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ECONOMIA Y VARIOS-RECOPILACIÓN

Uno de los grandes bancos de EEUU quebrará en los próximos meses, según un ex-economísta del FMI

19/08/2008 18:27h

Lo peor de la crisis financiera aun está por llegar en EEUU, y uno de los grandes bancos estadounidenses quebrará en los próximos meses, según dijo el ex-economista del FMI Kenneth Rogoff en una conferencia en Singapur.

Rogoff, profesor de economía en la Universidad de Harvard, aseguró que no serán únicamente los pequeños y medianos bancos los que caerán, sino que uno de los grandes sufrirá también este mismo destino. Sobre las hipotecarias Fannie Mae y Freddie Mac, afirmó que en pocos años dejarán de existir en la forma que lo hacen ahora, según informaciones aparecidas en la prensa.

"Los EEUU no están fuera del bosque. Creo que la crisis financiera está en su punto medio, posíblemente. Podría ir más lejos y decir que lo peor está por llegar", señaló Rogoff durante la conferencia.

Los comentarios de Rogoff llegan tras la noticia publicada en la prensa que motivó las fuertes caídas en Fannie Mae y Freddie Mac el lunes, y que aseguraban que el Gobierno estadounidense probablemente no tenga otra opción que nacionalizar las dos grandes hipotecarias.

En respuesta a las fuertes pérdidas en el mercado inmobiliario, la Fed ha reducido sus tipos de interés. Rogoff asegura que éste es un mal movimiento, ya que acortando los tipos de interés se va a dar paso a una gran inflación en los próximos años en EEUU.

http://www.cotizalia.com/cache/2008/08/19/noticias_54_grandes_bancos_quebrara_proximos_meses.html

El círculo vicioso de la banca augura un agosto movido

@S. McCoy - 30/07/2008 06:00h

Más allá de la evidencia de que cada día que pasa es un día menos para que la crisis financiera llegue a su fin, lo cierto es que, tal y como muestra el mercado interbancario, los problemas que afectan al sistema, liquidez, confianza y solvencia, siguen estando encima de la mesa. Incluso cuando un banco de inversión, como Merril Lynch, aparenta hacer tabla rasa con la valoración de algunos activos que inicialmente serían de todo menos dudosos –tramos super seniors de titulizaciones-, algo que llevamos meses propugnando desde esta común atalaya, lo concreta de forma tal que da la sensación de que no es capaz de desvincularse del todo de la morralla de su balance. Vende Collaterized Debt Obligations o CDOs al 22% de su valor nominal (lo que lleva a un ajuste a la baja en el valor de los activos similares de otras instituciones), otorgando una financiación del 75% al comprador sin más garantías que los propios valores (y, por tanto, quedándose expuesto al riesgo de forma directa), a la vez que anuncia (sólo tres meses después de que su CEO señalara que la entidad estaba bien capitalizada y, ojo, a los diez días de publicar resultados que no hacían mención a éstas pérdidas potenciales) una ampliación de capital donde al principal inversor que va a acudir a la compra le tienes que compensar porque ya acudió a tu rescate en un momento anterior. Vamos, una operación de todo menos limpia. Como para quejarse luego de la CNMV. Les recomiendo que lean el link que les adjunto y los comentarios, que no tienen desperdicio.

Pero más allá de las especificaciones propias de la actuación del banco de inversión norteamericano, su movimiento nos lleva al estado de la cuestión de uno de los requisitos principales para que la crisis actual se solucione del modo más rápido posible: el desapalancamiento o proceso por el cual las entidades financieras reducen el nivel de activo de su balance lo que les permite obtener liquidez, mejorar sus ratios de capital y liberar recursos para poder contemplar nuevas operaciones de financiación a terceros. Pues bien, sobre esta materia se han publicado dos artículos extraordinariamente interesantes en los últimos días que inciden sobre las complicaciones, puestas de manifiesto por la propia Merril, que dicho fenómeno conlleva en un entorno como el actual.

El primero lo firma Paul McCulley de Pimco y se titula la Paradoja del Desapalancamiento. A los efectos que a nosotros hoy nos ocupan, basta con recorrer la primera parte del análisis realizado por el autor. McCulley parte de un megaconcepto macro que denomina la paradoja de la agregación y que viene a decir que lo que es bueno para un ciudadano no tiene que por qué ser bueno para la colectividad desde un punto de vista económico. Un ejemplo práctico sería la paradoja del ahorro: si impulsamos a cada ciudadano que ahorre individualmente puede que, al final, el ahorro colectivo caiga ya que, en ese consumo que ahora no se produce, encontraban su fuente de ahorro otros muchos ciudadanos. Este contrasentido, lo lleva el economista norteamericano al campo del desapalancamiento financiero y concluye que, cuando éste se produce por numerosas entidades al mismo tiempo, la consecuencia última es una deflación en el precio de los activos que se quieren vender lo que, al final, se traduce en menor valor de los mismos en la cartera y obligación de provisionar las pérdidas potenciales con su consecuente impacto en los niveles de capitalización. Lo que se consigue es justo el efecto contrario, la paradoja, al que se persigue: el nivel de activos sobre recursos propios crece en lugar de menguar. McCulley hace descansar la quiebra de este proceso en la capacidad del balance del gobierno federal para adquirir este tipo de activos dudosos y frenar su caída, idea con la que estoy en absoluto desacuerdo.

El otro lo firma Yves Smith en una página de culto que ya he citado alguna vez: Capitalismo Desnudo. Pese a que algunos medios, como el New York Times, advierten de cómo las restricciones crediticias empiezan a afectar a la economía real, por el contrario el autor defiende, en base a los propios datos de la Reserva Federal, que el nivel de deuda del mercado de crédito estadounidense no sólo no se ha reducido en los últimos meses sino que se encuentra, en términos de porcentaje sobre el Producto Interior Bruto, en el nivel récord del 350%, por encima del 270% en que se encontraba en 1933 -no tanto como consecuencia de la expansión del endeudamiento, cuanto por la contracción de la economía, lo que hace la comparativa, si cabe, más perniciosa-, o el 250% de Japón en los primeros 90, eso sí, con una tasa de ahorro sustancialmente más elevada que la que disfruta Estados Unidos en la actualidad. No es de extrañar que el título de la pieza sea un retórico, ¿se ha iniciado el desapalancamiento? Y que, en cierto modo, las conclusiones vayan más por el lado, de la mano de David Rosenberg, estratega de Merril, de la excesiva vulnerabilidad de la economía del país y la posibilidad de una solución a la japonesa que deprima el mercado inmobiliario y bursátil durante una temporada más bien larga.

Por tanto, el tema queda lejos de estar resuelto. Y más cuando las sucesivas ampliaciones de capital no hacen sino reducir, por la dilución, el beneficio por acción de las entidades financieras y menguar sus niveles de Retorno sobre Recursos Propios o ROE, que se aproximan a niveles más realistas y sostenibles en el tiempo. En tanto que no se produzca una estabilización del mercado inmobiliario, una cuantificación realista de las pérdidas aparejadas y un proceso real de reducción de activos en balance, podremos hacer ejercicios teóricos acerca de si hemos visto o no lo peor de la crisis pero avanzaremos poco. La economía financiera está pagando sus propios excesos. El proceso de ajuste no va a ser ni corto, ni poco traumático. Durará. Eso sí, aún hay hueco para el optimismo, que mejor es terminar con una nota positiva. No dejen de leer este comentario de un histórico de la bolsa norteamericana cuyo último punto es de especial interés (nivel de tesorería sobre mercado de acciones en Estados Unidos) Mi principal objeción, y puedo estar muy equivocado: esta no es una crisis como las demás, esta vez sí es diferente. Pero… Mañana nos despediremos hasta septiembre.

http://www.cotizalia.com/cache/2008/07/30/86_circulo_vicioso_banca_augura_agosto_movido.html

 

Previsión compra de telefónica

Previsión compra de telefónica

http://img166.imageshack.us/img166/5624/telefonicaprediccionbisqm3.png

Las gemelas que pueden dar la puntilla a la crisis

S. McCoy - 11/07/2008 06:00h

Lo que está ocurriendo en los Estados Unidos es de una importancia excepcional. Sólo la vorágine diaria en la que nos desenvolvemos nos impide apreciar su verdadera dimensión. Se trata de un mercado financiero en estado de excepción como consecuencia de la implantación de un conjunto de medidas extraordinarias que persiguen que la situación no se descontrole aún más. Un sistema intervenido por unas autoridades que, por más que tratan de poner diques al violento cauce que, con su desidia, ayudaron a engordar, se ven impotentes ante la fortaleza de una corriente que amenaza con llevarse el conjunto de su negociado por delante. Sí, soy todavía pesimista. Y con noticias como las conocidas a lo largo de esta semana sobre las dos principales agencias hipotecarias pseudogubernamentales, Freddie Mac y Fannie Mae, todavía más. Estas instituciones son capitales para mantener el herido inmobiliario a flote a la espera de tiempos mejores. Y están muy tocadas. Y, lo que es peor, el mercado lo sabe. Tendremos noticias no muy tarde sobre ellas que generarán momentos de pánico. Será la oportunidad. Sean pacientes entre tanto.

En esencia, Fannie Mae y Freddie Mac actúan como garantes de la solvencia del mercado hipotecario norteamericano a través de una labor de intermediación según la cual compran hipotecas, las empaquetan, les prestan su rating y se las venden al mercado que las adquiere con la tranquilidad que dicha aparente, que no real, garantía estatal otorga. Su papel ha ido ganando relevancia con el paso del tiempo y, si en 1990 apenas respaldaban el 4,7% de la deuda hipotecaria norteamericana, y a finales de 2006, el 12,9%, en la actualidad entre las dos garantizan o son titulares de casi la mitad de las hipotecas en vigor en aquél país. Es la consecuencia inmediata de la muerte del mercado hipotecario estadounidense que ha llevado a que ambas compañías hayan dado soporte a más del 80% de las hipotecas constituidas en aquél país desde el inicio de la crisis hace ahora doce meses. La consecuencia no se ha hecho esperar: las llamadas GSEs o Goverment Sponsored Entreprises se han convertido en unos hedge funds terriblemente apalancados y con pura exposición hipotecaria. Ups. En efecto: los recursos propios apenas son un 5% del total de su deuda emitida, en un momento en el que las ejecuciones de activos residenciales aumentan, los precios de las casas continúan cayendo y las pérdidas en el balance se acumulan. No es de extrañar que no sólo la bolsa sino también el mercado de deuda, les estén dando la espalda, poniendo en riesgo su solvencia y elevando el coste de su financiación para adquirir nuevas hipotecas al doble de lo que pagaban hace un año.

Un panorama sombrío para el que sólo se presenta, dada la situación del mercado residencial estadounidense, una solución realista: el rescate. El debate que está sobre la mesa ahora en Estados Unidos es quién puede llevarlo a cabo cuando hay tan pocos argumentos que hagan interesante la inversión, dada su escasa visibilidad a corto y medio plazo. Parece que la única alternativa es una intervención pública (directa mediante inyección de fondos o líneas de crédito; indirecta, a través del reaseguramiento o la apertura de la ventana de descuento como ya hizo la FED con los brokers) que asegure su supervivencia. Una obligación moral, en este caso sí, que se derivaría de que fueron las propias autoridades las que modificaron al alza su capacidad operativa con objeto de que pudieran dar contrapartida al mercado el pasado mes de enero. Un colapso de las GSEs provocaría menos hipotecas, caída de la demanda de pisos, precios más bajos, mayores dificultades para hacer frente a las hipotecas ya concedidas, un incremento de los impagos, más pisos en manos de los bancos y vuelta a empezar. Casi nada. Como señalan numerosos analistas de aquél país, el impacto que una situación de este tipo podría tener sobre el conjunto del sistema haría que la intervención de Bear Stearns pareciera un chiste a su lado. Ya en abril S&P´s cuantificó el riesgo en un billón de los nuestros (millón de millones) de dólares y subrayó que podría afectar a su visión sobre la propia solvencia de Estados Unidos. Casi nada. No quiero ni pensar a dónde se podría ir el dólar si esto ocurriera (argumento defensivo, por cierto, que podría incentivar la entrada de un fondo soberano con moneda ligada a la divisa estadounidense). Tal y como anticipaba ayer Bloomberg a última hora, no les pueden dejar caer.

Pese a que el Secretario del Tesoro estadounidense, Henry Paulson, considera a Freddie y Fannie como bien capitalizadas a los niveles actuales, al menos desde el punto de vista regulatorio, hay algunos que han decidido ponerse la venda antes de la herida. Así la Administración Bush, según informaba el WSJ ayer, habría elaborado un plan de contingencia para el caso en que lo inevitable, como tiende a ocurrir, acabe produciéndose. Mientras, ex miembros de la Reserva Federal, como Poole, apuntan ya directamente al corazón del problema al señalar, de forma justificada a mi entender, que ambas sociedades son, en la práctica, insolventes. ¿Qué va a determinar que el estallido se produzca o no finalmente? La evolución del mercado inmobiliario, uno de los elementos, junto con el desapalancamiento, que hay que vigilar para encontrar un punto de inflexión en esta crisis. Pues bien, pese a que algunos columnistas como John Berry de Bloomberg defienden que lo peor ha podido pasar ya, lo cierto es que el número de ejecuciones hipotecarias sube a un ritmo de 70.000 casas al mes mientras que el de impagados crece a un ritmo tres veces y media superior en lo que es ya el peor entorno inmobiliario desde la década de los 30. La cosa no pinta demasiado bien, desde luego. Al menos de momento. Claro que cuando se han tomado tantas medidas y la situación no mejora es precisamente el tiempo el que apremia. No obstante, cuando el estado de sitio es lo que prevalece, cualquier iniciativa se puede tomar para salvaguardar el orden. Y es exactamente lo que va a ocurrir. Nos vamos a divertir. Buen fin de semana a todos.

http://www.cotizalia.com/cache/2008/07/11/16_gemelas_pueden_puntilla_crisis.html

Una Fábula

Una vez llegó al pueblo un señor, bien vestido, se instaló en el único
hotel que había, y puso un aviso en la única página del periódico
local, que está dispuesto a comprar cada mono que le traigan por $10.

Los campesinos, que sabían que el bosque estaba lleno de monos,
salieron corriendo a cazar monos.

El hombre compró, como había prometido en el aviso, los cientos de
monos que le trajeron a $10 cada uno sin chistar.

Pero, como ya quedaban muy pocos monos en el bosque, y era difícil
cazarlos, los campesinos perdieron interés, entonces el hombre ofreció
$20 por cada mono, y los campesinos corrieron otra vez al bosque.
Nuevamente, fueron mermando los monos, y el hombre elevó la oferta a
$25, y los campesinos volvieron al bosque, cazando los pocos monos
que quedaban, hasta que ya era casi imposible encontrar uno.
Llegado a este punto, el hombre ofreció $50 por cada mono, pero, como
tenia negocios que atender en la ciudad, dejaría a cargo de su
ayudante el negocio de la compra de monos.

Una vez que viajó el hombre a la ciudad, su ayudante se dirigió a los
campesinos diciéndoles:

Fíjense en esta jaula llena de miles de monos que mi jefe
compró para su colección.

Yo les ofrezco venderles a ustedes los monos por $35, y cuando el
jefe regrese de la ciudad, se los venden por $50 cada uno.
Los campesinos juntaron todos sus ahorros y compraron los miles de
monos que había en la gran jaula, y esperaron el regreso del 'jefe'.

Desde ese día, no volvieron a ver ni al ayudante ni al jefe. Lo
único que vieron fue la jaula llena de monos que compraron con sus ahorros
de toda la vida.

Pues sí, aún hay dos refugios en los que invertir

Pues sí, aún hay dos refugios en los que invertir

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@S. McCoy - 25/06/2008

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¿En qué se puede invertir? Bolsa, vivienda, bonos, monetarios... todo pierde en 2008. Esa era la atractiva proposición de partida de Eduardo Segovia ayer en las páginas de esta misma Cotizalia. Interesante invitación que no me resisto a atender. Bien, ¿dónde poner el dinero? No caeré de bruces en lo que es, sin duda, una pregunta trampa. ¿Por qué? Porque simplifica demasiado lo que debe de ser un compendio de dos ámbitos de decisión, uno a priori y otro a posteriori. El primero hace referencia a los factores tradicionales que supuestamente condicionan cualquier inversión como son plazo, rentabilidad, riesgo, fiscalidad y generación de rentas. La omisión de muchas de estas premisas a la hora de asumir determinadas opciones se encuentra detrás de algunas de las desgracias bursátiles que recientemente han asomado en la prensa especializada. El segundo se centra, por su parte, en la voluntad efectiva de cumplir con dichas premisas. Menuda perogrullada, dirán algunos. Bien, cuando la bolsa, los bonos, el crédito, el inmobiliario estaban disparados, muchos, demasiados, fueron desleales no sólo a sus propias circunstancias personales sino a lo que aconsejaba la razón. Ante la fatal amenaza de la cara de tonto prefirieron ser ellos los que ganaran el último duro. La experiencia más reciente de los mercados pone bien a las claras que cuando la racionalidad se impone, lo hace con toda la crudeza de la que es capaz. No es tan evidente, por tanto. Hay que saber vender.

¿Primer activo en el que invertir? Sin duda, los hedge funds a través de un fondo de fondos (pese a la duplicidad de comisiones). Es la primera figura que se me ha venido a la cabeza. De hecho, si la industria fuera justa consigo misma, debería reconocer que nunca se ha dado un entorno tan idílico para la generación de alpha o creación de valor del gestor en los últimos años como ésta. La flexibilidad de la gestión alternativa, su teórica descorrelación con otros vehículos financieros, su búsqueda estándar de la preservación del capital y su capacidad para obtener retornos razonables para un perfil de riesgo dado deberían actual en su favor. El problema es que el modelo asimétrico de retribución de los propios hedges (similar al de la banca de inversión) ha atraído mucho talento mediocre a la industria, advenedizos que han envuelto de alpha lo que no era más que la beta derivada de unos mercados, hasta el verano del año pasado, extraordinariamente direccionales. Bastaba con seguir la ola sobre una montaña de deuda (rotación por margen) y ya estaba. La purga que se está produciendo en la actualidad en la industria era y es más que necesaria.

Por otra parte, gran parte de los fondos que están estallando en las manos de sus propios gestores lo hacen porque literalmente eran bombas de relojería vistos los niveles de endeudamiento o apalancamiento que habían acumulado sobre activos, o bien ilíquidos, o bien con profundidad válida en un entorno racional de posiciones compradoras y vendedoras, pero claramente insuficiente en un modelo de liquidación por derribo como el que hemos vivido en los últimos meses. La sospecha que McCoy ha tenido durante los tiempos gloriosos de que el alpha generado por algunos partícipes del mercado era "artificial", en el sentido de que eran los propios hedges los que distorsionaban hasta el colapso determinados mercados, se ha convertido en una realidad palmaria. La restricción actual de crédito va a devolver al sector a unos parámetros de normalidad que van a permitir distinguir el grano de la paja. Los hedges son una alternativa que exige una adecuada selección. No estoy por tanto de acuerdo en la tan poco cacareada decisión de ADIA, el mayor fondo soberano del mundo, 850.000 millones de dólares le contemplan, que hace dos semanas anunciaba en Business Week su salida de este tipo de productos ante la incapacidad del sector de dar valor a coste razonable, mismo argumento que Buffett. El entorno actual o es hedge o el hedge no será.

¿Segundo activo en el que invertir? Bueno, ésta es quizá una apuesta bastante más arriesgada. Pero desde que leí hace un par de domingos este post en uno de los blogs más interesantes (y, por qué no decirlo, densos) del panorama estadounidense, Capitalismo Desnudo, vengo dándole vueltas a la idea de Japón como destino bursátil inversor, algo en lo que, por una vez, coincido con la opinión de una parte importante del universo gestor. En esencia lo que viene a decir el artículo es que una cohorte de “viudas japonesas”, las mismas que favorecieron en los últimos años el desarrollo del carry trade entre el yen y otras divisas más “caras”, que pagaban mayores tipos de interés, podría, ante la cautela de los mercados y el aumento de las expectativas de inflación, hasta un 7% anual, anticipar sus decisiones de consumo revitalizando la deprimida demanda interna del país. Los datos de crecimiento del PIB del primer trimestre serían una primera muestra de ello. La puesta en funcionamiento de la masa ingente de liquidez apenas remunerada que descansa en el pasivo de los bancos locales podría situar a Japón a contra corriente en la crisis actual. En el mismo sentido se manifiesta el otro artículo que les adjunto y que añade al mencionado dos factores adicionales: si el diferencial de tipos se amplía con Estados Unidos y Europa, las exportadoras, tradicional baluarte de Japón, tirarán ayudando a su mercado de acciones; pese a ser uno de los mayores importadores de petróleo del mundo, la eficiencia energética del país está muy por encima de sus vecinos competidores lo que puede ser una ventaja en el entorno actual. El comportamiento relativo en las últimas semanas de la bolsa nipona confirmaría esta percepción.

Hedges y Japón son sólo dos ideas que hay que tomar con la cautela que aconseja el complicado entorno que nos rodea. El aspecto técnico que rodea a los mercados invita a la prudencia y, aunque los fundamentales de algunos sectores comienzan a ser muy atractivos, la ausencia de catalizadores a corto plazo hacen que no haya que precipitarse. A mi juicio a la bolsa le queda un momento de capitulación similar a los vividos a mediados de agosto del año pasado, finales de enero de este año y mitad de marzo de 2008, tres ocasiones en los que la volatilidad repuntó claramente hasta situarse por encima de 30, en términos del VIX de Chicago. Pese a la que está cayendo, el VIX permanece más o menos estable mientras que los indicadores de sentimiento todavía no dan las lecturas extremas que dieron entonces. La lenta agonía de las bolsas, antes o después, se convertirá en extertor. Ese será el momento de comprar. ¿Y quién dará la pista? Como siempre, el crédito corporativo. No lo pierdan de vista.

http://www.cotizalia.com/cache/2008/06/25/18_refugios_invertir.html

Explicaciones sobre la tarifa eléctrica: el déficit

Explicaciones sobre la tarifa eléctrica: el déficit

Alejandro me había puesto sobre la mesa una duda que ya había empezado a responder, pero quería hacer alguna consulta antes de escribir un mensaje en serio. Las dudas estaban relacionadas con la tarifa y los aspectos económicos del sistema eléctrico español. Corto-pego algunas de las preguntas:

(...) Hace poco asistí a una conferencia impartida por el Director de una compañía eléctrica. Afirmaba que el precio al que los productores venden la electricidad es menor que la tarifa de venta al consumidor regulada por el gobierno. Entonces ¿se está creando un déficit que tiene que asumir el comercializador? (...)
Por otra parte ¿Están inflando el precio de venta los productores? (...)
¿cómo se apañan las compañías distribuidoras para garantizar el suministro si no hace viento? porque según dijo, el 25% de la electricidad en España viene de la eólica. (...)

Cuando estuve hablando de cómo está organizado el sistema eléctrico, comenté que se había establecido la separación jurídica de las actividades del sector y hablé de generación, transporte y venta de electricidad y también dije que esto no era exacto. Ahora explico con más detalle:

Hay dos agentes que te pueden vender electricidad: el distribuidor o el comercializador. El distribuidor es el habitual, el de toda la vida, el que es dueño de las líneas de distribución que te lleva la electricidad a casa. A éste, no le puedes elegir, es el que te toca en tu zona. El comercializador es un agente de ventas de electricidad; compra en el pool y vende a sus clientes. Paga las tarifas de peaje (entre otros, al distribuidor) y te cobra. Tienen un margen muy pequeño y el negocio es más que cuestionable, pero existen.

El gobierno, todos los años establece las tarifas eléctricas, pero sólo para aquellos usuarios que compramos la electricidad a tarifa, es decir, los que compramos a un distribuidor, es decir, la mayoría de todos los usuarios domésticos: El distribuidor vende a tarifa, el comercializador en mercado libre y tú pedes elegir quién quieres que te la venda.

Como el comercializador te puede ofrecerte el precio que le apetezca y tú puedes elegirlo o no, si pierde, gana o tiene déficit es su problema. ¡Libre mercado! Ahora bien... el distribuidor sólo puede vender al precio establecido en la tarifa. Pero da la casualidad que la tarifa está muy ajustada para los costes reales así que hay riesgo de entrar en un déficit, que las distribuidoras no tienen la culpa porque ellos no han establecido el precio. Este es el déficit de tarifa.

El caso es que a lo largo del año, los distribuidores habrán tenido sus gastos por la compra de energía en el pool y sus ingresos por las tarifas de los clientes y nos preguntamos ¿ha habido déficit? A partir de aquí entran unos mecanismos para solventar este déficit. El principal son los CTC (Costes de Transición a la Competencia).

Ya estamos empezando a liar esto con los omnipresentes CTC. No voy a explicar mucho de ellos, simplemente decir que su origen se debe a que antes, la construcción de centrales estaba planificada por el estado. El gobierno decidía que había que hacer una central determinada en tal zona y la empresa eléctrica (privada) tenía que hacerlo. Eso quiere decir que si la empresa de turno tenía la "mala suerte" de estar en una zona de carbón y aunque este carbón fuese muy malo y la producción de electricidad fuese poco rentable, la empresa eléctrica tenía la obligación de construirla. No está mal si el Estado le garantiza esa rentabilidad, pero con la entrada del libre mercado y la libre competencia esta rentabilidad no está garantizada... en fin... que como compensación de esa obligación, se establecieron los CTC pero se puso un límite. Si el pool supera en una cantidad (unas 6 pesetas) la cantidad superada se va descontando de los CTC, ya que se supone que esas centrales no han perdido dinero porque han podido producir a un buen precio.

Pues esta cantidad descontada de los CTC se utiliza para compensar el déficit de tarifa. El año pasado, parece ser que por los pelos, no hubo déficit en el sistema aplicando estos mecanismos. Pero como se estuvo cerca, se decidió subir la tarifa eléctrica.

Y más tarde, la garantía de pontencia...

P.D. Todavía te debo mis 5 manías...

12/02/2006 13:30

Estad preparados”: RBS alerta de una catástrofe en los mercados

María Igartua - 24/06/2008 06:00h

La recuperación de los mercados financieros se ha convertido en una quiniela para los analistas. Los hay que auguran el fin de la crisis y los hay que aseguran que lo peor está por llegar. El último en sumarse a las apuestas ha sido Royal Bank of Scotland, que ha avisado a sus clientes que se preparen para un crash en toda regla en los próximos tres meses.

“Pronto se va a producir un periodo muy desagradable, estad preparados”, ha advertido Bob Janjuah, analista de la entidad británica. Tal es así que, en un informe elaborado por RBS, se alerta que el Standard & Poor´s puede caer más de 300 puntos antes de septiembre y la caída de Wall Street arrastrará a Europa y a los mercados emergentes detrás.

Una postura catastrofista que comparte también Morgan Stanley, que culpa al enfrentamiento entre la Reserva Federal y el Banco Central Europeo en lo que a política monetaria se refiere de los serios problemas que atraviesa el sistema financiero y que pueden llevar a la economía del viejo continente a repetir la crisis de 1990. “Vemos importantes similitudes entre las tensiones transoceánicas que generaron la crisis de 1990 y las que se están produciendo en la actualidad. El resultado del callejón sin salida de 1992 fue una grave crisis en el mercado de divisas y una recesión en toda Europa”. Sin embargo, la diferencia entre entonces y el momento actual radica en la existencia de una moneda única, más fuerte, el euro.

De hecho, los dos reguladores monetarios mantienen un pulso similar al que llevó a cabo la Fed, entonces con el Bundesbank. Por un lado, en Estados Unidos, Ben Bernanke ha apostado por las bajadas reiteradas de tipos de interés desde el pasado mes de septiembre hasta dejarlos en el 2% y, por otro lado, Jean Claude-Trichet se ha decantado por mantener los tipos en el 4% y amenaza, incluso, con subirlos para hacer frente a las presiones inflacionistas.

Lo peor ya ha pasado

Esta visión contrasta con la que ofrecía la firma DWS Investment, la gestora de Deutsche Bank Group, el mes pasado cuando aseguraba que “el periodo de turbulencias financieras en los mercados se ha acabado”. Y se apresuraba a decir que las dos áreas que ejercerán de motor de crecimiento serán las ‘commodities’, es decir, las materias primas, dado que la escalada de los precios “ha dotado a las empresas del sector de enormes cantidades de capital que pueden ser reinvertidas”; y el sector de las infraestructuras, ya que, según dicho informe, los países emergentes están planeando acometer grandes proyectos para paliar la escasez de recursos.

Pero no todo el monte es orégano, al menos eso dicen. De hecho, precisamente sobre las commodities, Bob Doll, vicepresidente de BlackRock, ha asegurado en su comentario semanal que la inflación en los mercados emergentes y en las materias primas es, junto al sector inmobiliario y financiero, uno de “los puntos de presión que persisten en la economía global”.

Pero Doll va más allá de los comentarios anteriores e introduce el concepto de “cruch” energético. “Muchos defienden que el mundo económico está combatiendo en la tormenta perfecta. Los altos costes energéticos están agravando la desaceleración de las economías del G-7, ya muy debilitadas por la lluvia radioactiva del subprime”, ha explicado. “El crunch energético ha avivado los miedos inflacionistas, que se han unido para aumentar la presión”. En cualquier caso, en BlackRock son optimistas ante una corrección de los precios energéticos y un alivio de las presiones inflacionistas que permita a los mercados “recobrar su equilibrio”.

En cualquier caso, dado el contexto de inestabilidad en el que se mueve el sistema financiero mundial y la economía global, las predicciones son arriesgadas. El principal problema es que “no hay visibilidad”, ha explicado Victor Peiró de Caja Madrid a Cotizalia.com. “El mercado va a seguir tentando mínimos porque para poder recuperarse necesita más visibilidad en las compañías”. Además, a esto hay que sumar que “la recuperación necesita tiempo para resolver los excesos de Estados Unidos y que la oferta de materias primas se adapte a la demanda”. Por otro lado, “siempre es negativo llegar al verano” en los niveles en los que se encuentra en estos momentos el mercado.

Finalmente, lo que habrá que tener en cuenta es la publicación de resultados correspondientes al segundo trimestre del año. En este sentido, para Peiró “la clave estará en las entidades financieras de Estados Unidos, saber si han sacado todos los muertos o no”.

http://www.cotizalia.com/cache/2008/06/24/16_estad_preparados_alerta_catastrofe_mercados.html