías en quien se podía confiar.

Además, su imagen cotizó al alza cuando trasladó las oficinas centrales de Expo-An al palacete regionalista de Aníbal González (el arquitecto de la Plaza de España) en la avenida de la Palmera que el BBV acababa de desalojar tras su fusión con Argentaria.

En Sevilla, la mayor proyección pública de Luis Portillo le viene de la condición de propietario del colegio privado Alminar, enclavado también en La Motilla donde se sitúa su centro vital y empresarial.El colegio es también un buen ejemplo de su manera de proceder en el mundo de los negocios. A finales de los 80, compró las participaciones de sus socios hasta quedarse como único dueño; quienes le discutieron dentro del claustro de profesores acabaron saliendo del centro; e impulsó una concentración vertical (líneas de autobús, comedor, colonias de verano, escuela de música, museo interactivo de la energía en el antiguo pabellón de Hungría de la Expo) sin dejar margen alguno a la contratación externa muy similar a la que ha conseguido en el sector de la construcción.Y no es sólo un capricho, sino que es acaso el exponente más aquilatado de una diversificación estratégica que le ha llevado a entrar en el sector de la energía solar y del medio ambiente, por ejemplo, donde opera a través de la filial Atymsa Nuevas Tecnologías.

Su entrada como accionista cualificado de los dos grandes bancos españoles, BBVA y Santander, la explican las mismas fuentes como la consecuencia lógica de las operaciones financieras que le han reportado el capital necesario para acometer las grandes empresas en que se ha visto inmerso en los últimos años. Portillo controla grandes paquetes, pero no se va a mostrar hostil en ningún momento al consejo de administración. Cualquiera en su posición también lo habría hecho. Más, si de lo que se trata es de demostrarle a todo el mundo lo alto que se puede llegar desde la humilde cuna de un pueblo a la vera de Sevilla.

 




EL TIRON INVERSOR DE LAS CONSTRUCTORAS

La historia empresarial de Luis Portillo y sus intereses inversores se suma a la cadena de operaciones protagonizadas por los mayores constructores de este país. Desde el asalto de Luis del Rivero al BBVA de hace un año, hasta la entrada de ACS, de la mano de Florentino Pérez, en la eléctrica Unión Fenosa.

El frustrado intento de Rivero en el mundo bancario no ha impedido que Sacyr Vallehermoso sea una de las empresas con mayor revalorización en los mercados (un 77% a 2 de diciembre) de este año. De hecho, parece que los accionistas hayan premiado el fracaso de Rivero o el que el grupo siga centrado en sus negocios habituales y se deje de aventuras en sectores ajenos.

Otro cantar es la apuesta por entrar en Unión Fenosa, que no ha hecho más que empezar. Al pactar con Botín y hacerse con el paquete del Santander (22%), Florentino le ganó la partida a Amancio Ortega y a quienes intentaban que la eléctrica se quedara en manos gallegas. Pero tendrá que vérselas con rivales de la talla del grupo Acciona, que ha lanzado una oferta formal por Fenosa, y con el presidente de la inmobiliaria Fadesa, Manuel Jove, que se ha hecho un hueco entre los principales socios de la compañía al adquirir un 3,8% del capital de la eléctrica, lo que le convierte en su quinto accionista y el primero a título individual.

Está claro que, cada vez más a menudo, los intereses de constructores e inmobiliarios se salen fuera de sus negocios típicos.

 

http://www.elmundo.es/suplementos/nuevaeconomia/2005/303/1133650811.html

¿Cuál será el techo para los tipos de interés?

Cuál será el techo para los tipos de interés?
¡No salimos de las sorpresas! aunque quizá, no lo son tanto. El viernes pasado el presidente del BCE "adelantaba" la primera subida de los tipos de interés oficiales en la zona euro en los últimos cinco años a la próxima reunión de diciembre

 

http://www.finanzas.com/id.8806039/noticias/noticia.htm

 


 


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Diccionario de Economía y Finanzas
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José Luis Martínez, Estratega en España de Citigroup
23/11/2005 (11:20h.)

Y digo adelantaba, puesto que el mercado esperaba que esa subida se produjera durante el primer cuatrimestre. Sí es cierto, sin embargo, que ahora parece más probable que las subidas de tipos sean algo mayores a lo esperado durante el 2006.

Nosotros mismos hemos elevado este margen hasta el 2,75% a finales del próximo año. Bueno, pues ayer descubrimos en las Actas del último FOMC como algunos de los consejeros empiezan a meditar sobre las consecuencias de una subida de tipos tan drástica como de 3 puntos en apenas un año y medio.

No se trata de que anticipen ya un freno en la normalización de los tipos (el objetivo en todos los casos no es aplicar una política monetaria restrictiva como una neutral), como calmar al mercado sobre la posibilidad de que se sacrifique el crecimiento económico ante la inflación.

PREVISIÓN PARA LA POLÍTICA MONETARIA DE EEUU

En definitiva, los próximos pasos de política monetaria EEUU serán cuidadosos, considerando los datos económicos. El mejor indicador de esta cautela lo tenemos en la respuesta por escrito de Bernanke a una cuestión de un senador: "los principales riesgos en estos momentos para la economía norteamericana son los derivados de la escalada de los precios del crudo y la probable desaceleración en la vivienda".

¿Se comienza a compensar el mayor riesgo de inflación sobre el de crecimiento? nosotros mantenemos la previsión de un techo en los tipos de interés oficiales en enero, en niveles del 4,5%. El mercado espera que suban hasta un 4,75%, moderándose en los últimos días desde niveles algo superiores.

Sí, la reacción ayer del mercado de deuda fue positiva ante los comentarios de algunos miembros de la Fed dentro del FOMC. ¿Un anticipo de un cambio de lenguaje? es más que probable.

Quizá tan pronto como en la reunión de diciembre. Ya no sería tanto que el outlook es positivo, que la política monetaria es acomodaticia como que habrá que vigilar con más detalle la evolución económica y que la política monetaria ha drenado buena parte del carácter expansivo existente.

UN TECHO PARA LOS TIPOS DE INTERÉS

En definitiva, poniendo un techo para los tipos de interés, ¿niveles del 4,5 %? ¿quizá algo más altos? pero sólo quizá. Me comentaba hace unos días un cliente de que algunos bancos están advirtiendo del riesgo económico que supone en USA una subida de tipos demasiado intensa.

No es un argumento nuevo. De hecho, lo he escuchado en los últimos meses desde PIMCO. ¿Y si la Fed debe bajar los tipos en la segunda mitad del año próximo ante los indicios de desaceleración económica? yo no lo creo.

LAS ACTAS DEL FOMC

Pero es evidente que es un temor compartido por algunos miembros de la Fed. Y ayer lo pudimos valorar en las actas de la última reunión. Pero en el FOMC también se aclaró que los riesgos sobre la inflación siguen siendo evidentes, que los tipos a muy corto plazo seguirán al alza y que se comienza a valorar el escenario de moderación en los precios/actividad en la vivienda.

Si esto continua en el futuro, es claro que el ahorro de las familias EEUU aumentaría, comenzando de esta forma el ajuste en el déficit exterior.

Es algo que debemos recordar: el ajuste de los desequilibrios en EEUU debe pasar por una variación de los tipos de interés, precios y tipo de cambio. Esto lo dijo el presidente de la Fed hace unos meses. ¿Un ajuste de tipo de cambio? ¿un dólar a la baja? ayer era un día perfecto para que la moneda norteamericana hubiera roto claramente a la baja el nivel de 1.169 dólares hasta aproximarse en los próximos días a un nuevo bajo de 1.159.

Sin embargo, la publicación de las Actas la impulsaron a la baja, con el euro recuperando niveles de 1.183 dólares. Sinceramente, cada vez es más complicado anticipar la evolución a corto plazo de la moneda norteamericana. Nosotros mantenemos a corto plazo la posición del euro, pero con la atención puesta en que no recupere niveles por encima de 1.183 dólares de forma sólida. Veremos.

Y las bolsas EEUU recibieron con agrado la publicación ayer de la Actas del FOMC. Un nuevo máximo en el año, con la excepción de Dow Jones (.DJI), que abre la posibilidad a que tengamos un final de año positivo. Leo esta mañana en un periódico que "las subidas de tipos congelan a las bolsas europeas".

Bueno, veremos si esto se mantiene. A favor de que esto no ocurra tenemos el descenso de las rentabilidades a medio y largo plazo de la deuda (el Treasury a 10 años estaría ya en el suelo de nuestro rango de 4,42 %) y la mejora de los datos económicos.

LA SITUACIÓN EN EUROPA

Sí, la economía europea sigue confirmando el escenario de progresiva recuperación. Además, el BCE se esfuerza en mostrar que el ajuste de los tipos oficiales al alza será muy gradual y con pocas sorpresas. Ayer mismo Wellink del Banco Central de Holanda lo dejó muy claro: los cambios deben ser comunicados al mercado con anterioridad.

Cuando Liebscher consideró que el BCE no tiene sesgo, de forma que se valorará la situación mes a mes. Claro que la autoridad monetaria no tiene mucho margen para actuar a corto plazo en el proceso de subida de los tipos oficiales. Aunque si mucho margen verbal. Por ejemplo, las criticas sobre la falta de ajuste en las cuentas públicas de muchos países de la zona euro seguirá siendo frecuente.

 Incluso ayer la Comisión añadió presión al tema, al considerar que el esfuerzo de Alemania será insuficiente. Esto el día que Angela Merkel tomó posición como Canciller en un gran gobierno de coalición nacional. Los analistas políticos valoran su sostenibilidad en el cargo en que en las elecciones de los lander del próximo año (en primavera y otoño) no supongan un alejamiento de la población de los dos grandes partidos políticos.

Mientras los economistas valoran como pobre el programa económico, aplazando la mayor parte del ajuste fiscal y de reformas (sobre el mercado de trabajo y fiscalidad de las compañías) al 2007.

LAS MATERIAS PRIMAS

No nos olvidemos de las materias primas. Hoy un fuerte descenso de los precios del cobre, cuando las autoridades chinas tratan de compensar los rumores de una elevada posición corta en el mercado a golpe de venta en el contado. en las dos últimas semanas han vendido más de 50 toneladas. cuando parecen dispuestas a vender más de 20 TN. entre lo que queda de semana y la próxima.

Pero los precios del oro suben con fuerza, beneficiándose de un mercado estrecho y elevada liquidez internacional. Y los precios del crudo recuperan los 58.8 dólares/barril, en un contexto de bajas temperaturas en EEUU y a la espera de la publicación de los inventarios semanales hoy (se espera un aumento de 800 m.barriles en los productos destilados).

¿Referencias hoy?

Escasas, cuando se aproxima el Día de Acción de Gracias en EEUU mañana. En la zona euro tendremos los pedidos industriales del área, en España el desglose de la tasa de crecimiento del tercer cuatrimestre y encuesta de confianza de consumo en Italia. En EEUU tendremos la revisión de la Encuesta de confianza de consumo de Michigan de noviembre y peticiones semanales de subsidios de desempleo.

 

http://www.finanzas.com/id.8806039/noticias/noticia.htm

 

Japón: esta vez es distinto

la opinión del experto
Japón: esta vez es distinto
28-11-2005
Hasta ahora, la recuperación de la economía japonesa ha estado basada, sobre todo, en el tirón del sector exterior. Poco a poco,sin embargo, la favorable evolución de la demanda interna ha ido reemplazando el motor del sector exterior.
Es previsible que esta evolución continúe a lo largo del 2006 en base a la fortaleza de mercado laboral. Por otra parte, el paso de deflación a inflación va a propiciar un cambio de actitud del consumidor pasando a primar el consumo frente al ahorro. La reactivación que vive en la actualidad Japón presenta algunas diferencias con respecto a las anteriores:
• Esta vez el crecimiento está guiado por el sector privado y no por el público. El sector privado viene a representar el 85 por ciento de Producto Interior Bruto (PIB) japonés.
•La renta personal está empezando a despegar, sobre todo vía crecimiento de puestos de trabajo a tiempo completo frente a la caída de trabajos a tiempo parcial. Por otra parte, se empieza a notar el despegue del crédito al consumo, que ha estado estancado en los últimos años.
•Los balances del sector empresarial están ya saneados tras varios años de financiación a tipo cero. Esto favorece el crecimiento del «cash flow» y que las empresas puedan volver invertir en bienes de equipo y crear empleo.
•Las presiones deflacionistas están empezando a desaparecer, y se prevé la vuelta a la inflación en la primera mitad del próximo ejercicio. Esto va a tener un impacto considerable en las pautas de comportamiento del consumidor japonés.
• La restructuración del sector empresarial que comenzó hace siete años prosigue, lo que permite la continua recuperación de los márgenes operativos.
•El mercado inmobiliario está tocando fondo. Esto a su vez va a suponer la recuperación del sector financiero ligado al crédito.
•Está emergiendo la cultura de creación de valor para el accionista. Durante los años 80 fue muy popular la diversificación de las actividades de las compañías. La tendencia actual es la concentración en actividades principales y desprenderse de actividades no afectas al objetivo principal de la empresa. Por otra parte, una buena parte de la recuperación de márgenes se está invirtiendo en recompras de acciones.
•Las valoraciones están en mínimos históricos, con los dividendos que pagan las acciones por encima de la rentabilidad de los bonos a diez años.
Con este escenario, nuestras principales apuestas se centran en el sector financiero, consumo y sector inmobiliario, frente a una infraponderación de compañías de electrónica y tecnología debido a la presión sobre márgenes en estos sectores. Por otra parte, seguimos apostando por pequeñas compañías frente a grandes compañías debido a que su evolución depende más de la evolución del consumo privado que de la evolución del sector exterior.

EL PRIMER CICLO ECONÓMICO GLOBAL EN EL SIGLO XXI (DT

http://www.realinstitutoelcano.org/documentos/220.asp

 

Introducción: los tres síntomas

Últimamente se habla y se escribe mucho de tres cosas: de burbujas (bubbles), de plétora de ahorros (savings glut) y de déficits gemelos (twin deficits). En el mundo económico-financiero todos hablan de burbujas, y eso se contagia a la vida ordinaria: uno empieza a no saber qué hacer cuando debe decidir, por ejemplo, si alquilar o comprar una casa; y mucho menos si en lugar de comprar casa ha de optar entre dejar sus ahorros en la cuenta corriente –completamente corriente, o de las que se publicitan como “de alta rentabilidad”–, comprar divisas, bonos o acciones, o invertir en fondos –de pensiones, o de inversión–. Y en este último caso, cómo deben estar ponderados los valores de su cartera, o si es mejor elegir un fondo construido, a su vez, con un índice de fondos, como garantía para incurrir estrictamente en el riesgo sistémico global, u orientados hacia algún ámbito específico –como los fondos BRIK, dirigidos hacia países que se consideran con alto potencial de crecimiento (Brasil, Rusia, India y Corea)–.

Pero casi nadie es capaz de definir con precisión qué quiere decir eso de las burbujas. Para Chet Currier, de Bloomberg,[1] las burbujas se deben a que el precio de mercado de un activo se separa del propósito básico a que se destina el activo en cuestión. El mejor test para detectarlas consiste en preguntarse si queremos comprar el correspondiente bien de consumo para usarlo –o el bien de capital, con el fin de disponer de su capacidad para generar ingresos–, o con vistas a venderlo, para obtener un precio mejor en el futuro. En el caso de las viviendas, esto sucede cuando dejan de ser consideradas como un espacio habitable y pasan a convertirse en el vehículo para la apreciación de su valor; en el de los títulos valores, cuando en lugar de sus dividendos futuros nos interesa conseguir con ellos un precio-objetivo a un plazo determinado.

Por mucho que se aquilate, sin embargo, la idea de burbuja proporciona una información muy limitada. Se refiere al espacio vacío que aparece entre el precio real y el soñado por el inversor especulativo. El problema es que tampoco parece haber una referencia clara sobre el precio real de las cosas, si es que existe tal precio como algo conceptualmente distinto de su precio de mercado. Así pues, nos encontramos ante un razonamiento circular: creemos que existen burbujas porque las cosas tiene un precio superior al real, pero no sabemos cuál puede ser ese precio real –aunque, dentro de ciertos márgenes, creemos orientarnos mejor cando intuimos que un precio resulta irreal–.

Otra cosa de la que se habla mucho es de la superabundacia de ahorros[2] y, alternativamente, de su escasez, porque en economía, siempre que hay un exceso, como contrapartida aparece un defecto.[3] Aquí, todo depende de si uno está en Japón, Alemania, Rusia, Arabia Saudí y China –entre otros países en los que abunda el ahorro–, o si se encuentra en EEUU, España, Gran Bretaña, Australia, Nueva Zelanda[4] e Italia, donde lo que hay es desahorro y abundancia de gasto, en relación al ingreso, aunque la participación de los diferentes agentes –públicos y privados, empresas u hogares– al ahorro neto total sea muy diferente, así como sus repercusiones sobre la inversión y la productividad de cada país a largo plazo. Además, la definición del ahorro neto de los hogares y los países dista mucho de ser unívoca, por lo que la comparabilidad de las cifras no está garantizada.[5] Durante los noventa, las ratios de ahorro de los hogares –definidas como el ahorro neto dividido por el ingreso disponible– cayeron en todo el G3, pero las diferencias en 2002 eran enormes: 9.6% en el área Euro y 2.4% en EEUU, con Japón ocupando un lugar intermedio –próximo al área Euro, con la excepción de los años 2001 y 2002, en que se situó en el 5.2%–.

Finalmente, el tercero de los grandes asuntos recurrentes es el de los déficit fiscal y de la balanza por cuenta corriente. En unos casos, se trata de déficit gemelos, como los que se registran, por ejemplo, en EEUU, Gran Bretaña Italia o Francia. En contrapartida, como siempre, se producen los correspondientes superávits, ya sean gemelos –como sucede en China, Corea Noruega o Canadá, y, por añadidura, en la mayoría de los países de la OPEP, desde que se produjo la nueva escalada de los precios del petróleo–, o asimétricos. Estos últimos, a su vez, presentan en unos casos déficit fiscal y superávit exterior –como sucede en Alemania, Japón y Holanda–, y en otros superávit fiscal y déficit de balanza –como sucede en España y Australia–. La existencia de esta amplia gama de combinaciones sirve de apoyo a Ben Bernanke para negar cualquier relación entre los dos déficit en EEUU.[6]

Respecto a la mayor o menor gravedad de tales desequilibrios, así como sobre sus implicaciones para la volatilidad del ciclo económico y para el riesgo sistémico, las opiniones también difieren: Paul Vocker piensa que una situación tan desequilibrada no puede durar.[7] Grosso modo, su planteamiento coincide con el de Stephen Roach, quien sintetiza así la situación global, y especialmente los dos desequilibrios norteamericanos:

“Nuestros cálculos sugieren que durante los últimos cuatro años la disparidad entre los déficit y los superávit mundiales de cuenta corriente se ha ensanchado desde un 3% hasta un 4% del PIB global, lo que no tiene precedentes. Durante el mismo período, la base de sustentación para el consumidor norteamericano –que es, con mucho, el motor más fuerte para el crecimiento de la demanda en la economía global– se ha visto reforzada por el efecto-riqueza de un mercado inmobiliario sobrevalorado, complementado con un aumento sin precedentes del endeudamiento inmobiliario, catapultado, a su vez, por la explosión en el valor de la propiedad. Todo ello ha dado lugar a la aparición de la segunda mayor burbuja de activos experimentada por América durante un solo período quinquenal. Tal situación no permite abrigar esperanzas de sostenibilidad para la economía de EEUU –y, por ende, para una economía global que, hoy por hoy, es abiertamente américo-céntrica–.”[8]

1. Las cuatro preocupaciones de Ben Bernanke (y una exoneración)

Por su parte, en el trimestre anterior a tomar posesión como flamante presidente del Council of Economic Advisors del Presidente Bush, el gobernador de la FED, Ben S. Bernanke,[9] afirmaba que lo normal sería que los países ricos ahorrasen y los menos ricos recibiesen fondos para inversión, lo que implícitamente significa afirmar que la situación actual resulta anormal:

“La lógica económica básica... sugiere que, en el largo plazo, los países industrializados, como grupo, deberían disponer de excedente en su balanza por cuenta corriente y ser prestamistas netos hacia el mundo en desarrollo, no al contario. Si el capital financiero circulase en esa dirección ‘natural’ los ahorradores de los países industrializados tendrían potencialmente ingresos más elevados y gozarian de una mayor diversificación, mientras que los prestatarios del mundo en desarrollo recibirían fondos para hacer las inversiones de capital necesarias para promover el crecimiento y un nivel de vida superior. Por supuesto, para que los flujos de capital a los países en vías de desarrollo rindieran tales beneficios, estos países tendrían que hacer progresos adicionales en la mejora de las condiciones para la inversión.”

En realidad, según Stefan M.I. Karlsson, del Instituto Von Mises, tal anomalía podría considerarse como una bicoca para América, ya que, frente a lo que opinan los “mercantilistas” –para quienes todo déficit de balanza por cuenta corriente es intrínsecamente malo–, esta situación significa que los bancos centrales asiáticos están prestando dinero barato a los norteamericanos –dados los ínfimos niveles actuales de los tipos de interés y su preferencia por invertir en bonos del Tesoro–, dinero que los norteamericanos pueden canalizar hacia inversiones de alto rendimiento en la propia Asia –dada la eficiencia de su sistema financiero y de sus bancos de inversión–.[10] Pero, ¿es ésta la situación en que nos encontramos? No. Más bien, el flujo actual de ahorros desde la periferia hacia ciertas zonas del centro está produciendo burbujas inmobiliarias que sirven para retroalimentar el proceso, al facilitar la elevación del endeudamiento de los hogares –con base en el aumento “ficticio” de su riqueza inmobiliaria, que enmascara la gravedad del problema porque el ratio endeudameinto/riqueza se disparará tan pronto estalle la burbuja y se contraigan los precios– y el consumo de éstos, deteriorando su posición ahorradora.[11]

De ahí que Robert Altig trate de encontrar la respuesta a estas otras preguntas: “¿por qué no invierten las empresas?, o ¿cuál es la respuesta adecuada a la riada global de demanda de dólares?, en lugar de preguntarse ¿por qué no ahorran los hogares?”[12] Por el momento, la respuesta de Bernanke es evasiva y se limita a afirmar que lo importante es lo que se hace con esa riada de dólares y si se usan para algo productivo o para elevar el consumo y elevar los precios de las casas:

“Una segunda cuestión es la relativa al empleo que se da al crédito internacional en los Estados Unidos y en los países industrializados con déficit externo..., buena parte de la reciente aportación de capitales hacia el mundo desarrollado se ha reflejado en índices más elevados de crecimiento de la construcción de viviendas y de sus precios. A su vez, el aumento del precio de la vivienda ha estimulado el consumo de los hogares. Por supuesto, el aumento de la ratio de propiedad de la vivienda y del consumo de los hogares son, ambos, deseables. Sin embargo, en el largo plazo los aumentos de productividad se derivan más bien de la inversión no residencial; por ejemplo, la inversión en bienes de equipo por parte de las empresas. Cuanto mayor sea la contribución del flujo de capital exterior al aumento de la construcción residencial, y especialmente al gasto de consumo actual, mayor será la carga económica futura que supondrá devolver la deuda exterior...”

Porque lo problemático es que cuando llegue el momento de amortizar los préstamos actuales, las economías centrales deberán llevar a cabo costosas reestructuraciones sectoriales –con su efecto simétrico y recíproco en los países exportadores– para recuperar su capacidad exportadora, muy deteriorada durante la etapa de endeudamiento y déficit exterior:

“Una tercera preocupación que suscita la pauta de los flujos de capital se deriva de sus efectos indirectos sobre la composición sectorial de las economías que los reciben... Para cumplir sus compromisos con los acreedores extranjeros –algo que habrá que hacer algún día–, Estados Unidos necesitará un sector exportador grande y sano. El infradimensionaminto relativo de esas industrias en presencia de déficit por cuenta corriente –una contracción que, con toda seguiridad, habrá que desandar en el futuro– impone costes reales de ajuste para las empresas y los trabajadores de ese sector.”

El debate entre las blogs de dos Brads (Delong y Stetser) resulta muy jugoso a este respecto. Stetser piensa que la deuda y el déficit externo no importan mientras la riqueza de los EEUU siga creciendo (¿aunque sea a base de burbujas financieras e inmobiliarias?). Es difícil no ver en ello un parti pris a favor de la política económica republicana. Delong no oculta sus preferencias, pero argumenta con sentido común:

“Recuérdese que la deuda externa es, en última instancia, un crédito contra los ingresos futuros por exportación de Estados Unidos. Las nuevas viviendas –y los precios más elevados de las viviendas existentes– no ayudarán a pagar los intereses de nuestra deuda externa. Una nueva cadena de producción de Boeing sí que ayudaría... No está claro que la capacidad de Estados Unidos para generar ingresos futuros mediante la exportación para pagar la deuda externa vaya a aumentar tan rápido como su deuda externa parece estar haciéndolo. Llámenme “carroza”. Yo pienso que la ratio que representa la deuda externa respecto a las exportaciones todavía importa.”[13]

Por no hablar del riesgo que supone el aumento de dependencia de los países centrales –y especialmente EEUU– respecto de la financiación exterior, ya que un cambio en los animal spirits delos prestamistaspuede acarrear una crisis monetaria, de consecuencias difíciles de prever por afectar al dólar, que sigue siendo la principal divisa de reserva internacional:

“Finalmente, el elevado déficit por cuenta corriente de Estados Unidos requiere flujos substanciales de financiación exterior... [ y ] la vuelta a un cierto equilibrio puede requerir algún tiempo. Yo no veo ninguna razón fundamental por la que todo este proceso no pueda llevarse a cabo suavemente. Sin embargo, el riesgo de un ajuste desordenado en los mercados financieros siempre existe, y un enfoque conservador apropiado en política aconseja mantenerse en guardia contra tal eventualidad”.[14]

Naturalmente, al indagar por las causas de la situación actual, Bernanke descarta que la política monetaria de la Fed –y/o la política fiscal y presupuestaria norteamericana– se encuentren en el origen del problema o hayan tenido la más mínima responsabilidad. En este punto, Stefan Karlsson se coloca en las antípodas de Bernanke:

“La lección que puede extraerse del análisis de los fallos del mercantilismo y del enfoque del déficit comercial desde el lado de la oferta es que los déficit comerciales son algo bueno, siempre que no conduzcan hacia un exceso en el consumo y/o hacia el derroche en la inversión.

E, incluso en ese caso, el problema subyacente no es realmente el déficit comercial por sí mismo, que debe considerarse como simple síntoma de los efectos de una política fiscal y monetaria laxas, ya que, en ausencia de aquella aportación de capital extranjero, el banco central podría mantener igualmente bajos tipos de interés mediante un aumento aun más rápido de la oferta de dinero.

Y como el exceso de consumo y/o el derroche en la inversión son generalmente el resultado de políticas fiscales y/o monetarias relajadas, la única manera de luchar contra los déficit comerciales consiste en eliminar los impuestos sobre el ahorro y en restaurar el equilibrio presupuestario y la política monetaria saludable.”[15]

2. El milagro keynesiano de la política monetaria

De modo que para Karlsson la causa de la situación actual se encuentra en el empecinamiento de la política monetaria de la Fed y en la política fiscal del presidente Bush tratando de reproducir el “milagro keynesiano” de la conversión de piedras en panes. Todo ello traería su causa, según este analista del Instituto Von Mises, del olvido en que parecen haber caído las enseñanzas de su maestro.[16] De ahí que el juicio que le merecen las declaraciones que viene haciendo Alan Greenpan desde los tiempos de la “exhuberancia irracional” no sea excesivamente favorable. Y mucho menos las declaraciones del pasado mes de febrero en que el chairman de la Fed confesaba que los bajos rendimientos de los bonos y notas del Tesoro a largo plazo le resultaban enigmáticos (a mysterious conundrum). Después de lo que ha llovido desde 1996, ésto a Karlsson le parece poco menos que una desfachatez:

“Que la Fed diga estar desconcertada por estos fenómenos sólo significa que está tratando de absolverse a sí misma de cualquier culpabilidad derivada de los bajos tipos de interés y de los problemas que están creado. Pero la Fed es tan culpable de ésto como lo fue de proporcionar el combustible para ‘la exuberancia irracional’ de la burbuja de las acciones de las empresas tecnológicas.”

Porque, por mucho que Bernanke y Greenspan traten de enmascararlo apelando a la obsesión por el ahorro –derivada del envejecimiento demográfico de Japón y de otros países ricos– y a la idiosincrasia de los bancos centrales asiáticos –que, tras el trauma de las crisis monetarias de los noventa, están obsesionados por constituir una montaña de reservas para cubrirse contra acciones especulativas–, la solución del enigma de los bajos tipos de interés –tanto a corto como a largo plazo– es verdaderamente sencilla:

“En conclusión, la explicación del bajo rendimiento de los títulos emitidos por el Gobierno de EEUU no está ni en las expectativas sobre baja inflación ni en el descenso global en las preferencias temporales (o ‘superabundancia global de ahorro’), sino en la inyección de dinero por la Fed y los otros bancos centrales y en la especulación sobre unas perspectivas de elevados niveles de inyección monetaria en el futuro.”[17]

En realidad, la escalada del crédito al consumo en EEUU desde 1993 –representada en los dos gráficos adjuntos– apenas se ha visto corregida por la política practicada por la Fed a partir de la explosión de la burbuja tecnológica en la primavera de 2000. Tras el tratamiento de choque antiburbuja de 2001 –en que el crecimiento anual de enero a julio alcanzó el 11,1%, frente al 8,2% de 2000–, la desaceleración se detuvo a partir de 2003, ya que entre enero y julio de 2005 el crecimiento anual medio se situó en el 4,6% (frente al 4,7% de 2003). A la vista de estas cifras caben pocas dudas acerca de que ese es el motor que produjo la explosión del consumo y la formación de burbujas. Para interpretar las series históricas, ha de tenerse en cuenta, además, que se trata de magnitudes nominales, cuyo impacto sobre el consumo real se ha visto multiplicado por el rápido descenso de la inflación que se observa en el Gráfico A.1 del Anexo: grosso modo, desde una media del 5% anual durante los años noventa a un 2% en 2005 en las economías avanzadas –y de un 15% a un 5% en los países en desarrollo[18]–, en un contexto de convergencia de la inflación a escala global.

De modo que el único enigma es hasta cuándo puede durar una situación cuyo diagnóstico resulta evidente pero cuyos causantes se niegan a reconocer –y a actuar en consecuencia–, lo que no hace más que seguir agravando los problemas, introduciendo una perspectiva a medio plazo verdaderamente sombría, en la que aparece el fantasma del proteccionismo:

“Para el conjunto de la economía mundial esperamos que el auge actual se mantenga en el corto plazo, pero al precio de agravar los desequilibrios económicos globales. La deuda de América continuará aumentando, mientras el crecimiento del resto del mundo dependerá todavía más de sus exportaciones hacia América. A medio plazo, un fuerte aumento de los tipos de interés reales y/o un descenso de la confianza desencadenarán una recesión en América que se difundirá por todo el mundo a través de la caída de sus exportaciones hacia América. Lo uno y lo otro se deberá a la caída de la demanda derivada de la recesión y a los efectos indirectos de la depreciación del dólar y, posiblemente, al efecto de medidas proteccionistas severas. Esto vendrá a añadirse y agravará los problemas internos en el resto del mundo.”[19]

Eso no quiere decir que el boom del primer ciclo económico verdaderamente global haya sido provocado exclusivamente por la borrachera monetaria de la Fed. Para Karlsson, el otro factor impulsor ha sido la liberalización gradual del comercio mundial, y especialmente la de las dos mayores economías del tercer mundo, China e India, con niveles de protección efectiva que, en el caso de China, han pasado de unos aranceles medios del 41% en 1992 al 6% en 2004. Además, la adopción en estos países de economías de mercado abiertas garantiza una base mucho más sólida a largo plazo para la economía global.

El problema estriba en que el principal impulso y la dirección del ciclo económico mundial proviene del tirón del consumo americano, que se transmite al resto del mundo a través del déficit de la balanza por cuenta corriente. Y este tirón no puede durar, una vez que la deuda del sector privado ha crecido hasta un nivel superior al 150% de su riqueza –estando ésta considerablemente sobrevaluada, en títulos valores y, sobre todo, en el valor de la vivienda–:

“Pero hay también un lado más oscuro en el auge actual derivado de la política de dinero barato practicada por la Reserva Federal. Porque la economía americana no es la única que se apoya sobre unos cimientos tan inestables. La mayoría de las restantes economías del mundo dependen igualmente de las políticas de dinero barato de la Fed [cursivas del autor: AE]. Esto se debe, en parte, a que el crecimiento del resto del mundo ha visto aumentar su dependencia respecto de su superavit comercial con América –derivado del crecimiento excesivo de la demanda, provocado por la política de la Fed– y, en parte, porque la presión hacia la depreciación del dólar derivada de los bajos tipos de interés ha hecho que otros bancos centrales emulasen la política de dinero barato de la Fed para evitar que sus monedas se apreciasen demasiado rápidamente respecto al dólar. Por otra parte, el desarrollo económico del mundo también es se ve lastrado por los problemas estructurales de Europa y Japón.” [20]

Este crecimiento explosivo de la riqueza inmobiliaria de los hogares norteamericanos –como antes el de su riqueza mobiliaria, que, a fuerza de liquidez, ha recuperado buena parte de su vigor–[21] es perfectamente volátil. Sin embargo, el sistema político no remunera en el medio plazo a quien actúa con prudencia, sino al contrario. Las burbujas de uno y otro signo son utilizadas por los políticos del corto plazo –en este caso, por la administración republicana– para adoptar un tipo de medidas que no hacen sino cavar la fosa fiscal para el futuro, apoyándose en los incrementos de recaudación del impuesto sobre la renta –imputada por los contribuyentes, como consecuencia, en parte, de las burbujas– para justificar reducciones de impuestos abocadas a empeorar las perspectivas del déficit, sabiendo que aumentos de recaudación extraordinarios –como el que se registra en 2005– son pan para hoy y hambre para mañana, porque no se deben a la curva de Laffer –la denominada “economía Vudú”–,[22] sino al espejismo provocado por la política monetaria de la Fed.[23]

Por supuesto, si Europa y Japón hubiesen resuelto sus problemas estructurales y estuviesen creciendo podrían haber resistido la apreciación de sus divisas frente al dólar y practicado una política monetaria compatible con el equilibrio macroeconómico a largo plazo. De este modo hipotético, la alocada trayectoria monetaria de la Fed hace tiempo que habría encontrado una respuesta adecuada en los mercados. Pero éstos no actúan porque prácticamente nadie tiene adónde ir, y así la Fed puede campar por sus respetos, presentando su actuación como una política benemérita, destinada a suplir la escasez de demanda global –¡e incluso a combatir la amenaza de trampa de liquidez en las otras dos áreas del G3!–

3. La amenaza de trampa de liquidez y la curva de Phillips neokeynesiana

Así que en lugar de emplear eufemismos tales como el de la “plétora de ahorros”, más valdría comenzar a hacer frente al problema de la trampa de liquidez, definida, en sentido amplio, como toda situación en la que la política monetaria deja de surtir efectos –en este caso, en realidad, sí que está surtiendo efectos, aunque éstos sean negativos–. Eso es lo que hicieron los economistas de Morgan Stanley en su mesa redonda del 12 julio, discutiendo la situación de la zona Euro.[24] Ciertamente, la definición clásica de trampa de liquidez no encaja completamente con la situación de la Eurozona, porque aquí todavía el consumo está creciendo –aunque poco y a costa del ahorro– y los precios también crecen, aunque poco, e igual sucede con los pagos por empleado, si bien desde 2004 estos últimos ya lo hacen una o dos décimas por debajo del deflactor del consumo privado (cuyas tasas fueron del 1,7 y 1,8%, respectivamente, en 2005, aunque con una caída prevista para el salario real alemán del 1,3%).[25] En cambio, el Banco Central Europeo y muchos otros economistas piensan que la economía del continente no respondería positivamente a nuevas reducciones del tipo de interés –situación que corresponde a la de la definición más sucinta y pragmática de trampa de liquidez–.

En la zona Euro, la diferencia más sustancial respecto a los tiempos de Keynes consiste en que los descensos de los tipos de interés no provocan actualmente elevaciones de salarios, lo que se atribuye al descenso del poder de los sindicatos en la negociación colectiva. Tal descenso se debe en parte –y se superpone- al actual contexto de competencia global, cuyos efectos se ven reforzados por las políticas intervencionistas de tipo de cambio de los países periféricos, que utilizan el superávit de la balanza comercial como motor de crecimiento–. A todo ello han venido a unirse ahora los bajos salarios prevalecientes en los países europeos recién incorporados a la UE. Sin embargo, esta mayor concurrencia –y la actual fortaleza del Euro– no se ve complementada con reducciones de precios del mismo orden por causa de la escasa concurrencia en el sector minorista. Esta asimetría adopta en Francia la forma del “síndrome del fontanero polaco” –que amenaza por igual al asalariado y al empresario francés del sector servicios– y no sólo es la causa del frenazo en el avance hacia la Europa política, sino que puede tener también efectos económicos graves.

En efecto, la nueva curva de Phillips (NKPC) –reconstruida, con perspectiva neokeynesiana, desde el lado de la oferta– indica que los movimientos de la inflación resultan gobernados por los de los costes marginales, determinados, a su vez, en buena medida por los de los costes laborales unitarios (CLU) –sobre los que influye el margen monopolista de los mercados de trabajo (wage markup), cada vez más reducido–, y por los de capital, cuyas fluctuaciones cíclicas dependen del nivel de utilización de la capacidad –actualmente muy bajo en Europa–. Con carácter general, los análisis realizados a partir del modelo Galí-Gertler[26] indican que el proceso de determinación de los salarios ha completado la transición desde una orientación retrospectiva (backward-looking), a la hora de internalizar la inflación, hasta otra anticipativa (forward-looking), de modo que la principal fuente de rigidez nominal no proviene actualmente de los salarios, sino de los precios.[27]

En la Unión Europea la inflación parece haberse venido comportando también con arreglo al modelo de la NKPC, aunque hasta hace muy poco los estudios sobre sus determinantes[28] indicaban que la persistencia (histéresis) de los salarios europeos desempeñaba un papel de retroacción todavía más relevante que la de los precios –resultando ambas complementarias–. Paradójicamente, esta superior resistencia de los salarios europeos a la baja, por comparación con los mercados de trabajo de otras áreas, puede haber contribuido en el pasado a retrasar la aparición de la trampa de liquidez y a paliar los efectos de la recesión por la que han atravesado algunas de las grandes economías de la Eurozona. Por contraposición a lo que ocurre con la rigidez derivada de la escasa movilidad del factor trabajo, que sigue considerándose como la principal amenaza de estancamiento para la economía europea, esta otra forma de “rigidez” laboral ha tenido algunos efectos positivos.

Sin embargo, el “excepcionalismo europeo” en materia salarial parece estar cambiando. En las NKPC simplificadas representadas en el Anexo puede observarse que, dentro del G3, en 2005 la tasa de crecimiento de los CLU sólo será superior al del deflactor del PIB en EEUU, guardando una y otra aproximadamente estos últimos años una relación de dos a uno (en 2005, 2,2% los CLU frente a 1,8% el deflactor). En la Eurozona, en cambio, la relación se invierte (1,7% frente a 1,8%), mientras que en Japón uno y otro se encuentran en el cuadrante deflacionista, pero con un desequilibrio todavía superior a favor del deflactor, que cae menos que los CLU (-1,8% estos últimos, frente a -1,2% el deflactor en 2005). Esto significa que en las dos áreas amenazadas por la trampa de liquidez son los precios los que ofrecen ahora resistencia a la baja respecto a los CLU. Y, en un contexto de ciclo recesivo, ésto sólo puede deberse a un problema de competencia, especialmente en el sector minorista –además de los efectos del shock del petróleo–. De confirmarse, este cambio en las pautas de funcionamiento del mercado de trabajo europeo puede resultar especialmente significativo y elevar la amenaza de trampa de liquidez. La opinión de Eric Chaney, de Morgan Stanley, es contundente: Contra los temores a que la escalada de los precios del Brent trajese de nuevo la stagflación,

“De acuerdo con las declaraciones de varios funcionarios del ECB, incluyendo a su director, Otmar Issing, no hay la menor señal de inflación salarial en el área Euro. La razón principal para ello se encuentra en los altos indices de desempleo de la mayoría de las economías y en la desconexión entre los salarios nominales y la inflación. La buena y vieja curva de Phillips no está muerta.”

Con el problema adicional de que la eliminación de la amenaza de inflación de salarios apenas tiene efectos positivos sobre el empleo. Esto se debe en parte al exceso de regulación del mercado de trabajo:

“El segundo considerando es que la remuneración efectiva por empleado está decayendo en términos reales (1.8%-2.0%), una situación que recuerda... ‘la recuperación sin salarios’ de la que habla Stephen Roach. Sin embargo, el cuadro macroeconómico subyacente no es el mismo [que el norteamericano]:... la zona Euro todavía está luchando con una tasa de desempleo cercana al 9%. En estas condiciones, una caída de los salarios reales no resulta demasiado anormal, especialmente tras las consecuencias de un segundo choque del petróleo [los precios del petróleo crudo han aumentado en torno al 200% en términos reales desde 2001]. Lo que ya no resulta tan normal es que el empleo se encuentre también en situación de práctico estancamiento, a pesar de un crecimiento razonable del PIB, y que el empleo creado... provenga sobre todo... de las agencias de empleo temporal y de los servicios del Estado. Que la parte más dinámica del mercado de trabajo sea empleo temporal habla claramente de la urgencia en liberalizar los mercados de trabajo y en eliminar las barreras de entrada. Ésa sería la mejor contribución que podrían hacer los gobiernos al aumento del consumo, que es precisamente el género más escaso en esta pata del ciclo económico.”[29]

Pero ésa es solo una parte del problema puesto que los mercados de productos y servicios experimentan una sobrecarga regulatoria similar o superior, y eso es lo que provoca, como decíamos, que la mayor capacidad de ajuste de los salarios tope con una fuerte resistencia a la baja de los precios, que produce la compresión del consumo y es la verdadera causa de la escasez de demanda real. Por supuesto, la situación experimenta ligeras diferencias entre países. En el caso de España, además de la adopción de pautas de negociación salarial orientadas por la inflación prevista, la concentración temporal de las cuatro grandes políticas de competencia –las de liberalización, desregulación, privatización y competencia propiamente dicha– durante los últimos veinticinco años, partiendo de un punto de partida extremadamente cerrado, proporcionan la apariencia –e incluso un cierto impulso inercial– de un dinamismo competitivo que todavía dista mucho de resultar adecuado. En general, las principales reformas han ocurrido durante las fases de menor crecimiento, mientras que la experiencia acumulada enseña que para minimizar la duración de estas etapas es preciso mantener el pulso reformador durante las de fuerte crecimiento,[30] porque la competencia es el arma para hacer conciliable el crecimiento del empleo con el de la productividad, y esa compatibilidad es la clave para el crecimiento económico sostenible. Eso es, precisamente, lo que le falta a Europa.[31]

Sucede que éste es el tipo de medidas más difícil de diseñar y de aplicar, precisamente porque se trata de reformas sistémicas en las que importan tanto los cambios en cada pieza del sistema –en esta caso, las políticas de competencia y de mercado de trabajo– como la simultaneidad y la buena sincronización de las mismas, sin las cuales las reformas parciales pueden resultar, incluso, contraproducentes.[32] Las reformas conducentes a la flexibilidad del mercado de trabajo facilitan los ajustes de empleo, elevan la productividad de las empresas y reducen sus CLU. En ausencia de competencia, sin embargo, tal reducción de costes no se trasmite a los precios, lo que bloquea la elevación de la capacidad adquisitiva del consumidor e impide el subsiguiente aumento real de la demanda, de modo que las pérdidas de empleo derivadas del ajuste en el mercado de trabajo no se recuperan y el empleo global –y la demanda– desciende.

Probablemente el país más rezagado en la transición desde una curva de Phillips retrospectiva a otra anticipativa sea Italia, en donde, con independencia de la especificación del modelo de NKPC que se utilice, el resultado indica que los fijadores de precios bakward-looking resultan, al menos, tan numerosos como los forward-looking, e incluso predominan en muchas ramas del sector manufacturero.[33] En cambio, parece que los fijadores de salarios sí han llevado a cabo la transición, ya que las estimaciones para 2005 de crecimiento del deflactor y de los CLU resultan prácticamente coincidentes (2,1% y 2,2%) y la correlación entre el índice de precios al consumo y los CLU pasó del 0,58 en 1965-1979 al 0,18 entre 1991 y 2004, de acuerdo con las estimaciones del BIS, que resultan muy similares a las de Alemania (0,47 y 0,19) y algo menos avanzadas que las de Francia (0,75 y 0,11).[34]

Como la productividad del trabajo en la Eurozona sigue creciendo (a un ritmo previsto por la OCDE del 0,6% en 2005), así como las remuneraciones por empleado (que crecerán al 1,7%) el crecimiento de los costes laborales unitarios se mantiene por debajo del deflactor del PIB (con crecimientos del 1,1% y el 1,5%, respectivamente en 2005), con el consiguiente crecimiento de los beneficios. Todo ello deprime el poder adquisitivo de los salarios y comprime el crecimiento del consumo en términos reales, lo que desincentiva la inversión. En tales circunstancias, la política monetaria sólo influye sobre el ahorro, pero no sobre el consumo privado (con una previsión de crecimiento real del 1,3% en la Eurozona para 2005), ni sobre la inversión (con una previsión de crecimiento real de la formación bruta privada de capital fijo no residencial del 2,3% y residencial del 1%). Ésto sitúa la previsión de crecimiento real de la demanda interna para 2005 en 1,5%, todavía tres décimas por encima del crecimiento previsto para el PIB, lo que arroja un saldo de ahorro neto ligeramente negativo para el conjunto de la zona, pero con grandes diferencias entre países. Además, esas previsiones de crecimiento del PIB se están viendo revisadas tras el nuevo aumento de los precios del petróleo denominados en Euros durante el verano, que pueden significar una décima menos de lo estimado previamente para 2005 y cuatro décimas menos para 2006 (en que el crecimiento de la Eurozona podría situarse en el 1,7%, en lugar del 2,1%).[35]

Y si de la situación actual pasamos a las perspectivas a medio plazo, la persistencia de un peso del sector público en torno al 50% del PIB en las tres mayores economías de la zona y de un electorado fuertemente recalcitrante frente a las imprescindibles reformas del Estado de bienestar convierten en perfectamente verosímil la amenaza futura de la trampa de liquidez[36] –ahora sí, definida en el sentido clásico de la Teoría General–, en que la escasez de demanda llega a hacerse insensible a la política monetaria, porque la demanda de ahorro crece y la gente prefiere mantener saldos líquidos, o colocados en activos sin riesgo, en lugar de invertirlos, dados los niveles prácticamente irrelevantes de los tipos de interés real –que son negativos ya en algunos países de la zona–. En los albores del siglo XXI la urgencia de acometer las transformaciones estructurales se ha visto enmascarada por la aparición del Euro, que ha proporcionado una apariencia de moneda fuerte e invulnerable mientras se mantuvo la tensión reformista implícita en la voluntad de avanzar hacia una mayor armonización –que sólo podía ser liberalizadora–. Pero tras el fiasco de la Constitución Europea las cosas pueden cambiar. A medida que transitemos hacia un mundo con tipos de interés normales y con verdadera competencia en la asignación de fondos, probablemente los mercados serán menos complacientes con la financiación de los abultados déficits de las grandes economías europeas. Y, cuando eso ocurra, los gobiernos tendrán que acometer reformas, so pena de entrar en una espiral que podría poner en riesgo la existencia a largo plazo del propio Euro, como señala con acierto Grant Nülle.[37]

Por supuesto, la situación no es todavía tan grave ni inminente como la experimentada por Japón durante la década pasada, en que el pinchazo de la burbuja inmobiliaria destruyó los balances de los hogares y de las empresas, hundiendo la iniciativa empresarial.Takehiro Sato, de Morgan Stanley, se sorprende de que el BCE no utilice el margen de maniobra que todavía le queda,[38] sin darse cuenta de que el ejemplo y la interminable lista de estudios sobre lo ocurrido durante más de un decenio en Japón está ahí y en Europa –como sucedió previamente en Estados Unidos– todos los agentes lo tienen presente y se comportan anticipando una situación perfectamente previsible, como corresponde a la sociedad reflexiva –o, simplemente, al modelo de expectativas racionales–.

4. ¿Qué hay realmente detrás de los desequilibrios globales?

El discurso de Ben Bernanke de marzo-abril de 2005 imputando la responsabilidad sobre el déficit comercial norteamericano a la existencia de una plétora mundial de ahorros tuvo la virtud de desencadenar un debate que todavía no está cerrado. Los primeros en reaccionar desde Nueva York fueron los dos grandes bloggers Nouriel Roubini y David Altig –replicados enseguida por Brad Delong y Brad Sester–,[39] a quienes el Wall Street Journal invitó a cruzar sus argumentos el 29 de marzo.[40] Roubini constató que desde 2001 los flujos financieros hacia EEUU dejaron de afluir a la bolsa –como había venido sucediendo durante los años noventa– y se concentraron en los bonos del Tesoro: desde entonces, quienes han comprado los bonos emitidos son no residentes, y entre dos tercios y tres cuartos de estos inversores son bancos centrales –especialmente los asiáticos, aunque no sólo ellos–. El flujo ha sido tan importante que actualmente más de la mitad de los bonos del Tesoros están en manos de no residentes (y, oficialmente, el 30% en manos de bancos centrales; de facto, mucho más), lo que ha permitido también refinanciar a bajo coste la deuda anteriormente emitida (de modo que su cotización caerá al subir los tipos de interés). El déficit fiscal financiado con nuevas emisiones y reduciendo el servicio de las antiguas se ha canalizado hacia los hogares vía reducciones de impuestos, impulsando el crecimiento de la demanda –sobre todo de consumo–, que se dirige hacia la importación y aboca al desequilibrio de la balanza por cuenta corriente. De modo que Roubini da la razón parcialmente a Bernanke.

En lo que no le da la razón es en el margen de sostenibilidad de esta situación, ya que los bancos centrales decidirán –antes pronto que tarde– diversificar sus carteras de reservas en orden a evitar pérdidas futuras de capital –cuando dejen de intervenir sobre su propio tipo de cambio y el dólar se deprecie– y a reorientar una estrategia de crecimiento que hasta ahora se ha basado en la exportación y el superávit de la balanza comercial (el denominado régimen de Bretton Woods II: RBWII), pero que ya está provocando un exceso tal de base monetaria que conduce a la aparición de burbujas y al sobrecalentamiento de las economías asiáticas (como sucedió en Europa y Japón con el RBWI), por mucho que las autoridades chinas hayan controlado la entrada de capitales para limitar tal expansión y esterilizado parte de la ampliación de la base monetaria derivada de su política de reservas (aproximadamente la mitad, según Altig y Roubini), emitiendo bonos denominados en Yuans.[41]

Porque si las cosas llegasen tan lejos como para provocar un aterrizaje forzoso en ese extremo del mundo, el golpe para el otro extremo sería tremendo, lo que retroalimentaría la velocidad y la profundidad de la propia caída asiática. De modo que la política oficial de los bancos centrales de esa zona –diseñada inicialmente para protegerse de crisis regionales como las de 1997/98– puede, de no desandarse el camino con sumo cuidado, constituir el desencadenante de una crisis mucho más estruendosa, porque esta vez será de naturaleza global. Hay muchas y muy buenas razones para que esta política cambie. Pero la más poderosa de ellas es que resulta conveniente no sólo para el sistema económico global –que también–, sino para sus propias economías, y en primer lugar para las de China e India.[42] De modo que el final de esa etapa es fácilmente previsible,[43] y existen ciertas probabilidades de que –aún a falta de mecanismos de coordinación– todos se vean obligados a actuar de forma cooperativa. Y ello, no por buena voluntad altruista, sino por el miedo a que un comportamiento free-rider produzca reacciones y retroacciones en cadena que conduzcan al caos. Si esto es así, el sistema económico global estaría manteniéndose en pie bajo el mismo tipo de equilibrio que resultó de la estrategia de disuasión atómica durante la guerra fría. Además, la coyuntura para acometer el cambio parece oportuna, dado que Japón aparenta finalmente salir de su largo letargo, y la abultada victoria del LDP permite avanzar por el camino de las reformas.[44]

Lo que está descartado, sin embargo, es que pueda darse un parto sin dolor. El cambio será doloroso en cualquier caso –y más doloroso, cuanto más se dilate–, porque la diversificación de activos interrumpirá el flujo de financiación hacia América, lo que se traducirá en una caída del dólar que resultará tanto más brusca cuanto más irresponsablemente actúen los asiáticos, por mucho que los norteamericanos hayan venido mordiendo la mano que les da pan –en palabras de Roubini–, al exigir a voz en grito la revaluación inmediata del Yuan. Esto quizá se deba a que, considerando inevitable el ajuste, Greespan y el Tesoro estuvieran buscando un chivo expiatorio al que endosarle la responsabilidad del desencadenamiento de la crisis y tratando de evitar, al mismo tiempo, que prosperen las tendencias proteccionistas que se abren paso entre la clase política[45] –algo que afecta también negativamente a las autoridades chinas–. Los expertos consideran que la libre flotación en el mercado produciría una revaluación del Yuan entre el 20% y el 30%.[46] Una caída tan rápida del dólar –con el consiguiente hundimiento de la demanda de bonos– induciría una fuerte elevación de los tipos de interés a largo plazo y una profunda caída en los precios de todos los activos sobrevaluados (algo muy parecido a lo ocurrido en Japón a comienzos de los noventa). Por contraposición a lo que reza la canción de Serrat, en este caso la verdad es triste, aunque no tenga remedio. O más bien, no tiene remedio halagüeño para el público norteamericano –y con él, para todos los que dependemos de una economía global asociada a la suya–. El único antídoto es un ajuste fiscal al que la administración republicana se resiste porque significa la negación de todo su programa económico. La conclusión de Roubini –que viene a unirse a una larga serie de economistas–[47] es tan rotunda que le lleva a vindicar al ex secretario del Tesoro, Larry Summers, cuando habló de “un equilibrio del terror financiero”:

“Sin un serio ajuste presupuestario y fiscal en EEUU una caída adicional del dólar difícilmente puede resultar benigna. Con ella mejoraría la balanza por cuenta corriente de EEUU pero solo mediante una caída del consumo y la inversión arrastrados por tipos reales de interés mucho más elevados, una vez que los bancos centrales extranjeros dejen de financiar beatíficamente el déficit gemelo de Norteamérica. Como dijo el ex secretario del Tesoro de EEUU, nos enfrentamos a un ‘equilibrio del terror financiero’, en el que la disminución de la buena voluntad de los bancos centrales de China y de otros países para financiar la imprudente política fiscal de EEUU conducirá a un aterrizaje real y financiero extremadamente duro.”

La revaluación del Yuan el 21 de julio de 2005 y la adopción por China de una política de flotación “sucia” –o sea, controlada, dirigida a mantener una cierta estabilidad y a limitar las fluctuaciones diarias a un 0,3%, política impropia del ideal neoclásico de los mercados “limpios” y perfectos–, vienen a ser la consecuencia casi inevitable de todo este razonamiento, que, aunque algo tarde, ha terminado por imponerse, arrastrando tras de sí a Malaisia en la adopción del régimen de tipo de cambio basket, band and crawl(BBC: “cesta, banda y paso lento”), practicado hasta ahora por Singapur con notable éxito.[48] Por otra parte, más vale que las autoridades chinas –y algunas otras– practiquen ahora políticas “sucias,” porque la liberalización inmediata de los movimientos de capitales por su parte conduciría a una interrupción tan rápida del flujo de financiación dirigido hacia América que la revaluación prevista del Yuan del orden del 20% se vería multiplicada por el efecto especulativo y precipitaría un aterrizaje verdaderamente aparatoso de la economía global, al desequilibrar todos los balances que acumulan activos denominados en dólares. Que los vaticinios de Roubini no resultan ya marginales lo prueba la acogida que reciben sus debates en la Econoblog de WSJ.[49]

El comentario de Krugman acerca de la nueva política cambiaria china resulta precavido, porque puede tratarse de un efecto teatral y meramente escénico, para frenar las tensiones proteccionistas en EEUU y Europa, pero también puede ser fruto de la interiorización por parte de las autoridades chinas –seguidas de la de Malaisia y de otros gobiernos asiáticos– de un análisis ampliamente compartido, lo que conduciría al mundo a un cambio de escenario mucho más profundo, para el que hay que estar preparados:

“... podría ser el comienzo de un proceso que pondrá boca abajo a la economía mundial –o, más exactamente, boca arriba–. Es decir, la barra libre con que China ha venido convidando a América –mediante la cual la economía más rica del mundo ha estado consiguiendo préstamos baratos de un país que crece con dinamismo, pero que todavía es considerablemente pobre–, se puede terminar.”[50]

Y si esto ocurriera así, sería el comienzo del fin del último sueño de la América republicana. ¿Con qué resultado? Ciertamente, a medio plazo, los equilibrios se restablecerán; sin embargo...

“En el corto plazo, alguna gente ganaría, pero otros perderían. Y sospecho que los perdedores excederían considerablemente en número a los ganadores. [Éstas serían malas noticias para la vivienda –quizá muy malas noticias, si la subida del tipo de interés pincha la burbuja–]

¿Y qué decir sobre los efectos estratégicos? En este momento América es una superpotencia que vive a crédito –algo que, según creo, no había sucedido desde que Felipe II gobernaba en España–. ¿Qué le sucederá a nuestra potencia si –y cuando– China nos retire nuestra tarjeta de crédito? Esta historia no ha hecho más que empezar.”

“Nunca antes la mayor potencia del planeta había hecho tanto con tan poco”, afirma, por su parte, Stephen Roach. Además, la catástrofe de Nueva Orleáns ha puesto de manifiesto su vulnerabilidad interior y provocado el hundimiento de la popularidad del presidente, dando lugar a un nuevo compromiso de gasto de cuantía similar al de la guerra de Irak –o incluso mayor–.[51] Con independencia de los efectos a medio plazo que el debate actual pueda tener sobre el papel del Estado en las democracias avanzadas –y sobre el papel y la responsabilidad de las distintas instancias o niveles del gobierno–, el efecto Katrina eleva aun más las perspectivas de déficit y endeudamiento de EEUU. Para Stephen Roach, el déficit presupuestario del Gobierno acabará situándose este año en el -3,5% del PIB, empeorando una tasa de ahorro neto del sector público que ya se situaba en el -2,1% del PIB durante el segundo semestre; la tasa media de ahorro de los hogares, que fue del 7,5% entre 1960 y 2000, cayó desde 2002 hasta un 1,5% del PIB –lo que ya significó un mínimo histórico desde la depresión de los treinta– y se encuentra actualmente en tasa negativa; finalmente, es previsible que los beneficios de las empresas desciendan durante 2006, por lo que la posición del país como demandante neto de ahorro se agravará (con el déficit de la balanza por cuenta corriente en torno al 7%),[52] añadiendo presión a una situación global ya muy delicada.

Así que el recreo en que han vivido los “nuevos economistas” desde la aparición del “nuevo paradigma” parece haber llegado a su término. Ahora hay que ponerse a hacer los deberes. Uno –ya lo vimos– es el de la trampa de liquidez, cuyo remedio estrictamente monetario –para salir del paso, como hizo Greenspan– toca también a su fin, como reconocía él mismo en un discurso que sonó a despedida anticipada:

“Asumo que estos desequilibrios se resolverán antes de que no nos quede otra elección y que, si no se resolvieran, la Fed tendría que oponerse a la tentación de monetizar el futuro déficit presupuestario.

A más corto plazo, es inevitable que el boom de la vivienda se calme. Como parte de ese proceso, disminuirá el volumen de ventas de casas –que alcanza actualmente niveles máximos históricos–, se desacelerará el aumento del precio de las viviendas y los precios podrían llegar, incluso, a disminuir. Por consiguiente, el credito hipotecario aflojará y con él perderá fuerza también el gasto personal de consumo.

La correlación asombrosamente elevada entre el aumento del crédito avalado por la propiedad de la vivienda y el déficit por cuenta corriente sugiere que el fin del auge de la vivienda podría inducir un aumento significativo de la tasa de ahorro personal, un descenso de las importaciones y la correspondiente mejora del déficit por cuenta corriente.

Sin embargo, no descarto por completo que el trabajo de investigación futuro pueda mejorar nuestra comprensión del comportamiento del precio de los activos, y, con ella, la dirección de la política monetaria.

Tengo pocas dudas de que mis sucesores, y los suyos, continuarán apoyando el liderazgo que ostenta el sistema financiero americano en una economía global cada vez más extensa.”[53]

Así pues, no queda otro remedio que enfrentarse al fondo de la cuestión; a las causas últimas que arrastran hacia ese pozo a las economías maduras.[54] Hasta ahora, aprovechando la bonanza del exceso de liquidez, Europa había cerrado los ojos, atrincherándose románticamente en el paraíso perdido de su Estado de bienestar (capaz de cubrir todos los riesgos, desde la cuna hasta la tumba) pero mostrándose incapaz de crecer y acumulando déficit público, financiado a bajo coste. Por su parte, América había escapado de él refugiándose en la ensoñación de unas bolsas milagrosas (las de la “feria de las vanidades”) y en una política monetaria todopoderosa, capaz de reproducir el milagro de la transformación del agua en vino y de las piedras en panes y peces.

Naturalmente, el despertar del sueño puede ser más o menos brusco. Una vez que la Fed renunció a liderar el proceso de ajuste, todo depende ahora del temple y el acierto en el manejo de la situación por parte de las autoridades chinas. Un desmontaje controlado y pausado del RBWII exige en primer lugar, medir los pasos y controlar a los mercados manejando adecuadamente el factor sorpresa, para evitar la especulación. Paradójicamente, esta tarea se ha dejado en manos de unas autoridades no sometidas al régimen de control de la opinión pública, cuyo margen de maniobra suele ser mayor que el de las democracias. Además, el Banco del Pueblo de China cuenta con todo el poder para manejar también el mercado de capitales –hacia adentro y hacia fuera– y la dirección de las inversiones en Occidente, de modo que puede pilotar –con la parsimonia adecuada para no perjudicar su propios intereses en el mercado– el deslizamiento en la composición de su cartera desde los bonos con bajo rendimiento situados en sus reservas hacia la inversión directa en activos industriales por parte de las grandes corporaciones chinas –fortaleciendo sus balances–, complementaria con su estrategia de desarrollo de la economía de mercado a largo plazo, lo que contribuiría a modular el efecto negativo sobre las bolsas de la elevación de los tipos de interés. Esta estrategia ya está dibujada,[55] y parece dirigirse hacia una “Unión Monetaria Asiática” –que tardará años en configurarse– y al restablecimiento de una política global de ortodoxia monetaria.[56]

Y la otra preocupación a la que hay que hacer frente es la del control del tipo de ciclos económicos a los que se enfrenta el siglo XXI. En primer lugar, quedan pocas dudas de que este primer ciclo no es el típico ciclo de negocios de tres o cuatro años, a los que estábamos acostumbrados desde la posguerra. Este es un ciclo económico de más larga duración, del que ya nos habíamos olvidado, al que, sin embargo, la Fed –y los demás operadores– ha tratado de hacer frente con los instrumentos monetarios, propios del ciclo de negocios.[57] Y, como no era tal, el remedio puede haber sido peor que la enfermedad –o, a lo sumo, no haber arreglado nada, sino retrasado el momento de afrontar un problema que cada vez se hace más grave–. Pero, además, no cabe la menor duda de que estamos ante un ciclo global, al que hemos respondido con instrumentos sólo adecuados para corregir los ciclos de las economías nacionales –algo que se ha visto agravado por el unilateralismo de la administración republicana–. Es como si pasásemos una noche de invierno al raso con una manta pequeña y, para evitar el frío en el pecho, descubriésemos el resto del cuerpo: el resfriado –o la neumonía– nos pillaría igual. Eso es lo que puede estar sucediendo en la economía global.

Apéndice: el nuevo ciclo económico en restrospección[58]

El rasgo distintivo del sistema internacional a comienzos del primer decenio del siglo XXI consiste en la incertidumbre acerca del tipo de ciclos económicos que produce la economía naciente, en un siglo que arranca marcado precisamente por la globalización, en la que la inestabilidad económica de unas áreas se contagia fácilmente a las restantes, de modo que el control de las fluctuaciones –así como la prevención de las crisis– se convierte en objetivo de interés común.

El largo ciclo de crecimiento norteamericano de los noventa se pareció demasiado al japonés de los ochenta, y el hecho de que las burbujas que se formaron durante este último dieran lugar a un decenio de recesión –de la que, en realidad, todavía no se ha salido– hacían temer ya en 2002 que nos encontrásemos ante un tipo de ciclo más parecido al decenal, descrito por primera vez por Clement Juglar en 1860, que al de cuarenta meses descrito por Kitchin en 1923, consagrados ambos por Schumpeter en 1939, para quien las fluctuaciones económicas asociadas a los grandes procesos de innovación –como el de la industria textil en 1790; la del vapor y el acero en 1842; la de la electricidad, la química y los motores en 1897; la de la electrónica y el automóvil en 1945; y, en este caso, la de la informática e Internet a partir de 1992–, provocan una gran onda –denominada ciclo Kondratieff–, que ha venido experimentando primero una fase alcista y luego otra descendente (de veinticinco años cada una, más o menos). Cada ciclo dura en conjunto algo más de cincuenta años y contiene, a su vez, seis ciclos decenales, compuestos de tres ciclos de cuarenta meses.[59]

Este último es el ciclo típico de los negocios de la segunda posguerra –período durante el que las fases recesivas duraban entre dieciocho y veinte meses–, provocado por la excesiva acumulación periódica de existencias, seguida de un período de ajuste y caída de la confianza del consumidor, durante el cual las empresas reducen su inversión, lo que aboca a la economía a la desaceleración y recesión subsiguiente. Se trata de un tipo de fluctuaciones que son hoy perfectamente conocidas, y, por eso mismo, no producen miedo alguno, ya que disponemos de las herramientas de política monetaria que resultan eficaces para combatirlas (no para neutralizarlas del todo, pero sí para minimizar su impacto negativo). Pero ¿son esas herramientas adecuadas para controlar los ciclos Juglar? Los economistas más rigurosos creen que no.

Al abandonar su cargo de secretario del Tesoro Norteamericano, Larry Summers declaró que los ciclos económicos a los que nos enfrentamos hoy son más parecidos a los de antes de la guerra que a los de la posguerra (Le Monde, 21/III/2001). Si esto fuera así –y parece que lo es– con el quinto Kondratieff que arrancó junto a la oleada de innovaciones asociadas a la llamada “nueva economía”[60] entraríamos también en una nueva serie de ciclos Juglar, contra los que no sirven los mismos remedios a los que estamos familiarizados, ya que todavía no sabemos bien cómo controlar las oleadas de euforia inversora y de “exuberancia irracional” de los mercados de valores.

Este problema fue intuido por primera vez por Alan Greespan, quien puso en guardia contra él al American Enterprise Institute en diciembre de 1996.[61] ¿Qué ocurrió después? Las consecuencias de sus palabras sobre los mercados parecieron asustarle. Además, la Fed había sido acusada de haber impedido, con su política proactiva, la reelección del presidente George Bush –padre– y el Consejo pareció optar por no volver a incurrir en el mismo “error”. Desde entonces, ya nadie nunca más podría acusar a la política monetaria de la Fed de dirigismo. “A los políticos les corresponde tomar decisiones; a los mercados, valorarlas y actuar en consecuencia. La política monetaria sólo es responsable de la estabilidad de precios, en un contexto lo más próximo posible al pleno empleo” –pareció decidir la Federal Reserve Board–. Esta dimisión de la autoridad monetaria iba a tener graves consecuencias en el futuro. Stephen Roach lo explica ahora de forma impecable:

“Ottmar Issing, del Banco Central Europeo, ha señalado que los mercados de activos plantean uno de los desafíos más grandes para la política monetaria puesta al día –y que los bancos centrales deben ahora sopesar ‘los riesgos asociados a la inflación de los precios de los activos y a la deflación subsiguiente’ [véase el editorial firmado por Issing el 18 de febrero de 2004 en The Wall Street Journal: ‘Dinero y crédito’]–. La Reserva Federal de Norteamérica considera las cosas de otro modo. Pero no siempre ha sido así. Hace algún tiempo, cuando la “economía de activos” de América todavía se encontraba en su infancia, a Alan Greenspan le preocupaba la ‘exuberancia irracional’. Pero enseguida cambió de parecer y se dedicó a defender la cultura de la propiedad engendrada por la nueva economía. En mi opinión, ésa fue una equivocación política de proporciones monumentales.”[62]

El problema es que con el nuevo tipo de ciclo económico los remedios de la política monetaria de la posguerra resultan contraproducentes, precisamente porque las fluctuaciones largas son fruto de la acumulación de desequilibrios mucho más profundos que los del ciclo Kitchin, y se reflejan en un endeudamiento insostenible de las familias y las empresas, e incluso de los países, como lo indicaba ya entonces la balanza de pagos de EEUU –y sigue haciéndolo ahora–, que había venido financiando su déficit por cuenta corriente con ingresos de capitales, atraídos por aquella misma exuberancia irracional de los mercados –prolongada después por la aparición del RBWII, y por la adquisición de bonos por parte de los bancos centrales asiáticos–. En el origen de estos desequilibrios está la exagerada estimación del potencial de crecimiento y rentabilidad de las innovaciones introducidas en la economía durante los años noventa –cuyos efectos no se dejarán sentir inmediatamente, sino a lo largo de todo el nuevo Kondratieff–. Y, precisamente porque los desequilibrios Juglar son mucho más profundos que los del ciclo de consumo y de existencias, su corrección requiere también períodos de ajuste más largos que los del ciclo de negocios: “¡Dos años más!” titulaba Business Week su número de la última semana de abril de 2001. Hoy han transcurrido más de cuatro años, pero el ajuste sigue pendiente. ¡Ojalá las autoridades chinas hayan estudiado a Schumpeter mejor que Alan Greenspan y actúen en consecuencia!

Si esto fuera así, las políticas monetarias y de tipos de interés tradicionales habrían estado produciendo efectos contrarios a los deseados, porque la introducción de una nueva oleada de tecnologías habría elevado la rentabilidad esperada del capital y las oportunidades de inversión rentable, elevando con ello también la demanda de capital (en forma de títulos-valores y otros activos de inversión). Esta elevación de la demanda –en la medida en que se mueve por expectativas racionales, orientadas por un análisis realista acerca del impacto previsible de la introducción de las nuevas tecnologías de la información sobre la productividad y de las economías de red sobre la rentabilidad del capital durante el ciclo largo– significa un aumento en el tipo de interés de equilibrio a largo plazo, que no es otro que el que iguala la demanda con la oferta de inversión (y, simétricamente, la oferta con la demanda de ahorro, para llevar a cabo tal inversión).

En cambio, como consecuencia de la política monetaria practicada, excesivamente laxa, –inducida, primero, por la presión de la nueva economía financiera, fundamentalmente especulativa, y continuada después por la política diseñada erróneamente por la Fed para combatir el ciclo Kitchin–, los tipos de interés reales no sólo no aumentaron, sino que disminuyeron hasta niveles mínimos en términos históricos, reduciéndose la oferta de ahorro de los países centrales, como se refleja en las magnitudes macroeconómicas que miden la necesidad neta de financiación de las economías desarrolladas.

Además, los accionistas mostraron durante todo el decenio pasado una abierta preferencia por la financiación de nueva inversión a través del endeudamiento –para no diluir sus derechos, y para controlar mejor a los gestores–. Como consecuencia de ello, el mercado de capitales consideró que las empresas que no se endeudaban fuertemente era porque no disponían de oportunidades de crecimiento, y que sus títulos ya no tenían recorrido alcista. Por esta causa, el aumento del volumen de recursos propios a través de la bolsa americana se tradujo en un movimiento simétrico de endeudamiento empresarial masivo, lo que, unido al escaso ahorro de los hogares, situó el ahorro nacional bruto de EEUU en 2003 en un mínimo histórico (el 13,1% del PIB).[63]

Así pues, la divergencia entre el tipo de ciclo y la política monetaria aplicada hizo que el componente de inflación de la demanda de inversión pasase prácticamente inadvertido, y que la política monetaria cayese en el mismo error cometido por Benjamín Strong, gobernador de la FED antes de la crisis de 1929: ignorar que la burbuja de los precios en el mercado de valores significaba que se estaba registrando un proceso de sobreinversión, enmascarado bajo la ficción de una inmensa sobrevaloración de los PER de las acciones (relación entre precio de la acción y dividendo, que llegó a situarse en marzo de 2000 entre 45 y 50,[64] frente a un promedio secular de 15, desequilibrio similar al de 1929), lo que facilitó desproporcionadamente la financiación de la llamada nueva economía. Porque los precios habían dejado de servir de orientación a la inversión.

De este modo la política monetaria practicada impulsó todavía más el ritmo de la inversión monetaria, ya de por sí muy elevada, como consecuencia de la elevación de las oportunidades y expectativas de beneficios. Ello condujo a un exceso de inversión, documentada en los correspondientes títulos-valores de activos. Dada la escasez de ahorro, este desequilibrio se compensó elevando la cotización de aquellos títulos en el mercado a nivel estratosférico (tanto más estratosférico cuanto mayor novedad supusiera la presencia de las empresas en los “nuevos mercados”, ya que, cuanto más nuevos y desconocidos, más apropiados resultaban para la especulación). La diferencia entre la elevación de la tasa de inversión y el descenso en la tasa efectiva de ahorro se colmó con la aparición de una burbuja en el mercado de acciones que neutralizó de forma ficticia la escasez de ahorro para financiar la nueva inversión, con la ayuda de la Fed y su política de fiat money. Esto fue explicado como el triunfo secular del sistema de financiación norteamericano –a través de la eficiencia del sistema financiero y el mercado de valores– del mismo modo que durante la década anterior el boom japonés se había explicado como el triunfo definitivo del tipo de management practicado por las empresas y la política industrial de aquel país.

Puede decirse que el sector de intermediación financiera se comportó en este caso como el catalizador de la burbuja, ya que sus ingresos dependen del movimiento y el valor de las transacciones de valores en el mercado, sin que se vean penalizados por el fallo en sus predicciones o recomendaciones: la superposición, en muchos casos, de su condición de gestores de patrimonios, de prescriptores-calificadores de las oportunidades de inversión, y de agentes de intermediación resultó explosiva. La estructura de este mercado desaconsejó durante toda la década a los intermediarios recomendar vender o abandonar títulos. Se dijo, con razón, que cuando el dinero –y los intermediarios– no tienen otro lugar adonde ir más que hacia arriba, la espiral de precios resulta estratosférica. Una espiral que se vio arrastrada en este caso por la llamada “manada electrónica”, que olvidó por completo los fundamentos del valor económico de los activos, que no son otros que su capacidad efectiva para producir un flujo continuado de beneficios: primero fueron los bonos basura, después los hedge funds y, más tarde, los nuevos mercados.

Ciertamente, la etapa ulterior ha conocido una verdadera fiebre regulatoria, tanto prudencial, como para prevenir y evitar la contaminación de intereses contrapuestos confiados a los mismos agentes económicos –que actúan en el mercado como intermediarios de un principal, que no es otro que el cliente de estas entidades financieras–. Hasta entonces se había confiado en que las llamadas “murallas chinas”, establecidas voluntariamente –con el propósito de impedir el uso de información privilegiada y que los analistas de riesgos se comunicasen con los de bolsa en el interior de los bancos de inversión– para impedir contagios entre los departamentos de análisis y de mercado bastaban para evitar la contaminación de los análisis.[65] La última burbuja financiera del siglo veinte demostró que esto no es suficiente: las oportunidades de negocio derivadas de unas previsiones optimistas terminan siempre por arrastrar a los analistas, asfixiando cualquier tipo de cautela, y como ésta había sido la tónica general –debido al efecto manada–, nadie se vio penalizado por su error cuando las previsiones se demostraron infundadas (salvo los gobernadores de los bancos centrales, que abrieron el grifo del dinero para evitar ser tomados como chivo expiatorio).

Esto es, durante el decenio de los noventa, frente a una fuerte elevación de las oportunidades de inversión en Norteamérica, la remuneración del ahorro se redujo artificialmente por causa de la política monetaria, de modo que el desequilibrio entre oferta y demanda de capital (o sea, entre demanda y oferta de ahorro) quedó reflejado en la burbuja que hinchó los precios de los activos mobiliarios, de la misma manera que había sucedido diez años antes con los activos inmobiliarios japoneses. Esa es la burbuja que se empezó a desinflar a comienzos de 2001, pero que permanecerá de uno u otro modo activa hasta que se reencuentre el equilibrio entre los precios y la remuneración de los activos de inversión a largo plazo –en circunstancias monetarias normalizadas, compatibles con la vuelta a una senda “natural” del ahorro–.

Como consecuencia de la desorientación inducida por la burbuja financiera, en 2002 la inversión tecnológica había sido excesiva en relación a las necesidades efectivas previsibles en el horizonte de amortización de los activos –del mismo modo que ya sucediera en el siglo XIX con los ferrocarriles en EEUU, a lo largo de tres oleadas sucesivas–. Por eso, de lo que se trataba en 2002 era de achatarrar buena parte de la inversión y de los títulos valores emitidos –y prescindir de parte del empleo contratado–, lo que tendría que haber conducido a la aparición de un “efecto riqueza negativo” –tanto más negativo, cuanto más bajo fuera el nivel de resistencia en que finalmente se estabilizase el índice de la bolsa, aunque los analistas más razonables no esperaban que el PER medio pudiera superar a largo plazo el nivel 20, con un redimiento esperado del 5%–. De haberse permitido este tipo de ajuste, los balances de los hogares y las empresas habrían experimentado el desequilibrio –dada su posición de endeudamiento, que era ya insostenible a medio plazo–, lo que les habría obligado a una dieta de ahorro –para equilibrar el balance societario y familiar–. En lugar de ello, la política de la Fed sostuvo la sobrevaloración de los activos y la reducción de impuestos de la nueva Administración republicana inyectó nuevos recursos, a costa de incurrir en un desequilibrio fiscal que sólo se pondrá de manifiesto cuando la inevitable desaceleración del crecimiento repercuta fuertemente sobre los ingresos públicos y cuando las cohortes del baby-boom empiecen a retirarse durante el próximo lustro (a partir de 2008).

Sin embargo, en ausencia de perspectivas de crecimiento alternativas de la demanda global –dada la situación de impasse de las economías europea y japonesa–, esta política ha permitido ganar tiempo y escalonar la tarea de ajuste a la que se enfrentaba en 2001 la economía norteamericana –y, contagiada por ella, la de muchos otros países– que era extraordinariamente compleja, ya que implicaba:

(1)   Achatarrar buena parte de los títulos valores y los múltiples chiringuitos.com creados durante la etapa especulativa, que no fueron otra cosa que pseudo-empresas utilizadas como soporte para la emisión de masas ingentes de papel, con las que se colmó el desequilibrio entre oferta y demanda de títulos valores.[66] Aunque la elevación de las oportunidades de inversión fuera real, el aumento efectivo no fue tanto como el de la demanda de valores –porque los emprendedores son un bien escaso y su reproducción consume tiempo–, de modo que el mercado financiero realizó el arbitraje de este desequilibrio echando mano de entelequias empresariales. Ese es el gas con el que se hinchó la burbuja financiera, especialmente visible en los llamados nuevos mercados, que se desinflaron rápidamente a comienzos de 2000. Pero, al desinflarse, el efecto riqueza se hizo negativo, cayó la demanda de consumo y aumentaron las existencias, lo que agudizó el exceso de inversión en que habían incurrido las empresas de la economía real. La Fed acudió al rescate, inyectando liquidez masiva, lo que palió la inevitable contracción de capital, pero no evitó que las empresas bloquearan su propensión a realizar nuevas inversiones.

(2)   El aumento de la morosidad del consumidor y de las empresas amenazaba con desequilibrar los balances de los bancos. Felizmente, en el caso americano la financiación de las empresas depende sobre todo de la bolsa y no de los bancos, como había ocurrido en Japón, de modo que el ajuste del valor de los balances en este caso apenas afectó al sistema bancario. En cambio, la posición de los bancos americanos estaba mucho más comprometida en la financiación del crédito al consumo, y se habrían visto afectados por la reestructuración de la deuda de los consumidores, que cuentan con óptimas oportunidades para hacerlo a través del capítulo siete del Código americano de quiebras. La política expansiva de la Fed lo evitó, pero ahora las necesidades de reestructuración han aumentado.

(3)   Una cierta contracción del crédito resultaba, pues, inevitable, por mucho que la FED se haya empeñado en combatirla y retrasarla, porque sólo a partir de un umbral razonable en el tipo de interés real aumentará el ahorro, y en ausencia de tal aumento el ajuste podría eternizarse. Hay que tener en cuenta que, por contraposición a lo que sucede en Japón –país con una población muy envejecida y con pautas de consumo y ahorro conservadoras–, en Norteamérica apenas existe riesgo de exceso de ahorro. Es más, la llegada de las generaciones del baby-boom a la edad de jubilación en el inmediato futuro producirá una transferencia de sus activos. Jeremy Siegel espera que la inversión directa de China e India pueda sustituir a los baby-boomers en su papel de tenedores y evitar el hundimiento de los mercados, paliando el desequilibrio de los balances.[67]

(4)   Un precio de los recursos financieros más acorde con las tasas de retorno razonablemente esperadas –aunque no tan elevadas como las alimentadas durante el boom– aboca a una reestructuración empresarial amplia, que consume tiempo, dado que la innovación también eleva las posibilidades de mejorar la productividad del trabajo. Esa es una de las razones por las que sólo tras cuatro años de “recuperación”, fuertemente protegida por la Fed, sus efectos empiezan a dejarse notar sobre el mercado de trabajo.[68] Sin embargo, a poco que la regularización de la política monetaria deje sentir sus efectos sobre la demanda, de una u otra forma el empleo se resentirá durante algún tiempo. Como la tasa de actividad ya ha caído 1,3 puntos desde su máximo cíclico anterior, esto elevará el desempleo y, con él, puede caer de nuevo la confianza del consumidor, superponiendo una fase recesiva del ciclo de negocios al ajuste todavía pendiente del ciclo decenal de inversión.

Sobre las perspectivas es mejor no pronunciarse todavía. Caminamos por un terreno desconocido, en el que el ciclo económico ya no es nacional, sino global, al igual que lo son los equilibrios entre oferta y demanda, como señala Stephen Roach.[69] No existe una sola modalidad de equilibrio posible. Caben múltiples equilibrios, pero ninguno está garantizado. Además, el sistema funciona sin gobierno. Sólo el pánico ante lo desconocido lo mantiene en un equilibrio simplemente disuasorio. Las ciencias de la complejidad indican que, en estas circunstancias, la aparición de cautelas y comportamientos prudenciales por parte de múltiples agentes heterogéneos –que, en ausencia de coordinación, resultan redundantes– es la única forma de evitar el caos o, más bien, de que la amenaza de caos conduzca a un nuevo orden y a la aparición de nuevas regularidades, ahora imprevisibles, al modo de una nueva mano invisible. Por el momento, conviene retener el esquema de lo ocurrido entre 1992 y 2001, y contrastarlo con lo que viene ocurriendo desde entonces. Eso es lo que se pretende en las dos partes del Diagrama (1A y 1B) adjunto.


Diagrama 1A. El primer ciclo decenal de la globalización, 1992-2000

Fuentes de liquidez en EEUUInversión preferidaLa nueva economía“Irrational exuberance”Malestar, crisis y valoes refugio
– Fed: Fiat money
– Ahorro de los hogares derivado del envejecimiento y de otros factores demográficos

 

Hedge Funds (mercados emergentes)
– Economías en transición
– Internet
– Control corporativo: IPOs, PTO, LBO
Mitos del nuevo paradigma:
– explosión productividad
– explosión PER
– mercado global perfecto
– expansión ilimitada
– Burbuja tecnológica
– Endeudamiento excesivo países periferia (dolar peg)
– Endeudamiento excesivo empresas periferia
– Desregulación masiva
Moral Hazard, fraude, corrupción
– Ingeniería contable
– A lo largo del decenio estallan cinco grandes crisis financieras (default)
– Marzo 2000: estalla la burbuja (el Nasdaq pasa en cinco años de índice 5000 a índice 2000)
– Valores refugio: bonos, casas, activos tangibles, reservas bancos centrales
– Los traumas de las crisis invierten las política cambiarias, presupuestarias y comerciales de los países afectados
Las economías de Asia adoptan el régimen Bretton Woods II (RBWII)
Reproducción de la liquidez y efecto de las crisis de los noventa:  

 

EFECTO RIQUEZA
APALANCAMIENTO
Reacciones ante la crisis. Respuestas políticas:  Resistencia al ajuste: la Fed retrasa el ajuste inundando de liquidez los mercados; Bush practica el keynesianismo republicano; el continente europeo bloquea las reformas de sus mercados y del Estado de bienestar; Japón no aplica políticas efectivas contra trampa de liquidez; Asia ancla sus monedas al dólar.

Diagrama 1B. El primer repecho quinquenal del nuevo ciclo, 2001-2005

Fuentes de liquidez globalEmpleo de los recursosRégimen Bretton Woods II: balanzasRégimen Bretton Woods II: EstadoAcumulación de desequilibrios
– Fed: Fiat money masivo
– Ahorro de hogares: ciclo vital del ahorro (asimetrías por incertidumbres sobre el Estado de bienestar)
– Reducción de impuestos: Curva de Laffer; economía Vudú
– Consumo en paises ricos con fuerte crecimiento
– Inversión inmobiliaria
– Inversión en bonos
– Inversion en activos materiales tangibles y recursos no renovables
– Inversión extranjera directa (FDI)
– Déficits de balanza C/C de países industrializados con fuerte crecimiento
– Superávits en países asiáticos (dolar Peg) y OPEP
– Superavits en países industrializados amenazados por la trampa de liquidez
– Déficit público EEUU: política exterior y fiscal
– Déficit público países industrializados escaso crecimiento (Japón, países grandes zona Euro)
– Total Zona OCDE 2005: déficit = -3,2% PIB
– Superávits: España, países nórdicos, Oceanía, Canadá, países asiáticos
– Expectativas de devaluación del dólar y de pérdida de valor de activos denominados en dólares
– Pinchazo burbujas de activos (problema: balance empresas, hogares, bancos)
– Distorsiones estructuras industriales países centro y periferia: reestructuraciones
– Amenaza de trampa de liquidez: largo período de ajuste con estancamiento
Equilibrio de liquidez a escala global: Reconducción del Régimen Bretton Woods II
  
    
Estabilizadores a medio plazo:  – Recuperación paridades monetarias de equilibrio a largo plazo: tipo cambio PPP
– Reformas: Estado bienestar; política monetaria; equilibrio presupuestario
                


ANEXO

La nueva curva de Phillips: costes laborales unitarios e inflación

Simplificándolo mucho, en la nueva curva de Phillips de Galí-Gertler (especificada en la ecuación número 15 de su trabajo) la inflación actual depende de los CLU y de la inflación esperada. Como es lógico suponer que ésta última dependerá, a su vez, de la evolución esperada de los CLU nominales (calculados por cociente entre el salario y la productividad por persona empleada, lo que implica que los salarios esperados contienen ya una previsión de inflación), una comprobación sencilla del modelo puede realizarse midiendo en qué medida la variabilidad de los deflactores del PIB desde 1971 es explicada por la de los CLU.

Esto es lo que se hace en este Anexo, al regresar los deflactores del PIB sobre los CLU (medidos ambos en tasas de variación). Puede observarse que los coeficientes de determinación (R2) para las tres áreas del G3 son superiores a 0,85, con un máximo en el caso de Japón, de 0,92. Para el conjunto de la Zona Euro la correlación es de 0,88 y dentro de ella todos los países –con las excepciones de Portugal (0,5) y Luxemburgo (0,1)–, tienen también coeficientes elevados (de 0,8 en media), con máximos en Francia (0,92), el Reino Unido (0,89), España (0,88) e Italia (0,87), y mínimos en Finlandia (0,62) y Suecia (0,74). Además, con las dos excepciones señaladas, todos los coeficientes de regresión (b) son significativos: en el G3 la variación de un 1% en los CLU significó variaciones de 0,7, 0,9 y 0,85 en los deflactores de la Eurozona, Japón y EEUU, respectivamente. Dentro de la Eurozona, la transmisión de los CLU del año en curso hacia la inflación fue máxima en Italia (0,86), España (0,85) y el Reino Unido (0,81).

Regresión del deflactor del PIB sobrelos CLU*. Variables tomadas en tasas anuales de variación (%), período 1971-2005**

    Coeficiente determinación R2 Coeficiente de regresión b Error del coeficiente CLU
Alemania0,790,600,06
Bélgica0,810,640,05
Dinamarca0,770,730,07
Francia0,920,790,04
Grecia0,800,810,07
Irlanda0,760,740,07
Italia0,870,860,06
Países Bajos0,780,680,06
Reino Unido0,890,810,05
Portugal0,510,590,10
Luxemburgo0,120,250,12
Austria0,810,560,05
Finlandia0,620,620,09
Suecia0,740,720,04
España0,880,850,06
EEUU0,850,850,06
Japón0,920,890,06
Zona Euro0,880,710,05

Notas:

(*) Costes laborales unitarios totales (CLU) y deflactores del PIB (DEF) tomados de OCDE, Economic Outlook (febrero 2005); base de datos BDSICE del Ministerio de Economía y Hacienda; CLU, series w13400a.... .w13424a; DEF, series w12100a.... w12124a. Para agregar los datos de la zona Euro los CLU nacionales se ponderan con la población asalariada y los DEF con el PIB.

(**) Para Japón: período 1976-2005.


      






[1] Véase “How to Detect a Bubble? Try the Original-Use Test”, Chet Currier, Bloomberg, 12/VII/2005,http://quote.bloomberg.com/apps/news?pid=10000039&cid=currier&sid=avotuFj8VcXs

[2] Véase “Too Much Money. A Global Savings Glut is Good for Growth – But Risks are Mounting”, BusinessWeeck online, 11/VII/2005.

[3] Véase Kevin L. Kliesen,“Do We Have a Saving Crisis?”, The Regional Economist, julio 2005,http://stlouisfed.org/publications/re/2005/c/pages/saving_crisis.html

[4] Véanse los materiales del symposium Private Debt and National Savings, Reserve Bank of New Zealand, http://www.msd.govt.nz/events/symposiums/05-June-09.html#top, 9/VI/2005.

[5]Para el caso del ahorro de los hogares, véase Comparison of Household Saving Ratios, ECB/OCDE, comunicado de prensa, 9/VI/2004, http://www.ecb.int/press/pr/date/2004/html/pr040609.en.html

[6] Véase Ben S. Bernanke, “The Global Saving Glut and the US Current Account Deficit”, 14/IV/2005, http://www.federalreserve.gov/boarddocs/speeches/2005/20050414/default.htm (sobre otro de 10/III/2005).

[7] Véase “Esta situación económica y financiera no puede durar”, entrevista a Paul Volcker, ex presidente de la Reserva Federal, El País Domingo, 19/VI/2005.

[8] Véase Stephen Roach, “Global Resilience in a Vulnerable World”, 11/VII/2005, http://www.morganstanley.com/GEFdata/digests/20050711-mon.html.

[9] Véase Ben S. Bernanke, “The Global Saving Glut and the US Current Account Deficit”, ya citado.

[10] Véase S.M.I. Karlsson, “What Are We to Make of the Trade Deficit?”, http://www.mises.org/story/1762, 21/III/2005.

[11]Véase “Could Risky Mortgage Lending Practices Prick the Housing Bubble?”, Knowledge@Wharton, 7-20/IX/2005, http://knowledge.wharton.upenn.edu/article/1280.cfm

[12] Véase David Altig, “Are American Consumers Responsible for the Large Trade Deficits?”, 20/VII/2005, http://macroblog.typepad.com/macroblog/

[13] Véase la blog de Brad Delong, “Dials Moving into the Red Zone”, 13/VII/2005, http://www.j-bradford-delong.net/movable_type/

[14]Véase Ben S. Bernanke, “The Global Saving Glut…”, ya citado.

[15] Ibid.

[16] Véase Ludwig von Mises, “Stones into Bread: The Keynesian Miracle”, http://www.mises.org/story/1840

[17] Véase S.M.I. Karlsson, “Greenspan’s Mysterious Conundrum”, 12/VII/2005, http://www.mises.org/story/1859

[18] Véase Stephen Roach “Global Inflation Convergence”, http://www.morganstanley.com/GEFdata/digests/20050719-tue.html

[19] Véase S.M.I. Karlsson, “The Future of the World Economy”, 29/IV/2005, http://www.mises.org/story/1804

[20] Ibid.

[21] En septiembre de 2005 el índice SP500 se situó en 1240, tras caer de 1500 a 800 entre el otoño de 2000 y el de 2002 (http://stockcharts.com/def/servlet/Favorites.CServlet?obj=ID369857&cmd=show[s57403520]&disp=O). El IBEX-35 superó el nivel medio de 1999 (http://www.ahorro.com/acnet/fichas/ficha_indice_graficos.acnet).

[22]Véase Nouriel Roubini, “Deja Vu Voodoo Economics... or Supply Side Voodoo Black Magic...”, 20/VI/2005, http://www.rgemonitor.com/blog/roubini/91202/

[23] Véase Richard Kogan e Isaac Shapiro, “Revenue Collections in 2005: What Does the Recent Increase in Revenues Signify?”, http://www.cbpp.org/7-12-05bud.htm

[24] Véase Eric Chaney y Stephen Li Jen (con Takehiro Sato y David Miles), “Euroland: Debating the Liquidity Trap Hypothesis”, 12/VII/2005, http://www.morganstanley.com/GEFdata/digests/20050712-tue.html

[25] Véase OCDE, Economic Outlook,nº 77, 2005, base de datos, anexo, tablas 11 y17.

[26] Véase Jordi Galí y Mark Gertler, “Inflation Dynamics: A Structural Econometric Analysis”, Journal of Monetary Economics, 44 (1999), pp. 195-222, http://www.nyu.edu/econ/user/gertlerm/jme99.pdf

[27] Véase Katharine S. Neiss y Edward Nelson, “Inflation Dynamics, Marginal Cost, and the Output Gap: Evidence from Three Countries”, mayo 2002, http://www.nber.org/~confer/2002/isom02/nelson.pdf

[28] Véase Marika Karanassou, Héctor Sala y Dennis J. Snower, “The European Phillips Curve: Does the NAIRU Exist?”, Applied Economics Quarterly, 2003, nº 49 (2), pp. 93-121. También en ftp://ftp.iza.org/dps/dp876.pdf [IZA DP 876].

[29]Véase Eric Chaney, “Euroland: Jobs or Wages?”, 18/VII/2005, actualizado (entre corchetes) con “Discounting Higher Oil Prices”, 7/IX/2005, http://www.morganstanley.com/GEFdata/digests/latest-digest.html

[30] Véase Miguel Ángel Fernández Ordóñez, “La política de Competencia en España”, Papeles de Economía Española, nº 100, 2004, “25 años de Información Económica”, vol. II, pp. 124-132.

[31] Véase José Viñals Iñiguez, “El modelo económico y social europeo: ¿una trinidad inconsistente?”, nº 820, enero-febrero 2005, pp. 55-71, http://www.revistasice.com/Estudios/ICE/ICE1-new.asp

[32] Véase Richard B. Freeman, “The Large Welfare State as a System”, American Economic Association Papers and Proceedings, vol. 85, nº 2 (1995), pp. 16-21.

[33]Véase Carla Massidda, “Estimating the New Keynesian Phillips Curve for Italian Manufacturing Sectors”, enero 2005, FEEM Working Paper, nº 12.05, http://ssrn.com/abstract=657142

[34] Véase BIS 75th Annual Report, 27/VI/2005, p. 74, http://www.bis.org/publ/arpdf/ar2005e.pdf

[35] Véase Eric Chaney et alia, “Euroland: Discounting Higher Oil Prices”, 7/IX/2005, http://www.morganstanley.com/GEFdata/digests/digests.html

[36] Véase OCDE, Economic Outlook,nº 77, 2005, base de datosd, anexo, tablas 12, 11 y16. Para las perspectivas, véase Karlsson, “The Future of the World Economy”, ya citado. Para el arraigo de las ideologías bienestaristas en el país fundador del Estado de bienestar bismarckiano, véase Frank Vogelgesang,“The Meltdown of the German Welfare State”,  22/VII/2005, http://www.mises.org/story/1868. De ahí que en la última confrontación electoral alemana los partidos hablasen de un “choque de civilizaciones políticas” (Richtungswahlkampf).Véase Tilman Spengler, “Germany’s Time of Choice”, 13/IX/2005, http://www.opendemocracy.net/globalization-institutions_government/election_2825.jsp#. Finalmente, el empate entre los dos grandes partidos y la distribución del voto entre los menores hicieron extremadamente difícil la búsqueda de una coalición viable de gobierno tras las elecciones del 18 de septiembre, que reflejaron la situación de bloqueo en el proceso de elección social al que se enfrenta la sociedad alemana. En Un problema de elección social: la reforma del Estado de Bienestar en Europa (RIE, DT 2004/8) interpreté este estado de las preferencias sociales en términos del “Teorema de la Imposibilidad”, de Kenneth Arrow, que apela a fórmulas de democracia consociativa. De ahí que Dieter Nohlen considerase “razón y necesidad de Estado” la formación de un gobierno de gran coalición (http://www.dw-world.de/dw/article/0,1564,1714100,00.html).

[37]Véase Grant Nülle, “Is the Euro Forever?”, 26/VII/2005, http://www.mises.org/story/1857

[38] En “Euroland: Debating the Liquidity Trap Hypothesis”, ya citado.

[39] Brad Setser es Head of Global Research de rgemonitor.com, el servicio económico de Nouriel Roubini.

[40]Véase “Does Overseas Appetite for Bonds Put the US Economy at Risk?”,Econoblog, The Wall Street Journal, 29/III/2005, http://online.wsj.com/public/resources/documents/econoblog03292005.htm

[41] Véase Nouriel Roubini y David Altig, “Whither the Yuan?”, Econoblog, The Wall Street Journal, 21/VII/2005, 6:38pm, http://online.wsj.com/public/article/0,,SB112195421057192103,00.html

[42] Sobre el caso de China, véase Morris Goldstein, “Adjusting China’s Exchange Rate Policies”, Institute for International Economics, http://www.iie.com/publications/wp/wp04-1.pdf. Sobre la estrategia india, véase Ajay Shah e Ila Patnaik, “India’s Experience with Capital Flows: the Elusive Quest for a Sustainable Current Account Deficit”, mayo 2005, http://papers.nber.org/papers/w11387.pdf

[43] Véase Nouriel Roubini y Brad Setser, “Will the Bretton Woods 2 Regime Unravel Soon? The Risk of a Hard Landing in 2005-2006”,http://pages.stern.nyu.edu/~nroubini/papers/BW2-Unraveling-Roubini-Setser.pdf

[44] Véase Takehiro Sato, “Japan: Towards 3% Real Growth”, 25/VII/2005, y Robert Alan Feldman, “Japan: Stunning Beyond Belief – Victory to Speed Reform”, 12/IX/2005, http://www.morganstanley.com/GEFdata/digests/digests.html

[45]Véase Stephen Roach, “Global: An Awesome Move by China”, http://www.morganstanley.com/GEFdata/digests/20050722-fri.html#anchor3

[46] Véase “Jeremy Siegel on the Yuan: Buying China Some Time”, Knowledge at Wharton, 27/VII-9/VIII/2005, http://knowledge.wharton.upenn.edu/article/1256.cfm

[47] El propio Roubini cita a “Rubin, Sinai and Orszag, Summers, Peterson, Roach, Gross, Bergsten, the IMF, Rogoff, Obstfeld and Eichengreen, just to cite a few. Even Greenspan is seriously concerned, and similarly, many other Fed governors (Geithner, Ferguson, Yellen and Hoenig)”, en “Does Overseas Appetite for Bonds Put the US Economy at Risk?”, ya citado.

[48] Véase Stephen L Jen, “Currencies: RMB, a Baby Step Towards a BBC”, 22/VII/2005, http://www.morganstanley.com/GEFdata/digests/20050722-fri.html. También, John Burton,Singapore Sees ‘Basket, Band and Crawl’ System as Template for E. Asia”, Financial Times, 23/VII/2005, http://news.ft.com/cms/s/d962a6fe-fb15-11d9-a0f6-00000e2511c8.html

[49] Véase la posición de Roubini en Nouriel Roubini y David Altig, “Whither the Yuan?”, ya citado.

[50] Véase Paul Krugman, “China Unpegs Itself”, NYT, OP-ED, 22/VII/2005, http://www.nytimes.com/2005/07/22/opinion/22krugman.html?hp

[51] Véase Dan Balz, “A Bid to Repair a Presidency”, Washington Post, 16/IX/2005, A01.

[52] Véase Stephen Roach, “The Shoestring Economy”, 9/IX/2005, y “Last Hurrah for Bonds”, 9/IX/2005, http://www.morganstanley.com/GEFdata/digests/digests.html

[53] Vease Alan Greenspan, “Closing Remarks”, 27/VIII/2005, http://www.federalreserve.gov/boarddocs/speeches/2005/200508272/default.htm

[54]Véase Álvaro Espina, Sobre estabilidad de precios, deflación y trampas de liquidez en el G3, Real Instituto Elcano,Documento de Trabajo/Working Paper 2004/2, 19/I/2004, versión electrónica (DT 3/2004, 13/I/2004), http://www.realinstitutoelcano.org/documentos/84/84.pdf; y Deflación y trampa de liquidez revisitadas: EEUU tras el cambio de política de la Fed, Real Instituto Elcano, ARI nº 115/2004, 30/VI/2004, http://www.realinstitutoelcano.org/analisis/542.asp. Un documento combinado y actualizado se encuentra en fase de revisión.

[55] Véase “Chinese Firms: Taking a gamble on finding Customer Abroad”, Knowledge at Wharton, 27/VII-9/VIII/2005, http://knowledge.wharton.upenn.edu/article/125o.cfm.También “La oferta de CNOCC por Unocal, ¿es una amenaza para Estados Unidos?”, Boletín de Universia-Knowledge@Wharton, 27/VII-9/VIII/2005, http://wharton.universia.net/index.cfm?fa=viewArticle&id=1003&language=spanish

[56] Véase Stephen L. Jen, “CNY: Regime Shift to Lead to Monetary Orthodoxy”, 9/IX/2005, http://www.morganstanley.com/GEFdata/digests/digests.html

[57] Véase el apéndice que sigue. Para una brújula orientativa del nuevo ciclo en Europa, véase Eric Chaney, “Euroland: A Compass for the Cycle”, http://www.morganstanley.com/GEFdata/digests/20050728-thu.html

[58] La primera versión de este Apéndice puede verse en Álvaro Espina, “Mujer, desarrollo económico y libertad en un mundo globalizado”, en Dolors Renau (coord.) et alia, Globalización y mujer, Editorial Pablo Iglesias, Madrid, 2002, pp. 57-149.

[59] Véase J.A. Schumpeter, Business Cycles, McGraw Hill, NY, 1939, vol. 1, pp. 164-174. Según esta interpretación, la fase descendente del cuarto Kondratieff se habría iniciado con la crisis de los años setenta y habría terminado a comienzos de los noventa. La Revista de Occidente nos encargó a J. Arango y a mí una interpretación histórica y prospectiva para el número inaugural de su nueva época, Ante los años ochenta (Rojo et alia, 1980). Yo pensaba que el mejor modelo interpretativo de la dinámica económica de largo plazo de que disponemos es la de Schumpeter. Arango era escéptico. La mezcla resultante se tradujo en un compromiso desde mi punto de vista poco convincente (aparecida bajo el título “La venganza de Malthus. Ciclos económicos e historia”, en ese número, pp. 43-66). En 1998 yo desarrollé mi visión de esta dinámica –analizada desde el interior de la empresa, bajo una inspiración estrictamente Schumpeteriana– en Empresa, competencia, competitividad: la contribución de las economías externas, Fundación Argentaria, Grandes Cuestiones de la Economía, nº 18.

[60] Una evaluación de la mitología y la realidad en la nueva economía, en Álvaro Espina, “¿Hacia una nueva edad dorada del empleo?”, Actas del tercer Congreso de Economía de Navarra, Gob. de Navarra, 1999, pp. 185-216.

[61] Véase su “Irrational Exuberance Speech”, http://www.geocities.com/ecocorner/intelarea/ag1.html

[62] Véase S. Roach, “From Bubble to Bubble”, 24/VI/2005, http://www.morganstanley.com/GEFdata/digests/20050624-fri.html

[63] Véase OCDE, Economic Outlook,nº 77, 2005, base de datos, anexo, tabla 24.

[64] Véanse las discusiones entre Jeremy Siegel –profesor de Wharton y autor del bestseller Stocks for the Long Run– y R.J. Schiller –profesor de Yale y autor del no menos vendido Irrational Exuberance– sobre el suelo al que previsiblemente iban a caer los PER. Para Schiller, las cotizaciones eran todavía demasiado elevadas después de la corrección. Para Siegel, el PER 21 del indice S&P 500 a finales de abril de 2002 ya era razonable, pero después volvió a subir. Y si hubo exuberancia irracional, también podría aparecer en cierto momento el miedo psicológico. Véase el debate enhttp://knowledge.wharton.upenn.edu/index.cfm?fa=viewfeature&id=351 y http://knowledge.wharton.upenn.edu/index.cfm?fa=viewfeature&id=577

[65] En España, tras el escándalo de Gescartera estas medidas se adoptaron en la Ley 44/2002, de 22 de noviembre, de Medidas de Reforma del Sistema Financiero, BOE, nº 281, 23/XI/2002.

[66] “La demanda de los inversores era tan fuerte, que no teníamos qué venderles”, confesó Henry Blodget, el analista de Internet de Merrill Lynch, elegido como el mejor de la industria durante la fiebre del oro. “Si Merrill hubiera tenido un analista emitiendo premoniciones sobre el apocalipsis, no hubiera atraído a firmas tecnológicas como clientes para las ofertas públicas mas lucrativas de Wall Street”. Para este gurú el análisis del cambio de coyuntura resultaba bien sencillo: “Las cosas cambian. El mercado pasó de decir: nos gustan las empresas que crecen rápidamente aunque pierdan mucho dinero, a decir: queremos ver ganancias. Es muy difícil prever un cambio de 180 grados como este” (The New York Times-El País, 24/IV/2001, p. 22). Sin embargo, la sobreinversión era fácilmente previsible: el 97% de la fibra óptica instalada no contaba con perspectivas de demanda futura. Sólo en el sector de telecomunicaciones se estimaba que se producirían pérdidas por valor de 150.000 millones de dólares del capital invertido, repartidas así: 30.000 para los bancos, 40.000 para los bonistas y 80.000 para los accionistas (El País, 13/V/2001).

[67] Véase “Jeremy Siegel on the Yuan: Buying China Some Time”, ya citado.

[68] Véase Richard Berner, “United States: Are Labor Markets Tight?”, 22/VII/2005, http://www.morganstanley.com/GEFdata/digests/20050722-fri.html

[69] Véase “Global: No Bottlenecks without a Bottle”, 21/VII/2005, http://www.morganstanley.com/GEFdata/digests/20050721-thu.html

 
 

¿Un Nuevo Siglo Americano? Irak y la guerra oculta entre el dólar y el euro.

¿Un Nuevo Siglo Americano? Irak y la guerra oculta entre el dólar y el euro.

F. William Engdahl

A pesar del aparentemente rápido éxito militar de EEUU en Irak, todavía el dólar norteamericano tiene que mostrar beneficios como paraíso monetario. Este es un desarrollo inesperado, ya que muchos cambistas habían esperado que el dólar se fortaleciera con las noticias de la victoria de EEUU. El capital está huyendo del dólar, principalmente hacia el euro. Muchos han comenzado a preguntarse si la situación económica de los EEUU es mucho peor de lo que sugiere el mercado de valores. El futuro del dólar está lejos de ser una cuestión menor de intereses sólo bancarios o cambistas. Se levanta en el corazón de la Pax Americana, o de lo que se ha llamado, el Siglo Americano, el sistema de acuerdos en que descansa el rol de los EEUU en el mundo.

Sin embargo, aún cuando el dólar esta cayendo frente al euro tras el fin de la lucha en Irak, pareciera que Washington esta empeorando deliberadamente la caída del dólar, según los comentarios del público. Lo que está ocurriendo es un juego de poder del más alto significado geopolítico, el más cargado de consecuencias quizás, desde la emergencia de EEUU en 1945 como el poder económico dominante.

La coalición de intereses que aceptaron la guerra contra Irak como una necesidad estratégica para los Estados Unidos, incluía no sólo a los halcones neoconservadores altamente visibles, del entorno del Secretario para la Defensa Rumsfeld y su adlater, Paul Wolfowitz. Incluía también a intereses permanentes poderosos, de los que depende la influencia económica global de EEUU, tales como el influyente sector de la energía en torno a Halliburton, Exxon Mobil, Chevron Texaco y otras grandes multinacionales. Incluyó también a los inmensos intereses de la industria de defensa, nucleados en torno a Boeing, Logkheed-Maron, Raytheon, Northrop-Grumman y otros. El problema para estos gigantescos conglomerados de la energía y de la defensa no es el de unos pocos gordos contratos con el Pentágono para reconstruir las plantas petroleras de Irak y repletar los bolsillos de Dick Cheney o de otros. Se trata de un juego por la misma continuidad del poder americano a lo largo de las próximas décadas del nuevo siglo. Esto no quiere decir que no se obtuvieran ganancias en el proceso, pero este es sólo un subproducto del tema estratégico global.

En este juego de poder, lo que menos se entiende es la importancia de preservar al dólar como la moneda de reserva, como un factor dirigente que contribuyó en los meses pasados en los cálculos de poder de Washington sobre Irak . La dominación de EEUU sobre el mundo reposa en última instancia sobre dos pilares—su aplastante superioridad militar y, especialmente en los mares; y su control de los flujos de la economía mundial a través del papel del dólar como divisa mundial de reserva. Cada día queda más claro que la Guerra de Irak fue más que nada en torno a la preservación del Segundo pilar –el papel del dólar. En el rol del dólar, el petróleo es un factor estratégico.

El Siglo Americano: las tres fases


Si miramos hacia atrás, a todo ese período desde el final de la Segunda Guerra Mundial, podemos identificar barias fases muy distintas de evolución acerca del papel de EEUU en el mundo. La primera fase, que comenzó en el período inmediato de la posguerra , 1945-1948, en la partida de la Guerra Fría, podría llamarse el Sistema de Padrón de Oro de Bretón Woods.


Bajo el sistema de Bretón Woods, inmediatamente después de la Segunda Guerra, el orden se mantuvo relativamente tranquilo. EEUU había salido de la guerra claramente como el único superpoder, con la más poderosa base industrial y con mayores reservas de oro que cualquier otra nación. La tarea inicial fue reconstruir a Europa Occidental y crear una Alianza Atlántica (NATO) en contra de la Unión Soviética. El rol del dólar se ató directamente al del oro. Mientras EEUU disfrutó de las más grandes reservas de oro, la economía de EEUU fue de lejos la más productiva y eficiente, la estructura cambiaria completa de Bretón Woods, desde el Franco francés a la Libra Esterlina británica y el Marco alemán, se mantenía estable. Los créditos en dólares se extendieron junto con la asistencia del Plan Marshall y financiaron la reconstrucción de la Europa asolada. Las compañías americanas, entre ellas las multinacionales petroleras, ganaron fortunas al dominar el comercio en los comienzos de los 1950. Incluso Washington apoyó la creación del Tratado de Roma en 1958, a fin de fortalecer la estabilidad europea y crear así un más amplio mercado para la exportación americana. En su gran parte, esta fase inicial que el editor de Time Henry Luce llamó "El Siglo Americano", en términos de ganancias económicas, fue relativamente "benigna" tanto para EEUU como para Europa. EEUU todavía tenía la suficiente flexibilidad económica para moverse.

Ésta fue la era de la política exterior liberal de los EEUU. Los EEUU era el poder hegemónico en la comunidad Occidental de naciones. Como poseía aplastantes recursos económicos y en oro, comparados con los de Europa Occidental o Japón o Corea del Sur, y EEUU podía darse el lujo de mantener su comercio abierto a las exportaciones europeas y japonesas. Este intercambio con Europa y Japón apoyaba el rol de EEUU durante la Guerra Fría. El liderato americano se basó en los 1950 y principios de los 1960 menos en la coerción directa y más en la elaboración de consensos, sea en las rondas del GATT o en otras cuestiones. Organizaciones de elites, tales como las reuniones de Bildenberg, se organizaron para compartir consensos en evolución entre EEUU y Europa.


Esta primera fase más o menos benigna del Siglo Americano, llegó a su fin a principios de los 1970.


El Estándar de Oro de Bretón Wood comenzó a venirse abajo, a medida que Europa se puso en pie económicamente y comenzó a ser un fuerte exportador a mediados de los 1960. Esta fuerza económica creciente en Europa Occidental coincidía con el aumento de los déficits públicos en EEUU, mientras Jonson escalaba la trágica guerra en Vietnam. A lo largo de los 1960, de Gaulle en Francia comenzó a tomar sus ganancias de exportación en dólares y a reclamar oro de la Reserva Federal de los EEUU , lo que en aquellos tiempos era legal bajo las reglas de Bretón Woods. Hacia noviembre de 1967, el drenaje de oro de las bóvedas de EEUU y del Banco de Inglaterra llegó a ser crítica. El eslabón débil en los acuerdos del Estándar de Oro de Bretton Woods era Gran Bretaña, "el hombre enfermo de Europa". El lazo se cortó cuando en 1967 se devalúa la libra esterlina. Esto solamente aceleró la presión sobre el dólar, mientras Francia y otros bancos centrales aumentaban sus reclamos por oro norteamericano a cambio de sus reservas en dólares. Ellos calculaban con el ascenso de los déficits de la Guerra de Vietnam, y que sólo será cuestión de meses que el propio EEUU devaluara contra el oro, para vender su oro a más alto precio.


Hacia mayo de 1971, la salida de oro de la Reserva Federal se volvía alarmante, y hasta en Banco de Inglaterra se unió a los franceses en la demanda de oro por sus dólares. Este fue el punto donde en vez de arriesgar el colapso de las reservas de oro en los EEUU, la Administración Nixon optó por abandonar el oro completamente, lanzándose hacia un sistema de divisas flotantes en agosto de 1971. La quiebra con el oro, abrió la puerta a una fase enteramente nueva del Siglo americano. En esta nueva fase, el control sobre la política monetaria fue, en efecto, privatizado, con grandes bancos internacionales tales como Citibank, Chase Manhattan o Bardays asumiendo el rol que habían tenido los bancos centrales en el sistema de oro, pero completamente sin oro. Serían "las fuerzas del Mercado" las que ahora determinarían el precio del dólar. Y lo hicieron con una venganza.


La libertad de flotación del dólar, combinada en 1973 con el ascenso de los petróleos de OPEC en un 400%, después de la Guerra de Yom Kippur, creó la base para una segunda fase del Siglo Americano, la fase del Petrodólar.


Reciclando petrodólares


A comienzos de la primera mitad de los 1970, el sistema de dominación económica global del Siglo Americano, experimentó un cambio dramático. Una sacudida petrolera anglo-americana repentinamente creó una enorme demanda de dólares flotantes. Países importadores de petróleo como Alemania, Argentina o Japón, todos se enfrentaron con el problema de cómo exportar en dólares para pagar sus costosas importaciones de petróleo. Los países petroleros de la OPEC fueron inundados con nuevos dólares petroleros. Una partida mayor de estos dólares llegaron a bancos de Londres y de Nueva York donde se instituye un nuevo proceso. Henry Kissinger lo llamo "reciclaje de petrodólares". La estrategia de reciclaje fue discutida ya en mayo de 1971 en la reunión de Bildenberg en Saltjoebaden, Suecia. Fue presentada por los miembros americanos de Bildenberg, como se detalla en el libro Mit der Olwaffe zur Weltmacht (1)


La OPEC repentinamente se estremecía de dólares que no podía usar, y los bancos del Reino Unido tomaron los dólares de la OPEC y los reconvirtieron como bonos o préstamos en Eurodólares para el Tercer Mundo, desesperado por encontrar dólares para sus importaciones de petróleo. El crecimiento de estas deudas de petrodólares hacia finales de los 1970 echó las bases para la crisis de la deuda del Tercer Mundo en los 1980. Cientos de miles de millones de dólares fueron reciclados entre la OPEC, los bancos de Londres y Nueva York y de regreso a los países deudores del Tercer mundo.

Hacia agosto de 1982, la cadena finalmente se rompió y México anunció que ´rbablemente iría al default en el pago de los préstamos en eurodólares. Comenzaba la crisis de la deuda del Tercer Mundo, cuando Paul Volcker y la Reserva Federal de EEUU unilateralmente alzaron las tasas de interés a fines de 1979, para tratar de salvar al dólar de su caída. Después de tres años de intereses en niveles record de altura, el dólar fue "salvado", pero el sector en desarrollo fue completamente afectado económicamente con los intereses usurarios de EEUU a sus deudas en petrodólares. Para hacer obligatorio el pago de las deudas a los bancos de Londres y nueva York, los bancos echaron a andar al FMI para que actuara como "policía de la deuda". Los gastos públicos en salud, educación, seguridad social fueron abatidos por orden del FMI para asegurar que los bancos recibieran el pago puntual de sus servicios de deuda sobre sus petrodólares.

 

La fase de hegemonía del petrodólar fue un intento del establecimiento norteamericano para demorar su declinación geopolítica como centro hegemónico del sistema de la posguerra. "El Consenso de Washington" del FMI se desarrolló para reforzar la recolección draconiana de la deuda de los países del Tercer Mundo, forzarlos a repagar deudas en dólares, prevenir cualquier independencia económica de las naciones del Sur, y mantener a flote al dólar y a los bancos de EEUU. La Comisión Trilateral fue creada por David Rockefeller y otros en 1973 a fin de considerar la reciente emergencia de Japón como un gigante industrial y tratar de pastorear a Japón hacia el sistema. Japón, como una nación industrial mayor, era un importador importante de petróleo. El excedente japonés que provenía de la exportación de automóviles y otras mercaderías fue usado para comprar petróleo en dólares. En excedente restante fue invertido en bonos del Tesoro de EEUU para ganar intereses. El G-7 se fundó para mantener a Japón y a Europa Occidental dentro del sistema del dólar de EEUU. E tiempo en tiempo hacia los 1980, se alzaron diversas voces en Japón parta reclamar tres divisas—el dólar, el marco alemán y el Yen que compartieran el papel de reservas mundiales. Eso no ocurrió nunca. El dólar permaneció dominante.

Desde un punto de vista estrecho, la fase hegemónica del petrodólar parecía funcionar. Pero por debajo, se basaba en una acentuación de la declinación económica en todo el mundo, en lo que se refiere a los niveles de vida, a medida que el FMI destruía con sus políticas el crecimiento nacional, e impulsaba mercados abiertos para globalizar a las multinacionales que buscaban abaratar su producción, en los 1980 y especialmente en los 1990.

Así, aún en la fase del petrodólar, la política económica internacional Americana, y su política militar, eran dominadas por las voces del consenso liberal tradicional. El poder norteamericano dependía de la negociación periódica de nuevos acuerdos comerciales o de otra índole, con sus aliados en Europa, Japón y el Este de Asia.


¿Un Petroeuro rival?

En final de la Guerra Fría y la emergencia de una nueva Europa Unida, y la emergencia de la Unión Monetaria Europea a comienzos de los 1990s, comenzó a representar un desafío enteramente nuevo al Siglo Americano. Tomó algunos años, más de una década después de la Guerra del Golfo, para que este nuevo desafío emergiera a la luz pública. La presente guerra de Irak sólo es inteligible como una batalla mayor en la nueva, tercera fase, por asegurar la dominación Americana. Ya se ha bautizado a esta fase, la del "imperialismo democrático", un término favorito entre Max Boot y otros neo-conservadores. Como lo sugieren los sucesos de Irak, esta fase tiene muy poco de democrática y si mucho de imperialista.


A diferencia de los primeros períodos después de 1945, en la nueva era, la libertad de EEUU para dar concesiones a los otros miembros del G-7, se esfumó. Ahora el poder desnudo es el único vehículo para mantener el dominio americano a largo plazo. La mejor expresión de este argumento proviene de halcones neo-conservadores del entorno de Paul Wolfowitz, Richard Perle, William Kristol y otros.


El punto a destacar, sin embargo, es que los neo-conservadores gozan de tal influencia desde el 11 de septiembre, dado que una mayoría del establecimiento de poder en EEUU encuentra útiles sus puntos de vista para sustentar el nuevo rol agresivo de EEUU en el mundo.


En vez de trabajar en áreas de acuerdo con sus socios europeos, crecientemente Washington ve a "Euroland" como una gran amenaza 3estratégica a la hegemonía norteamericana, especialmente a "la Vieja Europa" de Alemania y Francia. Justo como lo hacía Gran Bretaña en su decadencia, cuando después de 1970 recurría a guerras imperialistas desesperadas en África del Sur y otros lugares, así también EEUU está usando su potencia militar para tratar de alcanzar lo que ya no puede por medios económicos. Aquí el dólar es el talón de Aquiles.


Con la creación del euro a lo largo de los últimos cinco años, un elemento enteramente nuevo se ha agregado al sistema global, uno que define lo que podríamos llamar la tercera fase del Siglo Americano. Esta fase, en la que la última guerra de Irak juega un rolo principal, amenaza con acarrear una nueva y maligna fase imperial que reemplace las fases previas de la hegemonía americana. Los neo-conservadores mantienen abierta una agenda imperial, aun cuando voces más tradicionalistas en la política de EEUU traten de negarlo. La realidad económica que enfrenta el dólar en la partida del Nuevo siglo, define la nueva fase de manera ominosa.


Hay una diferencia cualitativa que se alza entr5e las dos fases iniciales del Siglo americano –la de 1945-1973, y la de 1973-1999—y la nueva fase emergente de dominación continua tras los ataques de 11.9 y la Guerra de Irak. El poder americano post-1945, fue predominantemente el de un hegemon. En tanto un hegemon es el poder dominante, en una distribución desigual del poder, su poder no se genera solo por la coerción, sino también a través del consentimiento de los poderes aliados. Esto porque el hegemon se ve obligado a realizar ciertos servicios a sus aliados, tales como seguridad militar y regulación de los mercados mundiales para beneficio del grupo más amplio, incluido el propio hegemon. Un poder imperial no tiene tales obligaciones para con aliados, ni la libertad para tal cosa, sólo los rudos dictados sobre cómo mantener su poder declinante –lo que algunos llaman "sobreextensión imperial". Este es el mundo que Rumsfeld. Cheney y sus halcones sugieren que América ha de dominar, mediante una política de guerra pre-emptiva.

En el corazón de esta nueva fase está la Guerra oculta por la hegemonía global
entre el dólar y la moneda euro.

Para entender la importancia de esta batalla silenciosa por la hegemonía de las divisas, debemos comprender que desde la emergencia de EEUU como superpoder global dominante, desde 1945—la hegemonía de EEUU ha descansado sobre dos pilares intocables. El primero, la superioridad militar aplastante sobre todos sus rivales. En estos días EEUU gasta en defensa más de tres veces que el total de la Unión Europea, unos $396 mil millones versus $118 mil millones, el último año, y más que las siguientes 15 naciones más grandes combinadas. Washington planea agregar a la defensa $ 2.1 trillones en los siguientes cinco años . Ninguna nación o grupo de naciones puede aproximársele en tales gastos militares. China está al menos a treinta años de llegar a ser una amenaza militar seria. Nadie es seriamente desafía el poder militar de EEUU.

El Segundo pilar del dominio de EEUU en el mundo es el papel dominante del dólar como reserva monetaria. Hasta el advenimiento del Euro a fines de 1999, no existía un contendor potencial a la hegemonía del dólar en el comercio mundial. El Petrodólar había estado en el corazón de la y hegemonía del dólar desde los 1970. La hegemonía del dólar es estratégica para el futuro del predominio global americano, en muchos sentidos es más importante que el aplastante poder militar.


El dólar, moneda instantánea


El giro crucial ocurrió cuando Nixon sacó al dólar de la paridad con el oro, para ponerlo a flotar frente a otras monedas. Esto removió las restricciones para imprimir nuevos dólares. El límite era ahora cuántos dólares el resto del mundo podía tomar.

Con su firme acuerdo con Arabia Saudita, como el más grande productor de petróleo de la OPEC, Washington se garantizó que la más importante mercancía mundial, el petróleo, esencial para la economía de todas las naciones, la base de todo el transporte y de la economía industrial pudiera comprarse en los mercados mundiales solamente en dólares. El acuerdo había sido hecho en junio de 1974 por el Secretario de Estado Henry Kissinger, y establecía la Comisión Conjunta entre EEUU-Arabia Saudita para la Cooperación económica. El Tesoro de EEUU y la Reserva Federal "permitirían" al banco central Saudi, SAMA, comprar bonos del tesoro de EEUU con petrodólares Saudis. En 1975, la OPEC aceptó oficialmente vender su petróleo sólo en dólares. Un acuerdo militar secreto de EEUU para armar a Arabia Saudita fue la contrapartida.


Hasta noviembre del 2000, ningún país de la OPEC se atrevió a violar la regla de los precios en dólares. Todo el tiempo mientras el dólar continuara siendo la divisa más fuerte, no había razones para ello. Pero fue en noviembre cuando los franceses y otros miembros de la "Euroland" convencieron finalmente a Saddam Hussein para que desafiara a los EEUU transando "el petróleo por comida" de Irak no en dólares, la divisa "enemiga" como la llamaba Irak, sino solamente en euros. Los euros estaban en depósito en una cuenta especial de las Naciones Unidas en el principal banco francés BNP Paribas. La Radio Libertad del Departamento de Estado de EEUU trasmitió un corto flash en las noticias y la historia fue rápidamente olvidada.[2]


El movimiento de Irak, tan poco conocido, para desafiar al dólar a favor del euro, en sí era insignificante, pero si se difundía, especialmente en un punto en que el dólar se estaba debilitando, podía crear un pánico de venta d e dólares en los bancos centrales internacionales y entre los productores de la OPEC. En los meses anteriores a la última guerra de Irak, impulsos en esta misma dirección se escucharon en Rusia, Irán, Indonesia y aún en Venezuela. Un funcionario iraní de la OPEC, Javad Yarjani, entregó un análisis detallado sobre cómo en algún punto del futuro la OPEC podría vender su petróleo a la UE por euros y no por dólares. Él habló en Oviedo, España, en abril de 2002, a invitación de la UE. Todas las indicaciones coinciden en que la Guerra de Irak fue escogida como el medio más fácil de darle una advertencia pre-emptiva para que dejaran de coquetear con el abandono del sistema de los petrodólares a favor de uno basado en el euro.

Círculos bancarios bien informados de la City de Londres y de otros lugares de Europa, confirmaron privadamente, el significado de aquel movimiento iraquí tan poco conocido, de ir del petrodólar al petroeuro. "El movimiento de Irak fue una declaración de guerra contra el dólar" me dijo recientemente un banquero londinense. "Tan pronto como quedó claro que EEUU y Gran Bretaña habían tomado Irak, se escuchó un gran suspiro de alivio en los bancos de la City. Ellos dijeron privadamente "ya no tenemos que preocuparnos de la amenaza del maldito euro"

¿Por qué algo tan pequeño podía significar una amenaza estratégica tan grande para Londres y Nueva York y para EEUU, que un presidente americano arriesgara aparentemente 50 años de alianzas globalmente, y lanzarse a un ataque militar cuya justificación ni siquiera pudo probar ante el mundo?


La respuesta es el rol único del petrodólar en la conservación de la hegemonía americana.

¿Cómo funciona esto? Mientras que el 70% del comercio del mundo se realice en dólares, el dólar será la divisa que los bancos acumularán como reserva. Pero los bancos centrales, sean de China, Japón o de Brasil o Rusia, no solamente acumulan dólares en sus bóvedas. Las divisas tienen una ventaja sobre le oro. Un banco central puede usarlas para comprar los bonos de estado de quien las gira, los EEUU. La mayoría de los países alrededor del mundo se ven obligados a controlar los déficit comerciales o enfrentar el colapso monetario, no los EEUU. Esto es por el rol de las reservas de divisas en dólares y el basamento del rol de la reserva, es el petrodólar. Toda nación necesita obtener dólares para importar petróleo, unas más que otras. Esto significa que su comercio debe tener como objeto países dolarizados, sobre todos, a EEUU.


Dado que el petróleo es la mercancía esencial para toda nación, el sistema del petrodollar que existe hasta el presente, demanda la construcción de grandes excedentes comerciales a fin de acumular excedentes en dólares. Éste es el caso de todos los países menos uno –los Estados Unidos que controla el dólar y lo imprime a voluntad, instantáneamente. Dado que hoy la mayor parte de todo el comercio internacional se realiza en dólares, los países deben irse afuera a obtener los medios de pago que ellos mismos no pueden producir. La estructura completa del comercio global, funciona en torno a esta dinámica, desde Rusia a China. De Brasila a Corea del Sur y Japón. Todos quieren maximizar sus excedentes en dólares provenientes de su comercio de exportación.

Para mantener andando este proceso, los Estados Unidos han aceptado ser "el importador de última instancia" porque su hegemonía monetaria completa depende de este reciclaje del dólar.

Los bancos centrales de Japón, China, Corea del Sur, Rusia y el resto, todos compran bonos del Tesoro de EEUU con sus dólares. Esto, a su turno, permite a los Estados Unidos tener un dólar estable, tasas de interés más bajas, y manejar una balanza de pagos deficitaria en $500 mil millones de dólares en relación al resto del mundo. La Reserva Federal controla las prensas que imprimen dólares, y el mundo necesita sus dólares. Es tan simple como eso.

La amenaza de la deuda externa de EEUU

Pero quizás no todo es tan simple. Este es un sistema enormemente inestable, ya que el déficit comercial de EEUU y la deuda neta de obligaciones en cuentas extranjeras está actualmente por encima del 22% de PIB del 2000, y subiendo rápidamente. La deuda neta de EEUU—publica y privada—está comenzando a explotar de un modo ominoso. En los últimos tres años, desde el colapso de la bolsa de EEUU y la re-emergencia de los déficits presupuestarios en Washington, la posición de la deuda neta, de acuerdo al reciente estudio del Pestel Institute de Hanover, ya casi se ha doblado. En 1999, en el pico de la furia del punto com la deuda neta de EEUU al extranjero era de algo así como $ 1.4 trillones de dólares. A finales de ese año, excedía ya los 3.7 trillones!! Antes de 1090. EEUU había sido un acreedor neto, ganando más de sus inversiones en el extranjero de lo que pagaba en intereses hacia el extranjero, por bonos u otras inversiones. Desde los finales de la Guerra Fría, EEUU ha llegado a ser una clara nación deudora, del orden de los $3.7 trillones ¡! Esto no es lo que Hilmar Koper podría llamar "cacahuates".


No se necesita ser muy perceptivo para avizorar la amenaza estratégica de esos déficits al rol de los EEUU. Con un déficit de cuenta corriente anual de $ 500 billones, algo así como el 5% del PIB, los EEUU deben importar o atraer al menos $1.4 billones cada día, a fin de evitar el colapso del dólar y mantener las tasas de interés lo suficientemente bajas para apoyar a la endeudada economía corporativa. Esta deuda neta se está volviendo peor a un ritmo dramático. Si Francia, Alemania, Rusia y un número de países petroleros de la OPEC giraran a compras de pequeñas porciones de sus reserves de dólares en euros o para comprar bonos en Alemania y Francia, o en cualquier otro lugar, los Estados Unidos enfrentarían una crisis estratégica más allá de cualquiera otra del período de posguerra. Para "pre-emptizar" esta amenaza surgió la razón oculta para la decisión de ir hacia "un cambio de régimen" en Irak. Todo fue tan simple y frío como esto. El futuro de América con su estatus de superpoder único dependía de "pre-emptizar" la amenaza que surgía de Eurasia y Euroland especialmente. Irak fue y sigue siendo una pieza en el ajedrez de un juego estratégico, con muy altas apuestas.


El euro amenaza la hegemonía


Cuando se lanzó el euro a finales de la última década, figuras principales de los gobiernos de la UE y banqueros del Deutsche Bank como Norbert Walter, y el Presidente Chirac, fueron hacia principales tenedores de reservas en dólares –China, Japón, Rusia—y trataron de convencerlos para salir del dólar al menos en parte de sus reservas, e ir hacia los euros. Sin embargo, esto chocaba con la necesidad de devaluar un euro demasiado alto, de modo que las exportaciones alemanas pudieran estabilizar al crecimiento europeo. Un euro en caída fue el caso hasta el 2002.


Entonces, con la debacle de burbuja de los punto com, los escándalos financieros de Nerón y Worldcom, y la recesión en EEUU, el dólar comenzó a perder su atractivo para los inversionistas extranjeros. El euro avanzó aceradamente hasta finales del 2002. Entonces, mientras Francia y Alemania preparaban su estrategia diplomática secreta para bloquear la Guerra en el Consejo de Seguridad de las naciones Unidas, surgieron rumores que los bancos centrales de Rusia y de China sigilosamente habían comenzado a dejar caer dólares y a comprar euros. El resultado fue la caída libre del dólar después de la guerra. El escenario ya estaba armado, sea que Washington ganara la guerra, o esta se transformara en una larga y sangrienta debacle.


Pero en Washington en los principales bancos de Nueva York y entre las altas esferas del establecimiento norteamericano, se sabía muy bien lo que estaba en juego. Lo de Irak no ser trataba en absoluto sobre armas químicas, nucleares o "armas de destrucción masiva", sino la amenaza de que otros siguieran el ejemplo de Irak girando de dólares a euros, creando así "la destrucción masiva" del papel económico hegemónico de EEUU en el mundo. Como lo dijera un economista, un fin del rol de la reserva en dólares sería una "catástrofe" para EEUU. Las tasas de interés de la Reserva Federal deberían empujarse más alto que en 1979 cuando Paul Volcker las alzó sobre el 17% para tratar de detener la caída del dólar en aquel entonces. Pocos se dan cuenta que la crisis del dólar de 1979 fue también el resultado directo de movimientos de Alemania y Francia, bajo Schidt y Giscard, para defender a Europa juntos con Arabia Saudita y otros que comenzaban a vender bonos del Tesoro de EEUU para protesta contra la política de la Administración Carter. También vale la pena recordar que después del rescate del dólar por Volcker, la Administración Reagan, respaldada por muchos de los actuales halcones neo-conservadores, comenzó con sus grandes gastos militares para desafiar a la Unión Soviética.


Eurasia versus el Poder insular Americano

 

Esta lucha sobre los petrodólares versus petroeuros, que partió en Irak, de ninguna manera ha terminado, a pesar de la aparente Victoria de EEUU en Irak. El euro fue creado por estrategas geopolíticos franceses para establecer un mundo multipolar después del colapso de la Unión Soviética. El objetivo era balancear la aplastante dominación de EEUU en los negocios mundiales. Significativamente, los estrategas franceses se basaban en un estratega geopolítico ingles para desarrollar su alternativa de poder rival a los EEUU, Sir Halford Mackinder.


En febrero pasado, un órgano conectado con la inteligencia francesa, Intelligence Online, publicó un artículo, "The Strategy Behind Paris-Berlin.Moscow Tie". Refiriéndose al bloque en el Consejo de Seguridad de Francia-Alemania-Rusia para prevenir los movimientos bélicos de EEUU en Irak, el reporte de Paris anota los esfuerzos recientes de los poderes Europeos y otros para crear un contrapoder al de los EEUU. Refiriéndose a los nuevos lazos de Francia con Alemania y más recientemente con Putin, ellos notan "una nueva lógica, y aún una dinámica que parece haber emergido. Una alianza entre Paris, Moscú y Berlín que va del Atlántico a Asia puede esbozar un límite al poder de EEUU. Por primera vez desde comienzos del siglo XX, la noción de una masa continental mundial–la pesadilla de los estrategos británicos—ha regresado a las relaciones internacionales". [3]


Mackinder, padre de la geopolítica británica, escribió en un artículo digno de citar, "El Pivote Geopolítico de la Historia" que el control de la masa continental Eurasiática, desde Normandía en Francia a Vladivostock, era la única posible amenaza que se pudiera oponer a la supremacía naval británica. La diplomacia británica hasta 1914 se basó en la prevención de esa amenaza eurasiática y en ese tiempo se daba a través de la expansión hacia el Este de la política del Keiser alemán, con el ferrocarril a Bagdad y las construcciones navieras de Von Tirpitz. La Primera Guerra Mundial fue el resultado. Refiriéndose a los actuales esfuerzos de los Americanos y Británicos por prevenir una combinación rival Eurasiática, el informe de la inteligencia de Paris, señalaba, "que la aproximación estratégica (esto es, de crear una unidad de la masa continental Eurasiática) está en el origen de los choques entre los poderes continentales y los poderes marítimos (Reino Unido, EEUU y Japón)... Es la supremacía de Washington sobre los mares lo que aún ahora dicta el inquebrantable apoyo de Londres a lkos EEUU, y la alianza entre Tony Blair y Bush"


Otro periódico francés bien conectado, Reseau Voltaire,net, escribió en la víspera de la Guerra de Irak que el dólar era "el talón de Aquiles de EEUU" .[4]. Lo que es una declaración algo imprecisa, para decirlo suavemente.

Lo de Irak fue planificado mucho antes


Esta amenaza emergente de una política Europea con Irak y otros países. lidereada por Francia, llevó a algunos círculos dirigentes del establecimiento político de EEUU a comenzar a pensar en amenazas pre-emtivas al sistema del petrodólar mucho antes de que Bus llegara a la Presidencia. Mientras Perle, Wolfowitz y otros neo-conservadores principales jugaban un papel principal en el desarrollo de una estrategia para preservar al sistema vacilante, un nuevo consenso tomaba forma e incluía a elementos mayores del establecimiento tradicional de la Guerra Fría, con figuras como Rumsfeld y Cheney.


En septiembre del 2000, durante la campaña, un pequeño grupo de especialistas de Washington, el Proyecto para un Nuevo Siglo Americano entregó un importante estudio político, "Reconstruyendo las Defensas de América: Estrategias, Fuerzas y Recursos para un Nuevo Siglo". El informe es útil en muchas áreas para entender la actual política de la Administración. Sobre Irak, declara: " Los Estados Unidos ha buscado por décadas jugar un papel más permanente en la seguridad regional del Golfo. Si bien el conflicto no resuelto con Irak provee la justificación inmediata, la necesidad por una presencia sustancial de la fuerza americana en el Golf, trasciende la cuestión del régimen de Saddam Hussein."

Este artículo PNAC es la base esencial para el Libro Blanco Presidencial de septiembre del 2002, 'The National Security Strategy of the United States of America". El PNAC apoya un "programa detallado de acción para mantener la preeminencia global de EEUU evitando el ascenso de grandes poderes rivales y conformando el orden de la seguridad internacional en línea con los principios e intereses americanos. La Gran Estrategia Americana deberá perseguirse en el futuro tan lejos como sea posible". Todavía más, EEUU debe "desalentar a las naciones industriales avanzadas para desafiar nuestro liderato o aún, que aspiren a tener un papel regional o global más extenso". La membresía del PNAC en el 2000 se lee como un gallo que anuncia la administración Bush. Incluía Cheney a su mujer Lynne Cheney, al asistente neoconservador de Cheney, Lewis Libby; Donald Rumsfeld; el subsecretatrio de Rumsfeld, Paul Wolfowitz. También incluía a la cabeza del Consejo Nacional de Seguridad del Medio Oriente, Elliott Abrams; John Bolton del departamento de Estado; Richard Perle y William Kristol. Igualmente, el antiguo vicepresidente de Lockheed-Martin, Bruce Jackson, y el ex jefe de la CIA, James Woolsey estaban a bordo junto con Norman Podhoretz, otro de los fundadores neoconservadores. Woolsey y Podhoretz sólo decían que estaban en "la Cuarta Guerra Mundial"

Está llegando a ser paulatinamente más claro para muchos que la guerra en Irak fue para prevenir una bancarrota del modelo del Siglo Americano para la dominación global. Está también claro que Irak no es el fin. Lo que todavía no está claro, y debe ser debatido abiertamente en todo el mundo, es cómo reemplazar el fracasado orden del petrodólar con un nuevo y justo sistema de prosperidad económica y de seguridad global.


Ahora, mientras que Irak amenaza con explotar en el caos interno, es importante repensar de nuevo el orden monetario completo de posguerra. La presente alianza entre Francia, Alemania y Rusia para crear un contrapeso a los EEUU, requiere no solamente una versión del petrodólar dirigido por los franceses, una suerte de sistema petroeuro, que continúe la bancarrota del Siglo Americano, sólo que con acento francés y euros reemplazando a los dólares. Eso sólo continuaría destruyéndolos estándares del mundo, agregando derroche humano y creciente desempleo tanto de las naciones industrializadas como aquéllas en desarrollo. Debemos repensar enteramente lo que comenzó brevemente con algunos economistas durante la crisis asiática de 1998, las bases par un nuevo sistema monetario que apoye el desarrollo humano y no lo destruya.

Traducción de Federico García M. para Globalización Economía Sociedad y Cultura.

 

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Japón: ¿una luz al final del túnel?

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Alfonso

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Japón: ¿una luz al final del túnel?
Enviado: 15-sep-2005 18:19 Responder

balance sheet recession.GIF (32.9 K)


Recientemente he leído el libro 'Balance Sheet Recession', sobre los problemas de Japón en los últimos años. Su autor, Richard C. Koo, es de origen chino, nacido y criado en Japón y trabajó en varias entidades financieras norteamericanas, incluida la Reserva Federal, y ahora trabaja y vive en Japón. Por tanto parece ser una persona muy informada de Japón, y cómo explicarlo a la mentalidad occidental. El libro me ha parecido excelente y digno de un comentario en este foro.

Los problemas de Japón derivan del estallido de la mayor burbuja de activos de la historia -hasta ahora-. Los precios de la vivienda llegaron a tal punto que se dice cómo el solar del palacio imperial en Tokio llegó a valer, en el papel, más que todos los bienes inmuebles de California. Se acumularon montañas de deudas tratando de pujar por estos activos, con la benevolencia de una banca que no veía riesgo en ninguna parte, llegando a diseñar productos como hipotecas a 100 años para que nadie se perdiese la fiesta. En el primer día de 1990 la bolsa comenzó a bajar. Sobre un año después los bienes inmuebles. El Topix -indice general de la bolsa en Japón- bajó un 70% hasta 2003 (fecha en que está escrito el libro). El precio del suelo un 85%. (ver en la imagen adjunta el Exhibit 1.1).

En total se calcula que en Japón se ha dado una pérdida de riqueza equivalente a 2,7 veces el PIB que tenía cuando estalló la burbuja. Por comparación, en la Gran Depresión de los años 30 los EE.UU. perdieron en riqueza un 100% del PIB del año del estallido, o sea, en proporción una tercera parte de lo que han perdido los japoneses.

El descenso del valor de los activos perjudicó a sus empresas en dos sentidos: por un lado éstas se habían endeudado para adquirir algunos de estos activos, deudas que se mantuvieron en sus hojas de balance al mismo nivel después del estallido; por otro lado, el valor de sus activos se redujo. Así pues pasivo elevado, y activo que se reduce, igual a fondos propios reducidos o inexistentes. No es de extrañar que la visión de sus hojas de balance produjese escalofríos a empresarios e inversores.

Esta situación financieras de las empresas ha llevado a hacer lo razonable y sensato: reducir deudas como sea. En el Exhibit 1.2 del archivo que he adjuntado se ve cómo ha evolucionado el ahorro en Japón. A pesar de la imagen de Japón como un país en crisis sorprende que las familias japonesas han mantenido sin cambio su nivel de consumo y ahorro -en todos estos años en torno al 10% del PIB- tanto en la prosperidad como en la crisis. Donde ha habido un cambio radical es en el ahorro de las empresas japonesas: de estar endeudándose un 10% del PIB en 1990, a estar pagando deuda por importe de un 4% del PIB en 2001. Igualmente el gasto del gobierno ha cambiado, pero en dirección contraria, desde un situación de superávit en 1990 a un gasto del 6% en 2001.

Esta actitud de las empresas japonesas es tanto más llamativa si tenemos en cuenta la evolución de los tipos de interés. Cuando el Banco de Japón comenzó a darse cuenta del berenjenal en que se metía el país intentó lo que corresponde a un banco central: bajar los tipos de interés. Y lo ha hecho hasta dejar a Japón con los tipos de interés más bajos de la historia. Ahora en torno al 0,1%. Y a pesar de tener un dinero virtualmente gratis ¡las empresas japonesas no se endeudan ni con una pistola en la nuca! Parece que es cierto eso de que se puede llevar el caballo al agua, pero no hacerlo beber.

Esta actitud de las empresas japonesas dan lugar a una recesión de hoja de balance. Individualmente las empresas hacen lo correcto: pagar sus deudas. Pero colectivamente las cosas acaban en una recesión ante la reducción de la inversión y la demanda.

¿Cómo arreglar ésto? Pues no hay arreglo fácil. El autor explica cómo la política monetaria no sirve de nada cuando las empresas están más interesadas en reducir sus deudas que en maximizar sus beneficios. Lo único que puede mitigar la situación es que sea el gobierno el que se endeude e invierta lo que las empresas no endeudan ni invierten. Koo dedica la mayor parte del libro a defender el aumento del déficit público para estimular la economía.

Esto es keynesanismo puro, pero da un ejemplo de lo que ocurre si se dejan las cosas a su libre albedrío: una persona gana 1000 yenes, gasta 900 y ahorra 100 en el banco que quedarán disponibles para que otro los tome prestado y los inyecte de nuevo a la economía. Ésto es la situación en tiempos normales. Si hay una recesión ya no hay quien coga esos 100 yenes que ha ahorrado el otro. Dado que el gasto de una persona es el ingreso de otra, eso significa que los ingresos de la economía se reducen a 900 yenes, de los que, si se mantiene el ahorro del 10%, sólo se gastan 810, y si el banco no es capaz de colocar los ahorros generados, se generará sólo unos ingresos de 810 para toda la economía en el siguiente paso. El descenso de ingresos de 1000 a 810 deteriora la economía, lo que también arrastra más hacia abajo el valor de los activos. Se genera un círculo vicioso peculiar a una recesión de hoja de balance. ¿Cuándo termina ese círculo? Cuando la economía caiga tanto que ya no hay ahorro posible y se consume todo lo que se ingresa.

Aunque Japón ha sido objeto de escarnio en todos los círculos de economistas de los últimos años, no hay que olvidar lo relativamente 'suave' de las consecuencias del estallido de su burbuja. Comparemos la situacion con otra recesión: la Gran Depresión de los años 30. Cuando estalló la burbuja bursátil en 1929 y comenzaron los primeros problemas la actitud que tomó Andrew Mellon, el secretario del tesoro de entonces, fue de liberalismo extremo: 'liquidar el empleo, liquidar las acciones, liquidar las granjas, liquidar los bienes inmuebles... Ésto purgará la podredumbre del sistema... Los valores sea ajustarán y los emprendedores se harán cargo de los restos'. Se suponía que dejando ir a la bancarrota a los negocios los activos pasarían de las malas empresas a manos más eficaces que podría levantar la economía. El problema es que la liquidación fue tan severa que llevó a un círculo vicioso y en tres años el PIB se redujo a la mitad, la bolsa bajó al 10% de su valor, los precios al consumo cayeron un 25%, y el desempleo llegó a más del 20%. Llevó casi 20 años volver a recuperar el PIB de 1929.

En el Japón de los 90, como he mencionado, la pérdida de riqueza fue comparativamente el triple que la que tuvieron los estadounidenses en los años 30 pero sus efectos más suaves con un desempleo que ha llegado a tocar la cifra 'escandalosa' del 5%, un PIB que se ha mantenido estancado y una caída de precios de los artículos de consumo de tan sólo unos pocos puntos al año. Como inversores que somos tendemos a mirar el gráfico del Nikkei y horrorizarnos al pensar que nos pasara lo mismo. Pero aunque Japón parezca un purgatorio para un inversor, para el conjunto de la sociedad la situación no ha sido tan horrible como podría llegar a ocurrir en una recesión.

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Vale Alfonso. Muy interesante, ¿pero a nosotros qué?

Creo que hay dos cosas a considerar desde nuestro puntos de vista: aprender de la experiencia de los japoneses, y valorar el interés que pueda tener Japón para un inversor.

En muchos aspectos la situación de Japón de principios de los 90 se parece a la de EE.UU. y Europa ahora:

-Hace 5 años estalló una burbuja bursátil. Ahora la bolsa lleva unos dos años subiendo, pero visto de la prespectiva de muchos años, es difícil predecir si ésto es un nuevo mercado alcista secular, o es una correción alcista dentro de un mercado secular (correcciones similares con ganancias de casi el 50% fueron comunes en estos años en Japón -ver el gráfico del TOPIX en Exhibit 1.1-).

-La burbuja inmobiliaria estalló en Japón uno o dos años después de la bursátil. Los inmuebles han subido en EE.UU. y en bastante países europeos a un ritmo muy superior a la media histórica. Todavía no se han llegado a los extremos ridículos del Japón de 1989 (nadie ha calculado aún cuántos estados norteamericanos se podría comprar poniendo a la venta el solar del Palacio Real de Madrid) pero todo indica que estamos ante una burbuja sin ninguna duda, y sólo queda saber cuándo estallará.

El propio Greenspan recientemente ha reconocido que 'la historia no ha sido muy amable con los períodos posteriores a una baja apreciación de riesgos' ( http://www.federalreserve.gov/boarddocs/speeches/2005/20050826/default.htm ) recordando lo que ocurre tras estallar una burbuja de activos.

Un problema importante que tenemos en Europa es que en caso de una recesión sólo estaría disponible la política monetaria, ineficaz cuando las empresas no quieren endeudarse. El arma más eficaz, el aumento del gasto público, está limitado por Maastrich al 3%, aunque a la hora de la verdad nadie lo respeta.

Ciertamente, aumentar el gasto público no es algo que me deje tranquilo. El keynesianismo no es mi doctrina favorita. Pero ante un círculo vicioso en la economía, cuando el sector privado hunde su consumo, dejar que los problemas se liquiden por sí solos como pretendió Mellon nos podría llevar a un pozo como el de los EE.UU. en 1932. Frente a eso, la travesía del desierto de la economía japonesa parece una opción más apetecible.

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Una vez que ya hemos dado la receta para arreglar los problemas macroeconómicos de medio mundo queda mirar nuestros intereses particulares como inversores. ¿Es Japón un país donde se pueda ganar ahora pasta?

La bolsa japonesa lleva zigzageando a la baja desde 1990. Desde hace unos meses está en un tramo ascedente. ¿És el inicio de un nuevo mercado alcista u otra corrección dentro de un mercado aún bajista? ¡Ojalá pudiera saberlo con certeza!

Japón es el prototipo de milagro económico después de la segunda guerra mundial. Sus empresas, sobre todo las orientadas a la exportación, han sabido ser muy competitivas incluso en estos años duros. Creo que el tuvo, retuvo, y tarde o temprano le tocará a Japón volver a crecer. Ya se sabe que no hay mal que cien años dure -mejor dicho, pensando en la bolsa, que dure más de 15 ó 20 años- por lo que tengo la sensación de que Japón está cerca de doblar la esquina y entrar en otro ciclo.

En los últimos meses han aparecido noticias positivas. El PIB crece a un ritmo moderado. Los precios al consumo parece que no bajan, aunque tampoco suben (extraño país que reza por tener inflación). Este año, por primera vez desde el inicio de la crisis los bancos han aumentado el importe de sus créditos, lo que parece indicar que algunas empresas ya han terminado de pagar sus deudas, han saneado sus hojas de balance, y están listas para aprovecharse de los tipos de interés tan bajos, para pedir prestado e invertir.

Hay dos peros que veo sobre Japón. Por un lado, parece haberse puesto de moda entre todas las agencias de valores, que no paran de recomendarlo. Por ley del sentimiento contrario ésto no me da buenas vibraciones. Por otro lado no me gusta el precio de las acciones. No he logrado datos para el Nikkei o el TOPIX, pero en la web de Mornignstar éstos son los PER que se dan de algunos fondos que invierten en valores japoneses.

........................PVC...PER....PCF
Renta 4 Japón......2,3.....23.....13
SCH Japón...........1,7.....18
BBVA Bolsa Japón..2,4.....18

Han mejorado mucho desde que las acciones japoneses medían su PER en centenas en 1990, pero tampoco son los ratios de una ganga, salvo que una recuperación económica futura haga crecer mucho los beneficios.

Otro aspecto a considerar es el político. La economía japonesa ofrece contrastes chocantes. En los sectores exportadores parece una máquina bien engrasada. Pero en su mercado interior acumula tal cantidad de ineficiencias y normas absurdas que uno se sorprende cómo los japoneses han podido llegar a ser alguna vez prósperos.

Hace poco ha habido elecciones y ha ganado el partido liberal democrático, el mismo que lleva gobernando el país casi 50 años seguidos. Este es un dato que parece invitar al conservadurismo y no a intentar hacer cambios. No obstante, estas últimas elecciones se han convocado adelantadamente porque el gobierno intentó reformar la mayor caja de ahorros del mundo. El hecho de que Koizumi, el actual primer ministro, haya ganado las elecciones por goleada indica que el pueblo japonés está ya mentalizado de que las cosas deben cambiar y deben hacerse reformas.

Cabe considerar que para que Japón se convierta en un país interesante para nosotros, los inversores, tendrá que ser potenciando el consumo interno. Ya es la nación más exportadora del mundo, y con Europa estancada y los norteamericanos endeudados a más no poder, no es creíble aumentar más las exportaciones. Por ese motivo, las reformas para dinamizar el mercado interior japonés creo que son esenciales

El otro aspecto de invertir en Japón es el cómo. En los brokers que uso no hay opción para comprar acciones en el mercado japonés. Existen algunas empresas japonesas que cotizan también en Nueva York, pero eso exige un conocimiento detallados de empresas individuales que no es fácil conseguir. El libro que acabo de comentar menciona cómo las valoraciones que hacen las agencias internacionales de bolsa están muy sesgadas por limitarse a información disponible en inglés, mientras que un lector nativo puede llegar a datos que hacen cambiar por completo la valoración de una empresa. Si JP Morgan tiene problemas para hacerse una idea del valor de Nomura Securities, qué podemos esperar los pequeños.

Eso nos deja como única opción asequible al pequeño inversor los fondos de inversión, lo cual nos asegura perder sobre un 2% anual vía comisiones. Los que mejor se portan de los fondos radicados en nuestros país -los únicos que he mirado- son Renta 4 Japón, que cobra un 1,3%, y sobre todo Bk Índice Japón, con un 0,6%. El primero hace una gestión activa, mientras que el segundo se limita a replicar el índice TOPIX.

Personalmente considero Japón como una opción de inversión con vistas a diversificar. En el pasado ha evolucionado a contracorriente de Europa y EE.UU. y es posible que el futuro dé alguna alegría cuando las cosas se pogan feas en el resto del mundo occidental. No obstante, lo que he comentado sobre el PER de las empresas japonesas, y lo difícil de valorar la información sobre Japón, hace que sólo piense dedicar una parte relativamente pequeña de mi patrimonio; nada de tirarse de cabeza.

Saludos, y perdón por el rollo.

La Vida Luego del Colapso Petrolero

La Vida Luego del Colapso Petrolero
Por Matthew Savinar *

Querido lector, la civilización, acabará pronto. Esta no es una declamación chiflada de algún culto findemundista, secta de Apocalipsis Biblica o de Sociedad de la Teoría de la Conspiración. Por el contrario, es la conclusión científica de los geólogos, físicos y banqueros inversionistas más respetados y remunerados del mundo. Estos son individuos racionales, profesionales y conservadores que se encuentran aterrados por el fenómeno conocido como “Pico Petrolero” global.

Querido lector, La civilización, tal como la conocemos acabará pronto. Esta no es una declamación chiflada de algún culto findemundista, secta de Apocalipsis Biblica o de Sociedad de la Teoría de la Conspiración. Por el contrario, es la conclusión científica de los geólogos, físicos y banqueros inversionistas más respetados y mejor remunerados del mundo. Estos son individuos racionales, profesionales y conservadores que se encuentran aterrados por el fenómeno conocido como “Pico Petrolero” global.

“¿Se nos está acabando? Yo pensé que nos quedaban como para 40 años mas”

El petróleo no va a simplemente “acabarse”, puesto que toda la producción petrolera sigue una curva en campana. Esto es cierto aún si estamos hablando de un yacimiento, de un país o de todo el planeta.

El petróleo es progresivamente abundante en la parte ascendente de la curva, y progresivamente escaso en la descendente. El pico de la curva coincide con el punto en el cual la herencia de petróleo ha sido consumida en un 50%. Una vez superado el pico, la producción petrolera comienza a descender a medida que su precio aumenta.
En términos prácticos y considerablemente sobre simplificados, esto significa que si el año 2000 fue el año de producción global pico, la producción del 2020 será la misma que la de 1980. No obstante, la población mundial será aproximadamente el doble y mucho mas industrializada (petróleo-dependiente) que en 1980. Consecuentemente, la demanda mundial de petróleo sobrepasará la producción del mismo en forma significativa, resultando en disparada de precio, derrumbe de economías petróleo dependientes y explosiones de guerras por los recursos.



El tema no es tanto “que se acabe” como que, no tengamos suficiente para mantener viable nuestra economía. Desde este punto de vista se podría comparar con las necesidades de agua para nuestro organismo. El cuerpo humano contiene un 70% de agua. Un hombre de 80 Kg. tendrá por lo tanto 56 k.o. de agua. Dado que el agua es imprescindible para toda la actividad metabólica del hombre, no necesita perder estos 56 k.o. para colapsar deshidratado, con sólo perder entre 8 y 12 Kg. de agua moriría.
De la misma forma, una petroeconomía como la nuestra, no necesita agotar por completo las reservas petroleras para comenzar el colapso. Una diferencia en menos de tan sólo el 10- 15% entre la demanda y la producción será suficiente para destruir por completo una economía petrodependiente y reducir a sus ciudadanos a la pobreza.
Los efectos de aún pequeñas caídas de la producción pueden ser devastadores. Por ejemplo, durante los shocks petroleros de los años 70, caídas de tan sólo 5% produjeron incrementos de casi cuatro veces en el precio. Algo parecido ocurrió en California hace unos pocos años con el gas natural: una caída de producción de 5% produjo un incremento de precios del 400%.
Afortunadamente esos shocks fuero sólo transitorios.

Los shocks que se avecinan no van a ser tan cortos. Representan el comienzo de una nueva condición permanente. Una vez que comience la declinación, la producción caerá (conservadoramente) un 3% por año, todos los años.

Esta estimación proviene de numerosas fuentes no siendo el menos importante el mismísimo Vicepresidente Dick Cheney. En un discurso de 1999, cuando aún era Vicepresidente de Halliburton, Cheney dijo:
Algunas estimaciones indican que habrá un crecimiento anual promedio de 2% en la demanda global de petróleo en los años venideros a la par de, conservadoramente, una declinación de 3% de las reservas existentes. Esto significa que para el 2010 necesitaremos unos 50 millones de barriles diarios adicionales.

La estimación de Cheney se encuentra sustentada por los cálculos de numerosos científicos, apolíticos y ahora retirados que creen que la producción global de petróleo hará pico y entrará en declinación Terminal en los próximos cinco años.

Algunos geólogos suponen que el 2005 será el último año de la bonanza de petróleo barato, mientras que las estimaciones provenientes de los círculos íntimos del petróleo indican “una brecha aparentemente infranqueable entre la oferta y demanda comenzando en el 2007” que dará lugar a faltantes importantes de combustibles y fallas de energía crecientes comenzando alrededor de 2008-2012.

Las consecuencias a largo plazo del Pico Petrolero sobre su forma de vida son algo difícil de creer. A medida que nos deslicemos por la curva descendente de la campana de producción petrolera nos encontraremos entrando en lo que algunos científicos están denominando “La edad de piedra post-industrial”



Grafico: La Curva Energética de la Historia
Fuente: Community Solution

El Pico Petrolero también es llamado “El Pico de Hubert”, recordando al geólogo de Shell, Dr. Marion King Hubert. En 1956, pronosticó con seguridad que la producción petrolera doméstica de los EEUU haría pico en 1970. También pronosticó que la producción global haría pico en 1995, cosa que hubiese ocurrido de no ser que los shocks creados políticamente en los 70´s demoraron esto unos 10 a 15 años.

"¿Y qué? Si el precio de la nafta se dispara, uso menos el auto. ¿Qué me importa?"

Porque los petroquímicos son compuestos clave en mucho mas que el combustible de su auto. Como bien señala el geólogo Dale Allen Pfeiffer en su artículo “Comiendo Combustibles Fósiles”, es necesario aproximadamente 10 calorías de combustibles fósiles para producir cada caloría de alimento ingerido en los EEUU.

La magnitud de esta relación se debe al hecho que cada paso en la producción de alimentos se encuentra motorizado por petróleo.
1-Pesticidas. Derivados del petróleo
2-Fertilizantes derivados del amoníaco, a su vez del gas natural (que hará pico 10 o 15 años luego del petróleo)
3-Maquinaria agrícola, construidos y potenciados con petróleo.
4-Conservación. Las cámaras frigoríficas y heladeras son fabricadas usando petróleo, funcionan con energía del petróleo, gas o carbón.
5-Transporte. En los EEUU el alimento promedio es transportado unas 1500 millas hasta que llega a su mesa. En Canadá son 5000 millas.

Resumiendo, las personas comen petróleo como vehículos todo terreno de dos patas.
No sólo la agricultura y el transporte dependen de petróleo barato y abundante. La medicina moderna, la distribución de agua y la defensa nacional son, cada uno y enteramente potenciado por petróleo o químicos derivados del mismo.
Son necesarias cantidades importantes de petróleo para la construcción de plásticos, computadoras y todos los aparatos de alta tecnología.
Algunos ejemplos específicos puede colaborar en la ilustración de hasta que punto nuestra vida diaria depende del petróleo.
1- La construcción de un auto promedio consume la energía equivalente a 27 barriles (1.142 galones) de petróleo. Finalmente, la construcción de un auto empleará el doble de su peso en combustibles fósiles.
2- La producción de un gramo de microchip consume 630 gramos de combustibles fósiles. Según la American Chemical Society, la construcción de un solo chip megabyte DRAM requiere 2,2 Kg. de combustibles fósiles sumado a 49 Kg. de agua.
3- La construcción de una PC promedio requiere 10 veces su peso en combustibles fósiles.
4- El Environmental Literacy Council nos dice que debido a “la pureza y sofisticación de los materiales necesarios para un microchip…la energía necesaria para la fabricación de diez computadoras es suficiente para producir un automóvil.
Cuando se considera el rol del petróleo en la producción de la tecnología moderna, se debe recordar que la mayoría de los sistemas alternativos de energía- incluyendo paneles solares/ nanotecnología solar, aerogeneradores, celdas de hidrógeno, producción de biodiesel, plantas de energía nuclear etc., dependen de tecnología sofisticada.

Que es más, todo aparato eléctrico utiliza plata, cobre y/o platino, cada uno de los
cuales son descubiertos, extraídos, transportados y elaborados por maquinaria consumidora de hidrocarburos. Por ejemplo, Richard J. Barnet, en su libro The Lean Years: Politics of Scarcity (Los años flacos: Políticas de la Escasez), escribe:
Producir una tonelada de cobre requiere 112 millones de BTU, o el equivalente de 17,8 barriles de petróleo. El componente energético del costo de producción de aluminio es veinte veces superior.

La energía nuclear requiere de uranio que también es descubierto, extraído y transportado por maquinaria consumidora de hidrocarburos.
La mayoría de los forrajes (soja, maíz etc.) para biocombustibles tales como biodiesel y etanol son producidos y cosechados utilizando los métodos de agricultura de alta tecnología descriptos mas arriba.

De esta forma, los denominados “alternativos” del petróleo vienen siendo “derivados” del mismo. Sin una fuente abundante y confiable de petróleo no contamos con forma alguna de transición hacia las alternativas de energía necesarias para el mundo moderno.
(Nota: Las alternativas al petróleo son discutidas en la parte II)

“¿Es la banca moderna totalmente dependiente de petróleo barato?”

Si.

El sistema financiero global es absolutamente dependiente de una oferta en constante aumento de petróleo. Puesto que como se ha explicado hasta ahora, toda actividad económica desde el transporte a la producción de alimentos es petrodependiente, el dinero es meramente un símbolo de petróleo. El comentarista Robert Wise observa:
No será una regla física, pero es cierto: dinero=energía. La riqueza real, líquida representa energía utilizable. puede ser canjeado por combustible, por trabajo o por productos elaborados por el trabajo humano o máquinas que consumen combustible. El costo real refleja el costo energético para hacer algo; el valor real refleja la energía expendida para construir algo.

Casi todo el trabajo efectuado en la economía mundial- toda la manufactura, construcción y transporte- es realizado con energía derivada de combustibles. En comparación, el trabajo realizado por el músculo humano es minúsculo. El grueso de esa energía proviene del petróleo y gas natural, las fuentes primarias de la riqueza mundial.

Como comenta el Dr. Colin Campbell en “The Financial Consequences of Peak Oil” la continuación de la expansión de esta riqueza es solo posible a medida que persista el incremento de producción petrolera:
Se va evidenciando que la comunidad financiera e inversora comienza a aceptar la realidad del Pico Petrolero que termina con la primera mitad de la Era del Petróleo. Aceptan que los bancos crearon capital durante esta era prestando mas dinero de lo que tenían en sus depósitos confiados en que el Crecimiento del Mañana alimentado por una energía de combustibles baratos era suficiente garante para las Deudas de Hoy.

Lo que el hombre común no siempre llega a reconocer es que “el crecimiento económico alimentado a petróleo” del cual habla el d.C. Campbell es absolutamente necesario para que puedan saldar sus deudas los individuos, las empresas y los gobiernos. El comentarista John La Grau escribe en la pp. 6 de su reporte de 11 sobre Petróleo Pico:
…el servicio de la deuda requiere un crecimiento económico proporcionado con el monto de la deuda. La deuda industrializada de hoy se encuentra en su valor “dólar real” más alto en la historia humana. La deuda personal, corporativa y gubernamental, todos se encuentran en o cerca de los máximos históricos, y creciendo a velocidades sin precedentes. De ahí el crecimiento económico necesario para sostener semejante deuda en su record histórico.

Consiguientemente, una vez que el suministro de petróleo no pueda crecer más, el sistema financiero global colapsará a medida que los individuos, corporaciones y gobiernos caigan en default de sus deudas.
Este colapso financiero, a su vez, debilitará más aún nuestra capacidad para desarrollar sistemas alternativos de energía. Cualquier programa de emergencia para el desarrollo de energía de nuevas fuentes requerirá un enorme aporte de capital, que precisamente no se encontrará disponible una vez colapsado el sistema monetario global.

Así, las consecuencias posteriores al Pico Petrolero, se extenderán mucho mas allá de cuanto pagará el litro de gasolina. Si UD se encuentra apuntando únicamente al precio del surtidor, mayor eficiencia de combustible en los sistemas de transportes o sistemas alternativos de energía, se encuentra mirando al árbol que oculta al bosque.

La administración Bush ¿Está al tanto de esta situación?

Absolutamente.

Como mencionamos anteriormente, Dick Cheney hizo la siguiente declaración a fines de 1999.
Según algunos estimaciones, habrá un incremento promedio del 2% de crecimiento anual en la demanda global de petróleo en los próximos años, acompañado de, conservadoramente una caída natural de 3% en la producción de las reservas existentes. Esto quiere decir que para el 2010 necesitaremos algo en el orden de 50 millones de barriles por día.

Para colocar las declaraciones de Cheney en su verdadera perspectiva, recordemos que los países petroleros del mundo actualmente se encuentran bombeando a plena capacidad, y no producen más que 80 millones de barriles diarios. La declaración de Cheney fue una admisión tácita de la severidad del inminente Pico Petróleo, puesto que la posibilidad de que el mundo incremente su producción en tal enorme cantidad orilla lo ridículo.

Un Report, comisionado por Cheney y publicado en abril del 2001 no era menos preocupante:
La más significativa diferencia entre la actualidad y una década atrás es la erosión extraordinariamente rápida en las capacidades de reservas en segmentos críticos de las cadenas energéticas. Hoy, los déficit parecen endémicos. Entre las más extraordinarias de estas pérdidas de capacidades de reserva se encuentra el campo petrolero.

No sorprende pues que George W Bush haya hecho eco de los sentimientos de Cheney. En mayo 2001, Bush dijo, “Lo que la gente necesita escuchar en forma clara y precisa es que en América se nos está agotando la energía”.
Un de los consejeros en energía de GW Bush, el banquero inversor Matthew Simmons se ha referido a la crisis inminente.
(Nota: Aunque ha sido consejero en energía de Bush/Cheney, Simmons se considera absolutamente apartidario en cuestiones energéticas. Sus publicaciones son muy respetadas en la comunidad energética y banquera por su investigación y análisis altamente documentada, no partidaria y virtualmente infalible)
El Banco de Inversiones de Simmons, Simmons and Company Internacional, es considerada como el banco de inversiones en energía de mayor reputación mundial...
Dado el linaje de Simmons, lo que tiene que decir sobre esta situación es verdaderamente aterrador. Por ejemplo en una entrevista en From de Wilderness de agosto 2003 Michael Ruppert le pregunta a Simmons si era hora que el Pico Petróleo forme parte del debate de política pública. Respondió:
Ya ha pasado el tiempo. Como dije los expertos y lo políticos no tienen ningún Plan B de respaldo. Si hace pico la energía, particularmente si 5 de los 6.5 millones de habitantes tienen poco o nada de uso de la energía moderna, será un golpe tremendo a nuestro bienestar económico y nuestra salud- más grande de lo que cualquiera pudiese imaginar.

Cuando se le preguntó acerca de si existía una solución a la amenazante crisis del gas, Simmons respondió:
No creo que la haya. La solución es orar. En el mejor de los casos, si todas las oraciones son satisfechas, no habrá crisis por tal vez, dos años. Luego de eso, délo por hecho.
En mayo 2004 Simmons explicó que para que la demanda sea apropiadamente controlada, el precio del petróleo debería llegar a los 182 U$S el barril. Con estos valores de crudo, el galón de gasolina llegaría a los 7U$S (1,5 U$S/litro pre-tax)
Las predicciones de Simmons son muy benévolas comparadas con las cifras para las cuales se encuentran preparados otros en el mundo de la banca financiera. Por ejemplo en abril 2005 el banco inversor francés IXIS-CIB advirtió, “los precios del crudo en 2015 podrían rozar los 380 U$S el barril”.

Si quiere ponderar el nivel de devastación que significarían precios del barril de crudo entre los 200 y 400U$S para la economía norteamericana, consideren el hecho que una de las metas primarias de Osama Bin Laden ha sido forzar el precio al rango de los 200 dólares.

Los precios del crudo por encima de los 100U$S/ barril casi con seguridad detonaría guerras de recursos masivas de última trinchera a medida que el mundo industrializado se apura a tomar lo poco que queda. Esto podría explicar el porqué el director del Selective Service recientemente ha recomendado el reclutamiento militar extendido a ambos géneros en las edades entre 18 y 35 años.

Un informe de marzo 2005 preparado para el Departamento de Energía de los EEUU, confirmó las advertencias de la comunidad bancaria financiera. Titulado “The Mitigation of the Peaking of World Oil Production” (La mitigación del efecto pico de producción petrolera), el informe observó:
Sin la mitigación oportuna, el equilibrio oferta/ demanda mundial será logrado mediante una destrucción masiva de la demanda (carencias), acompañado por enormes aumentos del precio del crudo. Ambos crearán un prolongado periodo de significativas dificultades económicas mundiales. Esperar hasta el momento de pico petrolero antes de iniciar los programas de mitigación de la crisis deja al mundo con un déficit de combustible líquido por dos décadas o más.

El informe continuó diciendo:
Los problemas asociados al pico petrolero mundial no serán temporarios y poco servirán de guía las pasadas crisis energéticas. El reto del picado petrolero merece atención seria e inmediata si se pretenden comprender enteramente los riesgos y dar comienzo a la mitigación en un tiempo razonable.
…el mundo nunca se ha enfrentado con un problema igual. Sin una mitigación masiva por lo menos una década antes del hecho, el problema se hará presente y no será temporario. Las transiciones energéticas previas fueron graduales y evolutivas.
El pico petrolero será abrupto y revolucionario.
Como observó recientemente un comentarista, las razones por las cuales nuestros dirigentes actúan como desesperados es porque tenemos un problema desesperante en nuestras manos.

Si UD. ha estado preguntándose porque la administración Bush ha estado gastando dinero, cortando planes sociales y comenzando guerras como si no hubiese un mañana, ahora tiene una respuesta: en cuanto a lo que a ellos les preocupa, no hay un mañana.
Lo que es particularmente preocupante es que desde una postura puramente Machiavelica, probablemente tengan un pensamiento acertado. www.EcoPortal.net

Segunda Parte: "¿Cómo sé yo que esto no se trata de algún chiflado ambientalista metiendo miedo?"

Tercera Parte: “¿Qué pasa con todas las alternativas del petróleo; no podemos encontrar reemplazos?"

* Traducido por Miguel Webb
Texto origianl de Matthew Savinar. La vida luego del colapso petrolero
actualizado a junio 2005"

La Vida Luego del Colapso Petrolero (Segunda Parte)
Por Matthew Savinar *

Querido lector, la civilización, acabará pronto. Esta no es una declamación chiflada de algún culto findemundista, secta de Apocalipsis Biblica o de Sociedad de la Teoría de la Conspiración. Por el contrario, es la conclusión científica de los geólogos, físicos y banqueros inversionistas más respetados y remunerados del mundo. Estos son individuos racionales, profesionales y conservadores que se encuentran aterrados por el fenómeno conocido como “Pico Petrolero” global.

La Vida Luego del Colapso Petrolero (Segunda Parte)

¿Cómo sé yo que esto no se trata de algún chiflado ambientalista metiendo miedo?

Si UD. piensa que lo que está leyendo es producto de la mente enferma de un zurdo chiflado, considere lo que el Diputado Roscoe Bartlett (Rep., Maryland) dijo en el Congreso.
El 14 de marzo del 2005, Bartlett realizó una presentación verbal en el recinto sobre las preocupantes ramificaciones del pico petrolero. Durante su oratoria, Bartlett. que podría ser el miembro mas conservador del Congreso, realizó citas extensas de esta página www, mencionando el nombre del autor (Matt Savinar) en numerosas ocasiones, mientras usaba varias analogías y ejemplos originales de este sitio.
El 19 de abril, 2005 el Diputado Bartlett fue entrevistado por la televisión nacional. Nuevamente hizo mención del artículo que UD. está leyendo.
Uno de los autores de esto comienza su artículo diciendo, “Querido lector, la Civilización tal como la conocemos acabará pronto”. Bien, su primer reacción a esto seguramente es dejar el artículo diciendo “este tipo está chiflado”. Pero si no lo hace y continúa leyendo se encontrará compelido a discutir con sus conclusiones.
El 2 de mayo del 2005 el Diputado Bartlett hizo otra presentación en el congreso sobre el tema pico petrolero, mencionando que este sitio web lo “galvanizaba”.
En discursos subsiguientes el Diputado leyó gran cantidad de citas textuales de este sitio directamente al registro oficial del Congreso de los EEUU.

“¿No podemos simplemente explorar por mas petróleo?”

Los descubrimientos globales de petróleo hicieron pico en 1962 y han declinado virtualmente a la nada en los últimos años. Actualmente consumimos 6 barriles de crudo por cada uno que encontramos



Descubrimiento de petróleo: (Promedios trianuales, pasado y proyectado)
fuente: Association for the study of peak oil.

Según un artículo de New York Times de octubre 2004 titulado “Los grupos petroleros líderes fallan en la recuperación de costos de exploración”:
…Los 10 grupos petroleros líderes gastaron alrededor de 8 mil millones combinados en exploración el año pasado, pero esto sólo dio lugar al descubrimiento comercial con un valor neto actual de un poco menos de 4 mil millones. Los dos años previos muestran valores similares pero no tan dramáticos.

En otras palabras, los descubrimientos significativos son tan escasos que su búsqueda se convierte en una pérdida de dinero. Consiguientemente muchas petroleras líderes se encuentran imposibilitadas de reponer sus reservas rápidamente decrecientes.
Miren el gráfico superior. Durante los 60´s por ejemplo, consumíamos alrededor de 6 mil millones de barriles por año mientras encontrábamos entre 30 y 60 mil millones. Dados estos números es fácil darse cuenta porqué los temores de quedarnos sin petróleo fueron descartados como infundamentados.
Lamentablemente, en los últimos años las relaciones consumo/descubrimiento casi se han invertido. Ahora consumimos 30 mil millones de barriles por año pero encontramos menos de 4 mil millones.

A la luz de estas tendencias no debería sorprendernos que los analistas energéticos de John C. Herold Inc.- la empresa que anticipó la caída de Enron- recientemente confirmaron los rumores en la industria de que nos encontrábamos al borde de una crisis sin precedentes.

¿Y que pasa con las arenas y gravas petroleras de Canadá y el oeste americano?

La buena noticia es que tenemos enormes cantidades de crudo “no convencional” en las arenas de Canadá.

La mala noticia es que, a diferencia de las fuentes convencionales de crudo, el derivado de estas arenas es de extracción financiera y energéticamente intensiva. Mientras que el crudo convencional ha disfrutado de una relación “retorno energético de energía invertida” (EROEI) de alrededor de 30 a 1, el EROEI de las arenas petrolíferas oscila alrededor de 1,5 a 1.
Esto significa que deberemos gastar quince veces mas dinero para generar la misma cantidad de crudo de las arenas de lo que actualmente hacemos con el crudo convencional.

Donde encontrar semejante cantidad de capital es un punto sin sentido puesto que aún con mejoras masivas en la tecnología de extracción, las arenas petrolíferas de Canadá sólo arrojarán una miseria de 2,2 millones de barriles diarios por 2015. Esto ni siquiera toma en cuenta las disminuciones de producción inesperada ni los desbordes de costos, ambos endémicos en muchos de los proyectos de arenas petroleras.
Versiones más optimistas mencionan la posibilidad de obtener 4 millones de barriles por día de las arenas por el 2020. Aunque esto fuese correcto, 4 millones por día no es tanto petróleo si uno considera lo siguiente:
1- Actualmente necesitamos 83.5 millones de barriles/día
2- Necesitaremos 120 barriles/día en el 2020
3- Estaremos perdiendo más de 1 millón de barriles por día de producción por año, todos los años, una vez que comencemos la declinación de la curva de producción mundial de crudo.
4- El consenso general entre los científicos ahora imparciales, es que la producción petrolera pico será, como muy tarde en el 2020.
Las enormes reservas de grava petrolera en el oeste americano sufren de los mismos problemas. Aunque el incremento del crudo ha obligado al gobierno de los EEUU a echar un nuevo vistazo a la grava petrolera, no es el salvador que la gente ansiaba. Como puntualiza el geólogo Dr. Walter Youngquist:
El ciudadano promedio…es llevado a creer que los EEUU en realidad no tiene problema petrolero alguno cuando estas gravas petroleras contienen “Crudo Recuperable” igual a “mas del 64% de las reservas mundiales comprobadas”. Presumiblemente los EEUU podrían ingresar en esta gran reserva en cualquier momento. Esto no tiene ningún viso de verdad. Todos los intentos de sacar este crudo de la grava han fallado económicamente. Mas aún el petróleo (y no es petróleo como el crudo habitual, pero esto no se dice) podrá ser recuperado, pero la energía neta recuperada tal vez no iguales la energía necesaria para su recuperación. Si el petróleo es “recuperado” pero con una perdida neta de energía, la operación es un fracaso.
Esto quiere decir que cualquier intento de reemplazar el crudo con este (shale oil) solo empeorará la cosa puesto que el proyecto consumirá mas energía de lo que producirá, sea cual fuese la magnitud del precio final.

¿Cómo reacciona la industria del petróleo a este Pico?

Si UD. quiere conocer la cruda verdad del futuro del petróleo basta con observar el accionar de la industria del crudo. Un artículo reciente publicado en Technology Review de la MIT señala:
Si las acciones, más que las palabras, de los jugadores más importantes del negocio dan la mejor medida de cómo ellos ven el futuro, piense lo siguiente. Los precios del crudo se han duplicado desde 2001, pero las petroleras solo han incrementado en una pequeña fracción sus presupuestos de exploración y búsqueda de yacimientos nuevos. También, las refinerías de los EEUU están trabajando al límite máximo, no obstante no se han construido nuevas desde 1976. Los buques petroleros se encuentran plenamente ocupados, no obstante se descomisionan mas de los que se construyen.
Algunos creen que no se han construida nuevas refinerías debido a la presión de los ecologistas. Este es un argumento un poco tonto en vista del dinero y la influencia política de los petroleros comparado con el movimiento ambientalista. Si los petroleros quisieran construir nuevas refinerías tienen el poder político para hacerlo (G Bush 1980-1992, GW Bush 2000-2008). La verdadera razón por el cual no se han construido nuevas destilerías en los últimos 30 años se basa más en elementales buenas prácticas de negocio que acción ambientalista. Una empresa no va a aspirar construir nuevas refinerías si sabe que cada vez va a haber menos petróleo para destilar.
Además de disminuir sus inversiones en exploración y producción, las petroleras se han ido fusionando como si la industria estuviese viviendo con tiempo prestado.
Diciembre 1998: fusión de BP y Amoco.
Abril 1999: BP-Amoco y Arco deciden fusionar.
Diciembre 1999: fusión de Exxon y Mobil.
Octubre 2000: Chevron y Texaco acuerdan fusionar.
Noviembre 2001: Phillips y Conoco acuerdan
Septiembre 2002: Shell compra Penzoil- Quaker State
Febrero 2003: Frontier Oil y Holly acuerdan.
Marzo 2004: Maratón adquiere el 40% de Ashland.
Abril 2004: Westport Resources adquiere Kerr- McGee.
Julio 2004: Los analistas sugieren la fusión de BP y Shell.
Abril 2005: Chevron-Texaco y Unocal se unen.

Mientras que muchos creen que las informaciones sobre escasez de petróleo global es sólo una conspiración de las “Grandes Petroleras” con el fin de elevar los precios y crear una carencia artificial, el listado de fusiones enumeradas cuenta una historia distinta. Las fusiones y adquisiciones son la versión corporativa de canibalismo. Cuando cualquier industria comienza a contraerse o colapsar, las empresas mayores y mas poderosas canibalizarán/capturaran los activos de las compañías mas pequeñas y débiles.
(Nota: Como ejemplos recientes fuera del área petrolera ver las industrias automotrices y transporte aéreo)
Si UD. sospecha que las compañías petroleras conspiran entre sí para crear una carencia artificial que aumente los precios, hágase las siguientes preguntas:
1- ¿Son las conductas de las compañías las apropiadas a las de rivales amistosos que conspiran para la elevación de precios para mantener vigente el juego petrolero?
o
2.- ¿Son las acciones compatibles con las de corporaciones multinacionales predadoras plenamente conscientes de lo que se avecina encontrándose involucrados en un juego desesperado de agresión tipo “el último de pié gana”?
No es necesaria demasiada contemplación. La revelaciones recientes de fuentes internas del mundo petrolero indican que realmente nos encontramos muy cercanos al pico petrolero y los analistas económicos de la actividad admiten que estamos en el portal del Pico.
Tal como menciona el Bulletin of Atomic Scientists recientemente, hasta Exxon Mobil se encuentra “sonando la alarma de Petróleo Pico”. En su informe del 2005 titulado “Las perspectivas para la energía”, Exxon Mobil sugiere que la demanda incrementada sea encarada primero con una mejoría de la eficiencia energética. El hecho que una de las empresas petroleras mas grandes del mundo esté recomendando un incremento de la eficiencia de combustibles les esta diciendo de cuan inminente es la crisis en este momento
¿Qué pasa con esta teoría que dice que el petróleo es un recurso renovable?

Un puñado de personas creen que el petróleo es en realidad un recurso renovable producido por un proceso “abiótico” en las profundidades de la tierra. Por más atractivo emocional que pueda tener esta teoría, ignora la mayor parte del sentido común y realidad científica. Mientras que muchas de estas personas se auto consideran “renegados”, los geólogos respetados los consideran chiflados.

Mas aún, las empresas petroleras no atribuyen a esta teoría credibilidad alguna por más necesidad que tengan de encontrar una fuente ilimitada de crudo que sostenga la i.e. de sus accionistas que como es obvio es proporcional a la cantidad de reservas que poseen. Cualquier compañía que quisiese hacer una ridícula cantidad de dinero (es decir todas ellas), podría simplemente encontrar este recurso ilimitado y no llevarlo al mercado. El valor de sus acciones llegaría a ser astronómico.

Aunque estas teorías renegadas/chifladas fuesen ciertas, no están calmando los nervios de nadie acá afuera, en el mundo real, en vista que la producción se encuentra declinando en la mayor parte de las naciones fuera del mundo árabe.
Por cierto que no nos va a beneficiar jaca en los EEUU. Nuestra producción doméstica de crudo hizo pico en octubre de 1970 con 10 millones de barriles por día. Desde entonces ha ido decayendo un poco cada año, siendo ahora 5 millones de barriles por día.
Si el petróleo es un recurso renovable ¿porqué no lo está haciendo acá en nuestra querida EEUU de NA?

¿Si los ambientalistas se corriesen, no podríamos simplemente perforar en ANWR?

Mientras algunas personas desesperadamente abrazan la creencia que el petróleo es un recurso renovable otros creen ilusionadamente que perforar en la Reserva Nacional de vida silvestre del Ártico (ANWR) resolverá o por lo menos demorará la crisis. Si bien la perforación en el Ártico redundará en buena cantidad de dinero para las empresas, no hará mucho para aliviar la situación debido a tres razones:
1- Según el Departamento de Energía, la producción del ANWR sólo disminuirá el precio del crudo en 50 centavos.
2- Toda la reserva contiene unos 10 mil millones de barriles de petróleo, es decir la cantidad que EEUU consume en un año.
3- Como cualquier otro proyecto petrolero, el del ANWAR tardará unos diez años para entrar en producción. Una vez que lo logre, su pico será de 875 mil barriles por día, pero no antes del 2025. Para aquel entonces el consumo proyectado para los EEUU es de la friolera de 35 millones de barriles diarios, y la mundial de 120 millones.

“¿No se encargarán de esto el Mercado y las leyes de oferta y demanda?”

No lo suficiente para evitar el debilitamiento económico.
Como explica el economista Andrew McKillop en un artículo reciente titulado “Why Oil Prices are Barreling Up”, el petróleo no tiene la “elasticidad de otros commodities
Uno de los principales problemas que encara la IEA, la EIA y una hueste de analistas y “expertos” que sostienen que “Los precios altos cortan la demanda”, ya sea en forma directa o poniendo paños fríos sobre el crecimiento económico, esto no ocurre en el mundo real.

Desde el comienzo de 1999, los precios del crudo han aumentado 350%. El crecimiento de la demanda de crudo en 2004- casi el 4%- fue el mas alto en 25 años. Estos son hechos simples que contrastan con las nociones que recibimos sobre “Elasticidad de precios”. La demanda mundial de crudo, por una cantidad de razones fácilmente describibles, tiende a ser incrementada por precios”altos” de crudo y gas hasta que o salvo que se alcancen precios “extremos”.

Como mencionamos previamente, esto es lo que ocurrió exactamente en los shocks de 1970- caídas pequeñas de la oferta de sólo 5%, incrementaron el costo en 400%. La demanda no decayó hasta que el mundo se empantanó en la desaceleración económica más importante desde la Gran Depresión.

Mientras que muchos analistas nos aseguran que El Mercado se va a encargar de esto por nosotros, tienden a olvidarse que la teoría económica neoclásica se encuentra plagada de varias falencias fundamentales que impedirán una reacción apropiada del mercado al Pico Petrolero hasta que sea demasiado tarde. Para ilustrar esto, desde abril 2005 el barril de crudo cuesta alrededor de 55$. La cantidad de energía contenida en ese barril costaría entre 100-250$* si fuese obtenida de otras fuentes. Por lo tanto el Mercado no le dará señales a las compañias energéticas de comenzar a perseguir agresivamente fuentes alternativas hasta que el crudo alcance esos valores.

*Eso ni siquiera toma en cuenta la cantidad de capital necesario para localizar y refinar los materiales crudos necesarios para una conversión en gran escala, la construcción y desarrollo de las alternativas y finalmente la retroadaptación de la infraestructura mundial de 45 billones de $ para que funcionen con estas fuentes alternativas.
Una vez que se largue la carrera de persecución de estas alternativas habrá un intervalo de 25 a 50 años entre la investigación aplicada de las mismas y su implementación a escala amplia.

No obstante, en orden de poder financiar la implementación agresiva de las energías alternativas, necesitaremos una enorme cantidad de capital de inversión- sumado a energía con precio accesible y materiales crudos- que con seguridad no tendremos una vez que los costos del crudo esté permanentemente alojados en los 200$ por barril.

Mientras que necesitamos 25 a 50 años para acomodar nuestra economía para el funcionamiento con fuentes alternativas, tal vez sólo tengamos 25 a 50 días desde el momento que haga pico el petróleo.

A los pocos meses de tocar el pico la producción petrolera mundial será imposible disimular el hecho como una circunstancia transitoria. Una vez que esto ocurra, podremos esperar que los brokers de Wall Street comiencen rápidamente a hacer ofertas en alza por encima de los 200$ a medida que se den cuenta que el mundo ahora se encuentra en una era de carencia permanente de petróleo.
Con el crudo en, o superior a los 200$/ barril, los de la gasolina en cuestión de ocas semanas llegarán a los 10$ el galón. Esto causará un deterioro de las industrias del transporte. La importación y distribución de medicinas, alimentos y bienes de consumo se detendrá.

Los efectos de esto serán escalofriantes. Como lo puntualizó el antes hombre del riñón de la industria petrolera, Jan Lundberg recientemente:
El escenario que preveo es que el pánico de los mercados pondrá en órbita los precios. Dado que la oferta ya no podrá surtir la demanda mundial de más de 80 millones de barriles por día, el mercado se paralizará en precios demasiado elevados para las ruedas del comercio y aún la vida diaria en las sociedades “Avanzadas”. Puede haber un evento que aparentemente gatille este desastre energético final, pero la causa de fondo será el enorme consumo en un planeta finito.

Los camiones no llegarán más a Wallmart o Safeway u otros supermercados. Los barcos cargueros que traen los juguetes y computadoras de China, no tendrán combustible. Habrá combustibles en muchas partes pero el acaparamiento y la incertidumbre desencadenarán manifestaciones, violencia, puebladas y caos. Solo por poco tiempo, si es que lo logran, la policía y los militares mantendrán el órden.
El colapso será acelerado por el hecho que la deuda nacional de EEUU será completamente insostenible una vez que el valor del crudo ingrese en la franja de los 100$. Una vez que se toque esta marca, las naciones del mundo no tendrán otra opción que retirar sus inversiones de los EEUU al tiempo que cambian del dólar al euro como reserva monetaria para las transacciones petroleras. A la par del colapso del sistema de transporte doméstico el alejamiento global del dólar al euro destruirá por completo la economía norteamericana.

Si UD. está preocupado porqué los medios de información principales no cubren un evento de esta magnitud 24/7, ahora sabe. Una vez que sea conocida la seriedad de la situación en forma generalizada, el pánico del mercado hará caer todo el castillo de naipes aún cuando no se haya llegado al pico de producción,
Sintéticamente: somos prisioneros de nuestro propio dilema:
1- En este momento no contamos con alternativas en escala para el petróleo (Con el énfasis puesto en la viabilidad económica, no la viabilidad técnica).
2- No nos motivamos a una persecución agresiva de las alternativas económicas en escala hasta que los precios del crudo rocen el cielo.
3- Una vez que los precios sean estratosféricos, nuestra economía se encontrará en ruinas y no podremos financiar el cambio a cualquier energía alternativa a nuestro alcance. Sin crudo barato y sin alternativas de escala económica, básicamente nos encontraremos muertos en el agua.
4- Una política agresiva de conservación bajará el precio del petróleo, reduciendo por lo tanto los incentivos de búsqueda de alternativas hasta que sea demasiado tarde.
5- Cualquier intento de asegurarse la energía y materias prima necesarios para el tránsito hacia las energías renovables probablemente sea enfrentado con una feroz competencia o franca guerra abierta con China, que cuenta con un ejército regular de un millón de hombres totalmente indoctrinados para odiar a los EEUU. www.EcoPortal.net

Primera Parte: La vida luego del colapso petrolero

Tercera Parte: “¿Qué pasa con todas las alternativas delpetróleo; no podemos encontrar reemplazos?

* Traducido por Miguel Webb
Texto origianl de Matthew Savinar. La vida luego del colapso petrolero
actualizado a junio 2005

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http://energias.ecoportal.net/content/view/full/52290


La Vida Luego del Colapso Petrolero (Tercera Parte)
Por Miguel Webb *

Querido lector, la civilización, acabará pronto. Esta no es una declamación chiflada de algún culto findemundista, secta de Apocalipsis Biblica o de Sociedad de la Teoría de la Conspiración. Por el contrario, es la conclusión científica de los geólogos, físicos y banqueros inversionistas más respetados y remunerados del mundo. Estos son individuos racionales, profesionales y conservadores que se encuentran aterrados por el fenómeno conocido como “Pico Petrolero” global.

La Vida Luego del Colapso Petrolero (Tercera Parte)

“¿Qué pasa con todas las alternativas del petróleo; no podemos encontrar reemplazos?

Muchos políticos y economistas insisten que existen alternativas al petróleo y que “ya vamos a encontrar la salida”.
Los físicos y geólogos cuentan una historia totalmente distinta.
Los políticos y economistas nos están vendiendo fantasías de treinta años de antigüedad, mientras que los físicos y geólogos lo hacen con verdades científicas y matemáticas. Más que aceptar los mitos de alta tecnología propuestos por los políticos y economistas, es hora que UD. se comience a preguntar algunas cuestiones sobre las llamadas “alternativas al petróleo” y encare varias duras verdades del tema energético.
Si bien existen varias alternativas al petróleo, tecnológicamente viables, no existe ninguna (o combinación de ellas) que puedan suministrarnos ni por asomo la cantidad de energía neta requerida por nuestro sistema monetario moderno e infraestructura industrial.

Las personas tienden a pensar en las alternativas al petróleo como de alguna forma, independientes del petróleo. En realidad, sería mas exacto describir a las alternativas del petróleo como”derivados del petróleo” Se requieren masivas cantidades de petróleo y otros recursos escasos para localizar y extraer las materias primas (plata, cobre, platino, uranio etc.) necesarios para la construcción de paneles solares, aerogeneradores y plantas nucleares. Se requiere más petróleo para construir estas alternativas y aún más para distribuirlos, mantenerlos y adaptar la infraestructura corriente para que funcionen.
Cada una de las distintas alternativas se encuentran asediadas por inconvenientes físicos que hasta ahora han recibido poca atención:

“¿Qué pasa con las alternativas verdes como la solar, eólica, mareomotriz y geotérmica?”

La energía solar y eólica sufren de cuatro inconvenientes físicos fundamentales que impiden que alguna vez puedan reemplazar más que una pequeña fracción de la energía que hoy recibimos del petróleo: La falta de densidad energética, incompatibilidad como combustible para el transporte, intermitencia energética e incapacidad de escalar.

I. Falta de densidad energética:
Pocas personas perciben la cantidad de energía concentrada en aún
Pequeñas cantidades de petróleo o gas. Un barril contiene el equivalente de energía de casi 25.000 horas de trabajo humano. Un solo galón de gasolina contiene el equivalente energético de 500 horas de trabajo humano. La mayoría es sorprendida por estos números, aún luego de haberse cerciorado personalmente de las cifras. Pero tienen lógica; necesitamos sólo un galón de gasolina para propulsar un todo-terreno de tres toneladas 10 millas en 10 minutos. ¿Cuánto tiempo tardaría UD. para empujar el mismo vehículo las 10 millas?
Mientras que la densidad energética del petróleo y el gas produce retornos comparables con un billete de lotería o el matrimonio con una heredera de la fortuna del ketchup, los retornos de la densidad energética solar o eólica se parecen más al salario básico de la clase trabajadora. Tal vez unos pocos ejemplos ayuden a ilustrar mejor el punto:
1- Requeriría de todos los 13.000 aerogeneradores de California para producir la misma energía eléctrica de una generadora térmica a gas natural de 555 megawatt.
2- En la página 191 de su libro: The End of Oil- On the Edge of a Perilous New World, el autor, Paul Roberts nos dice que:”...si sumamos todas las células fotovoltaicas actualmente en funcionamiento en el mundo (2004), la producción combinada apenas roza los 2.000 megawatts, apenas alcanzan lo que producen dos termoeléctricas a carbón.”
3- Serán necesarios el equivalente de cuatro cuadras de Manhattan en equipos solares para producir la cantidad de energía distribuida por una sola gasolinería por día. Con 17.000 gasolinerías en los EEUU, no hace falta ser un matemático para percibir que la energía solar es incapaz de llenar el hueco de nuestra urgente necesidad de una nueva fuente energética que como el petróleo sea denso, económicamente accesible y transportable.
4- Necesitaríamos cerca de 220.000 Km. cuadrados de paneles solares para cumplir con la demanda global con energía solar. Esto podrá impresionar como una superficie accesible hasta que se dé cuenta que la superficie actual de paneles solares es de sólo 10 millas cuadradas (17 Km. cuadrados)
5- Para reemplazar lo producido por un solo pozo off shore de 12 mil barriles por día necesitaríamos 36 millas cuadradas de paneles solares o 10.000 aerogeneradores.
6- Según un artículo reciente de MSNBC titulado “Solar Power City Offers 20 Years of Lessons “:
Por las estimaciones de la industria, se han instalado hasta 20.000 unidades de energía solar y 100.000 calentadores en los EEUU, cantidades minúsculas en vista de las 70 millones de unidades habitacionales.
Esto quiere decir que si el número de casas norteamericanas equipados con tecnología solar es multiplicado por 100 serán sólo 2 millones de casas. Asumiendo que pudiésemos ser capaces de escalar el uso de sistemas solares por ese mayúsculo factor, debemos preguntarnos dos preguntas:
1- ¿Que harán el restante 68 millones de hogares?
2- Puesto que es el petróleo, no la electricidad nuestro principal combustible de transporte (el 90% del total), ¿qué beneficio nos redituará en cuanto a la conservación del funcionamiento de nuestra red global de automóviles, camiones, barcos y aviones?

II. La incompatibilidad como combustible del transporte:
Aproximadamente el 2/3 de nuestro petróleo es destinado al transporte. Más del 90%
De los combustibles del transporte son derivados del petróleo (gasolina Diesel, JP3). Lamentablemente la solar y eólica no pueden ser utilizadas en el transporte en escala industrial salvo como medio para la separación de hidrógeno por la hidrólisis del agua. El proceso hidrolítico es sumamente simple, pero lamentablemente consume 1,3 unidades de energía por cada unidad de energía producida. Puesto de otra forma, produce una pérdida neta de energía No se puede reemplazar el petróleo que tiene una EROI positiva de 30/1 con una fuente energética que tiene una EROI negativa (Recordar, EROI= Energía Recuperada/ (Over) Ingresada).
Además de este problema no menor, ¿De donde vamos a conseguir la energía, capital y el tiempo necesario para reemplazar una porción significativa de lo siguiente?:
1- 700 millones de autos alimentados con hidrocarburos.
2- Millones de aeronaves y
3- Millones de barcos energizados con hidrocarburos
Ni que pensar en el reequipamiento de la estructura multibillonaria dedicada al reaprovisionamiento y mantenimiento de los puntos 1 al 3.

III- Intermitencia energética:
Además de padecer una pobre densidad energética y ser poco adaptable para el
transporte, la solar y eólica sufren de intermitencia. A diferencia del petróleo y gas que pueden ser usados en cualquier momento del día o de la noche, la solar y eólica dependen de las condiciones climáticas. Esto podrá no ser un escollo mayor para el uso doméstico o una economía local o regional de pequeña escala, pero si quiere mantener en funcionamiento una economía industrial que depende de aeropuertos, aviones, camiones de 18 ruedas, millones de millas de carreteras, enormes rascacielos disponibilidad de combustible etc. con una fuente intermitente de energía, no será posible.
La energía producida del sol, viento y otras alternativas verdes puede ser almacenada en baterías, pero la tecnología de baterías es lamentablemente inadecuada para la escala de nuestros problemas.

IV-Porcentaje del suministro total de energía:
Finalmente, la mayoría de la gente ajena a este tema sobreestiman groseramente la
cantidad de energía que realmente podremos obtener de estas fuentes en los próximos 5- 25 años.
En el 2003 Los EEUU consumieron 98 trillones de BTU de energía (Quadrillon, EEUU), la enormidad de 0,171 trillones provinieron del sol y viento combinado. Hagan la matemática (0,171/ 98) y verán que sólo 1/6 de 1% de nuestro apetito por energía provino de fuentes no hidrocarburíferas. De forma tal que para obtener un miserable 2-3% de nuestras necesidades corrientes de energía del sol o viento deberemos duplicar, otra y nuevamente otra vez la proveniente de la producción eólica/solar.
Lamentablemente, las posibilidades de escalar hacia arriba la producción de energía solar /eólica para llegar a sólo el 2-3% son parecidas a las de que Michael Moore y Dick Cheney formen un equipo y ganen una carrera de postas de 5 Km.
A pesar del tremendo crecimiento de estas industrias acoplados a la gran caída del Kw. hora que producen (95% en dos décadas), y en vista del gran interés público en estas energías alternativas, el porcentaje de energía proveniente del sol o viento crecerá no mas del 10% por año.
Puesto que nuestro punto de partida es de sólo 1/6 del 1%, un crecimiento de 10% anual no va a hacer mella en el derretimiento económico. Dentro de 25 años, tendremos suerte si la energía eólica y solar aporten el 1% de nuestra demanda energética total,
Mientras que otras alternativas como la geotérmica y la mareomotriz constituyen fantásticas opciones, por si mismo son incapaces de sustituir mas que una fracción de los hidrocarburos por las mismas razones que la eólica/solar: Ni remotamente tiene la densidad energética del petróleo y no son aptos como combustibles en el transporte. Además se encuentran geográficamente limitados- La energía mareomotriz o de olas es sólo viable en localidades costeras. Sólo un puñado de naciones, como Islandia, tienen suficiente energía geotérmica como para incidir favorablemente en su consumo de petróleo.
Estas no son razones para invertir en estas alternativas. Simplemente debemos ser realistas acerca de que pueden y que no pueden hacer. En una escala doméstica o de pueblo, por cierto son dignas de inversiones. Pero esperar/desear que potencien mas que una pequeña fracción de una economía industrial global de 45 billones de dólares anuales (en crecimiento) es tristemente irreal.
Relacionado con esto, aún si las energías alternativas pudiesen reemplazar al petróleo, no podremos escapar de las garras de la llamada “Big Oil”. El mayor fabricante de paneles solares es British Petroleum, seguido de cerca por Shell. También el segundo mayor fabricante de aerogeneradores es General Electric, que obtuvieron el negocio de aquellos baluartes de la responsabilidad social, Enron. Estos ejemplos sirven para descartar aquellas ideas acerca de que los “Big Oil” le tienen miedo al mercado emergente de energías alternativas. ¡Ya se adueñaron del mismo!

“¿Que pasa con la Economía de Hidrógeno?"

Las celdas de hidrógeno tampoco son la solución. En el 2003, la celda de hidrógeno
promedio cuesta $ 1.000.000. A diferencia de otras alternativas estas han mostrado poca disposición a disminuir su precio.
Aunque se logre un descenso de 98%, colocando al precio en el orden de los $ 20.000 c/u, las celdas de hidrógeno, debido a una escasez mundial de platino, jamás energizará más que un puñado de automóviles.

Una sola unidad requiere 20 granos de platino. Si fuesen producidas en masa, tal vez se logre reducir la necesidad de platino a 10 gramos por celda. El mundo tiene 7.7 mil millones de gramos de reserva comprobada de platino. Circulan por los caminos alrededor de 700 millones de motores de combustión interna. 10 gramos de platino por automóvil circulante arrojaría un total de 7 mil millones de gramos de platino necesarios. Es decir prácticamente cada gramo conocido en el mundo.

Lamentablemente, como señala un reciente artículo en EV World, la celda promedio dura solo unas 200 horas. esto se traduce en 12.000 millas, o aproximadamente un año de manejo a un promedio de 60 millas/ hora. Un reemplazo anual de 700 millones de celdas por año, todos los años. Nos obligaría a extraer la totalidad de las reservas cada año y dirigir la totalidad de la producción únicamente a la construcción de celdas.
Hacer esto es absolutamente imposible dado que la minería de platino es asombrosamente energía intensivo (caro), ya escasea y además es necesario para un sinnúmero de procesos industriales cruciales.

Aunque esto no fuese cierto, la solución mediante celdas de hidrógeno duraría menos de un año, dado que como el petróleo, el pico platino llegaría mucho antes que el agotamiento completo.

Que haremos cuando antes de que hayan pasado 6 meses de la “solución hidrógeno” lleguemos al “Pico Platino”. Tal vez Michael Moore produzca un documental comprobando la conexión entre la familia del presidente y las compañías extranjeras de platino, mientras va siguiendo las peripecias de una madre cuyo hijo murió en la última guerra de platino?

Si la economía de hidrógeno fuese algo más que una diversión engañosa estos temas eventualmente aparecerían visto que el 80% de las reservas comprobadas de platino se encuentran en ese bastión de la estabilidad geopolítica: Sud Africa.
Aunque se encontrase un elemento que reemplace al platino, y este fuese económicamente posible extraer en cantidades muy importantes en forma inmediata, la posibilidad de que el hidrógeno reemplace aunque más no sea una pequeña porción de nuestro consumo de petróleo aún se encontraría asediado por varias limitaciones fundamentales:
1- El hidrógeno es la sustancia mas pequeña conocida por el hombre, esto lo convierte en una sustancia sumamente difícil de almacenar en grandes cantidades y de transportar por las enormes distancias requeridas por nuestro sistema de transporte global. En su artículo de febrero 2005 titulado “Economía de Hidrógeno: El Agujero Negro Energético y Económico”, Alice Friedeman escribe:
El hidrógeno es el Houdini de los elementos. Al momento de haberlo colocado dentro de un contenedor se quiere escapar, y puesto que es el más liviano de los gases, se requiere de un gran esfuerzo para contenerlo. Los aparatos de contención requieren válvulas, picos y sellos muy complejos. Los tanques de hidrógeno líquido aptos para vehículos evaporan a razón de 3-4% por día.
2-Una economía de hidrógeno requerirá de un rediseño masivo de la totalidad de nuestro sistema de transporte y comercialización de combustibles. A un millón de dólares por automóvil, llevaría $350.000.000.000.000 reemplazar la mitad de la flota actual (700 millones) con autos con celdas de hidrógeno.
Esto ni siquiera toma en cuenta el reemplazo de un número significativo de aeronaves y barcos.

Los números no pintan mucho mejor si nos olvidamos de las celdas de hidrógeno y vamos con hidrógeno directo. Según un artículo reciente en Nature, titulado “La economía de hidrógeno parece fuera de alcance”:
Convertir cada vehículo en los EEUU a combustión de hidrógeno requerirá de tanta energía eléctrica que el país necesitaría cubrir a la mitad de California con aerogeneradores o 1.000 plantas nucleares nuevas.

Lamentablemente, aún si lográsemos construir esta ridículamente alta cantidad de aerogeneradores o plantas nucleares, igual tendríamos que construir los autos sumado a una red de distribución de combustible, tarea de un costo inconmensurable. La construcción de un sistema de gasoductos aptos para el hidrógeno paralelo a los actuales costaría unos 200 billones de dólares. Eso es veinte veces mayor que el Producto Bruto de los EEUU en el 2002.

¿Como podrá llevarse a cabo esto estando inmersos en enormes carencias de energía?
3-Como mencionamos anteriormente, la energía solar o eólica pude ser utilizada para partir el hidrógeno del agua mediante un proceso llamado electrólisis, que si bien es relativamente simple, lamentablemente consume mas energía de la que produce. Esto no tiene nada que ver con los costos, y todo que ver con las leyes inmutables de la termodinámica. Nuevamente Alice Friedeman sopesa:
Las leyes de la física significan que la economía de hidrógeno será siempre un sumi-
dero de energía. Las propiedades del hidrógeno requieren que UD. gaste más energía en lo que sigue de lo que luego podrá obtener: superar la ligadura H-O del agua, movilizar vehículos pesados, impedir pérdidas y metales porosos, transportar a destino el gas. No importa si se resuelven todos los problemas o cuanto dinero es gastado. UD gastará mas energía para producir, almacenar y distribuir hidrógeno de lo que jamás sacará de él.

Aunque estos problemas sean ignorados o no asumidos, Vd. igual se encuentra enfrentado con los increíbles costos de una economía renovable de hidrógeno. Además de los 40 billones de dólares en gasoductos apropiados, necesitaremos desplegar unos 40 billones de dólares en paneles solares. Si el hidrógeno fuese producido por eólica, que es sensiblemente más eficiente que la solar, los costos podrán bajar un poco, pero eso no es mucho cuando uno habla de 40 billones.
Aún que los costos de estos proyectos sean reducidos a la mitad, es escasa la diferencia en el curso de una generación, puesto que nuestra economía se duplica cada 25 a 30 años. En otras palabras, por el tiempo en el cual hayamos hecho algún progreso, el problema ya se habrá autoperpetuado.
Entonces, ¿si la “Economía de Hidrógeno” sólo es un engaño, porqué es que suena tanto? La respuesta es simple cuando uno “sigue el dinero” y se pregunta “¿Quién se beneficia?” (dato: GE, Shell y etc).

“¿Qué pasa con la energía nuclear?”

La energía nuclear requiere de uranio, del cual los EEUU tiene suficiente para mantener en funcionamiento sus plantas actuales por los próximos 25 a 40 años. Igual que el petróleo, la extracción de uranio sigue la forma de una curva en campana. De incrementarse el cambio a la energía nuclear, el Uranio Pico podría darse en menos de 15 años.

Aún si dicho programa fuese encarado, no existen evidencias que la energía producida pudiese ser más barata que la generada de combustibles fósiles. Los intentos de China y la India de incrementar su energía atómica ya ha incrementado notablemente los precios del uranio.

Costo del uranio aparte, un cambio significativo a la energía nuclear no sería una opción para una economía que requiere la cantidad de energía como la nuestra. Necesitaríamos 10.000 plantas nucleares grandes para obtener la energía que actualmente proveen los fósiles. A razón de 3-5 mil millones por planta, no hace falta mucho para estar hablando de dinero realmente grande- especialmente que en estos 3-5 mil millones no se encuentran incluidos los costos de descomisionar los reactores viejos, la conversión de la electricidad generada a un combustible útil para el transporte automotor, barcos y aviones, y el problema no menor del manejo de los residuos nucleares.

Hablando de los residuos nucleares, es una pregunta que nadie ha contestado hasta la fecha. Este es el caso de países como China y Rusia donde la adhesión estricta a los protocolos de seguridad es poco probable en el medio de una carencia de energía que afecte su economía. También podría ser cierto en los EEUU como bien puntualiza James Kunstler en su libro reciente The Long Emergency:
…los reactores podrían estar fuera de los medios organizativos de la sociedad en la cual probablemente nos convirtamos en el futuro, principalmente una con una autoridad centra mas débil, menor poder de policía y recursos financiero reducidos… en ausencia de ese petróleo (barato) no podemos asumir la organización social compleja necesaria para el manejo seguro de la energía atómica...
Asumiendo que encontremos todas las respuestas sobre el costo y la seguridad de
la energía nuclear, aún nos queda la pregunta mas molesta de todas:
De donde vamos a obtener la cantidad de petróleo necesario para la construcción de cientos, tal vez miles de estos reactores, teniendo en cuenta que demoran 10 años en concretarse y no nos vamos a sentir motivados para hacerlo hasta bien entrado la escasez de crudo y gas.

No debemos olvidarnos nuevamente que aunque hayamos construidos los reactores, aun nos queda la no barata tarea de retroadaptar una significativa porción de lo que sigue para su funcionamiento con electricidad:
1-700 millones de automotores
2- Millones de aeronaves
3- Millones de barcos.
Los científicos han hecho algún progreso en el área de la fusión nuclear, pero el camino al éxito desde los experimentos de laboratorio es uno que en el mejor de los casos tardará décadas. (NT: en julio 2005 se anunció el comienzo de la construcción de una planta experimental de fusión nuclear en Francia. Se estima su comienzo de producción en 50 años).
Nuevamente al igual que las energías alternativas, la nuclear debe estar sobre la mesa de trabajo, pero si UD. está esperanzado que nos va a salvar de algunas de las ramificaciones del Pico Petróleo, lamentablemente está equivocado.

“¿Qué pasa con los biocombustibles como el etanol y biodiesel?”

Los biocombustibles como el etanol, metano y biodiesel son muy buenos, pero sólo en pequeñas dosis. Todos los biocombustibles son crecidos con aportes enormes de combustibles fósiles (pesticidas y fertilizantes) y padecen EROEI`s muy bajos y hasta negativos (Energía recuperada/Utilizada). La producción de etanol, por ejemplo, requiere seis unidades de energía para producir una sola. Eso quiere decir que consume mas energía de lo que produce por lo que solo multiplicará el déficit.
Además está el problema de donde plantar la cosa en vista que se nos esta reduciendo la superficie arable sobre el que se puede producir alimento, ni que hablar de combustible. Esto no es un tema menor, puesto que la cantidad de tierra necesaria para crecer aun pequeñas cantidades de sustrato para biocombustible es bastante impresionante. En una artículo de julio 2004 escrito por Lee Dye titulado “Old Policies Make Shift From Foreign Oil Tough” (Las políticas antiguas hacen difícil la transición desde el Petróleo Extranjero).

depender del maíz para nuestras necesidades futuras de energía devastaría la producción nacional de alimento. Son necesarios 11 acres de tierra para producir la cantidad suficiente de maíz para alimentar un solo automóvil por 10.000 millas, aproximadamente un año de uso. dice Primentel. Esa es la cantidad de tierra para alimentar a siete personas en el mismo período de tiempo. Y, agrega si decidiésemos alimentar a todos nuestros autos con etanol, deberemos cubrir el 97% de nuestra tierra con maíz...

El Biodiesel es considerablemente mejor que el etanol, pero con un EROEI de 3 aún no puede compararse con el petróleo que tiene un EROEI de 30.
Mientras que cualquier esfuerzo significativo de conversión a biocombustibles será un magnífico negocio para los reyes de la agroindustria (contribuyentes de campañas políticas) como Archer Daniels Midland, ConAgra y Monsanto, no hará gran cosa para resolverle a UD. una crisis energética permanente.

La macabra realidad es que si quisiésemos convertir una pequeña parte de nuestros consumos petroleros a biocombustibles agrícolas, necesitaríamos convertir a la mayor parte de África en una huerta de biocombustible.

Obviamente los africanos, que i.e. tienen hambre no nos mirarían con cariño si nos apropiamos de la tierra que usan para producir alimento, para nuestro combustible. Como acota George Monbiot, tal emprendimiento sería un desastre humanitario. Cualquier intento de convertir a África en una huerta de combustible resultará casi seguramente en una insurgencia continental que hará parecer a Irak como un cumpleaños de 15
Asumiendo que la conversión del África en una gigantesca granja de biocombustible fuese económica, técnica y militarmente viable, y desplazando por un momento las implicancias humanitarias, simplemente estaríamos reemplazando nuestra dependencia de petróleo extranjero por dependencia extranjera de biodiesel.
Algunos están haciendo investigaciones sobre alternativas de la soja para el biodiesel, tal como “piletas de algas productoras de biodiesel”. Como todo el resto de los proyectos que nos ofrecen “reemplazar todos los combustibles derivados del petróleo”, este aún falta producir una sola gota de combustible comercialmente útil. Esto no ha impedido que los más vociferantes de sus defensores insistan que el alga biodiesel es la solución a nuestros problemas energéticos.

El hecho que tantas personas de los movimientos verde/ ambientalistas se resisten a reconocer la incapacidad fundamental por el cual estos biocombustibles puedan reemplazar mas que una pequeña fracción del consumo de petróleo subraya el hecho de porque el colapso completo del mundo sostenido en petróleo puede ser ahora inevitable. Tal como explica el Dr. Ted Trainer en un reciente artículo sobre las limitaciones termodinámicas de los combustibles de biomasa:
Esta es la razón por la cual no creo que la sociedad consumista-capitalista pueda salvarse. Ni siquiera sus clases “intelectuales” o su dirigencia “verde” muestran el más mínimo signo que esta sociedad tenga o el ingenio o las ganas para ni siquiera pensar sobre la situación en la cual nos encontramos. Como aclaran las cifras vistas, la situación no puede ser resuelta sin una enorme reducción en el volumen de producción y de consumo vigente.

La excitación actual que rodea el tema del biodiesel es un buen ejemplo de lo que está hablando el Dr. Trainer. Si bien deben ser felicitados por su iniciativa las personas que han convertido a sus automóviles para que funcionen con aceite comestible y dejar de depender del petróleo, la viabilidad a largo plazo de sus esfuerzos es por lo menos cuestionable. Una vez que nuestro sistema productivo de alimentos haya colapsado por el efecto Petróleo Pico, el aceite vegetal tendrá un precio demasiado alto para ser utilizado como combustible, salvo por los muy ricos. Tal como puntualiza James Kunstler en una actualización de su blog “Cluster Fuck Nation”, muchos entusiastas de biodiesel son peligrosamente ignorantes de esta realidad:
En Vermont, la semana pasada, me topé con un grupo de entusiastas de biodiesel. Eran sinceros, tipos que miran para adelante e interesados en hacer algo por su país. Pero sus expectativas me parecieron locas y muy típicas de los malos razonamientos de la mayoría de la sociedad actual en todos sus niveles. Por ejemplo al preguntarles si no habían tenido en cuenta el hecho que el espacio utilizado para las cosechas para biodiesel competirían con las necesarias para la producción de alimento para ellos y sus animales de granja; no, no lo habían. (y les pareció una sugerencia muy tirada de los pelos), Sus expectativas parecían ser que el futuro transcurriría en forma muy parecida a la actualidad, que el biodiesel era sólo otro ingenioso módulo de la tecnología que colocaríamos en lugar del obsoleto petróleo.

Kunstler continúa explicando que cuando las políticas o los arreglos de vida/trabajo son situados en el contexto de estas expectativas no adecuadamente examinadas la resultante es una profundización de nuestra dependencia en crudo barato y “automovilismo fácil”

“¿Qué pasa con la utilización del carbón para la elaboración de petróleo sintético?”

El carbón puede ser utilizado para elaborar crudo sintético por medio del proceso llamado gasificación. Lamentablemente el crudo sintético no podrá hacer demasiado para amortiguar la inminente crisis energética por las siguientes razones:
I. Insuficiente suministro/Carbón Pico:
La cantidad disponible de carbón no es lo grande que muchos asumen. Según un
artículo de julio 2004 publicado por el American Institute of Physics:
Si la demanda se mantiene congelada en el valor de consumo actual, la reserva de carbón durará 250 años. Esta predicción implica el uso de todos los grados de carbón, desde antracita hasta lignita. Solamente el crecimiento poblacional reduce ese período a 90-120 años. Cualquier uso nuevo para el carbón reduciría aún mas ese tiempo. La utilización de carbón para la fabricación de combustibles líquidos, reduciría el tiempo a menos de una vida humana.

Una reserva de carbón de 50-75 años no es tanto como parece puesto que su
producción, tal como la de petróleo hará pico mucho antes que se agote. Si fuésemos a licuar gran parte de nuestra herencia carbonífera para producir combustible líquido, el carbón haría pico en dos décadas.
II. La caída de la relación energía ganancia:
Tal como John Gever explica en su libro, Beyond Oil: The Threat to Food and Fuel in Coming Decades, la producción de carbón va a ser una perdedora de energía en las próximas décadas:
…la relación energía ganancia cae a 20 en 1977, comparable con la del petróleo. Mientras que una relación energía ganancia (REG) de 20 significa que solo es necesario el 5% de su energía bruta para la obtención, la gran declinación desde 1967 es alarmante. Si continúa su declinación al ritmo actual la REG habrá descendido a 0.5 para el 2040.
En otras palabras, con una REG de 0,5 serán necesarias el doble de energía para la
obtención de carbón de lo que el carbón ofrece. Por lo tanto no será de utilidad alguna como fuente de energía.
III. El Tema de Escala y Catástrofe Ambiental:
Las consecuencias ambientales producto de enormes incrementos de producción de carbón serían verdaderamente catastróficas. El profesor de física de Cal Tech, d.C. David Goodstein explica:
En la actualidad usamos las mismas cantidades de energía provenientes del
petróleo como del carbón, de tal forma que para extraerla como para reemplazar al crudo habría que hacerlo en cantidades muy superiores, no sólo como para reemplazar al petróleo sino porque el proceso de conversión a petróleo es extremadamente ineficiente. Habría multiplicar por cinco la extracción actual, una tarea absolutamente inimaginable.
En su libro, Out of Gas: The End of the Oil Age, El Dr. Goodstein nos cuenta que la conversión a carbón produciría tal calentamiento global que cesaría la vida en el planeta Tierra.

“¿No podemos usar una combinación de las alternativas para reemplazar el petróleo?”

Por cierto. A pesar de sus falencias individuales, aún es posible que la economía mundial funcione con una canasta de energías alternativas siempre y cuando obtengamos todos los siguientes:
1-Unas docenas de logros tecnológicos,
2- Una voluntad política sin precedentes y cooperación bi- partidaria,
3- Una colaboración internacional tremenda.
4-Enormes cantidades de capital de inversión.
5-Reformas fundamentales en el sistema bancario mundial.
6-Ausencia de interferencia de las industrias de hidrocarburos.
7-Unos 25-50 años de paz y prosperidad para poder rediseñar la economía mundial de 45 billones de dólares anuales. Incluyen los sistemas de telecomunicaciones, redes de transporte, industrias manufactureras, sistemas agrotécnicos, universidades, hospitales etc. a medida que puedan funcionar con estas nuevas fuentes de energía.
8-Una generación de ingenieros, científicos y economistas entrenados para conducir una economía global sustentada sobre energías alternativas.
Si conseguimos todo lo necesario, puede ser que obtengamos la energía equivalente a 3-5 mil millones de barriles de crudo por año de fuentes alternativas.
Eso es una tremenda cantidad de hidrocarburo- aproximadamente lo que el mundo entero utilizaba en 1950, pero ni remotamente alcanzaría para mantener en movimiento nuestra economía gigantesca y altamente volátil actual. El mundo corriente, requiere 30 mil millones de barriles /1,2 billones de galones de crudo por año para sostener el crecimiento económico. Este requerimiento solo aumentará con el tiempo debido al crecimiento poblacional, servicios de deudas, y la industrialización de naciones como China e India.

Así que aunque el fantasioso escenario de los 8 puntos fuese milagrosamente posible, igual nos estaríamos enfrentando con una disminución del 80-90% de energía disponible hoy. Esto sería extremadamente doloroso, pero no “el fin del mundo” si no fuese por – como explicamos antes- el colapso del sistema monetario en ausencia de un crecimiento constante de la oferta energética. Si una caída de sólo el 5% entre la oferta y la demanda fue suficiente para incrementar los precios en 400%, ¿Qué cree UD. que haría una caída de 70-90%?

Para empeorar las cosas, aún dejando de lado todos los obstáculos citados mas arriba, aún nos falta encarar el problema del “tiempo de duplicación económico”. Si la economía crece a un saludable 3,5% por año se estaría duplicando en 20 años. Semejante crecimiento debe ser alimentado con un suministro de energía que se duplique a igual velocidad. Por lo tanto nuestra deuda energética se habrá potenciado antes que hayamos tomado alguna medida significativa hacia energías alternativas.

“¿Qué pasa con las asombrosas nuevas tecnologías como la Despolimerización Térmica, Nanotecnología Solar, Paneles solares Espaciales y otros “Milagros Energéticos”?”

La depolimerización térmica es una solución intrigante para nuestros rellenos sanitarios, pero puesto que la mayor parte del sustrato, gomas de automóvil y viseras de pavo. inicialmente requieren de petróleo de alto grado, es más un tema de reciclado de alta tecnología que una solución a la falta de crudo permanente.

Mientras que la siguiente analogía pueda ser un tanto asquerosa, debería poder ilustrar el porqué la depolimerización térmica no va a amortiguar el colapso venidero:
Pretender que la depolimerización térmica ayude a resolver nuestros problemasenergéticos a largo plazo es como suponer que una hambruna prolongada pueda resolverse ingiriendo nuestras propias heces. En ambos casos la parte hambreada simplemente recicla una pequeña parte de lo que ha consumido.

En una nota menos grotesca, esta tecnología se encuentra plagada por algunos tropiezos que aquellos que desesperadamente buscan tecno-Mesías tienden a no ver:
Primero, está el problema de la energía neta de esta tecnología- o mas exactamente- la falta de. Según la compañía misma, el proceso tiene una eficiencia de 85%. Esto quiere decir que de cada 100 unidades de energía que entran salen 85. Eso es un EROEI de 0,85. Uno no puede pretender reemplazar o aún suplementar un EROEI tradicional del petróleo de 30, o mas, con un proceso que lleva un EROEI negativo de 0,85.
Luego encontramos el problema de los costos de producción. Según un artículo reciente en Fortune Magazine, el costo de un barril de crudo en enero del 2005 producido con depolimerización térmica es de $80. Poniendo esto en perspectiva, consideren que el barril de crudo Saudita es menor de $2,50 y el Iraquí $1.
Esto quiere decir que con precios puntuales del barril en los $50, un barril de petróleo producido por depolimerizacón térmica en enero 2005 debería venderse entre 1.600 y 4.000 dólares en orden de tener un retorno sobre inversión parecido al crudo Saudita o Iraquí.

Precios de crudo de $1.400-$ 4.000/ barril llevarían el precio del galón de combustible a unos $80-$200.
Si esta tecnología fuese el milagro esperado por muchas personas la compañía no hubiese necesitado el subsidio otorgado por el Departamento de Energía para mantenerlo fuera de la quiebra. NI hubiese sido objeto de un artículo en abril 2005 en el Kansas City Star, apropiadamente titulado “Innovadora Planta Pavo a Petróleo Come Dinero y Escupe Hedor”.

Aparte de los problemas de Bajo EROEI, costos de producción altísimos y horribles problemas odoríferos, una mirada a la historia de la depolimerización térmica tiende a mostrar que nunca será mas que una gota de solución al enorme barril de nuestro apetito de energía. La tecnología apareció para uso comercial en 1996. Nos encontramos casi 10 años mas tarde y sigue habiendo una sola planta productora, y produce solo 500 barriles de petróleo por día, a pesar de los precios récord.
Si la depolimerización térmica parecía ser “demasiado bueno para ser verdad” cuando UD. tuvo noticias por primera vez, ahora sabe porque. Nuevamente como con otras alternativas, no debemos dejar que estos retos descorazonen la búsqueda, la investigación, inversión y desarrollo en tecnología. No obstante debemos ser realistas acerca de que puede y que no puede hacer la tecnología. Si UD. es una compañía energética o de agroindustria grande, pueda ser que le interese mirar de cerca la depolimerización térmica.

Si por lo contrario, si UD. es sólo una persona normal tratando de figurar como va a obtener cosas como alimentos, agua y cobertura en el mundo post petróleo barato, tal vez sea mejor que se olvide de la depolimerización térmica. Jamás va a contribuir en forma perceptible a su calidad de vida.

Por más decepcionante que ha sido esto para los esperanzados en una solución tecnológica, por lo menos ha producido una pequeña cantidad de energía comercialmente disponible. No se puede decir lo mismo de los sistemas espaciales solares que según la NASA se encuentran plagados de “vallas técnicas, regulatorias y conceptuales importantes”, y no verán la luz del día por varias décadas. Aunque los obstáculos sean franqueados en 5 en lugar de 50 años, queda por reconvertir la totalidad de la civilización industrial- incluyendo la agricultura, las comunicaciones, el transporte, defensa, atención sanitaria, educación, industria, gobierno finanzas/bancos etc.- para funcionar con energía solar espacial.

Por supuesto, antes de comenzar el cableado global, debemos encontrar la energía, materiales, disponibilidad política, capital financiero etc. para despegar el proyecto.
También debemos encontrar la forma que China con su ejército de un millón de hombres se nos adelante en tomar todos los materiales necesarios para la transición.
Mientras que han aparecido algunos avances prometedores en nanotecnología solar, aún el Dr. Richard Smalley, el científico a la cabeza de estas tecnologías, admite que necesitamos una serie de “milagros” para impedir el colapso total de la civilización industrial.
En el número de febrero 2005 de Discover Magazine, el Dr. Smalley dio el siguiente pronóstico:
Habrá inflación a medida que miles de millones de personas compiten por recursos insuficientes. Habrá hambrunas. Habrá terrorismo y guerra.
Continuó diciendo que requerirá de “liderazgo presidencial” (NT: ¡No por Dios!) para inspirarnos en la persecución de las tecnologías que podrían aliviar la crisis.
En otras palabras, las posibilidades de que la tecnología los salve del colapso económico inminente son parecidas a que ocurra otro nacimiento virginal.
Para UD o cualquier otra persona “promedio”, esperar soluciones de alta tecnología que lo salven de la crisis de Pico Petróleo es parecida a la esperanza de un poblador de África sub-sahariana de recibir soluciones de alta tecnología para el VIH de su familia y comunidad. Estos avances son disponibles solamente par los súper-ricos como Magic Jonson, no lo ciudadanos promedio del África. De la misma forma muchos de los avances tecnológicos de obtención de energía podrán encontrarse disponibles para personas de extraordinaria riqueza o agencias como el Departamento de Defensa, mero no para UD. mi amigo.
Podrá ser una píldora difícil de tragar, pero la adaptación de 6-7 millones de personas súper ricas, no significan la sobrevida de 6-7 mil millones no tan afortunadas.

“¿Qué pasa con los Híbridos y los Automóviles Súper Eficientes?”

Los Híbridos o también llamados “Hiper- autos” tampoco son la solución puesto que la construcción de un solo vehículo implica el consumo de 27 barriles de petróleo, realizar el recambio de los 700 millones de autos que actualmente circulan en el mundo consumiría entre 18 y 36 mi millones de barriles de petróleo, que es la cantidad que el mundo actualmente consume en 6 a 12 meses. Consiguientemente tal programa, aunque bienintencionado aceleraría la hecatombe.
En la misma línea, la construcción de un automóvil requiere el uso de 120.000 galones de agua dulce. Lamentablemente el mundo se encuentra inmerso en una terrible crisis de agua que no puede sino empeorar en los años venideros. Los científicos nos vienen advirtiendo que estemos preparados por guerras por el agua
Por lo tanto la única forma de poder reemplazar nuestra flota de grandes vehículos consumidores de gasolina (SUV´s= Sport Utility Vehicles) por híbridos eficientes es capturando las reservas mundiales de petróleo y agua dulce distrayéndolos de las personas que dependen de ellas.

Aunque estuviésemos dispuestos a encarar tal emprendimiento, el problema igual quedaría sin resolver debido a un fenómeno conocido como “Paradoja de Jevon”, por el cual los incrementos de eficiencia energética son obliterados por el aumento de consumo correspondiente.

La economía de los EEUU es un buen ejemplo de la acción de la Paradoja de Jevon. Desde 1973 hemos reducido a la mitad la cantidad de crudo necesario para generar un dólar de PBI. En el mismo tiempo hemos duplicado el nivel de consumo. Por lo tanto, a pesar de los enormes avances en la eficiencia energética en los últimos 30 años, somos más dependientes del petróleo que nunca. Esta tendencia es poco probable que sea abatida en una economía de mercado.

Fueron los usos de la tecnología como el automóvil y el aire acondicionado que nos metieron en este problema. Es por lo tanto poco probable que sea la tecnología que nos salve.

“¿Que pasa con los esfuerzos a gran escala de conservación de energía o ser mas eficientes?”

Increíblemente estos esfuerzos sólo harán que las cosas empeoren. Tal vez esto le parezca sin sentido si no entiende como funcionan los modernos sistemas bancarios y monetarios. Para ilustrar esto revisemos la Paradoja de Jevon explicado antes con un ejemplo:
Supongamos que UD es propietario de un negocio de computadoras y que su cuenta de energía eléctrica sea en diciembre 2004 de $1000. UD luego se entera de la crisis energética que se avecina, decide poner el hombro al problema y conservar energía todo lo posible. Cambia la iluminación por lámparas de bajo consumo, aislamiento de alta calidad, y le pide a sus empleados que usen puloveres con el fin de reducir la calefacción del local. Luego de implementar estas medidas UD. logra una eficiencia de 50% reduciendo su cuenta mensual de luz a $500.

Mientras que ciertamente merece unas palmadas de felicitación, y por cierto su negocio arrojará ganancias mayores por su esfuerzo conservador, de ninguna forma ha logrado reducir nuestro apetito energético. Que es mas, lo ha incrementado.
En este punto UD. podrá decir ¿Cómo puede ser que haya incrementado nuestro consumo general si yo he reducido el mío a la mitad?...esto no tiene sentido común.
Bien, piense que es lo que va a hacer con esos $500 mensuales que ahorró. Si es como la mayoría de la gente, UD. va a hacer una de dos cosas:
1- Reinvertirá los $500 en su negocio. Por ejemplo podrá gasta $500 más en publicidad. Esto le traerá más clientes, que comprarán más computadoras. Puesto que como hemos dicho antes la PC promedio consume 10 veces su peso en combustibles fósiles durante su proceso de construcción, su esfuerzo de conservación ha dado lugar a un mayor consumo de energía
2- UD simplemente depositará los $500 en su cuenta bancaria donde acumulará interés. Puesto que no está usando el dinero no podrá ser usado para incrementar el uso de energía ¿Cierto?
Equivocado. Por cada dólar que un banco tiene en depósito prestará entre 6 y 12. Estos serán utilizados por los clientes del banco para hacer cualquier cosa desde comenzar una empresa, comprar un automóvil o una de sus computadoras. De tal forma que su depósito de $500 le permitirá al banco hacer préstamos por entre $3000 y $6000, la mayor parte del cual será utilizado para comprar cosas, construir o transportar cosas utilizando energía fósil.
Típicamente la paradoja de Jevon es una de las cosas que mas noscuesta
comprender del problema. Tal vez un ejemplo más ayude a clarificar un poco.
Piense que nuestra economía es como una enorme máquina alimentada a petróleo que convierte materias primas a bienes de consumo que luego son convertidos en basura.

La Economía

Si uno elimina las ineficiencias internas de la máquina, el sobrante energético simplemente es reinvertido en el extremo de suministro de petróleo de la máquina. Eliminando las ineficiencias, simplemente ha permitido que la máquina consuma más petróleo y produzca residuos a una mayor velocidad.
La única forma de conseguir que la máquina consuma menos petróleo es si el dueño/operador de la misma aprieta el botón de “aminorar”. Lamentablemente como todos dependemos de la máquina para puestos de trabajo, alimentos, cuidados de salud, subsidios para formas alternativas de energía etc., nadie va a hacer lobby a los dueños/operadores de la máquina para que apriete el botón hasta que sea demasiado tarde.

Eventualmente (mas pronto que tarde) será destapado el tapón del tanque de petróleo y la producción de la máquina fallará hasta su detención. En esa instancia, los que dependemos de la producción de la máquina (todos nosotros) deberemos pelearnos por la poca producción que logra escupir.

Aclaremos: la conservación lo beneficiará como individuo. Si por ejemplo ahorra $100 por mes en sus cuentas de electricidad podrá invertirlo en la adquisición de habilidades y recursos que lo beneficien a medida que nos desbarrancamos por la curva descendente de la producción petrolera. Pero dado que sus 100$ de ahorro resultarán en un incremento neto de consumo energético por la sociedad entera sólo hará que la pendiente llegue antes y sea más pronunciada.

“¿Así que, que va a pasar con la economía?”

Aunque hoy UD. pueda costearse lo más avanzado en tecnologías alternativas, no lo va a beneficiar mucho puesto que a la mayoría de la gente no puede acceder. ¿Tiene paneles solares sobre el techo y un flamante auto híbrido? Bien, pero como la mayoría de las personas no pueden costear eso y la base industrial global no ha sido re-equipada para funcionar con ellos, la economía igual va a implocionar.

La economía de los EEUU es particularmente vulnerable a las próximas carencias de crudo. Por ser la nación mas endeudada del mundo los EEUU están fuertemente dependientes del crecimiento de la economía para costear sus deudas. Esto es así tanto para ciudadanos individuales como para corporaciones y gobiernos. Un suministro declinante de petróleo/energía significa que la economía no puede crecer, o sea que ni los ciudadanos, ni las corporaciones ni los gobiernos pueden pagar sus deudas. Se acerca la anarquía económica.

Más aún, a diferencia de Europa, los EEUU han construido la totalidad de su infraestructura y su modo de vida sobre la presunción que siempre existiría una fuente de petróleo barata y abundante. Puesto que esto ya no es mas el caso, la economía de los EEUU se encuentra en mayores dificultades que las de Gran Bretaña, Alemania, España y Francia.

Así que aún el mejor escenario muestra un colapso financiero internacional y una caída del valor del dólar tan importante que “La Gran Depresión” se asemejará a “Los viejos buenos tiempos”.

Eso es si logramos evitar el Armagedón Económico recientemente predecido por el economista jefe de la banca Morgan Stanley.
El fin del crudo barato significa también la eliminación de los programas sociales de la Gran Depresión como Seguridad Social y Medicare. Las pensiones también serán una cosa del pasado.

En el frente internacional, las dislocaciones financieras producto de los venideros shocks petroleros, precipitarán al mundo en una serie de guerras e insurgencias monetarias que no se parecerán a nada conocido o que nos podamos imaginar. La desestabilización internacional y la devaluación del dólar exacerbará mas aún el colapso económico doméstico impidiendo nuestra capacidad física y financiera de extrae cualquier petróleo remanente en la tierra y llevarlo al mercado.

A medida que comienza a desintegrarse la economía de los EEUU podrán aparecer focos o masivos signos de revuelta social a medida que distintas facciones de la civilidad busquen culpar su chivo expiatorio favorito. Los liberales y estados azules culparán a Bush,”Big Oil” y los “Neocons”, mientras que los Conservadores y los estados rojos culparán a Bin Laden, Gobierno Inflado y la Extrema Izquierda. Ambos grupos gravitarán y se movilizarán alrededor de los políticos demagogos reaccionarios que prometan traer nuevamente los viejos días felices mediante la eliminación de grupos domésticos o extranjeros que hayan sido culpados de ser culpables de todo.
Puesto simplemente, el fin del petróleo podrá significar el final de los EEUU tal como lo conocemos.

“¿Cómo puedo saber que esto no es mas del Doom & Gloom de los años 70?”

Los shock petroleros de los años 70 fueron creados por eventos políticos. En 1973 La OPEC cortó su producción como represalia del sostén de EEUU a Israel. En 1979 Irán cortó su producción con esperanzas de paralizar al “Gran Satanás”. En ambos casos los EEUU pudiera apoyarse en otros países productores de petróleo como Venezuela para aliviar la crisis.

Una vez que haga pico el petróleo global, no habrá en quien recaer. La crisis solo empeorará año tras año.
Las evidencias de la inminencia del pico de producción petrolera mundial son ahora indudables.

1-99% de la producción petrolera proviene de 44 naciones, por lo menos 24 de estas naciones han pasado su pico y se encuentran en declinación.
2-Todo el mundo, con excepción del Oriente Medio hicieron pico en 1997. Los EEUU hicieron pico en 1970, Rusia en 1987, el Reino Unido en 1999. Aún Arabia Saudita, el famoso productor “todo temporada” puede estar al borde de ver un colapso.
3-La producción global de petróleo ha alcanzado una meseta desde el 2000
En cuanto a ser “pájaros de mal agüero” (Gloom and Doom) de los 70´s consideremos lo que dice el ampliamente respetado Deutsche Bank sobre el tema de Petróleo Pico en un informe reciente titulado “Energy Prospects Alter the Petroleum Age”
El escenario del fin de los hidrocarburos fósiles no es por lo tanto un cuadro de Gloom & Doom pintado por algún profeta de fin del mundo pesimista, sino una vista de la escasez en los años venideros y décadas que deben ser tomados seriamente.
El Australian Financial Review hizo eco de los sentimientos del Deutsche Bank en un artículo de enero 2005 titulado “Staring down the Barrel of a Crisis”
La producción petrolera mundial tal vez esté por llegar a su pico, para siempre. Tales profecías apocalípticas muchas veces llegan a la superficie en el medio del invierno boreal. Lo que parece inusual es que esta vez el escenario final ha ganado credibilidad entre analistas y comentaristas serios y respetados.

“¿Existen planes de los gobiernos mundiales para afrontar esto?”

Absolutamente.

El gobierno de los EEUU ha tenido consciencia del pico petróleo desde por lo menos 1977, y se ha encontrado planificando para enfrentar esta crisis durante los últimos treinta años.
Tres décadas de cuidadoso análisis ha dado lugar a un coherente, sofisticado y multifacético plan en el cual se usará la fuerza militar para asegurar y controlar los recursos energéticos globales. Este plan se denomina livianamente, aunque no del todo equivocadamente “Ir a la guerra para obtener petróleo”. La estrategia fue anunciada públicamente en agosto del 2001 cuando fue dado a conocer un informe ordenado por Dick Cheney. Según el informe, titulado Strategic Energy Policy Challenges For The 21st Century (retos en las Políticas de Energía Estratégica para el Siglo 21), los EEUU se encuentra de cara a la mayor crisis energética en la historia, y que la crisis requiere “una re evaluación del rol de la energía en la política exterior americana”.

Esto es una forma diplomática de decir que vamos a estar luchando en guerras petroleras durante mucho tiempo.
James Woolsey, ex director de la CIA admitió explícitamente esto en una reciente conferencia sobre energías alternativas:
Temo que estaremos en guerra durante décadas, no años...Al final triunfaremos, pero uno de los componentes mayores de esa guerra es el petróleo.
Declaraciones recientes de Henry Kissinger hacen eco de los de Woolsey. En un artículo de junio 2005 en el Financial Times titulado “Kissinger Warns of Energy Conflict”, Kissinger fue citado por haber expresado:
La cantidad de energía es finita, hasta ahora en relación con la demanda, y la competencia para el acceso a la energía puede convertirse en la vida o muerte de muchas sociedades.

Hizo un distingo entre estos conflictos por energía y otros conflictos pasados como la guerra fría:
Cuando las armas nucleares se hayan desparramado entre 30 o 40 países y cada uno de ellos realicen sus propios cálculos, con menos experiencias y distintos sistemas de valores, tendremos un mundo de permanente catástrofe inminente.
La guerra en Irak que se estuvo incubando durante 23 años, es solo el comienzo de una guerra que abarque todo el mundo, que “no terminará en nuestra vida”. La razón por la cual mis líderes nos están advirtiendo que “la guerra contra el terrorismo durará 50 años” y que el compromiso de los EEUU en medio oriente es ahora un “compromiso generacional” es doble:
1-Todos los países acusados de albergar terroristas- Irak, Irán, Siria, África del Oeste, Arabia Saudita, casualmente también tienen grandes reservas de petróleo.
2-Dentro de 40-50 años aún estos países verán deplecionadas sus reservas. En ese punto habrá terminado “la guerra al terror”.
Mientras que los países de medio oriente se encuentran como blancos en “la guerra al terror”, China, Rusia y Latinoamérica se encuentran como blancos de una guerra declarada más recientemente y mucho más expansiva llamada “guerra contra las tiranías”
Mientras que la “guerra al terror” es por el control de las reservas petroleras, la “guerra a las tiranías” es por el control de los puntos álgidos de distribución y transporte de crudo.
China y Rusia han tomado nota de estas declaraciones y parecen estar en preparaciones de defensa.
China también ha mejorado sus relaciones con Venezuela, rica en petróleo, mientras que se va comprometiendo en una guerra de crudo con su rival histórico y aliado de los EEUU, Japón.

Este tipo de belicosidades de largo aliento y gran alcance seguramente requerirá de un reclutamiento militar extenso. Probablemente no sea una coincidencia que el director del Selective Service recientemente haya hecho una presentación ante el Congreso de los EEUU recomendando la extensión del reclutamiento militar a ambos sexos entre los 18 y 35 años.

La estrategia- por de mas mal gusto que pueda tratarse- se caracteriza por una lógica Machiavelica. Dadas la deficiencias termodinámicas de las alternativas al petróleo, la complejidad de un cambio en gran escala a estas nuevas fuentes de energía, las desgarradoras consecuencias económicas y sociales de una declinación de energía, uno puede ver porqué nuestros líderes ven a la fuerza como única opción viable para enfrentar la crisis.

Por supuesto que los EEUU no son los únicos que requieren crudo accesible. Francia Alemania Rusia y China también lo necesitan. Si bien estos países tal vez no estén dispuestos a confrontar a los EEUU en el campo de batalla, se encuentran más que deseosos de atacar a los EEUU financieramente. Los EEUU tal vez tenga las bombas racimo mas mortíferas, pero la UE tiene la moneda mas valiosa y está dispuesta a utilizarla como arma económica estratégica para contrarrestar el poder de fuego de los EEUU.

“¿¡Existe alguna razón para albergar optimismo/esperanza?”

Si lo que UD. realmente quiere decir es, “¿ Existe alguna forma que la tecnología, o el mercado, o científicos brillantes, o programas de gobierno mantengan las cosas funcionando y me permitan continuar con mi vida como siempre? La respuesta es no.
Pero por otra parte, si lo que realmente quiere decir es, “Existe alguna forma en la cual pueda seguir teniendo una vida feliz y plena a pesar de algunos hechos claramente poco alentadores?”, la respuesta es si, pero que va a requerir mucho trabajo, muchos ajustes y probablemente un poco de buena suerte de su parte.

“¿Qué puedo hacer para prepararme?”

Cinco cosas:
1- Informe a otros
2- Ponga orden financiero en su casa
3- Trate de ser lo mas autosuficiente posible.
4- Si es religioso, ore www.EcoPortal.net

Primera Parte: La vida luego del colapso petrolero

Segunda Parte: ¿Cómo sé yo que esto no se trata de algún chiflado ambientalista metiendo miedo?

* Traducido por Miguel Webb
Texto origianl de Matthew Savinar. La vida luego del colapso petrolero
actualizado a junio 2005
Documento original en www.lifeaftertheoilcrash.net
Un sitio interesante www.peakoil.net


http://energias.ecoportal.net/content/view/full/52291

'El barril de petróleo a 100 dólares es factible'

Gavin Corr. - Gestor del equipo de renta variable europea de Merrill Lynch I. M.
'El barril de petróleo a 100 dólares es factible'


'El barril de petróleo a 100 dólares es
Cristina de la Sota / MADRID (30-09-2005) Publicado en: Edición Impresa - Mercados

Lleva 15 años en la profesión y antes de su incorporación a Merrill Lynch en enero dirigió el área internacional de la gestora de American Express
Gavin Corr no ve nada irracional en la subida en vertical que está experimentando la Bolsa. Un petróleo en 100 dólares, algo que no descarta, sí le asustaría aunque de momento confía más en la fortaleza económica global. Asegura que el mercado está barato y aún le da un potencial del 6%.

¿Después de la escalada reciente de las Bolsas, qué cree que pesará más en la evolución futura del mercado, la elevada liquidez y la falta de alternativas o amenazas como el precio del petróleo?

Lo más importante es que las valoraciones siguen siendo muy atractivas, y no sólo frente a los bonos. La renta variable europea cotiza a niveles interesantes frente a la Bolsa de EE UU, China, Japón y respecto a sus propios múltiplos históricos. Tenemos preocupación por el impacto de los huracanes y los tipos de interés, pero en mi opinión la economía global no se resentirá de manera significativa, incluso con el precio del petróleo en 67 dólares. Creo que el apetito por la renta variable continuará. Ha llevado mucho tiempo para que cambie la aversión al riesgo desde el estallido de la burbuja tecnológica. Está ocurriendo ahora y los flujos de fondos se empiezan a recuperar. La exposición a la renta variable en Europa aún es baja en relación a EE UU.

¿Entonces no considera desmedida la demanda actual?

Los mercados han subido a pesar del huracán Katrina, la subida de tipos de interés en EE UU y el repunte del petróleo, pero no estamos en una situación en la que el mercado es irracional. Es lógico que suba. Los beneficios de las empresas han mejorado de manera significativa. En este ciclo económico las compañías se están comportando mejor que nunca; generan más dinero y pagan más dividendos. Los mercados aún tienen un recorrido del 6% y si los beneficios crecen un 10% en los próximos 12 meses podremos ver rendimientos del 10%.


'Ha llevado mucho tiempo para que cambie la aversión al riesgo'


¿No teme una corrección brusca?

No lo creo porque las valoraciones no son extremas. En el 2000 sí eran excesivas, los tipos de interés estaban subiendo de forma mucho más significativa y el crecimiento económico se estaba ralentizando. No creo que la situación sea como en el pasado, aunque si el petróleo llega a 100 dólares nos obligaría a dudar sobre el crecimiento económico.

¿Cree que el petróleo puede llegar a 100 dólares?

Es perfectamente posible que alcance los 100 dólares en los próximos 18 meses. La oferta de petróleo no es el problema sino la capacidad de refino. Tendremos que ver cómo es de frío el invierno.

¿Habrá que empezar a preocuparse en 18 meses?

Sí, igual sí pero es bueno recordar que el impacto del petróleo en el crecimiento económico es mucho menor que hace 10 o 20 años. La subida del crudo tendrá menos efecto que en crisis anteriores. Y si la capacidad de refino realmente mejora, entonces igual se suaviza la tensión.

Estímulo político en Alemania

Las Bolsas europeas han escalado este ejercicio pese al estancamiento económico de la región. La clave para Gavin Corr se encuentra en las reestructuraciones que han llevado a cabo las empresas para asegurar su competitividad a nivel mundial. 'Las empresas se están ayudando a sí mismas recortando costes, racionalizando los negocios, moviendo la producción a lugares más baratos. Por ello la rentabilidad ha mejorado'.

En Alemania los ejemplos abundan. 'Después de años y años siendo ineficientes las empresas alemanas han recuperado cuotas de mercado a nivel global', explica Corr.

Corr confía en el mercado alemán, y lejos de ver el resultado de las elecciones germanas como una amenaza para Europa ante la falta de un claro ganador, incluso intuye algunas ventajas. 'La inacción política puede estimular a las compañías para ser más agresivas. El mismo día que se conoció el resultado de las elecciones Siemens anunció un recorte de plantilla'.

El único problema temporal que vaticina será la falta de confianza del consumidor alemán.