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ECONOMIA Y VARIOS-RECOPILACIÓN

Seguros de deceso

Seguros de deceso
Soporte económico en los peores momentos
Más de la mitad de la población de nuestro país es beneficiaria de una póliza de decesos

Utilizados para asegurar la cobertura de gastos funerarios y de entierro, estos seguros son cada día más populares y en 2004 su volumen de contratación aumentó un 9% respecto al ejercicio anterior. La patronal interpreta este incremento como consecuencia del ascenso de la emigración. Estas personas lo suscriben, según UNESPA, por incluir el coste de repatriación, puesto que, en muchos casos, las familias no podrían sufragar el alto coste de la vuelta del féretro a su tierra natal.
Precisamente el elevado precio de los gastos funerarios, que pueden alcanzar los 2.000 euros o incluso más, según datos facilitados a CONSUMER EROSKI por empresas del sector, y las molestias inherentes a los trámites que se deben realizar tras la muerte de un familiar son las principales razones para contratar una póliza de deceso. El objeto es que la cobertura de su seguro sea suficiente para hacer frente a los costes de su funeral y del entierro, las flores, los desplazamientos, las esquelas e, incluso, la vuelta a casa si la muerte se produce en el extranjero o la asistencia jurídica a la familia.
Por término medio, cada asegurado debe pagar unos 3 euros al mes para mantener su póliza de decesos, si bien esta cantidad depende de diversos factores, como los servicios que se solicitan, la población de residencia o la edad de los beneficiarios. Los entierros y cremaciones suponen para cada familia un importante desembolso que estas pólizas pretenden evitar. Este tipo de seguro puede ser individual o familiar, aunque lo más común son las pólizas familiares. Aunque se encuentra extendido entre la mayor parte de la población, estos seguros tienen mayor implantación en los pueblos y cercanías de las ciudades.
Ámbito de actuación
Pese a que el seguro de decesos puede tener un carácter indemnizatorio, esto es, la compañía entrega al beneficiario una cantidad de dinero para que con ella sobrelleve los gastos derivados del funeral y enterramiento, la oferta de la mayoría se basa en la prestación de servicios. Desde el momento del fallecimiento, la aseguradora se encarga de una serie de gestiones burocráticas y de otras labores que solucionan todos los problemas que se presentan con la defunción. Además, la lucha por atraer a más clientes ha llevado a muchas de estas compañías a incluir en sus pólizas otras coberturas. Por ejemplo, Fiatc Seguros incluye en su paquete básico, además del servicio de sepelio y traslados, el de gestoría y asistencia en viaje, y ofrece la posibilidad de contratar garantías adicionales de Accidentes Individuales y Hospitalización por Intervención Quirúrgica e Indemnización por parto, con el consiguiente aumento de la prima.
Ocaso, por su parte, recoge en sus garantías principales un servicio de orientación legal, teleasistencia domiciliaria, y un seguro de accidentes complementarios, dejando a la elección del asegurado la posibilidad de añadir a la póliza un seguro de enfermedad -subsidio diario por internamiento, traslado en ambulancia, indemnización por parto...-. Vitalicio Decesos ofrece a sus asegurados en edad escolar, además de las garantías descritas, una ayuda pedagógica en caso de enfermedad y/o accidente que le inmovilice en su domicilio durante más de quince días consecutivos. Y Seguros Santa Lucía añade en su póliza un seguro de accidentes, y Ceauto complementa la suya con un seguro de asistencia en viajes.
Gastos y trámites, cubiertos
En caso de fallecimiento, los familiares del finado deben afrontar el pago de los gastos del funeral, a lo que se suma el traslado por accidente y los trámites burocráticos que una muerte genera: obtención del certificado médico de defunción, inscripción del fallecimiento en el Registro Civil –gestión urgente que debe realizarse en las 24 horas posteriores al óbito–, licencia de entierro o incineración, etc. La posibilidad de evitar gastos, molestias y desplazamientos en momentos tan tristes explica el éxito de los seguros de decesos.
Los entierros y cremaciones suponen para las familias un importante desembolso que estas pólizas atenúan previo pago de primas que oscilan de los 3 euros mensuales que pagaría un joven de 30 años, a los cerca de 6 euros que debería desembolsar una persona de 50 años. La fórmula más común para hacer frente a esta póliza es renovar todos los años la prima, que irá subiendo en función de la edad y el IPC. No obstante, algunas aseguradoras, como Mapfre, ofrecen a sus clientes la posibilidad de realizar un pago único en el momento de contratación de la póliza, siempre que la edad de contratación se sitúe entre los 71 y los 80 años. Otra posibilidad es pagar en cinco anualidades, siempre que la edad de contratación esté comprendida entre 61 y 70 años. Una cuarta opción es pagar únicamente hasta haber cumplido 65 años, con una edad de contratación situada entre 0 y 60 años.
Consejos

  • Si disfruta de una economía saneada o ha suscrito un seguro de vida que ampare a los suyos tras su fallecimiento, quizá no le interese contratar un seguro de estas características.
  • Haga números y no se precipite en contratar un seguro de decesos antes de cumplir los 40 años. A partir de esa edad, y a una media de 6 euros mensuales, al cumplir 80 años habrá pagado 2.880 euros, cantidad suficiente para un entierro digno. Eso sí, no lo deje para última hora. Las aseguradoras no admiten altas una vez alcanzados los 65 ó 70 años.
  • Solicite presupuesto en varias aseguradoras. Compare su relación calidad-cobertura-precio, sopesando las ventajas y desventajas de cada una de ellas.
  • Estudie en profundidad lo que le ofrece cada aseguradora, incluida la letra pequeña. Ante cualquier duda, pregunte.
  • Concrete si la póliza es de prima natural –su importe aumenta con la edad del asegurado por el incremento del riesgo de muerte– o de prima nivelada –permanece invariable durante la vigencia del riesgo–.
  • Lea atentamente la póliza, pregunte sobre los términos del contrato de seguro que no conozca y pida una explicación sobre el significado de las cláusulas que no entienda.
  • Exija que todas las modificaciones o adiciones del contrato de seguro sean formalizadas por escrito. Después de la firma de la póliza no acepte modificaciones unilaterales del contrato que le sean desfavorables.
  • Recuerde que cuando paga un seguro de decesos para cubrir los gastos que generan los servicios funerarios, lo que contrata es una prestación de servicios y no los de una compañía en concreto, por lo que tiene total libertad para elegir la funeraria que prefiera, aunque la aseguradora tenga concertados los servicios con una determinada empresa.
  • Exija que los capitales asegurados sean acordes a los precios por la prestación de servicios en su lugar de residencia.
  • Compruebe que en el contrato consta el compromiso por parte de la aseguradora de revalorizar anualmente los capitales asegurados. Evitará sorpresas en unos momentos difíciles como los que siguen a un fallecimiento.
  • Los beneficiarios o los familiares del fallecido, si éste hubiese expresado su voluntad al respecto, pueden elegir los distintos componentes del servicio, con cargo y con el límite máximo del capital asegurado.
  • Asegúrese de que se haga constar por escrito que si por alguna circunstancia el coste del servicio hubiera sido menor al capital asegurado en la garantía de decesos, se devolverá a los beneficiarios la cantidad sobrante.
  • Si tiene un seguro de decesos, informe a sus familiares del número de póliza, la compañía y el teléfono al que deben llamar si usted falleciera.
  • Póngase en contacto con la aseguradora nada más producirse el fallecimiento (tienen un servicio de atención 24 horas) para que se encargue de los primeros trámites.
  • Guarde una copia de la póliza y conserve el último recibo del pago de la prima.
Garantías principales
  1. Féretro
  2. Urna cineraria, en su caso
  3. Inhumación o incineración
  4. Esquelas domiciliarias y en periódicos
  5. Transporte en coche fúnebre
  6. Gestiones y gastos necesarios para el traslado del fallecido en cualquier lugar de España o del resto del mundo, hasta el cementerio o planta incineradora del territorio español elegida por los familiares
  7. Corona de flores
  8. Acondicionamiento sanitario del cadáver
  9. Tanatorio
  10. Servicio ceremonial
  11. Mesa de firmas
  12. Gastos de gestión
Seguro de decesos básico * (Servicio de sepelio, traslados y gestoría)
Ciudad
Familia A (euros/año)
Familia B (euros año)
Madrid
221
113
A Coruña
208
107
Alicante
202
104
Oviedo
190
97
Santander
190
97
Almería
177
91
Barcelona
177
91
Valencia
171
91
Mallorca
171
88
Sevilla
165
85
Logroño
159
82
Zaragoza
159
82
Málaga
159
82
Bilbao
152
79
Pamplona
152
79
* Los precios de este cuadro comparativo, que son orientativos, se indican por ciudades y no por entidades aseguradoras porque para ofrecer las coberturas de este tipo de pólizas las compañías de seguros contratan los servicios de empresas (funerarias...) de la zona de residencia del cliente.
Se han pedido presupuestos para dos supuestos:
1.       Familia A: Padre de 50 años, madre de 45 años, hijo de 15 años e hija de 10 años.
2.       Familia B: Padre de 40 años, madre de 35 años e hija de 2 años.

http://revista.consumer.es/discapacitados/es/20060301/actualidad/informe1/


 

Lo que brilla es oro

Morningstar   Impresa Jueves 6 Abril

Lo que brilla es oro

 Daniel Ben-Ami | 2002-06-06

Los fondos que invierten en oro no sólo son los que más ganan desde enero sino que también presentan las mayores rentabilidades en estos últimos tres años. Hemos tenido la oportunidad de entrevistar a Graham Birch, el co-gestor del Mercury ST World Gold and Mining Fund, el más rentable de su categoría.

Por razones reglamentarias el Mercury ST World Gold and Mining Fund sólo puede invertir en compañías de minas de oro pero no directamente en este metal precioso. ¿Es cierto?

Sí. El fondo no puede invertir directamente en oro físico. Nos gustaría pero la reglamentación no nos lo permite.

¿Qué relación existe entre el precio del oro y las cotizaciones de las acciones de minas de oro?

Es una relación más lógica que directa. El precio de las acciones de las minas de oro varía en función de los beneficios procedentes de los movimientos en el precio del oro. Una acción de una mina de oro es en este sentido idéntica a cualquier otro tipo de acción. Su cotización dependerá en última instancia de los beneficios que obtenga pero sufre mucha más volatilidad que el precio del oro.

Lo podemos ilustrar con algunas cifras. Tomemos, por ejemplo, una compañía de mina de oro con un coste de producción de unos 270 dólares la onza y supongamos que el precio de la onza de oro esté a 300 dólares. El margen es, por lo tanto, de 30 dólares la onza.

Si el precio del oro sube un 10% hasta 330 dólares, el margen aumenta de 30 a 60 dólares la onza. Es decir, el beneficio de la compañía se duplica mientras que el precio del metal sólo ha subido un 10%.

Generalmente, por cada 1% que suba o baje el precio del oro, las acciones de las compañías mineras se aprecian o deprecian entre un 3 y un 5%. Y esa es la razón por la que nuestro fondo lo está haciendo tan bien en lo que vamos de año ya que el precio del oro ha experimentado un notable avance. En definitiva, nuestro fondo ha recogido este efecto amplificador.

Pero esa regla funciona en los dos sentidos. Es decir, cuando el precio del oro baja, uno puede perder dinero tan rápidamente como lo ha ganando en la subida.

¿Qué tipo de inversores invierten en su fondo?

No es realmente un sector para aquellos que se ponen nerviosos por las fluctuaciones que pueda tener el fondo cada semana. Diría que este tipo de personas no invierten en el fondo.

Hay dos tipos de inversores que compran el Mercury ST World Gold and Mining Fund: aquellos que buscan una diversificación y aquellos que quieren apalancarse frente a una subida del precio del oro.

Para estos últimos inversores, el apalancamiento es del orden de tres a cinco veces – aunque esto no está garantizado, es más bien una observación de lo que ocurre. Pero pienso que la razón por la cual compran este fondo es que tienen una visión sobre la dirección del precio del oro pero no sobre el timing.

En cuanto a los que compran por motivos de diversificación, se basan en que mucha gente ha observado a lo largo de los años que cuando los mercados están sin tendencia o a la baja, el oro o las acciones de minas de oro suelen comportarse bien. Y dado que las acciones de minas de oro suben mucho más que el precio del oro, no hace falta tener una gran peso en un fondo de oro como el nuestro para que su efecto se note en la cartera. Quiero decir que en los últimos tres años el fondo ha subido mientras los mercados caían....y esa diversificación se nota mucho en mercados a la baja.

¿Puede explicarnos por qué el oro se comporta bien cuando todos los otros mercados bajan?

El oro es un activo tangible. La mayoría de las otras inversiones que realiza la gente son activos intangibles (papel). Da igual que sea una acción o un título de renta fija. Cuando la gente se vuelve insegura, pierde la confianza en estos trozos de papel que poseen. No quiero decir que pierden toda la confianza pero sí una parte de ella. Evidentemente, en algunos países, la pérdida de confianza es total. Por ejemplo, si usted estuviera hoy mismo en Argentina, probablemente no tendría ninguna confianza en cualquier título que hubiera emitido el gobierno.

Entonces a medida que la gente pierde confianza en estos activos intangibles, ocurre lo contrario con los activos físicos como los lingotes de oro o los inmuebles. Para el oro ese movimiento de balanceo ha estado mucho tiempo a favor de las acciones. El mejor momento para haber vendido oro y comprado acciones fue en 1980.

En los años que siguieron, las acciones lo hicieron muchísimo mejor que el oro. Y lo hicieron porque la gente perdió el miedo a tener títulos intangibles.

A lo largo de los 80 y 90 el mundo se convirtió en un lugar cada vez más seguro: se ganó la batalla a la inflación, la democracia llegó hasta países como Rusia que nunca la habían conocido antes, las barreras a los movimientos de capital se desmantelaron y así aumentó la confianza en los títulos de papel. En ese periodo el precio de activos físicos como el oro se fue depreciando cada vez más tanto en términos relativos como absolutos.

Pero al final llegó la burbuja tecnológica con unas valoraciones absolutamente absurdas al mismo tiempo que el oro llegó a precios aparatosamente baratos. Y ese era el momento – en el año 2000 – de vender todas las acciones y de volver hacia el oro. Un ciclo de 20 años.

Ahora mismo nos encontramos en un momento en que el oro se está encareciendo cada vez más a medida que va disminuyendo la confianza en los activos de papel, que va aumentando las incertidumbres políticas, que va cayendo la rentabilidad de los bonos, etc. En este ambiente el oro se está volviendo más apetecible y las acciones perdiendo su atractivo.

¿Cuánto tiempo piensa que puede durar esta tendencia?

No tengo la respuesta a esta pregunta pero creo que puede continuar algo más. Sigue habiendo excesos del boom bursátil de los años 90 que aún no se han corregido. Por lo tanto, sigue habiendo motivos para pensar que el oro puede encarecerse algo más y las acciones volverse más baratas.


Daniel Ben-Ami es el Senior Editor de Morningstar en el Reino Unido. Estaría encantado de recibir sus comentarios pero no puede facilitarle ningún consejo sobre sus fondos o su cartera.

http://www.morningstar.es/news/interviews.asp?ArticleID=14452&CategoryID=104&validfrom=2002-06-06

Inversores británicos buscan a la desesperada compradores para sus inmuebles en la costa española

 

Lunes, 20 de marzo de 2006 

Cientos de particulares británicos que compraron residencias como inversión en las costas españolas en los años del boom se encuentran hoy en una situación angustiosa: sobreoferta de pisos una vez finalizadas las promociones, caída brusca de la demanda, bajada de precios y necesidad de vender rápidamente o resignarse a quedarse con las hipotecas y los ladrillos parados.

Éste es, al menos, el panorama que detallaba la sección de Vivienda del diario Sunday Times hace escasos días en un artículo titulado Ventas angustiosas en la costa (española). Las cifras que menciona el artículo no tienen desperdicio: hundimiento de la demanda en un 40%, apartamentos de las mismas promociones que cuestan el 10% menos de lo que pagaron por ellos y cientos de británicos entrampados.

Un negro panorama que confirma los datos sobre inversión extranjera en vivienda en nuestro país que el Banco de España hizo públicos recientemente: ésta cayó un 15% en 2005, confirmando la tendencia descendente del año anterior, cuando el descenso fue del 6,6%.

No hay que olvidar que Reino Unido es con diferencia el principal país de origen de la mayor parte de los nuevos residentes en España mayores de 65 años. En muchos casos, éstos terminan adquiriendo una vivienda en propiedad. De hecho, un estudio del mercado inmobiliario español realizado por Planner-Asprima el año pasado apuntaba a que el 79% de los británicos que residen en el litoral peninsular o Canarias son propietarios de la residencia en la que viven.

 

http://www.elconfidencial.com/noticias/noticia.asp?id=11758&edicion=20/03/2006&pass

 

Morgan Stanley reduce un 50% la inversión en Japón y los países emergentes

Mercados emergentes
Morgan Stanley reduce un 50% la inversión en Japón y los países emergentes

Bloomberg Cinco Días / NUEVA YORK / MADRID (08-02-2006)Publicado en: Edición Impresa - Mercados

Morgan Stanley cree que es el momento de invertir en la Bolsa estadounidense en detrimento de Japón y los mercados emergentes. A su juicio éstos ya han alcanzado precios muy altos. El Nikkei cotiza con un PER medio de 49,93 veces, frente a las 17,78 del S&P.

Los mercados emergentes y Japón han sido el filón de los gestores en el último año. Algunos ofrecieron las más altas rentabilidades en el periodo. Por ejemplo, el Nikkei subió un 40% , mientras que el Merval, el Mexbol, el Bovespa o la Bolsa rusa tuvieron avances del 12,21%, el 38%, 27% y 83%. Por su parte, el S&P y el Euro Stoxx cerraron con revalorizaciones del 3% y 21,27%.

En 2006, continúa el mismo escenario y muchos de las Bolsas de segunda fila cotizan en máximo histórico, como es el caso de la argentina, brasileña o mexicana, o de más de seis años, como la de Japón.

Hay otras cifras que revelan que el interés por este tipo de inversión aún no ha terminado. Una de éstas se refiere a los flujos netos de fondos que han atraído los mercados emergentes en las cinco primeras semanas de 2006: 11.400 millones de dólares, algo más de la mitad de lo que recogieron en todo el año pasado, que supuso un ejercicio récord con 20.300 millones de dólares, según la firma Emerging Portfolio Fund Research.

Sin embargo, esta subida tan vertical comienza a producir vértigo a algunas firmas de inversión. Morgan Stanley acaba de anunciar que espera que los inversores reduzcan la inversión en Japón y los emergentes debido a que el récord de flujos de fondos hacia estas Bolsas ha encarecido mucho las acciones. De hecho, la firma ha notificado a sus clientes que ha realizado un ’significativo cambio’ en su exposición hacia dichos países. Concretamente ha recortado un tercio los activos en el mercado de Japón hasta el 10%, mientras que su exposición a los emergentes cae un 50%, hasta el 5%.

La renta variable estadounidense es la beneficiada de la decisión tomada por Morgan Stanley. Acaba de subir la recomendación a sobreponderar y aconseja a los inversores que incrementen la inversión en la Bolsa un 10%, hasta un total del 55% de sus carteras. ’Desde nuestro punto de vista los flujos de fondos han empujado a Japón y los mercados emergentes más allá de su valor justo, lo que crea una oportunidad relativa en las Bolsas estadounidenses’, dijeron los analistas de la firma en la nota enviada a sus clientes. Mientras, el consejo de Japón y los emergentes pasa a neutral.

Lo cierto es que los precios que han alcanzado las compañías llama la atención. El Nikkei cotiza con un PER medio, veces que el precio de la acción contiene el beneficio, de 45,93 veces frente a las 17,78 veces del S&P.

Euronext cierra con una subida del 0,95% tras llegar a caer el 4,9%

 

Recuperación de Euronext. Los títulos de la plataforma que agrupa a las Bolsas de París, Amsterdam, Bruselas y Lisboa, vivieron una jornada muy volátil ayer para cerrar con un alza del 0,95% hasta 49,98 euros en París.El arranque de la sesión vino marcado por una noticia publicada en el diario Financial Times que aseguraba que el parqué ha parado las conversaciones de fusión con Deutsche Börse. Esto unido al buen sabor de boca que dejaron los resultados anunciados al víspera, ganó 330 millones brutos en 2005, permitió que subiera un 3,6% en el mejor momento.El repunte duró poco. La venta de 4,24 millones de acciones de la compañía que inició Fortis Bank provocó que llegara a caer el 4,9%, aunque al cierre se recuperó. Deutsche Börse, por su parte, cayó un 0,88%.

 

http://www.cincodias.com/articulo.html?d_date=20060208&xref=20060208cdscdimer_6&type=Tes&anchor=cdsarcart&anchor2=cdscdi

El deterioro de la competitividad española

Ya en nuestro primer artículo alertábamos de los riesgos que está acumulando nuestra economía en el frente exterior. Como era de esperar, las últimas cifras de Balanza de Pagos –un incremento del 70,5% interanual en enero-agosto de 2005–, confirman la situación dibujada anteriormente. En esta ocasión, nos centraremos en la evolución de la competitividad de la economía española en los últimos tiempos y el diagnóstico y las “soluciones” propuestas por el Gobierno de ZP.
La principal causa del meteórico ascenso del déficit por cuenta corriente es el franco deterioro de nuestra balanza comercial, que obedece, por un lado, al dinamismo de la demanda interna; pero, por otro, responde, como se verá, a las pérdidas de competitividad acumuladas por la economía española. Adicionalmente, el estancamiento económico de la vieja Europa, ese corazón marchito que tanto gusta a Zapatero, no contribuye a impulsar nuestras exportaciones. Por último, antes de continuar con nuestro análisis, hay que señalar que tampoco resulta desdeñable el impacto de la subida del precio del petróleo sobre nuestra cuenta comercial, pero el peso mayoritario descansa, en todo caso, en el resto de productos (en 2004, supusieron el 80% del incremento total del déficit comercial).
Con todo, el comportamiento de nuestras exportaciones de bienes es lo más preocupante. En los dos últimos años, el comercio mundial ha experimentado un fuerte ascenso. Sin embargo, la evolución de las ventas exteriores españolas ha quedado notablemente rezagada, con lo que la cuota de nuestros productos en los mercados mundiales ha retrocedido, tendencia que continuará en 2005 a tenor de los datos disponibles hasta la fecha. En el periodo enero-agosto, el volumen de las exportaciones españolas descendió un 0,5% interanual, mientras que el FMI pronostica para el conjunto de 2005 un aumento de las exportaciones mundiales y de la zona del euro del 6,2% y 3,6%, respectivamente.
Este fenómeno es el resultado de un conjunto amplio de factores, pero se pueden resumir básicamente en dos: por un lado, el mayor crecimiento de nuestros precios y costes laborales respecto a nuestros competidores; y, por otro, la especialización productiva de nuestras exportaciones, centradas en las ramas de contenido tecnológico medio, sujetas a la aparición de nuevos competidores procedentes de Europa del Este y Asia, y más sensibles a la competencia vía precios. En este sentido, cabe destacar que los nuevos miembros de la Unión Europea tienen una estructura productiva similar a la de España, pero cuentan con unos costes laborales mucho más reducidos y la calidad de su educación es superior.
Entre 1999 y 2004, la economía española acumuló pérdidas de competitividad frente a los países desarrollados equivalentes a 9 puntos porcentuales si se consideran los precios de bienes de consumo, y a 12,7 puntos si se mide con los costes laborales de la industria manufacturera. De este modo, prácticamente se habría absorbido la ganancia de competitividad obtenida tras las devaluaciones de la peseta que siguieron a la crisis del Sistema Monetario Europeo en 1992 y 1993. La situación es aún más preocupante cuando se compara con los nuevos países industrializados.
Resulta especialmente chocante que en el proyecto de Presupuestos del Estado se despache este problema confiando irreflexivamente en el modesto aumento de los precios de exportación, ya que se obvian los efectos perniciosos sobre la situación financiera y el empleo de los sectores exportadores derivados del estrechamiento de márgenes resultante. Ni que decir tiene que, en el balance de riesgos final del escenario macroeconómico contenido en los Presupuestos, no se menciona el deterioro de la competitividad de las exportaciones españolas.
La pertenencia a la zona del euro impide la utilización de la política cambiaria y monetaria para corregir nuestro diferencial de inflación. Por ello, resulta imprescindible mantener una política fiscal austera (pero de contención del gasto, no de incremento de impuestos), que no impulse aún más nuestra acelerada demanda interna y, de este modo, no contribuya al crecimiento de los precios. No habrá sorpresas en este punto: ZP & Co. han acordado un crecimiento del gasto superior al del PIB nominal, todo un alarde de irresponsabilidad.
Desde un punto de vista estructural de largo plazo, la posición competitiva de la economía española dependerá de su especialización productiva en sectores de mayor valor añadido. Para que esta recomposición sea una realidad, debe realizarse a través del mercado. Para ello, se requieren avances en el terreno de las reformas estructurales, con la finalidad de aumentar el grado de competencia y la flexibilidad de nuestros mercados, lo que atraería la inversión extranjera. En particular, hay que reclamar una reforma en profundidad de nuestro mercado laboral, con el objetivo de eliminar las restricciones a la creación de empleo y de racionalizar la fijación de los salarios, mediante la descentralización de los convenios y el levantamiento de las cláusulas automáticas de revisión salarial. Las recientes cesiones del Ejecutivo ante las protestas de ciertos sectores afectados por la subida del precio del petróleo oscurecen las perspectivas en esta cuestión. El mencionado cambio de estructura productiva y la atracción de capitales extranjeros necesitan que nuestro país ofrezca un marco institucional estable y una mano de obra con alto nivel educativo.
Pero, ¿qué nos ofrece el Ejecutivo Zapatero? Restricciones a la competencia (véanse las regulaciones a los horarios comerciales, y la OPA de Gas Natural), amenazas a los inversores extranjeros procedentes del tripartito radical catalán, inestabilidad institucional y aprobación de la LOE, bodrio que, aparte de afectar a la libertad en la enseñaza, supondrá una rebaja de la ya depauperada calidad de la educación en España. Eso sí, se prometen planes y gasto público para potenciar el denominado I+D+i, pero no se recata en amenazar con planes de expropiación de vivienda desocupada, ¡muy atractivo para los inversores que vienen a residir y gastarse su pensión aquí!

El sector exterior es el espejo que refleja las virtudes y defectos de la economía interna. Los riesgos a medio plazo de la economía española no se arreglan con siglas ni juegos de palabras más o menos felices que sólo cautivan a los incautos y a los interesados, que no son pocos. Se resuelven con la calidad de nuestro marco institucional y el respeto a la libertad económica. Todo lo que este Gobierno está derribando.

Grupo de Economistas Independientes (GEI)

 

http://www.libertaddigital.com/php3/opi_desa.php3?fecha_edi_on=2005-11-16&cpn=28137

Economía de los EEUU

Por qué los inversores prefieren el dólar?

GEI  
 Este incremento en los flujos de capital privados a Estados Unidos sugiere que los inversores mantienen una elevada confianza en la fortaleza y flexibilidad de la economía americana ”
Estados Unidos lleva registrando desde hace unos cuantos años un abultado déficit por cuenta corriente, que en 2005 ascenderá a cerca del 7 por ciento de su PIB y que incluso podría seguir aumentando en el futuro. Las causas de este déficit son variadas, pero entre los economistas existe cierto consenso en que son dos los factores que ayudan a explicarlo. Por un lado, la fortaleza de la demanda interna –en especial del consumo privado y de la construcción–, que se ha apoyado en condiciones de financiación muy favorables, ha provocado un incremento sustancial de las importaciones de bienes y servicios. Pero, por otra parte, ha confluido también la entrada masiva de capitales extranjeros, que han sostenido el valor del dólar y han mantenido bajos los tipos de interés a largo plazo, contribuyendo así a ampliar el déficit exterior. Sin embargo, son múltiples las voces críticas que se alzan avisando de la insostenibilidad del déficit americano y de los riesgos de que se produzca una corrección abrupta del mismo y un desplome del dólar.
Pues bien, los datos de flujos de capitales a Estados Unidos más recientes despejan ciertas dudas sobre el sentimiento de los mercados acerca del atractivo de los activos financieros denominados en dólares. La cifra récord de 102 mil millones de dólares de entradas netas en septiembre cubre sobremanera el déficit comercial, también récord, de ese mes, que fue de 66 mil millones de dólares. Repetidamente se ha argumentado que esa financiación ha provenido, en gran medida, de la ingente acumulación de reservas por parte de los bancos centrales asiáticos, que eran invertidas en bonos del Tesoro americano, y que cuando dejasen de hacerlo se podría producir una desbandada generalizada de los inversores, tanto públicos como privados.
Los datos del informe del Tesoro americano muestran que esa predicción, por el momento, está muy alejada de la realidad. No sólo es que la cifra de flujos de capital haya supuesto un nuevo máximo mensual, sino que, fundamentalmente, ha sido el sector privado el que ha vuelto a liderar las inversiones en activos en dólares. Es más, los instrumentos que han recibido más inversiones han sido curiosamente acciones y títulos de renta fija de empresas, y no tanto bonos de deuda pública. De hecho, en lo que se lleva de año, los inversores “oficiales” han disminuido considerablemente sus inversiones en Estados Unidos (en un 44 por ciento), sobre todo en bonos del Tesoro (en un 66 por ciento), pero los capitales privados se han acelerado notablemente (creciendo un 40 por ciento). La fuente de financiación externa más estable para una economía, que es la inversión directa extranjera, aumentó en Estados Unidos un 68 por ciento en 2004 y en el primer semestre de este año ha crecido otro 33 por ciento.
Este incremento en los flujos de capital privados a Estados Unidos sugiere que los inversores mantienen una elevada confianza en la fortaleza y flexibilidad de la economía americana, que el dólar es mucho menos dependiente de las intervenciones en los mercados de divisas de los bancos centrales de lo que se había dicho y que la financiación del déficit por cuenta corriente no es problemática hasta la fecha. Si bien es cierto que ese déficit deberá corregirse en algún momento, la confianza de los mercados en la economía americana hace más probable que dicha corrección sea gradual y poco problemática.
En comparación, ¿qué es lo que está sucediendo en Europa? Las perspectivas económicas europeas siguen siendo poco halagüeñas, lastradas por la rigidez de una burocracia con afán regulador e intervencionista y a la espera que de algún día se acometan las reformas estructurales necesarias para incrementar la productividad y el crecimiento económico. La retórica burócrata que cabalga en las esferas políticas europeas se inventó algo así como la panacea a todos los males económicos que nos atenazan, la estrategia de Lisboa, un auténtico galimatías conceptual, cuyos objetivos eran crear una economía europea más flexible, innovadora, dinámica y favorable a la inversión, que nos hiciese superar al odiado enemigo americano. Como era de esperar, los resultados de los cinco primeros años de esa estrategia sólo pueden calificarse de decepcionantes.

Ahora se le pretende dar un nuevo impulso con la creación de Programas Nacionales de Reforma, en los que los gobiernos deben explicitar cómo se materializarán en hechos los vagos compromisos adquiridos. Pero, ¿qué cabe esperar de unos países como los europeos, encabezados por la decadente Francia que se pliega ante el terrorismo callejero, hinchando el blando cojín en el que se echan la siesta los pasivos subvencionados? Y la esperanza en una Alemania renovada con la llegada al poder de Angela Merkel, que impulse la flexibilidad y el libre mercado, parece haberse ido de nuevo al traste al caer en el cepo estatalista de la Gran Coalición, como analiza certeramente Luis Gómez en su reciente artículo en Libertad Digital (Alemania. Lucha por el poder sobre la economía). Así es imposible que Europa siquiera se acerque al dinamismo de la economía norteamericana, algo que los inversores parecen apreciar con claridad a la vista de dónde colocan su confianza y su dinero.



Grupo de Economistas Independientes (GEI)

Lucha por el poder sobre la economía

Alemania
Lucha por el poder sobre la economía
Luis Gómez
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“ De momento, los liberales no podemos estar felices, y los acontecimientos de los últimos días parece que dan definitivamente la razón al FDP en su decisión de mantenerse en la oposición a toda costa ”
El programa de Gobierno presentado por la Gran Coalicion que regirá los destinos de Alemania los próximos años ha dejado, al menos, una cosa bien clara: la lucha por el poder sobre la economía entre el Estado y el sector privado se intensificará hasta cotas aún insospechadas.
Se endurece el tono de las declaraciones. En Alemania podemos escuchar extraños mensajes de dudosa interpretación para un liberal. Frente a los duros comentarios del empresariado alemán respecto al “Acuerdo de Gran Coalicion” ("esto no empieza bien", "es veneno para la coyuntura"), reacciona el establishement del SPD, tan criticado en las últimas semanas, con formas rudas, al borde del improperio. El futuro ministro de Hacienda, Peer Steinbrück, comienza hablando de la "pérdida de perspectiva" que se intuye tras las declaraciones de los patronos, para terminar atacando: se han dejado mezclar en un debate "que apenas sí puede ser más absurdo, por ignorante". El colega de partido Matthias Platzeck no dudó en usar el mismo tono, al acusar a los representantes de la patronal germana de fomentar la "cultura del miedo" para criticar un acuerdo de cuyos entresijos ignorarían, según él, casi todo.
Pero no solamente desde la izquierda de la coalición sonaron los tambores de guerra. La nueva Canciller, Angela Merkel, no dudó en exigir de los empresarios "más respeto ante la política y los políticos", olvidando la retórica de la campaña electoral, cuando aún hablaba de deconstrucción del Estado y fomento y desarrollo de las fuerzas económicas civiles. Para terminar de redondear el cuadro, desde Baviera, Edmund Stoiber nos devuelve a la realidad intervencionista con una frase visceral: "(los empresarios) despiden a miles de personas, nos los dejan abandonados ante la puerta de casa como si ellos no tuviesen nada que ver en el asunto y entonces se dedican a criticar lo que hacemos”. Los observadores liberales estamos sorprendidos.
Se adivina ya la línea de conflicto que delimitará los debates durante los próximos años. Por un lado están los estatalistas, los agentes del Estado y los dependientes del Estado que creen amenazadas sus exigencias bajo la presión de la escasa competitividad de la economía alemana. Enfrente encontramos a los representantes de la economía, los ciudadanos, los contribuyentes y los empresarios que ven como aumenta la presión fiscal sobre ellos para mantener un Estado que no deja de gastar más de lo que debe e infinitamente más de lo que puede. Y lo que hemos podido ver de los textos de la nueva Gran Coalición, no servirá para difuminar esos frentes. Al contrario. La retórica del curso ya fijado por el Contrato de la Coalición va claramente en la línea de mejorar la "capacidad de acción del Estado", como si no estuviese sobradamente demostrado que el Estado en Alemania es un monstruo incapaz de administrarse.
Parte inherente de la retórica estatalista en Alemania es y ha sido siempre la promesa de que la presión fiscal sólo puede tender a disminuir. Resulta que tal premonición sólo ha sido realidad durante un corto período de tiempo a mediados de los noventa y al principios de este milenio. Por otro lado, los ingresos por impuestos aumentan tercamente y alcanzarán, según los expertos y gracias al aumento del IVA, valores máximos de cerca de 500 mil millones de Euros el próximo año. La tendencia ha sido sólo ascendente. Si hace 30 años los Estados Federados y los Municipios ingresaban solamente 79 mil millones de euros, en 1990 los ingresos eran ya de 281 mil millones de Euros. Tras la reunificación, en 1995 el Estado ingresaba 416 mil millones de Euros.
En el otro lado de la balanza, el endeudamiento del Estado alemán ha pasado de menos de 200 mil millones de Euros en los años ochenta a los más de 1,4 billones actuales lo que deja en bastante mal sitio los argumentos esgrimidos por Merkel, Steinbrück o Stoiber para defender al Estado y pedir respeto por las decisiones de los políticos en cuestiones de economía.
Alemania no sufre bajo la prepotencia de sus empresarios, sino bajo la desidia ignorante de sus políticos, cuya única solución al problema, aparentemente, consiste en la mayor subida de impuestos de la historia alemana de la posguerra. El aumento del Impuesto sobre el Valor Añadido previsto para el 1 de enero de 2007 hasta el 19 % aporta 24 mil millones de Euros al año al fisco germano. Dos tercios de ese dinero se dedicarán exclusivamente al saneamiento (es decir, a saldar deudas) de la Federación y de los Estados Federados. La tercera parte restante se utiliza para reducir el coste de la contribución por seguro de desempleo. Como además, la desgravación fiscal más importante se reduce al seguro de incapacidad-vejez y al seguro de enfermedad, podemos concluir sin miedo que el aumento en el IVA terminará dedicado casi en exclusividad al saneamiento presupuestario. El IVA no solo afecta al consumidor, afecta también a las empresas, que verán cómo sus precios finales se disparan sin obtener beneficios a cambio. Eso debilita sobre todo a las pequeñas y medianas empresas que dependen del mercado interior.
El ideario de “la política y los políticos al servicio de los ciudadanos” predicado demagógicamente por Angela Merkel en la campaña electoral parece haber encontrado sus fronteras justamente allí donde el Estado ve amenazados sus intereses.
Pero la vida continúa. Los nuevos coaligados se organizan, nacen nuevos pactos, se entablan nuevas amistades. Los políticos de CDU, CSU y SPD, que durante la campaña electoral tan vehementemente se enfrentaban, ahora deben gobernar juntos.
El martes, a eso de las 10 de la mañana, Angela Merkel fue votada e investida por CDU y SPD como Canciller Federal. Para el día siguiente ya tuvieron lugar sendas visitas relámpago a París y Bruselas, el jueves se encontrará con Tony Blair en Londres, durante una cena diplomática. Merkel quiere que el ministro de Exteriores, Walter Steinmeier, la acompañe. Y puede que asistamos a la primera discusión interna de la novísima Coalición: Steinmeier ya ha hecho saber a los periodistas que no prevé de ninguna manera colaborar en una línea de política exterior que sea radicalmente diferente a la seguida bajo Schröder.
El consejero de asuntos exteriores del despacho de Merkel, Christoph Heusgen, lo ve de forma completamente diferente. Éste coincide con Javier Solana en la necesidad de plantear nuevos acentos en las relacione políticas con Rusia. ¿El primer punto de ruptura?
La nueva etapa que se abre en la mayor economía de Europa es apasionante. Asistimos a uno de los capítulos más interesantes de la reciente historia europea. Esperemos que sea para bien. De momento, los liberales no podemos estar felices, y los acontecimientos de los últimos días parece que dan definitivamente la razón al FDP en su decisión de mantenerse en la oposición a toda costa.

Luis Gómez vive en Mainz (Alemania) y es editor de la bitácora Desde el Exilio
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Consecuencias de la ruptura de España

Consecuencias de la ruptura de España
GEI  
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“ No sabemos si se ha reflexionado en el efecto que puede producir en los flujos del exterior la posibilidad de que salten por los aires instituciones tan arraigadas desde hace siglos como las garantías notariales, jurídicas y de toda índole. ”
Grupo de Economistas Independientes (GEI)
Las cifras del sector exterior de la economía española continúan experimentando, en lo que se lleva de año, un intenso deterioro, iniciado ya en 2004. Este deterioro se refleja en el fuerte aumento de nuestro desequilibrio por cuenta corriente, vinculado con los crecientes problemas de competitividad de nuestro sector exterior, tanto comercial como turístico, a los que se ha sumado la escalada del precio del petróleo. La incertidumbre política generada por el actual Gobierno del PSOE y sus aliados separatistas sólo puede agravar esta situación, dificultando en el futuro la financiación de nuestro déficit exterior, como exponemos a continuación. De cara a nuestro futuro próximo, esta situación ensombrece de forma dramática la situación económica española. Hay, ciertamente, una apariencia de bienestar, de alto consumo, de OPAS empresariales, etc., que dan la sensación engañosa de que vivimos en la opulencia. Pero gastamos muy por encima de nuestras posibilidades, como muestra el creciente déficit exterior. Dicho déficit ha ido creciendo en los últimos años hasta niveles nunca vistos. En 1996, dicha magnitud era nula; en el primer semestre de 2005, llega al 8% del PIB como puede verse en el Cuadro (primera columna).
AñosDéficit exteriorPosición netaInversión directa extranjera
% / PIB% / PIB% anual% / PIB
1995-0.2-21.1...1.4
19960.1-23.8211.5
1997-0.1-24.271.6
19981.3-29.5622.4
19992.9-29.6383.0
20003.8-26.1-162.4
20014.5-27.11134.7
20023.9-30.0325.7
20034.2-36.0-443.0
20045.9-42.1-421.6
2005-I (E-J)8.0-43.0-261.3
Cuidado: la cifra oficial es algo menor, pero se debe a que añade al saldo exterior – y ello es legítimo contablemente– las ayudas de la UE; nosotros las quitamos ¿Por qué? Pues, como todo el mundo sabe, más pronto que tarde se acabarán. Es más claro restar esas ayudas con las que no podremos contar en el futuro.
En todo caso, con o sin ayudas, es una cifra record, y con una trayectoria de ascenso meteórico. Otra cara de la misma moneda es el resultado acumulado de ese déficit. En la segunda columna se ve ese resultado: un saldo de débito exterior también creciente, que es la deuda viva que mantiene España con los prestamistas exteriores. Como se ve, en 1996 esa deuda significaba un 23,8% de PIB; ahora llega a nada menos que un 43%. Por comparar con un país muy criticado por los organismos internacionales, EEUU tiene un déficit del 6% de PIB, pero su deuda es del 25%. Esta comparación es, además, un poco forzada, pues la capacidad de España para generar recursos no es precisamente la de EEUU.
Por lo tanto, hay un problema financiero. Hasta cierto punto, deberíamos considerarlo normal para un país que, como España, tiene un déficit secular de capital; un país que necesita capital, debe endeudarse para adquirir ese capital productivo que, tarde o temprano, generará la rentabilidad suficiente para amortizar la deuda exterior. Si, además, el país ofrece suficientes garantías jurídicas y de estabilidad institucional, gran parte de la financiación será cubierta por la inversión directa extranjera, que por definición aporta capital sin generar deuda exigible. Además, la inversión directa es una aportación de capital productivo y nuevas tecnologías. Indica una gran confianza a largo plazo en el país en que entra. Obsérvese, en el cuadro, que eso es lo que pasó entre 1996 y 2002: la inversión directa del exterior en España creció mucho, sobre todo en el año 2001. Por el contrario, desde 2003, la financiación de nuestro desequilibrio exterior cada vez depende más de fuentes más volátiles y que no mejoran nuestra capacidad productiva de forma directa, como son la inversión de cartera –títulos de renta fija o variable–, o los préstamos y depósitos. Como se aprecia en la tabla, la inversión directa empieza a retroceder en dicho año, y en 2004 cae a una tasa del 42%. En el primer semestre de 2005, sobre el mismo periodo del 2004, la caída es del 26%. La participación de la inversión directa extranjera en el PIB se ha reducido drásticamente, como se ve en la última columna. A esto se añadiría el capital que de manera creciente está saliendo de España hacia climas más seguros.
Cierto es que España comparte este rasgo con buena parte de la zona del euro, como se ve en los datos de la UNCTAD; mientras que los flujos mundiales de inversión directa aumentaron un 2% en 2004, cayeron en el conjunto de las economías desarrolladas, con las notables excepciones de EEUU y Reino Unido, donde las entradas de inversión directa aumentaron un 68% y alrededor de un 400%, respectivamente. Este contraste entre la UE y los países mencionados de “nuestro entorno” (al menos hasta hace poco), es bien elocuente. En el caso de España, el ritmo de caída es mayor: 42% en 2004, frente al nada despreciable 36% de la UE. A ese ritmo, cuando los tipos de interés suban o las expectativas de los inversores sobre la estabilidad económica o institucional de España se modifiquen, la corrección que se produzca será de todo menos suave. Mientras tanto, el Ejecutivo que se tropezó con la victoria del 14-M, destroza la base de la sociedad y de la prosperidad abriendo el portón a un sistema de regiones confederadas soberanas por encima del estado (como es la pretensión del Estatuto), si es que queda Estado.
No sabemos si se ha reflexionado, por un momento, en el efecto que puede producir en los flujos del exterior la posibilidad de que salten por los aires instituciones tan arraigadas desde hace siglos como las garantías notariales, jurídicas y de toda índole que acompañan el normal funcionamiento económico en sus actos más triviales. Piénsese en la propiedad –costumbre tan arraigada que es ejecutada cada día en miles de actos transaccionales–, cuando se plantee un inevitable conflicto de jurisdicciones entre autoridades tan incompetentes y politizadas como las que gozamos. La prosperidad depende de la automatización de miles de invisibles lazos que no se ven, que se dan por naturales, hasta el punto de que no se piensa en ellos. Quien va al notario a firmar una escritura sabe qué garantías le ofrece el sistema, tanto más sólidas cuanto más tiempo lleven entre nosotros, pero por eso mismo ni piensa en ellas.
Las inversiones extranjeras son especialmente temerosas ante el riesgo de desaparición de un estado de cosas conocidas y controladas. Así que el presidente del Gobierno de España, al tomar la defensa del Estatuto, ha colocado una bomba de incalculables consecuencias. Pero una de las consecuencias empieza a ser visible. Se llama pánico de asomarse al interior.


Grupo de Economistas Independientes (GEI)