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ECONOMIA Y VARIOS-RECOPILACIÓN

economía

El ciclo bursátil.

Introducción a los Ciclos Económicos.
(El alza bursátil. ¿Hasta cuando?).

 

Jaume Puente Margalef.

 

Texto del artículo repartido durante la conferencia realizada el jueves 17 de diciembre de 1987 en el Centro de Estudios Joan Bardina.

 

Traducción al castellano: Brauli Tamarit.

 

http://chalaux.org/ciclesin.htm

 

Introducción.
El alza bursátil, ¿hasta cuando?.

 

Este es el primero de dos artículos en los cuales intentaremos analizar la subida que se va produciendo, en los mercados bursátiles españoles, desde el inicio de 1983 hasta el momento presente, después del hundimiento comenzado en 1974 y que duró hasta 1981.

 

El motivo de esta partición es que analizaremos este periodo alcista desde dos enfoques diferentes.

 

1. La evolución de la bolsa como fenómeno cíclico.

 

Se sabe, desde hace tiempo, que la economía mundial tiene una trayectoria cíclica alrededor de una senda de crecimiento tendencial (el PIB de un país occidental avanzado tiende a crecer alrededor de un 2 a un 2,5 % anual, en promedio de periodos largos). La bolsa también sigue una trayectoria cíclica que es, mas o menos, paralela a la de la economía (en general, con una anticipación, variable según el país y el momento del tiempo, alrededor de los seis meses).

 

En este primer artículo nos pararemos a analizar los diferentes ciclos y, dentro de estos, los rasgos característicos de cada fase que compone el ciclo. A continuación, miraremos de ver donde nos encontramos en el momento actual.

 

2. La evolución de las bolsas españolas desde 1983 hasta el momento actual.

 

En un segundo artículo, que sale publicado mas adelante, trataríamos de analizar la evolución de los mercados bursátiles, en el periodo alcista comenzado en 1983, desde un doble punto de vista:

 

A) Las acciones como destino alternativo de colocación del ahorro.

 

Aquí hablaremos de la evolución de los diferentes mercados financieros durante este periodo alcista y sus interrelaciones, con el objetivo de identificar el comportamiento de uno de los dos factores de los cuales depende la demanda de valores de renta variable por parte del público, es decir, la rentabilidad y el volumen de los activos que compiten con la renta variable para atraer el ahorro. (El otro factor, la rentabilidad de las propias acciones, será estudiada dentro de la parte «B» de este segundo artículo).

 

También analizaremos cual ha estado la oferta nueva de acciones (es decir, las ampliaciones de capital, básicamente) durante el citado periodo.

 

B) Las acciones como participaciones en los beneficios de las empresas.

 

Antes hemos hablado de la rentabilidad de las acciones. Esta depende de la evolución de las empresas, que cotizan en bolsa y mas concretamente, de la de su balance y cuenta de explotación.

 

En esta parte del artículo, nuestra tarea será la de ver cual ha sido la evolución de las empresas en  el Estado español, en el citado periodo, tanto desde un punto de vista agregado (cogiendo el sector privado como un conjunto) como sectorial (analizando los sectores productivos mas representativos en las bolsas españolas).

 

La evolución de las cotizaciones de las acciones como fenómeno cíclico.

 

En el momento de estudiar el comportamiento cíclico de la bolsa, escogemos dos ciclos:

 

  1. El ciclo de mas largo plazo: el «ciclo de Kondratieff», que trataremos desde un enfoque predominantemente económico (y secundariamente bursátil).

     

  2. Un ciclo mas corto, de duración entre cinco y diez años, que trataremos desde una óptica estrictamente bursátil.

     

Se ha de entender que cada fase del ciclo de Kondratieff está compuesta de un número variable (de uno hasta cuatro) de ciclos cortos. La comparación de la realidad actual con los dos modelos de ciclo, conjuntamente, nos permitirá identificar mejor en que momento nos encontramos.

 

El ciclo largo de Kondratieff: ¿somos a las puertas de un nuevo «crac»?.

 

Este ciclo, de una duración aproximada de 54 años, fue observado por primera vez por un economista ruso llamado Kondratieff cuando, en 1926, se dió cuenta que el comportamiento de la economía norteamericana entre 1780 y 1926 había seguido tres oleadas cíclicas. Otros investigadores posteriores han conseguido mostrar que la economía inglesa se ha comportado de forma parecida desde 1271 hasta la actualidad. En este punto, la investigación para otros países se encuentra con la limitación de la falta de unos datos mínimos que cubren un periodo suficientemente significativo.

 

Básicamente, este ciclo se compone de cuatro fases:

 

  1. La subida, de una duración aproximada de veinte años. Después de llegar al techo (donde, probablemente, hay alguna guerra) viene...

     

  2. Una depresión, de unos cinco años de duración. Después...

     

  3. Una recuperación «financiera», de unos cinco a veinte años. Finalmente...

     

  4. La caída, de una duración de unos veinte años, que acaba, posiblemente, en otra guerra.

     

Trataremos aquí de describir este ciclo largo fijándonos en las características generales (que se van repitiendo en cada ciclo) y describiendo las características particulares (que varían de un ciclo al otro) en función de lo que ha pasado en el último, que parece haberse iniciado alrededor de 1940. Sería muy recomendable que, al leer la descripción de cada fase del ciclo, se vaya siguiendo el cuadro 1, donde hay representada la trayectoria cíclica de la economía mundial en el siglo XX.

 

Cuadro 1. Los ciclos económicos alrededor del siglo XX.

 

Explicación del cuadro 1:

 

Ciclo I.

 

  1. 1895-1920: Fase de prosperidad. Desarrollo de las industrias de fertilizantes y metalúrgicas y adopción de avances tecnológicos fundamentales en la industria siderúrgica.

     

  2. 1914-1918: I Guerra Mundial.

     

  3. 1920-1924: Depresión económica: «balcanización» de antiguos grandes estados europeos en pequeños países de estructura económica desequilibrada y muy proteccionistas en sus relaciones económicas en el exterior. Hiperinflación en Alemania y otros países de centro-Europa.

     

  4. 1924-1929: «Los felices años 20».

     

  5. 1929: Crac de la bolsa de New York y inicio de la gran depresión.

     

  6. 1936: Inicio de la guerra civil española. Las grandes potencias inician programas de rearme acelerado.

     

  7. 1939-1945: II Guerra Mundial.

     

Ciclo 2.

 

  1. 1948-1973: Fase de prosperidad. Desarrollo de las industrias químico-farmacéutica, petroquímica y plásticos, electrodomésticos, automóbiles y energía atómica de fisión.

     

  2. 1963-1974: Guerra del Vietnam.

     

  3. Invierno 1973-1974: Primera crisis petrolera.

     

  4. 1979-1982: Segunda crisis petrolera.

     

  5. Finales de 1982: México amenaza con hacer suspensión de pagos exteriores (amortizaciones e intereses de su deuda exterior). La Reserva Federal norteamericana cambia su política monetaria, iniciando una época de continuados descensos en el tipo de interés.

     

  6. 1983-1988 (?): Recuperación «financera».

     

  7. Finals de 1988 (?): Crac de las bolsas internacionales que inicia una nueva gran depresión.

     

  8. 1989-1996 (?): Depresión económica.

     

  9. 1996-2000 (?): Gran Guerra.

     

Cicle 3.

 

  1. 2000-2025 (?): Fase de prosperidad. Desarrollo de la energía nuclear de fusión y de las industrias basadas en la biología aplicada, aprovechamiento integral de los océanos. Industrias de tecnología espacial. Generalización doméstica de la electrónica avanzada (por ejemplo, uso doméstico de los robots).

     

Fase primera.

 

- En el fondo de la depresión las expectativas de los empresarios sobre los beneficios futuros son tremendamente pesimistas y, como la utilización de la capacidad de producción instalada es muy baja, la inversión es muy reducida. Las familias tienen tendencia a restringir su demanda de bienes de consumo al mínimo indispensable. El paro es muy elevado, los tipos de interés muy bajos, los precios internacionales de las materias primas hace tiempo que están en los mínimos y, finalmente, la tasa de inflación es cero o, incluso, negativa.

 

- La guerra que probablemente estalle servirá de catalizador de la actividad económica. En efecto, las perspectivas de una próxima guerra provocan una demanda adicional a través de los gastos de rearme iniciados por los gobiernos; cuando la guerra estalla, la demanda se mantiene por los aumentos de las exportaciones de los países no beligerantes hacia los beligerantes; finalmente, cuando la guerra acabe, las necesidades de reconstrucción provocarán un nuevo estímulo a la demanda. Como que la capacidad industrial no utilizada y el paro son, en este momento, elevados, la estirada de la demanda no provoca una inflación significativa; esto y las relativas facilidades monetarias hacen que los tipos de interés nominales sean bajos y el crédito abundante y barato.

 

- A medida que el tiempo pasa y la reconstrucción se termina, comienza una nueva gran estirada de la demanda: durante toda la fase baja del cicle se han ido produciendo nuevos descubrimientos (tanto de nuevos procesos productivos, que abaratan los costes de las empresas, como de nuevos artículos de consumo) que ahora saldrán de los centros de investigación para introducirse en la vida cotidiana. En efecto:

 

  1. Las empresas ya trabajan a plena capacidad (y obtienen unos buenos beneficios) por lo cual sentirán alentadas a realizar inversiones dirigidas a:

     

    1. Introducir nuevos procesos productivos mas eficientes.

       

    2. Ampliar la dimensión de las plantas de producción.

       

    3. Construir nuevas plantas para producir los nuevos artículos que la gente demanda.

       

  2. En el mismo sentido, el paro es muy bajo, y lo ha sido de forma continuada durante algunos años, cosa que hace que la masa salarial total sea elevada y los consumidores se sientan confiados hacia la continuidad en la percepción de estas rentas. Además, los nuevos artículos que se introducen en el mercado encuentran una demanda virgen. Los dos factores conducen a una demanda de consumo muy elevada.

     

- La persistencia, durante tantos años, de una demanda acaba provocando que los precios de las materias primas, que han ido subiendo lentamente, comiencen a hacerlo a un ritmo mucho mas fuerte. Por otro lado, la plena ocupación, mantenida desde hace mucho tiempo, hace que en el mercado de trabajo la fuerza negociadora se traslade progresivamente desde la patronal hacia los sindicatos, lo cual comportará costes salariales crecientes para las empresas. Estas subidas de costes (de materias primas y salariales), en una situación de gran demanda, harán que las empresas reaccionen aumentando los precios, lo cual irá despertando la inflación.

 

Durante toda esta primera fase de Kondratieff, las bolsas habrán recorrido unos cuantos ciclos cortos (ver la segunda parte del artículo) donde las fases alcistas serán largas y las bajistas de duración no demasiado grande (dos años, quizá, como máximo) y no muy fuertes. Ver el cuadro 2.

 

Cuadro 2. Índice de la Bolsa de Barcelona desde 1960 hasta 1970.

 

- Al final de esta primera fase suele estallar alguna guerra que agraba las tendencias inflacionarias del sistema económico, y esto porque ahora la demanda adicional viene cuando las empresas trabajan a plena capacidad y en el mercado de trabajo hay plena ocupación.

 

- La aparición de un nivel de inflación medio (o alto, según el país) y con tendencia sostenida (o incluso creciente) favorece la aparición de distorsiones en el aparato económico, de las cuales las mas importantes, por lo que aquí estamos tratando, son la progresiva descapitalización de las empresas (a través de la sobrevaloración de los beneficios) y la generalización de la inversión especulativa (en estos momentos es cuando se pone de moda la colocación del ahorro en oro, sellos, inmuebles, etc.).

 

Fase segunda.

 

- El elevado nivel de inflación existente provoca que la mayoria de los gobiernos adopten una política económica restrictiva que tiene como consecuencia la disminución de la demanda. A medida que la tasa de inflación se resiste a bajar, continuan las políticas económicas de signo restrictivo que, en el grado que sean monetarias, darán lugar a altos tipos de interés nominales. Los efectos combinados de demanda en disminución y de altos costos financieros para las empresas traerán a las mas débiles a la bancarrota.

 

- La tasa de inflación comienza a bajar, pero el paro comienza a aumentar (lo cual comporta un descenso de la masa salarial y, por lo tanto, una menor demanda de consumo). Mientras tanto, la aparición de capacidad industrial no utilizada y los altos tipos de interés reales desincentivan la inversión productiva, que baja abruptamente. La caída de la demanda, tanto de consumo como de inversión, tiene otras consecuencias:

 

  1. Un descenso continuado en la demanda de materias primas que acabará provocando el hundimiento de sus precios en los mercados internacionales.

     

  2. El paro creciente dará paso a incrementos de salarios por debajo de los incrementos de los precios.

     

  3. Los dos elementos anteriores llevarán a un menor crecimiento de los costes de producción que, en una situación de demanda débil, harán que la tasa de inflación continue bajando.

     

  4. Aparecerán diferentes sectores productivos en la economía claramente sobredimensionados y, de aquí, la necesidad de «reconversiones industriales».

     

  5. El descenso de la renta nacional traerá ingresos fiscales menores. Por otra parte, el elevado paro y el financiamiento de la reconversión industrial comportarán un gasto público mas elevado. La resultante de las dos fuerzas será unos déficits públicos muy elevados.

     

- Durante toda esta segunda fase del ciclo de Kondratieff, las bolsas estarán bajando dentro de un larguísimo tramo bajista (que puede durar, incluso, cuatro o cinco años) que acabará en un periodo muy largo de «acumulación» (ver la segunda parte del artículo). En el cuadro 3 se ejemplifica este fenómeno por lo que respecta a la evolución de las bolsas españolas.

 

Cuadro 3. Evolución del índice general de la Bolsa de Madrid desde 1971 hasta 1984.

 

- El proceso contractivo de la economía española seguirá hasta que las tasas de inflación hayan caído a niveles que se consideren normales (o el paro haya llegado a niveles políticamente insoportables para el gobierno). En este momento se inicia la...

 

Fase tercera.

 

- Los gobiernos comenzarán nuevamente a llevar a término políticas económicas expansivas, que ahora serán preferentemente monetaries, haciendo caer los tipos de interés nominales progresivamente.

 

- No se hace expansión fiscal (es decir, rebajas de impuestos o programas de gasto público como, por ejemplo, obras públicas) a causa de:

 

  1. La elevada cantidad de deuda pública emitida en la fase anterior para financiar los déficits presupuestarios (y que, a medida en que bajen los tipos de interés, darán lugar a unos pagos por intereses mucho mas soportables pues, en los vencimientos de la deuda, este es reemplazado por una nueva deuda emitida a un tipo de interés menor).

     

  2. Al ser los déficits de partida ya elevados, una política fiscal fuertemente expansiva daría lugar a déficits mucho mas grandes, lo cual comenzaría a provocar dificultades en el momento de colocar la deuda pública necesaria en los mercados de capitales.

     

Ahora bien, debido a la elevada capacidad industrial no utilizada, la inversión productiva no aumenta (a pesar de la bajada de los tipos de interés).

 

- Por otro lado, los gobiernos estarán sometidos a una fuerte presión por parte de los diferentes grupos socioeconómicos, que esgrimirán los «costes» soportados por cada uno de ellos en la fase anterior en la cual los gobiernos aplicaron una política restrictiva con tal de hacer bajar la tasa de inflación. La reacción de los gobiernos será, en general, la de acelerar la bajada de los tipos de interés aumentando fuertemente la liquidez que circula por el sistema económico. Como que la inversión productiva se va reanimando muy lentamente, este exceso de liquidez se va hacia los mercados bursátiles, trayendo como consecuencia una gran alza de las cotizaciones.

 

Las subidas de la bolsa en la primera fase de Kondratieff tienen una pequeña «fase líquida» (ver la segunda parte del artículo) y una larga «fase fundamental»; mientras que, en esta tercera fase de Kondratieff, es mas larga la «fase líquida». Este fenómeno tiene su explicación económica: las empresas ven como van creciendo sus beneficios, pero ahora estos no son provocados por un muy elevado nivel de ventas, sino por unos costes decrecientes. En efecto, la bajada de los precios de las materias primas, el descenso de los salarios reales y la caída de los costes financieros harán disminuir substancialmente los costes empresariales y aumentar, por lo tanto, sus beneficios. Pero continúa existiendo un paro muy elevado, una alta capacidad productiva no utilizada, una inversión en equipos industriales creciente (pero muy baja) y una demanda de consumo bastante débil.

 

- El elevado paro asegura la continuación de las facilidades monetarias y de los descensos en los tipos de interés, lo cual dará lugar (por la mayor liquidez existente y por los trasvases desde los mercados de renta fija) a alzas desconocidas, en nivel y en velocidad, en las cotizaciones bursátiles.

 

En un momento mas avanzado, este dinero dará lugar, también, a subidas en los precios de los inmuebles, del oro, de los sellos i, en general, en los de cualquier bien apto para la especulación.

 

- Mas adelante, y con los tipos de interés todavía mas bajos, ya no son solamente trasvases desde la renta fija, sino también una demanda de crédito generalizada la que proporcionará un nuevo combustible a las alzas de las bolsas, mercados inmobiliarios, metales preciosos, etc. Además, aumenta enormemente la demanda de bienes de consumo duraderos (automóbiles, aparatos electrodomésticos...) pagados, también, mediante créditos pedidos por los consumidores al sistema bancario aprovechando el nivel tan bajo de los tipos de interés.

 

- Otro fenómeno típico de esta fase tercera es la aparición de fuertes tensiones en los mercados de divisas, manifestados por las bruscas variaciones de unas monedas respeto a otras. Este fenómeno está provocado por una enorme masa de hot money (dinero caliente) que, sus maniobras especulativas, salta ágilmente desde mercados financeros de un país hacia mercados financieros de otro, provocando así la rápida variación de los tipos de cambio entre las dos monedas.

 

Fase cuarta.

 

- Cuando el mercado de bienes duraderos de consumo comienza a dar algunos síntomas de saturación, cuando las cotizaciones bursátiles están muy por encima de lo que un inversor informado y con una perspectiva a largo plazo consideraría razonable, cuando las viviendas llegan a un precio que los compradores con intención de habitarlos ya no pueden pagar... Viene el «crac». Como ya sabemos, el mantenimiento de una oleada especulativa requiere la entrada continuada de dinero «fresco» (y en cantidad creciente, debido a que se transaccionan unas cantidades casi invariables de activos y a precios cada vez mas elevados). En el momento en que ya no hay nuevos compradores y los precios comienzan a caer, se genera el pánico. Los detentores de los activos los han comprado esperando un rendimiento que ahora viene dado exclusivamente por la plusvalía que surge en venderlos a unos precios superiores (a la altura de las cotizaciones existentes en este momento, el rendimiento, por dividendos en el caso de las acciones y por alquileres en el caso de los inmuebles, da lugar a una tasa de rentabilidad irrisoria). Si los precios comienzan a caer y las plusvalías esperadas desaparecen, todo se hunde y todo el mundo intenta vender al mismo tiempo, cosa que genera una caída en vertical de las cotizaciones; y cada bajada de las cotizaciones provoca la aparición de una nueva oleada de vendedores (cada vez mas desesperados y con mas prisa para vender) y así hasta que las cotizaciones hayan bajado al punto donde ya no haya exceso de vendedores.

 

En 1929 (ver cuadro 4) el índice Dow-Jones Industrial cayó desde 384 (septiembre de 1929) hasta 40 (junio de 1932). Ahora bien, ¡ya había llegado a 200 el noviembre de 1929!.

 

Cuadro 4. Evolución del índice Dow-Jones desde 1924 hasta 1937.

 

- Es un poco alarmante el paralelismo de la evolución del índice Dow-Jones Industrial en el periodo comprendido desde 1924 hasta finales de 1927 con la evolución del índice general de la Bolsa de Barcelona desde 1984 hasta el momento actual (Ver el cuadro 5). Este paralelismo se repite en la evolución del índice Dow-Jones Industrial en este mismo periodo: 1984-inicios de 1987.

 

Cuadro 5. Índice general de la Bolsa de Barcelona en el periodo 1985-1986. Base 100 a 1 de enero de 1987.

 

Haciendo el ejercicio, un poco gratuito, de extrapolar este paralelismo, el crac se habría de producir a finales de 1988 con un índice general de la Bolsa de Barcelona alrededor de 470 (base 100 a 1 de enero de 1985) y con el Dow-Jones a un nivel aproximado de 3.750.

 

- La caída en vertical de las cotizaciones comporta una bajada del nivel del valor de la riqueza total de las familias, lo cual comportará una bajada de la demanda de bienes de consumo (mas fuerte como mas bienes de consumo duradero se hubiesen adquirido mediante créditos, los cuales el público esperaba cancelar con las plusvalías obtenidas en una bolsa donde la tendencia alcista hubiese continuado).

 

- Este descenso de la demanda será amplificada pronto por las quiebras bancarias, como consecuencia que los bancos se habían lanzado, en la fase anterior, a la concesión de créditos a las familias financiando la compra de bienes de consumo y viviendas (este fenómeno está provocado por la elevada demanda de crédito con esta finalidad y por la escasa demanda de crédito para financiar inversiones productivas, ya que la inversión, como hemos visto, crecía muy lentamente). Muchos de estos créditos concedidos antes serán ahora irrecuperables.

 

Si, además, estos bancos tienen otros créditos irrecuperables, como:

 

  1. Los concedidos a países productores de materias primas, cuyos precios ya hemos visto que permanecen a niveles muy bajos (ejemplo actual: la deuda exterior del tercer mundo y, mas concretamente por su volumen, la deuda exterior latinoamericana) y...

     

  2. Los concedidos a productores nacionales de materias primas que se rigen según los precios internacionales (ejemplo actual: los créditos concedidos por la banca norteamericana los campesinos del Middle West).

     

Nos encontraremos entonces con una secuencia de quiebras bancarias. El resultado económico de todo esto es una brutal contracción del crédito que profundiza enormemente la depresión económica.

 

- Una vez desencadenada la depresión, con numerosas quiebras de empresas, ejérrcitos de trabajadores yendo hacia el paro, etc. esta es engrandecida, todavía mas, por las reacciones de los diferentes sectores socioeconómicos en el interior de cada estado, los cuales ejercen una fuerte presión sobre los gobiernos pidiendo una mayor protección aranzelaria y una devaluación de la propia moneda para conseguir, a la vez, proteger el mercado interior y conquistar nuevos mercados en el exterior. A medida que esto es un fenómeno generalizado, el resultado global de las sucesivas «guerras aranzelarias» y las continuadas «guerras devaluatorias» entre los diferentes países es una contracción del comercio internacional, el cual asegura un agravamiento adicional de la depresión económica.

 

En esta fase, las caídas de las cotizaciones en la bolsa son todavía importantes, pero el ritmo de descenso es muy inferior al de la fase de pánico. Los motivos fundamentales de las bajas son ahora:

 

  1. Las casi inexistentes expectativas de beneficios en las empresas, consecuencia de la situación de profunda depresión económica.

     

  2. La necesidad, por parte de una cierta proporción de las familias, de dinero para asegurarse un cierto nivel de supervivencia, lo cual provocará el mantenimiento, durante tota la depresión, de un continuado flujo de ventas que, de forma regular, irá llegando a la bolsa.

     

No hace falta decir que las mismas vicisitudes pasaran en los otros mercados activos: el precio de los sellos se hundirá enseguida en el periodo del pánico; la caída del precio del oro se verá un poco frenada por la demanda que se genera en los momentos de inestabilidad y crisis generalizada (buscando en el oro un «refugio seguro» para los ahorros). No obstante, a medida que la depresión permanecerá en el tiemo, el precio internacional del oro irá siguiendo una tendencia descendente.

 

Los precios de los inmuebles, después de una seria caída inicial (provocada, en parte, por la ejecución de las garantías de los créditos hipotecarios impagados), irá después bajando lentamente, en la medida que al estar también el sector de la construcción en una crisis muy fuerte, la oferta de nuevas viviendas será escasa.

 

- En el punto mas bajo de la depresión, el paro será tremendamente elevado; la demanda de consumo caerá practicamente hasta los límites marcados por un cierto nivel de supervivencia; la demanda de inversión será prácticamente nula, dada la enorme capacidad industrial no utilizada y las inexistentes perspectivas de beneficios; los tipos de interés nominales estarán muy bajos y, probablemente, haya deflación (bajada de precios). Mientras tanto, se irán creando las bases para una nueva oleada expansiva:

 

  1. Los centros de investigación no paran de encontrar descubrimientos que permitirán, quizá una década mas tarde, la aparición de nuevos artículos de consumo y de nuevos procesos productivos abaratadores de costes.

     

  2. Las enormes tensiones sociales dentro de cada país pueden llevar a la polarización de la sociedad, situación que puede acabar llevando al poder a gobiernos fuertemente extremistas, con la característica general de intentar encontrar la solución de la crisis interior en el exterior. La guerra estará en camino y con ella el inicio de un nuevo ciclo.

     

Algunas reflexiones.

 

Cada una de las tres reflexiones que siguen tienen el alcance necesario como para provocar un largo debate. Para no cansar al lector, haré una síntesis de aquello que la experiencia histórica de otros ciclos parece señalar.

 

I- ¿Es evitable el crac?

 

En la explicación anterior hemos visto que este venía después de una subida desproporcionada de las cotizaciones (y de los precios de los otros activos), provocada por una expansión monetaria acelerada traída por los gobiernos ante la presión de los agentes socioeconómicos que, después de unos veinte años de crecimiento económico y de unos cinco años de crisis, llegan a creer que las depresiones económicas son cosas propias de un pasado muy lejano y que es una responsabilidad de los gobiernos respectivos la de conseguir un rápido retorno a la situación que aquellos identifican como normal (es decir, la de la prosperidad vivida en la segunda mitad de la primera fase de Kondratieff).

 

En la medida que los gobiernos se resisten a estas presiones y no conduzcan a una acelerada expansión monetaria, la subida de las cotizaciones será de proporciones mucho mas razonables y, en consecuencia, la bajada subsiguiente no tendrá una fase de pánico tan fuerte.

 

II- ¿Es evitable la depresión económica?

 

Para que la depresión económica no tuviera lugar, habría de haber algún medio de reanimar la demanda de forma suficiente como para conseguir el pleno empleo. Ahora bien:

 

  1. El tirón de la demanda tendria que ser ahora mas fuerte que en la primera fase de Kondratieff, debido a que:

     

    1. Las investigaciones que, a cada momento, se llevan a cabo están influenciadas por la situación económica de aquel momento. Es decir que, en la tercera fase de Kondratieff, el conjunto de nuevos avances tecnológicos de los cuales se dispone es el resultado de investigaciones iniciadas a finales de la primera fase, donde había plena ocupación y donde tanto el nivel de los salarios como el precio de las materias primas era elevado. Por lo tanto, son tecnologías ahorradoras de trabajo y de materias primas. Esto comportaría una bajada de la demanda agregada de consumo y una caída adicional en los precios internacionales de aquellas, agravando así la situación de los países que los exportan (en general, pertenecen al Tercer Mundo).

       

    2. Durante la larga fase de prosperidad, la natalidad tiende a aumentar. Aquellos que nacen en esta época engrandecerán la cifra de parados veinte años mas tarde.

       

Estos dos comentarios valen también para la fase de depresión pero al revés. Es decir, en esta fase tenderán a surgir tecnologías no ahorradoras del trabajo y a haber una baja natalidad. Los dos factores contribuirán a la consecución de la plena ocupación en la fase de prosperidad del ciclo que, justamente, comienza después de la depresión.

 

  1. Analizando cada componente de la demanda, vemos que ninguno de ellos está en situación de aumentar y, por tanto, de desencadenar un proceso expansivo en la economía. En efecto:

     

    1. Ante el elevado nivel de capacidad industrial no utilizada, y excluyendo la adopción por el aparato productivo de las nuevas tecnologías disponibles en este momento, es muy difícil que los empresarios adopten el elevadísimo riesgo que supone llevar a cabo las inversiones con tal de ampliar las plantas de producción ya instaladas.

       

    2. Las exportaciones hacia los países del Tercer Mundo son ahora muy difíciles porque los bajos precios de las materias primas hacen que estos países estén en una situación muy precaria.

       

    3. Una expansión de origen fiscal (es decir, mediante un aumento del gasto público o de una rebaja de los impuestos) partiendo de unos déficits ya grandes comportaría, en primer lugar, dificultades crecientes para colocar la deuda pública necesaria para financiar el déficit resultante y, al cabo de unos cuantos años, una crisis de confianza en la capacidad del Estado para pagar, en un futuro, esta deuda.

       

Un solo país puede intentarlo confiando en la entrada de capitales extrangeros (Estados Unidos lo está intentando en el transcurso de esta década), pero todos los países a la vez no pueden hacerlo. De toda manera, será bastante interesante ver que acaba pasando en los mercados de capitales públicos norteamericanos si en U.S.A. siguen teniendo estos déficits presupuestarios durante los próximos años.

 

De todo esto que acavamos de exponer se desprende que no es posible huir de la depresión (como, si se me permite la licencia poética, como no es posible huir del invierno después del verano, porque dentro de este invierno germina la simiente que dará lugar a un próximo verano). Aquello que si se puede hacer es regular el «tempus» de la depresión, en el sentido de hacerla menos grave pagando el coste de hacerla quizá mas larga.

 

III- ¿Es evitable una guerra?

 

Creo que si. Mirando aquello que ha sucedido en las fases finales de los ciclos anteriores vemos que, si bien es cierto que la depresión de 1929-1939 condujo a la II Guerra Mundial (1939-1945), la depresión de 1875-1895 condujo a ninguna guerra generalizada; las vías de salida fueron entonces:

 

  1. La expansión colonial de las potencias europeas buscando a la vez materias primas mas baratas y nuevos mercados.

     

  2. La emigración masiva desde Europa hacia otros continentes (el americano, fundamentalmente).

     

Fijándonos en los precedentes históricos, y haciendo gratuitamente historia-ficción, podríamos apuntar dos posibles vías de salida:

 

  1. Pacífica: La expansión «colonial» de nuestro planeta por el resto del sistema solar (o por los océanos). Francamente, no creo que, de aquí diez años, la técnica esté suficientemente avanzada como para permitir este desarrollo.

     

  2. No pacífica: En aquest caso, ha de tratarse de una guerra no generalizada a nivel planetario (una guerra planetaria no interesa a nadie), pero si suficientemente grande, en número de países implicados, como para provocar un estirón significativo de la demanda agregada mundial.

     

En este sentido, analizando los «puntos calientes» del globo y el escenario previsible (desde unos puntos de vista políticos, demográficos y económicos) hacia el final del siglo, nos restan como conflictos mas probables:

 

  1. Europa occidental y la India contra el mundo islámico.

     

  2. La U.R.S.S. contra China, por este mismo orden de probabilidades.

     

No obstante, hay una esperanza de cara a evitar el conflicto y esta reside en que la población de cada país (o área de países) sea consciente que la trayectoria de la economía es, de por si, cíclica y, en consecuencia, no piense en culpar de su adversidad económica a los otros países (o bloques de países). En la medida que esto se consiga, la llegada al poder de demagogos y extremistas quedará barrada y, por lo tanto, se alejará el peligro de guerra. La historia europea, en el periodo 1920-1939, creo que es suficientemente aleccionadora.

 

El ciclo bursátil.

 

Este ciclo tiene una duración de unos cinco años de promedio (a excepción del que se desarrolla en la tercera fase del ciclo de Kondratieff, que tiene una fase alcista de unos 6 o 7 años, debido a que el exceso especulativo se prolonga mucho mas tiempo y, correspondientemente, la fase bajista posterior es mucho mas fuerte), observando su presencia en la evolución de los mercados bursátiles desde 1871. En 1923, el profesor J. Kitchin mostró, para la economía británica y la norteamericana, que también existía este ciclo en la evolución de precios al mayor, de los tipos de interés, de los niveles de beneficios y en la de otras magnitudes económicas que versan sobre el mundo empresarial considerado agregadamente.

 

Desde unos parámetros estrictamente bursátiles lo podríamos describir de la manera siguiente: Las cotizaciones de la bolsa, consideradas en general, se mueven según tendencias. Podríamos clasificar aquestes tendencies en tres grupos:

 

  1. Primarias: duran, como mínimo, un año y dan lugar a una variación de les cotizaciones de, como mínimo, un 50%.

     

  2. Secundarias: una tendencia primaria alcista está compuesta de tres (o mas) tramos alcistas, interrumpidos por dos (o mas) tramos bajistas. Cada uno de estos tramos secundarios tiene una duración entre uno y doce meses. Obviamente cada suelo de una corrección secundaria queda por encima del suelo de la corrección anterior.
    Lo mismo vale para una tendencia primaria bajista, pero al revés.

     

  3. Menores: cada tendencia secundaria está, a su vez, compuesta de movimientos o tramos menores los cuales tienen una duración máxima de un mes. Aquí nos centraremos, fundamentalmente, en el estudio de las fases que componen las dos tendencias primarias, dando, a la vez, una breve referencia sobre el ciclo económico corto que se desarrolla paralelamente.

     

Ciclo bursátil completo.

 

A. Tendencia primaria alcista «The Bull Market».

 

I - Fase de «acumulación».

 

- La economía está en el peor momento del ciclo económico corto y los beneficios de las sociedades son muy bajos (o hay pérdidas) y las expectativas de los empresarios son muy pesimistas. El paro es muy elevado y la tasa de inflación está llegando a niveles bastante bajos.

 

- El gran público, que ha perdido mucho dinero en la fase bajista anterior, no quiere ni oír hablar de la bolsa. El volumen contratado es mínimo. Los «parquets» están vacíos de gente y las cotizaciones salen en los diarios (si salen) en algún rincón de la sección económica. Las instituciones (es decir, bancos y cajas de ahorro, fondos de pensiones, sociedades de cartera y grandes inversores en general) se van dando cuenta progresivamente que si la economía va mal, es por otro lado, altamente improbable que empeore todavía mas; es decir, se dan cuenta que «se ha tocado fondo» y por lo tanto comienzan a colocar «el cesto abajo» (dando órdenes a los agentes de comprar todas las acciones cuando la cotización caiga por debajo de un determinado cambio, sin presionar, en ningún momento, los precios hacia arriba).

 

II- Fase de «liquidez».

 

- Habiéndose reducido subtancialmente la tasa de inflación, el gobierno, en un intento de reanimar la economía, comienza a llevar a cabo medidas de política económica de signo expansivo. La combinación de una tasa de inflación muy baja y una cierta expansión monetaria dará lugar a tipos de interés nominales muy bajos. A pesar de la anterior, la economía nacional continuará en la fase de depresión del ciclo económico corto.

 

- La fuerte caída de los tipos de interés reduce la rentabilidad de la renta fija y esto da lugar a trasvases de dinero hacia la renta variable. Como que las «instituciones» ya llevan un cierto tiempo «limpiando papel de los parquets», comienza a haber, en las cotizaciones vigentes, una cierta escasez. Ambos factores tienen como resultado que las cotizaciones comiecen a subir.

 

III- Fase «fundamental».

 

- La inflación continúa baja y también los tipos de interés nominales. Ahora bien, la coyuntura económica ya va mejorando. Las ventas de las empresas van aumentando (y también sus beneficios): primero, las que producen bienes de consumo y, cuando ya trabajan a plena capacidad, aumentarán las ventas de las empresas que producen bienes de inversión (equipos industriales, construcción,... etc.).

 

En la medida en que:

 

  1. Se van obteniendo noticias confirmando la recuperación económica y los balances (y cuentas de explotación) de las empresas van presentando cada vez mejor aspecto.

     

  2. Va corriendo la noticia que en la bolsa se está ganando mucho dinero y...

     

  3. Los medios de comunicación comienzan a fijarse en la evolución de la bolsa...

     

Una masa creciente de dinero se dirige al mercado de renta variable, provocando una alza sostenida y generalizada de las cotizaciones (y en un grado mas elevado las de aquellas sociedades en mejor situación económica).

 

IV- La inversión de la tendencia primaria: la fase especulativa.

 

- La economía nacional está dentro de una fase de «boom» (dentro del contexto del ciclo corto). Casi todas las empresas trabajan a plena capacidad, a pesar de los planes de ampliación de la capacidad de producción que ja se han llevado a cabo. Todos los negocios van bien.

 

El paro ha bajado considerablemente. No obstante, la inflación comienza a mostrarse como un peligro creciente. Los sindicatos, ante la pérdida de poder adquisitivo de los salarios y de la situación de pleno empleo (que les da una gran fuerza en la negociación de los convenios laborales), presionan para obtener salarios mas elevados. Los empresarios ofrecen escasa resistencia porque, en una situación donde la demanda de sus productos es tan fuerte, pueden trasladar fácilmente estos incrementos de costos en precios mas elevados.

 

- La bolsa ya hace tres o mas años que está subiendo. En estos momentos una gran parte de la población ya se ha enterado del hecho y dedica sus ahorros a la compra de acciones, esperando obtener las plusvalías que los que entraron mucho antes ya han obtenido (la rentabilidad por dividendo es, en estos momentos, ya muy baja debido a la altura de las cotizaciones). En esta fase todos los medios de comunicación siguen atentamente la evolución de la bolsa (y se alcanza el punto que, en algunos días, pasa a ser noticia de primera página en los diarios). Todo el mundo, incluso la gente de ínfima cultura financiera, se siente animado a comprar acciones, frecuentemente de alguna sociedad de la que desconoce e incluso que produce (algunos de ellos, incluso, después de algunas ganancias, quedan convencidos que son, por alguna causa inexplicable, auténticos expertos finacieros no descubiertos hasta ahora).

 

Por otro lado, las «instituciones» viendo que:

 

  1. Los beneficios de las empresas han llegado a un nivel anormalmente alto y...

     

  2. La evolución de la tasa de inflación es una amenaza creciente a la continuación del buen momento económico, van vendiendo las acciones de sus carteras (compradas frecuentemente a la primera y segunda fase), vigilando que sus ventas no hagan caer mucho las cotizaciones (por esto, algunos expertos bursátiles llaman también en esta fase como «fase de distribución»).

     

Esto provoca que las acciones de las mejores sociedades, a pesar de la enorme cifra de compras por parte del público, muestren una creciente resistencia a subir. Entonces «el hombre de la calle» se lanza sobre las acciones de las sociedades en peor situación económica y, que por este mismo motivo habían subido muy poco hasta este momento, haciendo que sus cotizaciones comiencen una alza sorprenentemente fuerte. No hace falta decir que, en esta fase, los «parquets» bursátiles son llenos a rebosar y los volúmenes contractados son tremendamente elevados (recordemos que en la fase de acumulación la sala de contratación estaba desierta y el volumen negociado era muy pequeño).

 

B. Tendencia primaria bajista («The Bear Market»).

 

V- Fase de bajada fuerte.

 

Cuando el dinero «fresco», que entra en bolsa, ya ha empezado a disminuir y el mercado ya lleva un tiempo oscilando bruscamente, sin una tendencia definida, y con unos volúmenes de contratación fortisimos,... comiezan a surgir dudas entre los especuladores profesionales sobre la continuidad del proceso alcista. Estas dudas se resuelven, normalmente, con la venta acelerada de sus carteras. Esto es la gota de agua que desborda el vaso: la bajada se hace vertical, y mas fuerte relativamente en las acciones de sociedades en situación económica no demasiado buena (ya que los especuladores profesionales, en estos momentos, tienden a vender estos tipos de títulos y a mantener los de las buenas sociedades).

 

El gran público no cree que una nueva tendencia bajista ya ha comenzado, sino que lo toma como un «diente de sierra», como una bajada transitoria que hace el mercado antes de recuperar su antigua tendencia alcista. En consecuencia, no vende, sino que, quizá, todavía compra un poco mas. En esto no es el único equivocado: los medios de comunicación, en general, caerán en el mismo error de perspectiva y tendrán el efecto de reasegurar al gran público que su punto de vista es correcto (el viejo error de pensar que «tanta gente a la vez no se puede equivocar»).

 

VI- Fase de «goteo».

 

- La inflación es tan elevada (por la histeria reciente del país) que el gobierno comienza a hacer una política económica de signo restrictivo. Los tipos de interés nominales, que ya habían empezado a subir en la fase «especulativa» debido a la elevada demanda de crédito entonces existente, suben ahora todavía mas por la política monetaria de signo restrictivo que el gobierno lleva a cabo. La tasa de inflación comienza a bajar, pero el paro comienza a aumentar, las ventas de las empresas a caer y los beneficios a reducirse (incluso, en algunos casos, transformándose en pérdidas): la recesión económica es ahora evidente para todos.

 

- El gran público sufre un enorme desencanto. No obstante se resiste a vender porque:

 

  1. Confía en volver a ver las cotizaciones a las que compró (y entonces vender y «quedar en paz») y...

     

  2. Piensa, erróneamente, que mientras no venda no hay pérdida.

     

Ahora bien, en la medida en que algunos irán necesitando el dinero, en un contexto de crisis económica, irán vendiendo, y así provocando el lento y largo descenso de las cotizaciones conocido como «goteo». Estas ventas sin esperanza se prolongarán hasta la primera fase del nuevo ciclo alcista (la fase de «acumulación»). En este momento estarán proporcionando la contrapartida a las instituciones que, lentamente, ya estarán comenzando a comprar, iniciándose un nuevo ciclo.

El IRPF sigue penalizando fiscalmente a las familias que pueden tributar más del triple que los solteros

El IRPF sigue penalizando fiscalmente a las familias que pueden tributar más del triple que los solteros
 

Para el secretario general del Instituto de Política Familiar, Mariano Martínez Aedo, el anteproyecto de reforma del IRPF destila una filosofía individualista del impuesto desde los mismos antecedentes. “Hemos perdido la oportunidad de realizar una reforma fiscal desde una perspectiva de familia”. Y es que, en efecto, el IRPF sigue penalizando fiscalmente a aquellas familias en las que las rentas provienen de un único receptor. Incluso se llega a amenazar con eliminar la tributación conjunta porque en la filosofía del texto subyace una visión individualista según la cual, la mujer dedicada al cuidado de los hijos se encuentra en situación de esclavitud del marido y en riesgo de violencia de género.

El IPF ha presentado un análisis en el que estudia la presión fiscal de distintas familias en función de sus distintas realidades familiares. Así, por ejemplo, una familia con una renta de 20.000 euros con hijo puede tributar un 6,61% si las rentas provienen de un solo cónyuge o del 1,22% si la misma renta proviene de los dos cónyuges. Este es el análisis:

 

Presión fiscal renta Trabajo

Familia / Renta familiar

10.000

20.000

30.000

40.000

Soltero

3,75%

14,26%

18,25%

21,95%

0 H - 1 R

0,00%

8,75%

14,58%

19,20%

0 H - 2 R

0,00%

3,75%

11,36%

14,26%

1 H - 1 R

0,00%

6,61%

13,15%

18,12%

1 H - 2 R

0,00%

1,22%

9,55%

12,86%

2 H - 1 R

0,00%

4,25%

11,57%

16,94%

2 H - 2 R

0,00%

0,00%

7,59%

11,35%

3 H - 1 R

0,00%

1,12%

9,49%

15,38%

3 H - 2 R

0,00%

0,00%

5,13%

9,46%

x H - n R = x Hijos - n Receptores de renta

http://www.hispanidad.com/noticia.aspx?ID=10577

La conveniencia de autoengañarse

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El autoengaño es una de las facetas más inherentes a la condición humana. Una faceta en principio estúpida, pero que nos concede una estabilidad excepcional para convertirnos en animales sociales. El hombre ha logrado convertir el autoengaño en una fuente de estabilidad.

FERNANDO TRÍAS DE BES
EL PAIS SEMANAL - 22-01-2006
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El autoengaño es una de las facetas más inherentes a la condición humana. Una faceta en principio estúpida, pero que nos concede una estabilidad excepcional para convertirnos en animales sociales. El hombre ha logrado convertir el autoengaño en una fuente de estabilidad.

Son habituales en algunos de los urinarios públicos de los Países Bajos, Francia y Reino Unido, y han comenzado a aparecer recientemente en nuestro país. Es sabido que los hombres, sea por falta de habilidad, pereza o descuido, “no apuntan bien”. Alguien tuvo una brillante idea: diseñar un urinario blanco con un pequeño insecto dibujado en el interior. El insecto en cuestión, de color negro sobre blanco, es difícil de ignorar. ¿Qué función tiene? El lector puede ya imaginarlo. El objetivo es que el usuario, atraído por un profundo deseo de enviar al pobre invertebrado tubería abajo, dirija el cilíndrico caudal hacia el interior del urinario. Obviamente, el insecto está ubicado casi en el centro, en un lugar bastante estudiado, donde se minimizan las salpicaduras u otros indeseados derrames. Los hombres que lean este artículo y hayan alguna vez visitado un urinario con tal diseño sabrán lo efectivo del mismo: es imposible no apuntar al insecto para intentar acabar con su vida, a pesar de que uno sabe que no es más que un dibujo.

Es en este punto en el que quisiera detenerme porque contiene el concepto que da pie a este artículo: la virtud del autoengaño. No hay adulto que no sepa que el insecto es un dibujo y, sin embargo, no hay adulto que no apunte hacia él. Es imposible hacerlo caer por el desagüe (¡es un dibujo!), y aun así, erre que erre, a ver si lo conseguimos. ¿Por qué insistir en una acción que sabemos infructuosa?

Pero el fenómeno contiene un segundo autoengaño aún más flagrante. El usuario sabe perfectamente que el dibujo ha sido colocado ahí para el autoengaño, y aun así se cae en la trampa. Asistimos con este trivial y escatológico ejemplo a un hecho formidable que caracteriza a la condición humana: la virtud de autoengañarse que afecta a todos los dominios de la vida.

En lo económico. Los bancos llevan varios años tasando inmuebles que saben que están absolutamente sobrevalorados por unos tipos de interés bajos y un exceso de liquidez en la economía. Los bancos están presentando balances con activos (derecho sobre préstamos) sobrevalorados. En caso de crisis económica, con desempleo y subida de tipos, no van a poder recuperar el dinero que dieron porque es sin duda superior al valor del inmueble que tasaron. Esto lo saben todas las entidades financieras, y lo lleva advirtiendo Jaime Caruana, gobernador del Banco de España, desde hace tiempo. Aun así, a final de año los principales bancos están presentando cuentas de resultados con beneficios desorbitados. Tales beneficios podrían ser la antesala de unas grandes pérdidas en caso de un pinchazo de la burbuja inmobiliaria acompañado de morosidad. También lo saben los analistas financieros y los inversores que compran acciones de estos bancos. Pero no importa: es mejor autoengañarse, porque si no todo podría venirse abajo. Si quitamos la mosca el urinario se ensuciaría más de lo debido, así que conviene dejarla en su lugar.

Lo mismo sucedió con las acciones de las tecnológicas, que hicieron perder cifras astronómicas y arruinaron a mucho pequeño inversor. ¿Qué sucedió en la debacle de las puntocom? Pues otro autoengaño, en este caso multitudinario.

¿Cómo podía ser el valor en Bolsa de Terra superior al del BBVA o al de Repsol si no facturaba más de 10 millones de euros y tenía unas pérdidas millonarias? La respuesta es tan sencilla como inquietante: porque casi nadie lo cuestionaba, y al que lo hacía le tachaban de insensato: “Por favor, autoengáñese y deje de decir tonterías”.

En lo personal. Dejemos de engañarnos: él no va a cambiar; ella, tampoco. Muchas personas viven en la permanente ilusión de que van a lograr cambiar al otro. Desengáñense. Nadie cambia, a lo sumo lo disimula. Pero tal autoengaño mantiene los lazos del amor, de la esperanza y de la ilusión.

En lo laboral. ¿Cuántas veces no hemos escuchado a alguien exclamar con alegría: “¡En la empresa ya me han hecho fijo!”? Tal persona no ha conseguido nada más que una indemización si deciden despedirle. Nadie es fijo de por vida en una empresa. Es imposible. Toda empresa, si las cosas van mal dadas, suspenderá pagos o se declarará en quiebra. De acuerdo, ser fijo supone una cierta estabilidad añadida a la del contrato temporal, pero no es una garantía total de empleo. Es otra forma de autoengaño: la de creerse con trabajo para siempre aun cuando un contrato fijo no es una garantía laboral, sino una cierta garantía de indemnización por despido.

Así es. Nos engañamos a nosotros mismos todos los días; se engañan a sí mismos las autoridades, los gobernantes, los directivos, los inversores, los accionistas, y los periodistas, los políticos, los monarcas, los ricos, los pobres… No hay ser humano que escape al autoengaño. Entre otras cosas porque si no enloquecería o se volvería un ser absolutamente antisocial.

Ésta es una de las grandes paradojas de la condición humana, otro de los aspectos que nos hacen tremendamente eficientes frente a otras especies animales. Porque, a pesar de todo lo anteriormente dicho, conviene que nos sigamos engañando a nosotros mismos por el bien de la humanidad y sucesivas generaciones. De hecho, el hombre acude al autoengaño consciente, pero el animal vive en la ignorancia inconsciente, lo cual, a pesar de menos reprobable y más sincero, es mucho más peligroso.

La ignorancia inconsciente

Consiste en no darse cuenta de que se está ignorando un peligro o una realidad. Los animales son a menudo ignorantes de amenazas que se ciernen sobre ellos, y por eso resulta sencillo engañarlos con cualquier anzuelo para introducirlos en una jaula. La ignorancia inconsciente es terrible porque, a pesar de proveer tranquilidad, implica que somos ajenos a la realidad. En cambio, el autoengaño inconsciente es un síntoma de inteligencia. Consiste en engañarse de forma voluntaria para que las cosas sigan funcionando, pero si lo peor sucede, ya lo arreglaremos; mientras no sea así, el sistema se aguanta, y, al fin y al cabo, de eso se trata, de que el sistema aguante. Así es también la vida. Decía Hemingway que vivimos esta vida como si llevásemos otra en la maleta: un puro autoengaño para pasar de puntillas por la misma sin importarnos demasiado si la vivimos o la desperdiciamos.

Fernando Trías de Bes es profesor de Esade, conferenciante y escritor

 

http://www.elpais.es/articulo/elpepspor/20060122elpepspor_8/Tes/portada/conveniencia/autoenganarse

08-12-05) El precio de la onza de oro se dispara a su máximo de los últimos 24 años

ANTE LA INCERTIDUMBRE Y EL TEMOR A LA INFLACIÓN
(08-12-05) El precio de la onza de oro se dispara a su máximo de los últimos 24 años
Lingote de oro. Archivo
El precio de la onza de oro se ha disparado a su máximo de los últimos 24 años ante la incertidumbre de los mercados financieros y el temor a una escalada mundial de la inflación, que convierten a este metal en una inversión más segura. Así, este jueves el precio del oro se colocaba en el mercado neoyorquino a 517,40 dólares la onza.
LD (EFE) Los inversores intentan diversificar los riesgos en sus carteras con la compra de oro o acciones en minas de oro y otros productos relacionados con este metal precioso, cuyo precio por onza se colocaba este jueves a 517,40 dólares en el mercado neoyorquino.

El rendimiento de la inversión en oro ha superado al de divisas como el dólar, el euro y el yen, que han vivido momentos de gran volatilidad en los mercados internacionales en tiempos recientes. Con la compra de oro, los inversores tratan de protegerse de la inflación, que vuelve a preocupar en EEUU al haber subido al 4,3 por ciento, mientras que en Europa está más contenida, en torno al 2,4, pero el Banco Central Europeo (BCE) ha subido los tipos de interés, por primera vez en cinco años, para prevenir su resurgimiento.

Tradicionalmente, el precio del metal ha subido cuando los tipos de interés eran bajos, una vez descontada la inflación. La especulación y la manipulación por los gobiernos son casi tan antiguas como la propia materia prima y ahora que la inflación sube más que los intereses nominales en Estados Unidos, los inversores han apostado por su futuro encarecimiento.

Además, su precio aumenta habitualmente en el último trimestre del año, coincidiendo con las fiestas navideñas en el mundo occidental y la fiesta de la luz, Diwali, en la India, el primer mercado mundial de oro, con un consumo anual de 620 toneladas, seguido de EEUU con 370 toneladas. Otros países con elevada demanda son Turquía y China, junto con Hong Kong, que celebra la fiesta del año nuevo chino en el primer trimestre del año, otro motivo para comprar este metal precioso.

Los precios se habrían desbordado hace tiempo sin la venta de 500 toneladas anuales del metal que hacen los bancos centrales de manera restringida para no hundir el mercado mundial, señalan los expertos. Las inversiones en oro, acciones y otros productos como los futuros de oro que emplean las minas para su explotación son importantes, pero su mayor consumidor es la joyería, que absorbe un 70 por ciento de la oferta mundial.

Las reservas en manos de bancos emisores se calculan en 27.665 toneladas y están valoradas en 2,11 billones de dólares (1,8 billones de euros). El mercado mundial del oro es relativamente pequeño, comparado con el bursátil, más de diez veces mayor con una capitalización de cerca de 25 billones de dólares (21,3 billones de euros).  En un estudio reciente, el Bundesbank (banco central) alemán destacaba que si se fundiera todo el oro del mundo, la masa resultante cabría en un cubo de tan sólo 20 metros de lado.
Encabeza la lista de reservas de oro Estados Unidos con 8.134 toneladas, seguido de Alemania con 3.428, el Fondo Monetario Internacional (FMI) con 3.217, y Francia con 2.893. España se coloca en el undécimo puesto con 493 toneladas y Venezuela, en el décimo sexto con 357 toneladas, entre los países de habla hispana.

Los principales productores mundiales de oro son la compañía norteamericana Newmont Mining y los sudafricanos Anglogold Ashanti y Barrick Gold, y en el subcontinente americano, el chileno Buenaventura, que explota la mina peruana de Yanacocha, la mayor de la región.

 

http://www.libertaddigital.com/noticias/noticia_1276267235.html

LA CURVA DE TIPOS

http://www.ciberconta.unizar.es/bolsa/bonos04.htm

Curva de tipos de interés. Indicando la próxima recesión en EEUU

07/12/05

Curva de tipos de interés. Indicando la próxima recesión en EEUU

En una situación económica normal, lo lógico es que a cuando más lejos en el tiempo invertas , mayor sea el retorno que obtengas por dicha inversión, básciamente porque económicamente más tiempo significa más riesgo. En el mundo de los bonos y la deuda, está situación suele traducirse en que si compras un bono con vencimiento a 3 meses suele tener una rentabilidad sensiblemente inferior a la de comprar un bono a 30 años.

Yieldcurve_1 Actualmente, se está produciendo un extraño fenómeno, la curva de tipos (gráfico obtenido en Money CNN) en los EEUU se está volviendo plana ( es decir, la rentabilidad obtenida por comprar un bono a 3 meses cada vez es más similar que la de comprar un bono a 10 o 30 años). Y esto no es lo peor, según muchos economistas estamos ante un escenario donde pronto se puede producir una inversión de la curva ( obtendremos más rentabilidad comprando un bono a 3 meses que uno a 30 años). Este fenómeno es bastante extraño, de hecho en los EEUU, ya sucedió en 1989 y en el 2000, precediendo a dos severas recesiones de la economía.

Slowdown_ahead_1 Otra explicación, totalmente contrapuesta, sería que todo obedece a un movimiento provocado por la oferta y la demanda, y es lógico que en un escenario de bonanza económica, donde los tipos de interés seguirán subiendo los inversores en este momento no quieran tomar posiciones en la deuda a largo plazo, prefiriendo permanecer con deudas a corto a la espera de que finalicen los movimientos de subidas de tipos para entrar con menos riesgo a largo plazo.

Como podeís ver de cara a futuro hay explicaciones para todos los gustos.

Tags: yield curve inverted yield

razones y sentimientos de la bolsa en 2006

 

 

La paradoja que se produce cuando se piensa en el año 2006 en términos de renta variable es que, en principio, las condiciones no van a ser muy favorables a la Bolsa, ya que los tipos van a subir, más o menos (en todo caso el BCE ha anunciado dos subidas de un cuarto de punto, una en primavera y otra en otoño), la liquidez va a ser, en parte por lo anterior, cuando menos algo menor, el crecimiento global va a ser también un poco menor, y los beneficios empresariales se estima que subirán, pero a menor ritmo.

Esta sería la visión desde la cabeza. Sin embargo, algo nos dice, en nuestra percepción menos racional pero no por eso menos certera, que las Bolsas, las acciones, van a seguir subiendo. En esta percepción tiene mucho que ver el hecho de que las restantes alternativas de inversión, léase inmuebles y bonos, son menos atractivas que la renta variable, y también el hecho de que una serie de cosas que están pasando en el mundo, fundamentalmente en Asia y en Estados Unidos, invitan a pensar que el ciclo actual puede ser un ciclo de crecimiento muy largo.

Una imagen vale más que mil palabras y esta semana conocíamos que China puede pasar a ser ya en 2005 la cuarta economía mundial, pero lo más interesante no es eso, sino que, a la vez, China está en el numero 121 en el ranking de renta por habitante. Esto es lo que invita a pensar en que al crecimiento global le quedan muchos años por delante, ya que si China, país de 1.200 millones de habitantes, está tan atrás en PIB por habitante, queda mucho recorrido hasta que los ciudadanos de ese enorme país lleguen a niveles equiparables a los occidentales, un camino que llevaría a que en la tercera década de este siglo China se convierta en la primera economía del mundo, superando a la norteamericana.

Tal vez por ello, cuando pensamos en el "asset allocation" recomendable para 2006, seguimos dando un peso muy elevado a las acciones. La razón es sencilla: pensamos que ahí se va a seguir ganando dinero. Aunque, desde luego, no sea una tarea tan lineal y sencilla, ya que requiere selección y cintura.

En la selección, seguimos pensando que la gran asignatura pendiente de la Bolsa es la subida de los grandes valores de calidad, muchos de los cuales han estado planos o casi planos los últimos años y siguen cotizando con muy buenos multiplicadores. Seguimos pensando también que el tema no es tanto geográfico (aunque es verdad que Asia, Japón o Europa ofrecen sobre el papel mejores valoraciones que las Bolsas americanas) ni sectorial, sino más bien seleccionar compañías concretas en cada sector o en cada área geográfica.

Entramos así en la última semana de un año que, desde fines de septiembre, ya estaba hecho, con unas Bolsas en muy buen tono. La sorprendente recuperación de la Bolsa japonesa la semana pasada ( el Nikkei subió más de un 5% en la semana y ya está por encima de los 16.000 puntos) así como las leves subidas de las europeas van poniendo el punto final a un año que algunos, sobre todo en abril, vaticinaban como el del cambio hacia una tendencia bajista de la renta variable, tendencia que, de momento, no aparece por ningún lado en el horizonte.

 

http://blogs.periodistadigital.com/juancarlosureta.php/2005/12/27/razones_y_sentimientos_de_la_bolsa_en_2006

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Es curioso, cuando se trata de opinar sin insultarse. No hay opiniones.
De nada.
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Los cambios demográficos cotizan en las carteras de inversión

 El envejecimiento de la población lastra las cuentas públicas, pero favorece a negocios que cotizan

 

En España viven hoy 7,1 millones de personas mayores de 65 años (el 17% de la población). En 2060 este grupo estará compuesto por 15 millones de individuos, el 30% del total, según las proyecciones del INE. Esta cifras constituyen un argumento irrebatible de la creciente influencia de los cambios demográficos, principalmente los que tienen que ver con el envejecimiento de la población y la mayor esperanza de vida, en la evolución de los mercados.

Por este motivo, los expertos aconsejan prestar cada vez más atención a la demografía a la hora de confeccionar estrategias de inversión. Es cierto que es un criterio a largo plazo, que nunca una cartera debe basarse únicamente en este aspecto y que deben tenerse en cuenta otros factores a la hora de elegir los activos donde invertir, tales como su valoración y las previsiones de crecimiento. Sin embargo, la demografía cuenta con un valor añadido del que ninguna otra variable económica puede alardear: su predictibilidad. Cuánto crecerá la economía mundial en los próximos años o en qué nivel se situarán los tipos de interés en el área euro son variables que dependen de múltiples factores. Pero, si hoy ya se sabe cuántas personas tienen 40 años se puede determinar con escaso margen de error cuántos habitantes se habrán jubilado en un cuarto de siglo, con los cambios en los hábitos de consumo que ello comporta.

Conviene no caer en el error de que el impacto de los cambios demográficos en los mercados está aún por venir. Ya se dio en el pasado y se está viendo en el presente. ’La incertidumbre sobre la sostenibilidad del sistema europeo de pensiones hace que los particulares se planteen una complementariedad en sus ingresos mediante estrategias de inversión con un horizonte a largo plazo’, explica Isabel Giménez, directora de la Fundación de Estudios Bursátiles y Financieros.

Los expertos creen, por lo tanto, que en la actual bonanza al unísono de todos los mercados (acciones, bonos e inmuebles) ha contribuido, además de la abundante liquidez, la aportación, bien a través de compras directas, bien a través de ingresos en planes de pensiones, de los mayores de 45 años. Es uno de los grupos de edad más numeroso en los países occidentales. Se encuentra en la cumbre de su carrera profesional y de ingresos, y ahorra para la jubilación.

El envejecimiento de la población tiene, sobre todo, un claro reflejo en el precio de los activos de renta fija. Los expertos consideran que con la edad los ahorradores se vuelven más conservadores en sus inversiones, lo que se traduce en una presión a la baja para los tipos de interés. Esta situación podría servir para desentrañar en parte ese famoso ’enigma’ que denunció Alan Greenspan, presidente de la Reserva Federal de EE UU, al tratar de explicar el aplanamiento de la curva de tipos.

’El perfil de riesgo de las personas disminuye conforme se aproximan a la jubilación. Es decir, ven más cerca la necesidad de hacer uso de sus ahorros y no quieren arriesgarlos. Renuncian a mayores beneficios para ganar en seguridad’, comentan fuentes del servicio de estudios del Banco del Santander.

Valores ’rejuvenecidos’ por la demografía

 

Desde organismos públicos como la Reserva Federal (en la reunión anual que celebró en el verano de 2004), pasando por el Banco de España (en sus boletines económicos), hasta los departamentos de análisis de grandes bancos de inversión como Goldman Sachs, se está prestando cada vez mayor atención a las tendencias de la población. Incluso ya existe un fondo especializado en criterios demográficos. Se llama CI Global Boomernomics Sector fund, de la firma canadiense CI Funds. El gestor de este fondo es el jefe de inversiones de Trilogy Advisors, William Sterling, de 50 años, considerado como el auténtico gurú mundial en esta clase de inversiones.

’Nuestra filosofía se basa en invertir en aquellas compañías que se beneficiarán de los hábitos de consumo de una sociedad cada vez más envejecida y donde se viven más años’, señala Sterling a Cinco Días en una entrevista telefónica desde la sede de Trilogy Advisors en Nueva York. El fondo de Sterling gestiona 814 millones de dólares y desde 1998, año de su lanzamiento, ha obtenido una rentabilidad anualizada del 6% frente al 1% del índice mundial de Morgan Stanley.

Tras la II Guerra Mundial, especialmente en los países anglosajones, se produjo un auténtico boom demográfico que abarcó desde 1946 hasta 1964. Esto quiere decir que a partir de 2011 la primera oleada de baby boomers alcanzará los 65 años y empezará a jubilarse en masa. ’Hace tres décadas este grupo estaba en pleno apogeo laboral. Fue la época en la que se lanzaron a comprar casas, coches y otros bienes propios de los treintañeros, lo que provocó una burbuja inmobiliaria que duró hasta la década de los ochenta en EE UU, y un repunte inflacionista. Hoy en día, sus necesidades y sus preferencias han cambiado y serán otros sectores los que se beneficien de sus demandas’, explica Sterling, doctor en Economía por Harvard.

¿Qué sectores se verán más beneficiados de la jubilación de los baby boomers? Sterling señala que, al llegar a los 65 años, la mayor parte de la gente tiene su casa pagada. ’Por lo tanto, disponen de mayores recursos para gastar en consumo discrecional como ocio, viajes, cuidado personal o medios de comunicación’, apunta. El sector de salud, por razones obvias, será otro segmento beneficiado. ’Sin embargo, dentro de este sector preferimos aquellas compañías relacionadas con el material médico antes que las farmacéuticas, porque éstas se encuentran muy expuestas a decisiones políticas’, añade.

Las compañías de servicios financieros también saldrán ganando. ’Si se observa la distribución de activos por edades, la mayor parte éstas en posesión de personas mayores de 45 años’, argumenta. Por último, un sector que también gusta a Sterling, aunque sea de forma indirecta, es el de tecnología. ’Las sociedades occidentales se enfrentarán a una sensible disminución de la fuerza laboral. Por lo tanto, se tenderá a sustituir el caro capital humano por el capital tecnológico, que es más barato’, explica.

Si a la selección sectorial realizada por Sterling se le aplican los datos de consenso de mercado recopilados por JCF Group acerca de los valores más recomendados en cada sector por los analistas en Europa, se puede confeccionar una lista con ideas de inversión para ganar en Bolsa en una sociedad envejecida.

Dentro del sector de medios, se encuentran valores como los franceses Publicis y Vivendi o los británicos Informa y Wpp Group. En el negocio de salud, entre las compañías favoritas de los expertos estarían Phonak, que fabrica dispositivos para sordos, la farmacéutica Roche o la empresa alemana Fresinus, especialista en equipos médicos. Otra opción muy recomendada es la británica Cartival, que organiza cruceros, la aerolínea de vuelos baratos Ryannair o la cadena hotelera francesa Accor. En el negocio de servicios financieros, los expertos se inclinan por compañías como Intermediate C. Group, la Bolsa de Londres o el grupo de capital riesgo 3i. Por último, en el negocio de cuidado personal y productos para el hogar, los mayores consejos de compra se dan en la británica Reckitt Beckiser o en la holandesa Philips. Esta última también fabrica dispositivos médicos.

Otros expertos creen, sin embargo, que el abanico de valores que se beneficiarán de una sociedad de mayor edad es aún más grande. Isabel Giménez, por ejemplo, incluye a aquellos sectores de menor riesgo y de mayor estabilidad en su remuneración al accionista como ’banca, eléctricas y autopistas’.

Además del efecto directo en los mercados del envejecimiento de la sociedad, existe un impacto en la sombra: el segmento de población de mayor edad es cada vez un grupo electoral más poderoso, un lobby que puede condicionar las políticas de los gobiernos en determinados aspectos. ’Su presión puede influir en la presión fiscal y en los servicios públicos, pero no creo que condicione la política monetaria’, indica Henrik Lumboldt, estratega jefe de Inversis. Por su parte, Sterling va más allá: ’Los baby boomers tendrán especial interés en que el Gobierno mantenga baja la inflación para proteger el valor de sus activos. Y querrán que los políticos contengan el gasto público y recorten los impuestos’.

En este contexto, los planes de pensiones son los grandes beneficiados del envejecimiento de la población. Sin embargo, muchos de estos fondos han afrontado en los últimos años grandes déficit, principalmente por la caída en el precio de los activos tras la burbuja tecnológica, el bajo entorno de tipos de interés y la caída de las aportaciones. La situación ha llevado a la propia industria y a los legisladores a poner en práctica algunos cambios para subsanar los desfases entre pasivos y activos, protegiendo con ello al partícipe.

Entre los cambios introducidos destaca la obligación para los gestores de tener carteras con duraciones más largas, un requisito que ha provocado el renacer de emisiones de deuda a 30 y 50 años. Goldman Sachs calcula que los fondos de pensiones demandarán en el futuro 2 billones de dólares en renta fija (el 12% de los activos totales de esta mercado actualmente). En un informe reciente, este banco propone retrasar en cinco años la edad de jubilación para paliar los efectos nocivos de una sociedad envejecida. ’Hacer de los 60 años los nuevos 55’. En su opinión, esta medida incrementaría en 0,6 puntos porcentuales el crecimiento económico en Europa en los próximos 20 años.

Atentos a

 

 

La primera generación de baby boomers, grupo de personas nacidas entre 1946 y 1964, alcanzará en 2011 los 65 años. La jubilación de este numeroso colectivo en EE UU, disparará el consumo en ocio, viajes, salud, servicios financieros, medios y tecnología.

 

Los inmigrantes abren nuevos nichos de mercado

 

 

Además del envejecimiento, otro de los cambios demográficos más acusados que viven los países occidentales son los flujos migratorios. En el caso de España, este fenómeno es bastante palpable, ya que en pocas décadas se ha convertido en un país receptor de inmigrantes.

En 1981 el número de extranjeros residentes era de 198.042, según los datos de la Secretaría de Estado de Inmigración. En diciembre de 2003, la cifra había ascendido a 1,6 millones. Este dato, no refleja, sin embargo, el incremento del número de inmigrantes que ha aflorado el proceso de normalización de trabajadores extranjeros llevado a cabo en 2005.

Desde el servicio de estudios del Banco Santander consideran que los inmigrantes tienen un efecto ’bastante positivo’ en la economía y en las empresas españolas, cotizadas o no, porque ha ampliado la gama de productos. ’Los inmigrantes tienen unas necesidades diferentes y han revitalizado, por ejemplo, el sector de coches de segunda mano y los alquileres de viviendas. Además, beneficia al negocio de las telecomunicaciones y al financiero’, señalan desde el banco.

Isabel Gimenez, directora de la Fundación de Estudios Bursátiles cree que el tirón de los inmigrantes beneficia a sectores como el inmobiliario, banca y seguros. ’Los créditos al consumo y los hipotecarios ya se han visto beneficiados’.

Henrik Lumboldt, estratega jefe de Inveris, cree que el verdadero impacto se verá a medio plazo ’ya que su poder adquisitivo ahora es escaso’. Eso sí, reconoce que su presencia ’alivia las cargas de la seguridad social que provoca el envejecimiento de la población’.

 

Wall Street ya cotiza el ascenso del poder hispano

 

 

La cada vez más cercana jubilación de los baby boomers no es la única tendencia demográfica con repercusiones en los mercados de EE UU. De cerca le sigue el imparable ascenso de las personas de origen hispano, que alcanzan los 41 millones, el 14% de la población estadounidense, según el US Census Bureau.

Los expertos de Goldman Sachs señalan en un reciente informe que el número de latinos seguirá creciendo a un ritmo tres veces superior a la media en EE UU, con sus consiguientes repercusiones económicas. El banco de inversión basa esta previsión en tres razones. En primer lugar, la llegada de hispanos a EE UU supera los 700.000 por año. Además, su tasa de natalidad (2,9 niños por mujer) supera claramente a la de los blancos no hispanos (1,8 niños). Por último, la población latina es mucho más joven (25,9 años de media) que el resto (35,3 años).

’La población latina tendrá cada vez un mayor impacto en los mercados financieros, con implicaciones en los beneficios corporativos y en las valoraciones de las compañías’, señalan desde Goldman Sachs. ’Sus niveles de renta son de los más bajos pero tenderán a converger con el resto. Además, cuando esto suceda gastarán más en salud, seguros y viviendas’, añaden.

Los beneficiados de la ’hispanización de EE UU’ serán las compañías expuestas a los Estados donde este grupo está más presente (California, Texas y Florida), las empresas que abastecen su consumo actual, y aquellas que recibirán las demandas cuando sus ingresos aumenten. Goldman Sachs ha creado dos índices, uno bancario y otro de empresas no financieras, donde reúne a aquellas compañías que se beneficiaran del latin power. Incluye bancos como City National, BankAtlantic y empresas como SBC Communications y Texas Industries.

 

China e India, dos potencias en expansión

 

 

El planeta Tierra está habitado por 6.500 millones de personas, según el último informe de la United Nations Population Division (UNPD), organismo dependiente de Naciones Unidas. De esta cantidad, el 37,2% se concentra en tan sólo dos países. En China viven 1.315 millones de personas y en la India 1.103 millones.

La cifra, por sí sola, pone en evidencia, según los expertos, el enorme potencial de ambos mercados. En un doble sentido. Sus economías, y con ello las Bolsas de estos países, se beneficiarán del outsourcing de las compañías occidentales que se empiezan a instalar allí por los menores costes. Asimismo éstas verán incrementar sus exportaciones en la medida que los citados gigantes demográficos vayan desarrollando sus economías y abriéndose al sistema capitalista.

’El hecho de que sean potencias demográficas supone un gran atractivo como mercado de destino para las exportaciones de cualquier país, al ser mercados en crecimiento. Ahora bien, sus barreras formales e informales hacen que se dificulten las relaciones comerciales si no se conocen los requisitos necesarios’, según Isabel Giménez, directora de la Fundación de Estudios Bursátiles y Financieros.

China es líder en la parte manufacturea y textil, aunque ha avanzado también en la cadena de valor y es además una gran productora de bienes con alto valor añadido. ’Su asignatura pendiente es el sector financiero, con la Bolsa de Pekín todavía muy rudimentaria y cerrada a la inversión extranjera, y la mayoría de las entidades con el 50% de su cartera de créditos morosos’, asegura Giménez. La India, por su parte, es una potencia en telecomunicaciones e informática.

Sin embargo, ni China ni la India se escapan del proceso del envejecimiento de la población, en la primera motivado por la política oficial de un hijo por familia. ’Esta situación, en el caso de ambos países, será más traumática que en los países occidentales, puesto que llegarán a ella sin alcanzar el desarrollo pleno’, advierten desde Goldman Sachs.

 

http://www.cincodias.com/articulo.html?xref=20051210cdscdicnd_1&anchor=cdspor&type=Tes&d_date=20051210