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ECONOMIA Y VARIOS-RECOPILACIÓN

Vivienda

Las consultoras aconsejan esperar uno o dos años antes de comprar un piso

22 de noviembre 2007

¿Comprar un piso ya o espera uno o dos años a qué la crisis inmobiliaria se recrudezca y bajen los pisos?. Esta es la gran pregunta que se plantean en estos momentos miles de parejas y familias españolas. Las grandes inmobiliarias han comenzado a lanzar el mensaje de que existe una gran demanda retenida que podría explotar en los próximos meses y volver a encarecer los pisos. Paralelamente, la banca advierte que la tormenta subprime complicará la concesión de nuevos créditos hipotecarios en los próximos años, por lo que es mejor cerrar la operación ahora. Sin embargo, los datos económicos y los expertos adelantan que los grandes nubarrones del sector originados por la desaceleración económica provocará la salida al mercado de chollos en segunda mano y más promociones y regalos en la vivienda nueva. ¿Quién tiene razón? y ¿Qué tesis se impondrá?

Para Fernández Rodríguez de Acuña, de la consultora, R.R. de Acuña & Ass, está claro que aquellos compradores o inversores que tengan paciencia serán gratificados. “Históricamente, cuando ha habido un parón o recesión en la vivienda similar a la que existe ahora, los precios se flexibilizan más adelante, cuando el promotor está estrangulado o cuando los inversores ya no pueden aguantar y sacan al mercado sus pisos en peores condiciones a lo que esperaban” apuntó a INVERTIA. Según él, es entonces “cuando aparecen los chollos y las ofertas inmobiliarios de calado.

En opinión de esta consultora, la financiación del piso no tiene por qué empeorar en el plazo de uno o dos años ya que no se esperan subidas agresivas por parte del BCE y el Euribor, que ha repuntado de forma alocada por la crisis de liquidez generada por la tormenta crediticia, tenderá a normalizarse en los próximos meses. No obstante, la compra si puede verse perjudicada por el endurecimiento de las condiciones por parte de los bancos y entidades “que ya se están notando”.

Por su parte, los analistas de CB Richard Ellis, el sector tendrá que ir dejando al descubierto a medida que pase el tiempo ofertas interesantes dado que cada vez irán llegando al mercado más inmuebles, tanto en alquiler como en venta, procedente de inversores que adquirieron la vivienda con fines especulativos al ver que no pueden cumplir sus expectativas. Además, añaden que los activos tendrán poco recorrido alcista en precios a partir de ahora, sobre todo en segunda residencia de costa, por lo que la demanda con fines de inversión se debilitará y aparecerán gangas.

En opinión de Miguel Pinto, director de investigación de mercado y consultoría del Grupo I muchas familias postergan en estos momentos la compra de un nuevo piso “simplemente porque no tienen fondos para comprarlo”. Pinto sostiene que algunas promotoras se verán dañadas seriamente por esta nueva situación y se verán obligadas a sacar producto más barato. En este sentido, las previsiones apuntan que la demanda real de viviendas para este año será de entre 400 y 450.000 viviendas frente a las casi 800.000 de ejercicios anteriores.

Otros especialistas del mercado también creen que, antes de comprar, hay que esperar algún tiempo (uno o dos años) ya que el encarecimiento de las hipotecas provocará la llegada de numerosos pisos de familias que no pueden hacer frente a los créditos, en muchos casos por expropiaciones y embargos.

Caídas de precios en 2008 y 2009

Diferentes instituciones y organismos, dentro y fuera de nuestras fronteras, han vaticinado en los últimos meses caídas en el precio de la vivienda en los próximos ejercicios de 2008 y 2009. La última ha sido Martinsa Fadesa, que ha reconocido que si sigue el parón de ventas tendrá que rebajar el precio de algunas de sus nuevas promociones pese a que pagó un precio de suelo acorde al boon inmobiliario.

Con anterioridad a este anuncio, se han producido numerosos vaticinios sobre un posible batacazo del sector inmobiliario en España. Uno de los primeros llegó hace unos meses del jefe del Fondo Monetario Internacional (FMI), Simon Johnson, que alertó que los precios de la vivienda podrían caer en España por la reducción del crédito a nivel mundial.

Ya en nuestro país, el Colegio de Agentes de la Propiedad Inmobiliaria (API) de Valladolid asegura que el crecimiento del sector inmobiliario en los últimos años ha hecho que se "inflen las tasaciones", por lo que, a su juicio, en la actualidad, el precio de los pisos de segunda mano en nuestro país están "entre un 20% y un 30%" por encima de su valor de mercado.

Para la Red de Expertos Inmobiliarios (REI) -que agrupa a casi 200 agencias inmobiliarias- los propietarios de pisos están cediendo ante la caída de la demanda y están dispuestos a realizar rebajas de precios en las viviendas de segunda mano de hasta un 20% en lo que queda de año. Además, esta tendencia se mantendrá en 2008, aunque las reducciones de precios el próximo año estarán cercanas al 3%, según esta organización.

A pesar de ello aseguran que incluso ahora "es un buen momento para comprar una vivienda", ya que "se puede escoger piso", mientras que "hace tres años se compraba lo que había". Por otro lado, el Servicio de Estudios de BBVA estima en sus últimos informes que el precio de la vivienda continuará subiendo en 2008, si bien un año después, la tendencia se invertirá y caerá un 1,9%. La entidad adelanta que el precio de los inmuebles crezca todavía de manera sostenida este año, en concreto un 5,5%, la mitad del ritmo al que lo hacía en 2006. Fruto de la ralentización del sector, el banco puntualiza que en 2008 los pisos se encarecerán ya sólo un 1,4% para, ya en 2009, caer al citado 1,9%.

Caja Madrid es más drástica en su último informe de coyuntura económica y apunta que los precios de la vivienda podrían estancarse en 2008 o incluso caer "ligeramente" a lo largo del año, lo que afloraría nuevas gangas inmobiliarias.

Otro banco de inversión, Morgan Stanley también subrayaba en su último informe publicado a principios de año su convicción en la caída del valor de la vivienda. En concreto, comenta que el escenario sobre el que trabaja el banco es el de una caída del precio de la vivienda en nuestro país del 5% en 2008.

Esta tesis también la comparte la entidad alemana Deutsche Bank. Según sus técnicos, el precio de la vivienda en España bajará entre un 2% y un 8% en 2008 tras finalizar 2007 en un nivel de encarecimiento cercano al crecimiento del IPC. Este descenso de los precios podría generar "ansiedad" en el mercado y acelerar el proceso de ajuste, "especialmente en un contexto de endurecimiento de las condiciones crediticias", subraya el informe de DB. La entidad espera que esta desaceleración de los precios finalice en 2009, cuando el precio de las viviendas crecerá como máximo al nivel de la inflación en el periodo. A su vez, esta entidad germana considera que el mercado inmobiliario español está sobrevalorado en un 30%, por lo que los precios pueden bajar con facilidad como reacción a factores externos, entre los que señala la pérdida temporal de confianza en el mercado o porque los compradores potenciales prefieran esperar para hacer la adquisición

”Más vale ahora que nunca”

Los responsables del portal inmobiliario Idealista admiten esta debilidad del mercado inmobiliario español pero creen que comprar ahora puede ser más ventajoso que esperar al futuro. Según su portavoz, Fernando Encinar “es mejor tomar la decisión cuanto antes porque ahora muchos vendedores están aceptando las ofertas agresivas que realizan los compradores ante el parón que vive el sector, situación que podría no extenderse más adelante”.

Además, cree es muy posible que en uno o dos años las entidades financieras hayan endurecido las condiciones financieras de sus hipotecas, lo que reducirá el fácil acceso a la financiación de los últimos años.

El grupo de las catorce mayores inmobiliarias españolas (G-14), ha alertado en las últimas semana sobre la posibilidad de que el precio de los pisos vuelva a subir "de forma vertiginosa" en el plazo de dos años por el "estrangulamiento" que se provocará en el sector en caso de que no se agilicen los plazos para urbanizar suelo y se tramiten planeamientos urbanísticos. Aseguran que el parón de la vivienda es en muchos casos psicológica ante la previsión de que sigan bajando los precios y que cuando esa demanda constate que no bajarán y se libere esta demanda retenida los precios podría volver a dispararse.

También la patronal de promotores madrileños (Asprima) considera necesario que la demanda potencial abandone la creencia, “alimentada por la clase política y los medios de comunicación”, de que los precios de la vivienda bajarán, ya que, de este modo, “se están retrasando las decisiones de compra y con ellas el esperado "ajuste" del mercado.

"Nada más lejos de la realidad", aseveran los promotores en la última edición de su revista trimestral a la hora de descartar una caída de precios. En su opinión, el "rígido comportamiento" que caracteriza a los precios de los inmuebles no permite prever un escenario de descensos. La organización presidida por José Manuel Galindo confió, sin embargo, en que la demanda potencial "no tardará en darse cuenta de ello", y consideró que ese "será el momento clave en el que se producirá el ajuste esperado".

Crisis hipotecaria: buscando manchas solares

 José Fco. Bellod Crisis hipotecaria: buscando manchas solares 00:14h. del Viernes, 21 de septiembre.  M.O En los últimos años los portavoces del pensamiento neoliberal han negado la existencia de burbujas inmobiliarias en países como Estados Unidos o España: el exagerado encarecimiento de la vivienda era tan sólo una suave sobrevaloración. Nada peligroso. Más recientemente, esos mismos analistas han admitido que tal burbuja existía, pero que sería absorbida sin problemas por el sistema, ya que las economías nacionales estaban saneadas y presentaban buenos fundamentos macroeconómicos. En otras palabras: sólo cabía esperar un ajuste suave, una desaceleración lenta de los precios de la vivienda sin impacto en el empleo, en el sistema financiero o en el crecimiento económico. Ajuste suave Tal ha sido la consigna repetida una y otra vez a modo de mantra purificador por la intelectualidad que trabaja al servicio del capital. La Banca, las multinacionales… las grandes empresas en general, financian multitud de investigaciones científicas cuya única finalidad es justificar la bondad de sus intereses. Ahora, después de años de negar la irracionalidad de la economía del ladrillo (tan lucrativa para algunos a costa de estrangular las economías domésticas con hipotecas monstruosas), la realidad se impone con toda su crudeza en forma de crack bursátil. Desde principios de año se han sucedido en Estados Unidos las quiebras y suspensiones de pagos de entidades financieras ligadas al negocio hipotecario (New Century, Bear Sterns, American Home Mortgage, Home Banc, etc.…). Su cotización en Bolsa ha sido suspendida. El pasado 8 de agosto el Banco Central Europeo (BCE) tuvo que prestar 95.000 millones de euros a los principales bancos europeos. Un día después el BCE tuvo que prestar otros 61.000 millones. Y a ello hay que añadir el dinero procedente de la Reserva Federal estadounidense. Las primera operaciones fueron préstamos a 1 día al sistema bancario, a finales de agosto ha habido que realizar préstamos a 3 meses, síntoma inequívoco de que el problema está bastante enquistado. La Banca clama: ¡No hay problema, todo está controlado! Pero lo cierto es que algún problema habrá cuando el mismísimo George W. Bush tiene que comparecer con urgencia ese mismo día ante los medios de comunicación para lanzar una señal de calma. La infamia. Básicamente el negocio bancario consiste en vender confianza. La confianza es lo que nos anima a prestar y a pedir prestado. Por eso, cuando se extiende el pánico, los primeros en resentirse son precisamente los bancos. Así que la intelectualidad financiera está buscando una explicación convincente a lo que está pasando pero una explicación que no socave la confianza en el conjunto del sistema: ¡Hay que preservar la fe en los mercados! Es lo que en Economía se denomina manchas solares: explicar los fenómenos económicos mediante variables que no tienen que ver con la economía. De ahí su nombre: en el siglo XIX se popularizó una teoría según la cual el ciclo económico dependía de la influencia de las manchas de la superficie solar en el clima y, por ende, en la agricultura. En definitiva, las manchas solares no son otra cosas que excusas acientíficas para exculpar al sistema. Son los pobres, las familias modestas, las que van a llevarse la peor parte. Perderán por partida doble. De una parte porque muchos de ellos van a perder su hogar ante la incapacidad de pagar las hipotecas. De otra, porque la explicación oficial de la actual crisis les culpa del exceso de crédito hipotecario en condiciones poco solventes: las llamadas hipotecas subprima. Estos individuos han dejado de pagar sus hipotecas llevando a la suspensión de pagos (o a la quiebra) a las entidades prestamistas y a inversores (bancos, Fondos de Inversión…) que habían comprado bonos emitidos por aquellas. ¡Si es que no puede uno fiarse de los pobres! Esa explicación es una infamia porque descarga la culpa de la crisis en quienes son en realidad víctimas del proceso especulativo, escamoteando la responsabilidad de quienes han diseñado un sistema financiero irracional. Una infamia basada en el uso demagógico de los hechos. Las Causas. Lo que verdaderamente está ocurriendo es que el sistema capitalista globalizado es incapaz de seguir financiando el proceso especulativo en el ámbito inmobiliario y en el ámbito bursátil. Desde 1999 los precios de la vivienda (posteriormente los de los activos financieros) han crecido de forma exuberante (parafraseando al Sr. Greenspan) de modo que los precios ya no reflejan el verdadero valor de las cosas. Valor en el sentido marxista del término. La viviendas (tanto las que compran los clientes de hipotecas subprima como las demás) están sobrevaloradas. El crecimiento estadounidense de los últimos años se ha basado en la demanda especulativa de viviendas (comprar para revender) y en la expansión de los gastos militares: es el denominado keynesianismo bastardo. Las principales economías occidentales son incapaces de seguir generando recursos para financiar la demanda especulativa de viviendas: les falta productividad. La gente está empezando a perder sus empleos porque el modelo de crecimiento está agotado y por eso no pueden pagar las hipotecas. El déficit público estadounidense impide seguir financiando una guerra interminable (Irak). El gasto público ya no genera empleo, el sector inmobiliario tampoco. La subida de tipos de interés en Estados Unidos y Europa es un hecho anecdótico, un catalizador que ha precipitado los acontecimientos: aunque no hubieran subido el mercado inmobiliario también se habría derrumbado, sólo que algo más tarde, porque la inflación y las hipotecas se han comido la capacidad de gasto de las familias. Las familias obreras estadounidenses (que aunque no lo parezca, existen) no han causado la burbuja inmobiliaria: son sus víctimas. Han tenido que aceptar de mala gana precios e hipotecas indecentes porque la alternativa era aun peor: quedarse sin hogar. Los defensores del sistema harían bien en preguntarse cómo es posible que el mercado, el bendito mercado, nos haya conducido a esta situación. ¿Cómo es posible que esa prodigiosa máquina de creación de riqueza que es el mercado haya provocado el desplome bursátil más grave de la última década a nivel mundial? Se dice que las agencias de calificación (Moodys, Standard and Poors… ), agencias que se dedican a evaluar el riesgo que supone invertir en una determinada empresa, han funcionando maliciosamente, ocultando información a los ahorradores para no perjudicar sus propio intereses como asesores de la Banca y de las empresas calificadas, de las que proceden buena parte de sus ingresos. También es cierto. Al fin y al cabo la corrupción es consustancial al capitalismo: la codicia, ganar dinero, es el principal incentivo de la organización capitalista como ya se encargó de señalar Adam Smith en La Riqueza de las Naciones. La ausencia de intervención estatal ha conducido al desenfreno mobiliario y a la crisis financiera y es ahora (como siempre) cuando las entidades financieras reclaman intervención pública para sostener el sistema financiero. Han pedido ayuda a los bancos centrales. Mañana pueden pedir que el Estado, vía presupuestaria, tape los agujeros que ellos han provocado. No sería la primera vez. Quizá si el Estado hubiera intervenido cuando le correspondía (penalizando fiscalmente las ganancias especulativas y la acumulación de viviendas, subvencionando la compra de vivienda sólo a las familias modestas, promoviendo vivienda pública en propiedad o en alquiler a precios regulados, etc, etc…) los precios de la vivienda no habrían crecido tanto, las hipotecas no serían tan elevadas y habrían sobrado recursos para financiar más I+D y lograr mayores cotas de productividad. El futuro. Decía Keynes que hacer predicciones en economía es como conducir con la vista fija en el retrovisor. Algo hay de cierto en ello. En este caso los datos del pasado reciente son lo suficientemente elocuentes como para esperar lo peor. La sobrevaloración de la vivienda en España es superior a la de Estados Unidos. La concesión de créditos hipotecarios lleva años creciendo por encima del 20% anual. La morosidad de esos créditos volvió a repuntar en 2006 después de años de descenso. El 75% de los puestos de trabajo creados desde 1999 depende directamente o indirectamente de la construcción. La Banca española (directamente o vía fondos de inversión) tiene importantes intereses en el sector inmobiliario. El crédito hipotecario alcanza ya el 100% de nuestro PIB, el triple que en 1999. Y desde junio ha empezado a destruirse empleo en ese sector. Suma y sigue… Por cierto. Una pregunta para la reflexión. ¿Mantendrá el Gobierno de Zapatero su propuesta de invertir en Bolsa parte del Fondo de Reserva de la Seguridad Social? 

* Doctor en Economía

http://www.larepublica.es/spip.php?article7055   

Inversores británicos buscan a la desesperada compradores para sus inmuebles en la costa española

 

Lunes, 20 de marzo de 2006 

Cientos de particulares británicos que compraron residencias como inversión en las costas españolas en los años del boom se encuentran hoy en una situación angustiosa: sobreoferta de pisos una vez finalizadas las promociones, caída brusca de la demanda, bajada de precios y necesidad de vender rápidamente o resignarse a quedarse con las hipotecas y los ladrillos parados.

Éste es, al menos, el panorama que detallaba la sección de Vivienda del diario Sunday Times hace escasos días en un artículo titulado Ventas angustiosas en la costa (española). Las cifras que menciona el artículo no tienen desperdicio: hundimiento de la demanda en un 40%, apartamentos de las mismas promociones que cuestan el 10% menos de lo que pagaron por ellos y cientos de británicos entrampados.

Un negro panorama que confirma los datos sobre inversión extranjera en vivienda en nuestro país que el Banco de España hizo públicos recientemente: ésta cayó un 15% en 2005, confirmando la tendencia descendente del año anterior, cuando el descenso fue del 6,6%.

No hay que olvidar que Reino Unido es con diferencia el principal país de origen de la mayor parte de los nuevos residentes en España mayores de 65 años. En muchos casos, éstos terminan adquiriendo una vivienda en propiedad. De hecho, un estudio del mercado inmobiliario español realizado por Planner-Asprima el año pasado apuntaba a que el 79% de los británicos que residen en el litoral peninsular o Canarias son propietarios de la residencia en la que viven.

 

http://www.elconfidencial.com/noticias/noticia.asp?id=11758&edicion=20/03/2006&pass

 

Jubilados europeos, en busca de calidad, mar y golf en España

Urbanizaciones de lujo y viviendas más pequeñas son productos de gran demanda impulsada por los cambios demográficos
 

 

Quizá el sector que está experimentado impactos más significativos por los cambios demográficos y sociológicos que atraviesa España sea el inmobiliario. Esa es la opinión, compartida por otros expertos, de Emilio Langle, director de Aguirre Newman, quien destaca que ’la actual evolución demográfica es una de las razones que explican que la demanda sea tan activa, pese al aumento de los precios, y que la oferta se eleve a unas 750.000 viviendas visadas al año’. Esos cambios aclaran, también, que un 40% de la oferta residencial esté ahora ubicada en la costa.

Y es que los extranjeros, casi el 100% son europeos, que compran una vivienda como segunda residencia o para trasladarse a ella después de su jubilación, son uno de los motores del cambio de la demanda. ’España es el segundo país de Europa, después de Italia, por compras de casas por parte de extranjeros. Y este aspecto está influyendo asimismo en la oferta’, afirma Emilio Langle. Estos clientes quieren productos de calidad: urbanizaciones cerradas, apartamentos con amplias terrazas y vistas al mar, con campos de golf y otras instalaciones deportivas, añade.

Para Edward Farrelly, de Richard Ellis, los aspectos demográficos que más están influyendo en la inversión inmobiliaria en España son tres: el envejecimiento de la población, la demanda de viviendas más pequeñas y la emigración. Y sus efectos, a su juicio, se mantendrán durante años. Respecto al aumento de la edad media de los ciudadanos destaca además que los fondos de pensiones, que cuentan por ese fenómeno con más liquidez, invierten de forma creciente en todo tipo de activos inmobiliarios, y lo seguirán previsiblemente haciendo en las próximas décadas.

Apartamentos pequeños

 

Pero en las ciudades se ha acabado con que los productos más demandados sean los pisos de tres dormitorios, al haberse reducido el número de miembros de las familias .’Además hay cada día más personas que viven solas, entre ellas los divorciados, que demandan apartamentos pequeños’, manifiesta Farrelly.

El directivo de Richard Ellis se refiere asimismo a cómo está influyendo la llegada de clientes europeos en el tipo de promociones en zonas como Baleares, la Costa del Sol, en donde el 60% de los compradores son extranjeros, y en Levante. ’Con ellos se ha introducido más el concepto de resort, y también la idea de que son necesarias buenas infraestructuras, servicios sanitarios cercanos y ocio’.

La demanda de ese importante colectivo está impulsado la inversión en otras zonas, entre ellas, las costas de Cádiz y de Almería, manifiesta Emilio Langle. ’La oferta se está adaptando bien, pero tampoco se debe bajar la guardia, porque están surgiendo competencias importantes desde países como Croacia’, manifiesta. Mientras, constructoras e inmobiliarias intentan crear los productos solicitados como algunos ubicados en Canarias o en la Costa del Sol. Estos son los casos, por ejemplo, de la Hacienda del Sol, en Estepona, de Realia, o San Vicenc de Montalt, en Barcelona, de Sacyr Vallehermoso.

Algunos informes inmobiliarios europeos apuntan a que unos quince millones de ciudadanos de diversos países quieren o están planeando comprar una residencia en el litoral mediterráneo español. Por su parte, en el último boletín sobre el mercado inmobiliario del BBVA se destaca que ’la compra de vivienda por parte de no residentes continua representando una parte muy importante de la demanda de inmuebles’. Y que un conjunto de factores ponen de relieve ’la creciente importancia de los mercados de la costa mediterránea y los de las grandes ciudades frente al menor dinamismo de los mercados interiores y del norte peninsular’.

Además de esos factores, el envejecimiento de la población está desarrollando productos con un claro futuro. Desde las residencias para la tercera edad a complejos como los life resorts, para ese mismo segmento de la población en línea con la percepción de que España se está convirtiendo en la Florida de Europa.

El doble efecto de la emigración

 

 

La emigración es otro de los factores demográficos que está impactado con fuerza en el mercado inmobiliario español. Y además de su peso en la demanda, Emilio Langle, de Aguirre Newman, destaca que esta parte de la población, al tener más bajo poder adquisitivo, está adquiriendo viviendas menos demandadas por los ciudadanos españoles, pero a éstos les permite deshacerse de esas casas y poder invertir en activos inmobiliarios de precios más elevados. Edward Farrelly destaca, además, la influencia de este amplio colectivo en el mercado de alquiler.

Y ya un 30% de los inmigrantes que residen en España posee una vivienda en propiedad o está en trámites para su compra, según un estudio realizado por el Colegio de economistas de Madrid, teniendo en cuenta los datos sobre extranjeros en España.

 

 

http://www.cincodias.com/articulo.html?xref=20051210cdscdicnd_2&anchor=cdspor&type=Tes&d_date=20051210

Los cambios demográficos cotizan en las carteras de inversión

En España viven hoy 7,1 millones de personas mayores de 65 años (el 17% de la población). En 2060 este grupo estará compuesto por 15 millones de individuos, el 30% del total, según las proyecciones del INE. Esta cifras constituyen un argumento irrebatible de la creciente influencia de los cambios demográficos, principalmente los que tienen que ver con el envejecimiento de la población y la mayor esperanza de vida, en la evolución de los mercados.

Por este motivo, los expertos aconsejan prestar cada vez más atención a la demografía a la hora de confeccionar estrategias de inversión. Es cierto que es un criterio a largo plazo, que nunca una cartera debe basarse únicamente en este aspecto y que deben tenerse en cuenta otros factores a la hora de elegir los activos donde invertir, tales como su valoración y las previsiones de crecimiento. Sin embargo, la demografía cuenta con un valor añadido del que ninguna otra variable económica puede alardear: su predictibilidad. Cuánto crecerá la economía mundial en los próximos años o en qué nivel se situarán los tipos de interés en el área euro son variables que dependen de múltiples factores. Pero, si hoy ya se sabe cuántas personas tienen 40 años se puede determinar con escaso margen de error cuántos habitantes se habrán jubilado en un cuarto de siglo, con los cambios en los hábitos de consumo que ello comporta.

Conviene no caer en el error de que el impacto de los cambios demográficos en los mercados está aún por venir. Ya se dio en el pasado y se está viendo en el presente. ’La incertidumbre sobre la sostenibilidad del sistema europeo de pensiones hace que los particulares se planteen una complementariedad en sus ingresos mediante estrategias de inversión con un horizonte a largo plazo’, explica Isabel Giménez, directora de la Fundación de Estudios Bursátiles y Financieros.

Los expertos creen, por lo tanto, que en la actual bonanza al unísono de todos los mercados (acciones, bonos e inmuebles) ha contribuido, además de la abundante liquidez, la aportación, bien a través de compras directas, bien a través de ingresos en planes de pensiones, de los mayores de 45 años. Es uno de los grupos de edad más numeroso en los países occidentales. Se encuentra en la cumbre de su carrera profesional y de ingresos, y ahorra para la jubilación.

El envejecimiento de la población tiene, sobre todo, un claro reflejo en el precio de los activos de renta fija. Los expertos consideran que con la edad los ahorradores se vuelven más conservadores en sus inversiones, lo que se traduce en una presión a la baja para los tipos de interés. Esta situación podría servir para desentrañar en parte ese famoso ’enigma’ que denunció Alan Greenspan, presidente de la Reserva Federal de EE UU, al tratar de explicar el aplanamiento de la curva de tipos.

’El perfil de riesgo de las personas disminuye conforme se aproximan a la jubilación. Es decir, ven más cerca la necesidad de hacer uso de sus ahorros y no quieren arriesgarlos. Renuncian a mayores beneficios para ganar en seguridad’, comentan fuentes del servicio de estudios del Banco del Santander.

Valores ’rejuvenecidos’ por la demografía

 

Desde organismos públicos como la Reserva Federal (en la reunión anual que celebró en el verano de 2004), pasando por el Banco de España (en sus boletines económicos), hasta los departamentos de análisis de grandes bancos de inversión como Goldman Sachs, se está prestando cada vez mayor atención a las tendencias de la población. Incluso ya existe un fondo especializado en criterios demográficos. Se llama CI Global Boomernomics Sector fund, de la firma canadiense CI Funds. El gestor de este fondo es el jefe de inversiones de Trilogy Advisors, William Sterling, de 50 años, considerado como el auténtico gurú mundial en esta clase de inversiones.

’Nuestra filosofía se basa en invertir en aquellas compañías que se beneficiarán de los hábitos de consumo de una sociedad cada vez más envejecida y donde se viven más años’, señala Sterling a Cinco Días en una entrevista telefónica desde la sede de Trilogy Advisors en Nueva York. El fondo de Sterling gestiona 814 millones de dólares y desde 1998, año de su lanzamiento, ha obtenido una rentabilidad anualizada del 6% frente al 1% del índice mundial de Morgan Stanley.

Tras la II Guerra Mundial, especialmente en los países anglosajones, se produjo un auténtico boom demográfico que abarcó desde 1946 hasta 1964. Esto quiere decir que a partir de 2011 la primera oleada de baby boomers alcanzará los 65 años y empezará a jubilarse en masa. ’Hace tres décadas este grupo estaba en pleno apogeo laboral. Fue la época en la que se lanzaron a comprar casas, coches y otros bienes propios de los treintañeros, lo que provocó una burbuja inmobiliaria que duró hasta la década de los ochenta en EE UU, y un repunte inflacionista. Hoy en día, sus necesidades y sus preferencias han cambiado y serán otros sectores los que se beneficien de sus demandas’, explica Sterling, doctor en Economía por Harvard.

¿Qué sectores se verán más beneficiados de la jubilación de los baby boomers? Sterling señala que, al llegar a los 65 años, la mayor parte de la gente tiene su casa pagada. ’Por lo tanto, disponen de mayores recursos para gastar en consumo discrecional como ocio, viajes, cuidado personal o medios de comunicación’, apunta. El sector de salud, por razones obvias, será otro segmento beneficiado. ’Sin embargo, dentro de este sector preferimos aquellas compañías relacionadas con el material médico antes que las farmacéuticas, porque éstas se encuentran muy expuestas a decisiones políticas’, añade.

Las compañías de servicios financieros también saldrán ganando. ’Si se observa la distribución de activos por edades, la mayor parte éstas en posesión de personas mayores de 45 años’, argumenta. Por último, un sector que también gusta a Sterling, aunque sea de forma indirecta, es el de tecnología. ’Las sociedades occidentales se enfrentarán a una sensible disminución de la fuerza laboral. Por lo tanto, se tenderá a sustituir el caro capital humano por el capital tecnológico, que es más barato’, explica.

Si a la selección sectorial realizada por Sterling se le aplican los datos de consenso de mercado recopilados por JCF Group acerca de los valores más recomendados en cada sector por los analistas en Europa, se puede confeccionar una lista con ideas de inversión para ganar en Bolsa en una sociedad envejecida.

Dentro del sector de medios, se encuentran valores como los franceses Publicis y Vivendi o los británicos Informa y Wpp Group. En el negocio de salud, entre las compañías favoritas de los expertos estarían Phonak, que fabrica dispositivos para sordos, la farmacéutica Roche o la empresa alemana Fresinus, especialista en equipos médicos. Otra opción muy recomendada es la británica Cartival, que organiza cruceros, la aerolínea de vuelos baratos Ryannair o la cadena hotelera francesa Accor. En el negocio de servicios financieros, los expertos se inclinan por compañías como Intermediate C. Group, la Bolsa de Londres o el grupo de capital riesgo 3i. Por último, en el negocio de cuidado personal y productos para el hogar, los mayores consejos de compra se dan en la británica Reckitt Beckiser o en la holandesa Philips. Esta última también fabrica dispositivos médicos.

Otros expertos creen, sin embargo, que el abanico de valores que se beneficiarán de una sociedad de mayor edad es aún más grande. Isabel Giménez, por ejemplo, incluye a aquellos sectores de menor riesgo y de mayor estabilidad en su remuneración al accionista como ’banca, eléctricas y autopistas’.

Además del efecto directo en los mercados del envejecimiento de la sociedad, existe un impacto en la sombra: el segmento de población de mayor edad es cada vez un grupo electoral más poderoso, un lobby que puede condicionar las políticas de los gobiernos en determinados aspectos. ’Su presión puede influir en la presión fiscal y en los servicios públicos, pero no creo que condicione la política monetaria’, indica Henrik Lumboldt, estratega jefe de Inversis. Por su parte, Sterling va más allá: ’Los baby boomers tendrán especial interés en que el Gobierno mantenga baja la inflación para proteger el valor de sus activos. Y querrán que los políticos contengan el gasto público y recorten los impuestos’.

En este contexto, los planes de pensiones son los grandes beneficiados del envejecimiento de la población. Sin embargo, muchos de estos fondos han afrontado en los últimos años grandes déficit, principalmente por la caída en el precio de los activos tras la burbuja tecnológica, el bajo entorno de tipos de interés y la caída de las aportaciones. La situación ha llevado a la propia industria y a los legisladores a poner en práctica algunos cambios para subsanar los desfases entre pasivos y activos, protegiendo con ello al partícipe.

Entre los cambios introducidos destaca la obligación para los gestores de tener carteras con duraciones más largas, un requisito que ha provocado el renacer de emisiones de deuda a 30 y 50 años. Goldman Sachs calcula que los fondos de pensiones demandarán en el futuro 2 billones de dólares en renta fija (el 12% de los activos totales de esta mercado actualmente). En un informe reciente, este banco propone retrasar en cinco años la edad de jubilación para paliar los efectos nocivos de una sociedad envejecida. ’Hacer de los 60 años los nuevos 55’. En su opinión, esta medida incrementaría en 0,6 puntos porcentuales el crecimiento económico en Europa en los próximos 20 años.

Atentos a

 

 

La primera generación de baby boomers, grupo de personas nacidas entre 1946 y 1964, alcanzará en 2011 los 65 años. La jubilación de este numeroso colectivo en EE UU, disparará el consumo en ocio, viajes, salud, servicios financieros, medios y tecnología.

 

Los inmigrantes abren nuevos nichos de mercado

 

 

Además del envejecimiento, otro de los cambios demográficos más acusados que viven los países occidentales son los flujos migratorios. En el caso de España, este fenómeno es bastante palpable, ya que en pocas décadas se ha convertido en un país receptor de inmigrantes.

En 1981 el número de extranjeros residentes era de 198.042, según los datos de la Secretaría de Estado de Inmigración. En diciembre de 2003, la cifra había ascendido a 1,6 millones. Este dato, no refleja, sin embargo, el incremento del número de inmigrantes que ha aflorado el proceso de normalización de trabajadores extranjeros llevado a cabo en 2005.

Desde el servicio de estudios del Banco Santander consideran que los inmigrantes tienen un efecto ’bastante positivo’ en la economía y en las empresas españolas, cotizadas o no, porque ha ampliado la gama de productos. ’Los inmigrantes tienen unas necesidades diferentes y han revitalizado, por ejemplo, el sector de coches de segunda mano y los alquileres de viviendas. Además, beneficia al negocio de las telecomunicaciones y al financiero’, señalan desde el banco.

Isabel Gimenez, directora de la Fundación de Estudios Bursátiles cree que el tirón de los inmigrantes beneficia a sectores como el inmobiliario, banca y seguros. ’Los créditos al consumo y los hipotecarios ya se han visto beneficiados’.

Henrik Lumboldt, estratega jefe de Inveris, cree que el verdadero impacto se verá a medio plazo ’ya que su poder adquisitivo ahora es escaso’. Eso sí, reconoce que su presencia ’alivia las cargas de la seguridad social que provoca el envejecimiento de la población’.

 

Wall Street ya cotiza el ascenso del poder hispano

 

 

La cada vez más cercana jubilación de los baby boomers no es la única tendencia demográfica con repercusiones en los mercados de EE UU. De cerca le sigue el imparable ascenso de las personas de origen hispano, que alcanzan los 41 millones, el 14% de la población estadounidense, según el US Census Bureau.

Los expertos de Goldman Sachs señalan en un reciente informe que el número de latinos seguirá creciendo a un ritmo tres veces superior a la media en EE UU, con sus consiguientes repercusiones económicas. El banco de inversión basa esta previsión en tres razones. En primer lugar, la llegada de hispanos a EE UU supera los 700.000 por año. Además, su tasa de natalidad (2,9 niños por mujer) supera claramente a la de los blancos no hispanos (1,8 niños). Por último, la población latina es mucho más joven (25,9 años de media) que el resto (35,3 años).

’La población latina tendrá cada vez un mayor impacto en los mercados financieros, con implicaciones en los beneficios corporativos y en las valoraciones de las compañías’, señalan desde Goldman Sachs. ’Sus niveles de renta son de los más bajos pero tenderán a converger con el resto. Además, cuando esto suceda gastarán más en salud, seguros y viviendas’, añaden.

Los beneficiados de la ’hispanización de EE UU’ serán las compañías expuestas a los Estados donde este grupo está más presente (California, Texas y Florida), las empresas que abastecen su consumo actual, y aquellas que recibirán las demandas cuando sus ingresos aumenten. Goldman Sachs ha creado dos índices, uno bancario y otro de empresas no financieras, donde reúne a aquellas compañías que se beneficiaran del latin power. Incluye bancos como City National, BankAtlantic y empresas como SBC Communications y Texas Industries.

 

China e India, dos potencias en expansión

 

 

El planeta Tierra está habitado por 6.500 millones de personas, según el último informe de la United Nations Population Division (UNPD), organismo dependiente de Naciones Unidas. De esta cantidad, el 37,2% se concentra en tan sólo dos países. En China viven 1.315 millones de personas y en la India 1.103 millones.

La cifra, por sí sola, pone en evidencia, según los expertos, el enorme potencial de ambos mercados. En un doble sentido. Sus economías, y con ello las Bolsas de estos países, se beneficiarán del outsourcing de las compañías occidentales que se empiezan a instalar allí por los menores costes. Asimismo éstas verán incrementar sus exportaciones en la medida que los citados gigantes demográficos vayan desarrollando sus economías y abriéndose al sistema capitalista.

’El hecho de que sean potencias demográficas supone un gran atractivo como mercado de destino para las exportaciones de cualquier país, al ser mercados en crecimiento. Ahora bien, sus barreras formales e informales hacen que se dificulten las relaciones comerciales si no se conocen los requisitos necesarios’, según Isabel Giménez, directora de la Fundación de Estudios Bursátiles y Financieros.

China es líder en la parte manufacturea y textil, aunque ha avanzado también en la cadena de valor y es además una gran productora de bienes con alto valor añadido. ’Su asignatura pendiente es el sector financiero, con la Bolsa de Pekín todavía muy rudimentaria y cerrada a la inversión extranjera, y la mayoría de las entidades con el 50% de su cartera de créditos morosos’, asegura Giménez. La India, por su parte, es una potencia en telecomunicaciones e informática.

Sin embargo, ni China ni la India se escapan del proceso del envejecimiento de la población, en la primera motivado por la política oficial de un hijo por familia. ’Esta situación, en el caso de ambos países, será más traumática que en los países occidentales, puesto que llegarán a ella sin alcanzar el desarrollo pleno’, advierten desde Goldman Sachs.

 


http://www.cincodias.com/articulo.html?xref=20051210cdscdicnd_1&anchor=cdspor&type=Tes&d_date=20051210

Los cambios demográficos cotizan en las carteras de inversión

Urbanizaciones de lujo y viviendas más pequeñas son productos de gran demanda impulsada por los cambios demográficos

burbuja inmobiliaria

http://foros.recoletos.es/foros-expansion/thread.jspa?threadID=89386&messageID=1201035#1201035Envíos: 143
De: Malaga
Registrado: 5/10/04
Re: burbuja inmobiliaria
Enviado: 06-oct-2005 12:12 Responder


Os pego este artículo que me parece interesante sobre la situación en Estados Unidos, como su mercado hipotecario y su financiación van varios burbujas por delante nuestra, quizás podamos anticipar cual será la evolución en España. Saludos

Las hipotecas arriesgadas, un arma de doble filo

El trato es el siguiente: compras la casa de tus sueños y durante los primeros años no devuelves principal, tan sólo pagas intereses. De este modo, los pagos mensuales de tu inmueble serán inusualmente bajos y respirarás un poco más aliviado. O mejor aún, si eliges una de nuestras hipotecas con opciones pagarás todavía menos...

Éste es el modo en que se anuncian las últimas modalidades hipotecarias con tipos variables. Con nombres tan variopintos como Interest-Only (?sólo intereses?), OptionARM y Pick-a-Payment (?elige la mensualidad?), estos productos ofrecen a los prestatarios mensualidades bastante inferiores a las que tendrían que pagar en un préstamo tradicional con tipos variables o fijos. Según varios estudios, estos arriesgados productos representan la mitad de las nuevas hipotecas firmadas este año, cifra que en 2001 no superaba el 10%.

Sin embargo, tienen un inconveniente: es muy probable que los pagos mensuales se disparen dentro de unos pocos años, siendo el incremento para algunos prestatarios de cientos de dólares al mes. En los casos más extremos la deuda podría incluso aumentar con el tiempo, en lugar de disminuir.

¿Qué factores explican el comportamiento de este mercado? Y, más importante, estos préstamos ¿son en realidad bombas de relojería que podrían colapsar los mercados financieros y la economía si un incremento en los tipos de interés o una caída del valor de la vivienda generase una avalancha de impagos? A principios de los 90 la economía japonesa se vio torpedeada por una aluvión de préstamos hipotecarios impagados y el país todavía no se ha recuperado totalmente.

"La pregunta es: ¿podríamos encontrarnos en Estados Unidos en esta situación? Está claro que no", afirma la profesora de Propiedad Inmobiliaria de Wharton Susan M. Wachter. No obstante, estos préstamos están contribuyendo a elevar el precio de la vivienda, sentando las bases para que se produzcan cambios bruscos que podrían agravar los efectos de la próxima recesión. "Es indudable que con estos nuevos instrumentos nos movemos en territorio desconocido. No hay precedentes".

Prestatarios ?de segunda?

Algunas de las hipotecas sólo intereses existen desde hace varias décadas y solían ser empleadas por prestatarios con elevado poder adquisitivo que eran lo suficientemente sofisticados y disciplinados como para encontrar usos rentables alternativos para el dinero que se ahorraban en las mensualidades. Pero en la actualidad estos productos van dirigidos simplemente a toda persona que desee comprarse una vivienda, y en muchos casos a prestatarios de segunda a los que en las condiciones previas no se les habría concedido un préstamo estándar.

Aunque los términos pueden variar, el prestatario de una hipoteca sólo intereses normalmente no amortiza principal durante los primeros cinco, siete o diez años. Transcurrido este tiempo, el tipo de interés se revisa anualmente en función del tipo de referencia y comienza la devolución del principal. En una hipoteca tradicional de tipo fijo a treinta años por un importe de 100.000 dólares al 5,75%, las mensualidades serían aproximadamente de 600 dólares. Con una hipoteca sólo intereses se pagarían alrededor de 500 dólares al mes, ya que no habría devolución del principal. Gracias a estos pagos de menor cuantía, el propietario de la vivienda puede pedir un préstamo por un importe superior que con un préstamo tradicional.

El prestatario tradicional empieza a devolver principal desde que paga su primera mensualidad, cosa que no ocurre cuando se solicita una hipoteca sólo intereses. Como dentro de, por ejemplo, 10 años quedará más deuda por devolver, pagará más en concepto de intereses de lo que en ese momento pagaría con un préstamo tradicional al mismo tipo de interés. Y una vez que comience la devolución del principal, los pagos serán más elevados con una hipoteca sólo intereses porque quedarán menos años para saldar la deuda.

Como el tipo de interés podría ajustarse al alza después del periodo inicial en el que sólo se pagan intereses, la mensualidad podría dispararse. Es fácil que un préstamo que comenzó con 500 dólares al mes aumente hasta 700 dólares o incluso el 40%. Es posible que algunos prestatarios no puedan soportar esta carga.

Los préstamos con opciones son similares, salvo porque el propietario de la vivienda tiene cada mes la posibilidad de elegir entre cuatro opciones de pago. El pago completo incluye tanto intereses como principal, igual que un préstamo tradicional. El prestatario también puede hacer un pago de cuantía superior, de tal forma que la cantidad ?extra? se dedica a amortizar el principal y así devuelve más rápidamente el préstamo. La tercera opción consiste en pagar sólo los intereses.

Y por último, existe la opción llamada pago mínimo, que ni siquiera cubre todos los intereses. Los intereses no abonados se añaden a la deuda, incrementando la cantidad pendiente de devolución. Un prestatario que elija habitualmente esta opción de ?amortización negativa? podría acabar en una situación en la que debe más de lo que había pedido prestado en un principio. Con cada una de estas cuatro opciones los tipos de interés se ajustan regularmente, de forma que los intereses a pagar aumentan si los tipos suben.

"Como los tipos de interés han permanecido bajos, tanto constructores como prestamistas tratan continuamente de incrementar la posibilidad de tener una vivienda en propiedad?, afirma Lynn B. Sagalyn, profesora de Propiedad Inmobiliaria de Wharton. Las hipotecas exóticas permiten que los bancos lleguen a clientes "a los que de otra forma les sería imposible participar en el mercado debido a la increíble escalada en el precio de la vivienda".

La competencia entre las entidades crediticias ha propiciado la concesión de préstamos a personas con situaciones financieras nada sólidas, y ahora los prestatarios pueden hacer pagos de sólo el 5% o el 10% -y en ocasiones incluso el 0%-, cuando lo habitual hace no muchos años era el 20%. "Cuanto más nos adentramos en el grupo de lo que denominamos prestatarios marginalmente elegibles, más riesgos asumen" tanto prestamistas como prestatarios, señala Sagalyn. "Es una especie de bomba de relojería."

Hipotecas de tipo variable y revisable

Comparadas con las hipotecas sólo intereses y las hipotecas con opciones, las tradicionales de tipo variable revisable anualmente parecen algo conservadoras. Con estas hipotecas el prestatario normalmente consigue un tipo más bajo durante los primeros 12 meses. A partir de entonces el tipo se revisa anualmente en función de las condiciones del mercado. La cantidad a pagar puede por tanto variar cada 12 meses. Pero una parte de cada pago se dedica a amortizar el principal, como en las hipotecas tradicionales de tipo fijo. Como los tipos de interés pueden variar, con estas hipotecas se asume más riesgo que con las de tipo fijo, aunque no tanto como con las hipotecas sólo intereses o con opciones. Las hipotecas donde los tipos son variables y se revisan anualmente son cada vez más frecuentes. En los dos últimos años cerca de un tercio de las nuevas hipotecas firmadas fueron de éste tipo, explica Todd M. Sinai, profesor de Propiedad Inmobiliaria de Wharton. "Ahora son muy habituales", afirma señalando que en 2001 tan sólo el 12% eran hipotecas de tipo variable, pero a finales de los 80 suponían el 50%.

Las tasas de impago de estas hipotecas de tipo variable nunca han supuesto un problema serio, añade Sinai. Para la gente pagar la hipoteca suele ser una prioridad. Y dado que el precio de la vivienda ha seguido creciendo y aquellos que han pedido una hipoteca de interés variable han empezado a reducir su deuda desde el primer pago, si se encuentran con problemas de liquidez pueden normalmente vender su propiedad por más de lo que deben. "El grado de utilización de las hipotecas de tipo variable no es en sí mismo algo de lo que nos debamos preocupar. No creo que supongan tanto riesgo como parece".

Según Sinai, para que un préstamo no se pague se tienen que dar unas condiciones muy particulares: el tipo de interés sube y se eleva el importe mensual de la hipoteca; los ingresos del propietario caen y ya no puede cubrir una mensualidad mayor; cae el precio de la vivienda, que ya no se puede vender por suficiente dinero como para cubrir la deuda. Sin embargo, el uso generalizado de los préstamos sólo intereses y con opciones es tan novedoso que nadie sabe lo que ocurrirá si aumentan los tipos de interés y la economía se estanca. "Los bancos realmente no saben qué riesgos están asumiendo porque no se ha dado suficiente importancia a estos aspectos".

Éste es uno de los factores que preocupa a Wachter. "No tenemos suficientes datos del pasado para contrastar la probabilidad de impago de estos instrumentos, ya que son demasiado nuevos". Además, afirma Watcher, a mediados de los 90 los prestamistas comenzaron a emplear procesos automatizados para conceder o denegar las hipotecas. Estos métodos resultaron ser mucho más precisos para predecir impagos que el sistema previo, basado en juicios subjetivos del personal del banco, con el que se acababan concediendo préstamos a clientes poco atractivos financieramente o a aquellos con poco dinero para dar una entrada. Ahora los clientes con menos dinero o mayor riesgo pueden obtener préstamos, pero a menudo pagando tipos más elevados para compensar el riesgo asumido por el prestamista.

Pero Wachter advierte que los prestamistas no tienen datos suficientes para simplemente saber cuantos puntos deben subir los tipos para lograr este equilibrio, y además para competir deben mantenerlos bajos. Los tipos generados con métodos automatizados no son capaces de predecir con exactitud el riesgo de los préstamos intereses sólo y con opciones ya que todavía su vida es relativamente corta. "Los bancos sistemáticamente tienden a apoyar los incrementos en el precio de la propiedad inmobiliaria ?potenciales burbujas? siempre que ocurren".

Mercado para optimistas

Debido al incremento experimentado por el precio de la vivienda en los últimos años, los prestatarios suelen confiar en que las propiedades adquiridas valgan lo suficiente para cubrir la deuda de aquellos prestatarios que no paguen su hipoteca.

Pero, ¿por qué ha subido el precio de la vivienda? En parte porque los prestatarios tienen mucho dinero para gastar gracias a los bajos tipos de interés. Estos nuevos préstamos ?exóticos? han conseguido introducir más clientes en el mercado, contribuyendo ?en opinión de Watcher en gran medida- a la escalada de precios.

La fijación de precios en el mercado de la vivienda, señala Wachter, no es tan eficiente como en el mercado de valores, ya que se trata de un mercado en el que únicamente participan optimistas. La gente que piensa que las viviendas están sobrevaloradas se mantiene al margen, y mientras los entusiastas siguen contribuyendo a elevar los precios. En cambio, en el mercado de valores los pesimistas pueden apostar por una caída en los precios y vender en descubierto o comprar opciones put.

Tal y como explica Watcher, en el mercado inmobiliario los optimistas suelen pensar que los precios continuarán subiendo porque eso es lo que han venido haciendo. Además, las recientes leyes de protección de espacios públicos aprobadas en varios estados donde la construcción estaba creciendo desmesuradamente han complicado para los constructores incrementar la oferta de viviendas al ritmo en que aumenta la demanda, contribuyendo a la subida de los precios.

Algunos expertos sostienen que las auténticas burbujas inmobiliarias son muy poco frecuentes, y normalmente se producen con individuos particularmente activos. Los propietarios no pueden vender su vivienda con un simple clic del ratón, como es el caso de las acciones, así que no es fácil que el precio de la vivienda caiga -como es el caso de las acciones- cuando explota la burbuja. Normalmente un incremento en el precio de la vivienda va seguido de un periodo de estabilización de los precios en lugar de una caída.

Pero Wachter afirma que algunos mercados sobrecalentados de California y Boston sí registraron caídas en el precio de la vivienda -entre el 30 y el 40%- tras la explosión de la burbuja de los 80. Los precios suelen experimentar caídas mayores allí donde anteriormente habían subido más, y hay un montón de mercados en los que se han visto enormes incrementos en los últimos años. Así pues, en muchas regiones del país el precio de la vivienda podría de hecho caer, según Wachter. "Podemos estar hablando de 30 o 40 de áreas, no de una o dos". El riesgo de impago es claramente superior debido al uso intensivo de préstamos sin intereses y con opciones, añade.

Pese a que es poco probable que una oleada de impagos consiga sumergir a Estados Unidos en una prolongada recesión como la japonesa, sí que provocaría una fuerte disminución de la actividad hipotecaria que ralentizaría el crecimiento económico, predice Wachter. A pesar de que es imposible saber qué prestatarios o qué inversores soportan el mayor riesgo -ya que la mayoría de los préstamos toman la forma de valores con garantía hipotecaria y se comercian a escala mundial-, lo cierto es que los impagos de las hipotecas podrían de hecho provocar pérdidas en estos valores, perjudicando a muchos inversores e instituciones financieras de todo el mundo. "Si cambia el ciclo económico y entramos en una recesión, el resultado [de este uso intensivo de hipotecas exóticas] será una recesión todavía más severa".

Enlaces
El verdadero significado




efrieyro

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De: malaga
Registrado: 11/03/01
Re: burbuja inmobiliaria
Enviado: 06-oct-2005 12:19 Responder


Pan para hoy y hambre para mañana.El Santander ya comercializa ese producto (campaña publicitaria en tv) y luego vendrán los demás.SAlu2.




Alfonso

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Re: burbuja inmobiliaria
Enviado: 06-oct-2005 15:43 Responder


A la hora de entender el artículo que nos muestra ALBERTON hay que considerar que en EE.UU. la hipoteca tradicional era con una entrada del 20%, y tipo de interés FIJO. Curiosamente, el artículo menciona como producto de riesgo la hipoteca con tipo de interés variable, la cual es abrumadoramente mayoritaria en nuestro país.

Sobre las hipotecas con pagos reducidos en los primeros años, creo que ya hace algún tiempo BBVA comercializaba un producto similar (Hipoteca Fácil creo que se llamaba). La excusa para este tipo de productos es que los jóvenes al principio tienen menos ingresos, pero con el tiempo aumentan éstos y pueden permitirse las mensualidades más elevadas después. Habitualmente -si no media alguna recesión por medio- ésto es así. Esperemos que sigua igual.




Alfonso

Envíos: 456
De: Asturias
Registrado: 27/07/03
Re: burbuja inmobiliaria
Enviado: 07-oct-2005 15:08 Responder


He aquí una interesante exposición que hace Bill Gross, apodado el Rey Bono por su dominio en los mercados de renta fija -no confundig con políticog egpañoleg; la rgenta fija que ellog dominan ge chupa de otro bote-. Trata sobre la burbuja inmobiliaria y las consecuencias de su fin. No tiene desperdicio. El subrayado está así en el original.

Para ver los gráficos abrir la fuente original:
http://www.pimco.com/LeftNav/Late+Breaking+Commentary/IO/2005/IO+October+2005.htm

Actos deliberados de amabilidad

[...]

Los tipos de interés pueden ser amables o no según uno conceda créditos o los pida. Los últimos años han sido estupendos para muchos dueños de casas cuando los tipos han descendido desde sus máximos de fin de siglo a un nivel tan bajo que la tentación de pedir prestado, poniendo sus casas como garantía, ha sido irresistible. Los inmuebles se han transformado en cajeros automáticos mientran que la refinanciación de hipotecas antiguas, las rehipotecas, y una plétora de innovaciones a la hora de facilitar conceder hipotecas han dejado mucho dinero en las manos de los consumidores. La recuperación económica de los EE.UU. y el resto del mundo de los últimos cuatro años se ha basado en la revalorización de activos, con las casas llevando la iniciativa. Los bancos centrales del mundo tienen gran responsabilidad en ésto, bien a través de tipos de interés reales históricamente bajos (la Fed), o el reciclado de reservas de divisas en bonos americanos (Bretons Woods II). El resto de la culpa reside en ciudadanos ordinarios con una inclinación capitalista - disfrutando mientras la fiesta continúa. Ambos, han producido una economía en crecimiento, pero totalmente dependiente de que las casas sigan aumentando su precio, se mantenga el nivel de los préstamos contra el valor de esas casas, y que el consumo siga motivado por lo que parece ser una prosperidad de papel sin límite.

Los más astutos saben que esa base para la generación de riqueza no es más que un castillo hecho de arena, en vez de granito, y la única duda es cuándo llagará la marea para barrerlo. El mes pasado, Alan Greenspan finalmente tocó la campana de aviso con su referencia sobre las primas de riesgo. Más recientemente han aparecido dos estudios de la Fed que dan alguna luz sobre cuándo puede estallar la burbuja inmobiliaria, y cuándo nuestra preciosa prosperidad pueda perder su lustre. Antes de que hable de esos estudios déjenme que les haga un sumario de los hechos en relación con un estallidos de esa burbuja:

1 - Los precios de las casas cesarán de subir/incluso descenderán en algunas ciudades, CUANDO...
......a - los tipos de interés aumenten hasta el punto de dificultar el acceso a los compradores de primera vivienda.
......b - una leve presión regulatoria comience a reducir la cantidad de préstamos fáciles que dan los bancos.
......c - los especuladores comiencen a oler el final de la fiesta.
2 - La moda de rehipotecar la casa debería parar poco después.
3 - El consumo y la economía de los EE.UU. se debilitarán cuando deje de llegar el dinero que venía de esas rehipotecas.
4 - La Fed bajará los tipos de interés para comenzar el juego de nuevo desde cero.

Afirmo que la secuencia anterior no es apenas cuestionable, casi inevitable al 99%. Al decir ésto espero no ofender a los que piensan lo contrario. Lo que no puedo afirmar es cuándo ésto se desarrollará, lo cual admito que es una variable crítica. Sin embargo, los papeles que he mencionado de la Fed nos dan alguna pista.

El Consejo de Gobernadores de la Reserva Federal ha publicado un informe titulado 'Los precios de los inmuebles y política monetaria: un estudio comparativo entre varios países', un estudio que cubre un total de 18 mercados nacionales desde 1970. El estudio cita muchas influencias sobre el precio de las casas, incluyendo la demografía y la desregulación financiera (las hipotecas fáciles) pero el título del artículo nos delata el principal culpable: los tipos de interés. Después de leer las 68 páginas del estudio, lo resumiré en ésto. Los precios de las casas persiguen a los tipos de interés: cuando los tipos bajan (tipos nominales a corto, tipos reales a largo) los precios reales de las casas suben. Cuando los tipos suben, las casas bajan. Podría haber dicho ésto sin leer el estudio -por sentido común- pero ayuda tener el sello de la Fed estampado sobre una opinión propia -aunque sin garantías, desde luego. Se refieren a unos gráficos como confirmación, divididos en dos períodos: pre y post1985, mostrando los precios de las casas y los tipos de interés en 18 países.

Aunque sus conclusiones no son tan claras como las mías que mencionaré, creo que está claro que los precios reales de las casas tocan techo unos cuatro o seis trimestres después de que el banco central suba los tipos de interés y siguiendo lo que parece una subida de 200 puntos básicos en los tipos de interés a corto plazo. La bajada de precios continúa unos dos trimestres después de lo que parece un aumento cíclico de 300 puntos básicos. Con la reserva de que muchos países en este estudio tienen mercados inmobiliarios con más sensibilidad a los tipos a corto plazo que el de los EE.UU., encuentro esclarecedor que nuestra Fed haya aumentado los tipos de interés durante los últimos cinco trimestres hasta 275 puntos básicos, justo en el punto promedio en que las casas han tocado techo en los últimos 35 años.

Estudios adicionales muestran que el nivel actual de los tipos de interés a corto plazo, está comenzando a eliminar muchos primeros compradores que han estado usando preferentemente hipotecas a tipos de interés variable. Los índices de accesibilidad a una casa -dependientes sobre todo de los tipos de interés de las hipotecas- están en mínimos de 15 años, y la disposición de los bancos a prestar -influido en parte por la presión regulatoria- está disminuyendo también. Ya que hasta un 20% de las compras de casas nuevas son para segunda vivienda o para revender con beneficio, los especuladores no duermen fácilmente estas noches. Combinado ésto con la influencia dominante de tipos de interés a corto aún en aumento, no puede faltar mucho para se cumpla la condición nº 1 de mi escenario.

La condición nº 2 se refería al descenso de los préstamos con las casas como garantía, y es aquí donde un estudio publicado en septiembre por el mismo Alan Greenspan (junto con James Kennedy) viene de perlas. El que éste sea el segundo estudio firmado por Greenspan en todo el tiempo que ha sido presidente de la Fed dice algo sobre la importancia de este papel que se fija en las rehipotecas. Greenspan, en su habitual estilo, no ofrece conclusiones pero muestra unas evidencias que se muestran en el siguiente gráfico.

Greenspan declara que los norteamericanos tomaron prestado 600.000 millones de dólares poniendo sus casas como garantía, algo hecho posible por el aumento de los precios de cerca de dos dígitos en los últimos años. Ese dinero equivale al 7% de los ingresos personales. Mientras Greenspan no se arriesga a decir cuánto de este dinero se ha ido a consumo, otros economistas y el sentido común sugiere que este porcentaje es al menos de un 50%, sino más. La gente no pide prestado para después meter el dinero en el banco. Se empeñan para gastar. Si es así, y usando el 50% como una cifra prudente, el gráfico sugiere que las rehipotecas han añadido medio o un uno por ciento al crecimiento del PIB estos años. Si los precios de las casas paran de crecer a un ritmo decente, las rehipotecas serán más difíciles. Estudios por Goldman Sachs en otras economías basadas en los precios de los activos, como Australia, señalan que las ventas de los minoristas bajan hasta un 4% una vez que paran las rehipotecas. Esta semana, algunas informaciones sobre Gran Bretaña señalan en la misma dirección. Incluso el mismo Greenspan dijo la semana pasada que 'si subieran los tipos de interés de las hipotecas, la refinanciación de las hipotecas disminuiría, así como las rehipotecas, y presumiblemente el crecimiento del consumo'. Las condiciones nº 2 y 3 de mi calendario parecen probable que se den en los próximos tres o seis meses.

La magnitud del empeoramiento en la economía de los EE.UU. dependerán de numerosos factores: precios de petróleo/gas natural, mantenimiento del milagro económico chino, y por supuesto, del nivel de los tipos de interés -dependientes de la Fed y el deseo de los extranjeros de comprar nuestros bonos. Pero no nos engañemos, el auge del mercado inmobiliario está a punto de perder su efervescencia; la burbuja está a punto de ser menos burbujeante. Si los precios reales de las casas bajan en 2006 o 2007, una recesión es casi inevitable. Si los tipos más elevados sólo enlentecen el aumento de los precios a ritmos de un sólo dígito, quizá nos libremos con un crecimiento del PIB del 1-2%. En ambos casos, nuestra Fed con su nuevo presidente, estará en la envidiable posición de bajar los tipos a mitad del 2006. Así pues, los ogros que son los banqueros centrales seran responsables en 12 meses de algunos actos deliberados de amabilidad: disminuir los tipos de interés para mantener viva nuestra economía basada en el precio de los activos. Sobre si transcurrido el tiempo éso se considere amable será otra cuestión, pero parece que las circunstancias requerirán tipos bajos una vez más.

Bill Gross

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En muchas cosas nuestra economía se parece a la de los EE.UU. con una dependencia marcada del ímpetu del consumidor, endeudado hasta las cejas gracias a tipos de interés reales (más destinados a la inflación alemana que a la española), y un déficit exterior récord.

Por tanto creo que la misma secuencia de hechos que menciona el señor Gross para los norteamericanos son igualmente válidos para nuestro mercado inmobiliario. Tan sólo veo una diferencia. En nuestro país son menos los préstamos que se piden usando la casa como garantía para financiar consumo. Por tanto, la disminución de las rehipotecas, y su influencia en el consumo, sería mucho menor. No obstante, hay que considerar que la inmensa mayoría de las hipotecas en nuestro país son a tipo de interés variable. El dinero para el consumo que no se perderá en la bajada de las rehipotecas se perderá en la subida de las cuotas mensuales. Eso sin contar con la influencia que tendría un pinchazo en la construcción, auténtica locomotora de nuestra economía.

Y todo ésto, según el señor Gross, dependiente en grado sumo de los tipos de interés. Según su artículo, uno puede razonar que si el BCE comienza a subir los tipos de interés uno puede esperar 12-18 meses más de fiesta; si la subida acumula ya un 2%, ya ni éso.




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